De la foto de desnudo a la foto de bikini y de regreso: Bikini Jam 2007 en Puerto Vallarta

El año pasado me topé con una página en internet auspiciada por un fabricante de bikinis. Me llamó la atención porque, además de ser gratuita y de conformar una nada desdeñable comunidad de fotógrafos y modelos, anunciaba la realización de un “Bikini Jam”. Se trataba de un encuentro de fotógrafos y modelos que competían por diversos premios y reconocimientos. Sin embargo, la “misión” en esa competencia era clara: hacer resaltar el bikini en el cuerpo de la modelo.

Decidí participar. ¿Para qué, podría uno preguntarse, si mi especialidad es el retrato y la fotografía de desnudo artístico? La respuesta: para enfrentarme como fotógrafo a nuevos retos que me permitieran evolucionar.

El encuentro en el 2006 valió la pena. Participaron más de 120 modelos y unos 60 fotógrafos. Uno podría imaginar una situación idílica: playa, sol, jóvenes modelos de todas las latitudes en bikinis minúsculos, fotógrafos con quienes compartir ideas y experiencias, un plan de alojamiento que incluía todo: comida y bebidas las 24 horas del día. Sin embargo, el reto va más allá de eso. Si uno lo toma en serio, hay que trabajar duro, desde temprano por la mañana, hasta muy tarde por la noche. Porque tomar las fotos es sólo una pequeña parte del trabajo. Después hay que revisar el resultado y seleccionar las fotos mejor logradas para entregarle un CD a la modelo como intercambio por su trabajo. Más tarde, de esas fotos elegidas surge la selección final que uno somete al juicio del jurado.

Si mi participación en el 2006 fue agotadora, la del 2007 fue extenuante. En ambos casos fui con mi compañera de batallas, Laura, que me asiste en las sesiones y realiza una espléndida labor de relaciones públicas. Porque también de eso se trata. Hay que buscar y seleccionar a las modelos con las que uno desea trabajar y ver si los tiempos de uno y otro empatan. Poco a poco, la agenda se va llenando. Realizamos esta vez catorce sesiones con modelos de México, Estados Unidos, Rusia y Sudáfrica.

Las sesiones se convierten en un entrenamiento intensivo en materia fotográfica. Hay que tener buena condición física para sobrevivir la experiencia, durante la cual hay que participar también en una carrera de cinco kilómetros por las calles de Puerto Vallarta. En mi caso, la carrera queda reducida a una tranquila caminata. Las sesiones en bikini difieren sustancialmente de las que uno realiza en un estudio. Y yo trabajo fundamentalmente en mi estudio, donde tengo completo control sobre la luz. En este caso, las sesiones tienen lugar sobre todo en exteriores (playa, jardines, instalaciones del hotel). La primera sesión la realicé con Amber, una chica norteamericana de desbordante simpatía. Escogimos un extremo de la playa con rocas y alambrado. Pero la suerte no estuvo de nuestro lado. Apenas iniciamos, comenzó a llover. Imprudente como soy, en lugar de interrumpir la sesión o trasladarme a interiores, decidí continuar con la sesión tratando de proteger la cámara de la lluvia, cosa que no logré. El resultado: una cámara empapada, el flash externo descompuesto así como la tarjeta de memoria de 8 GB.

Aquí un paréntesis: para participar en este encuentro es imprescindible contar con una cámara digital. Es imposible ya pretender trabajar con cámara analógica, es decir, con negativos. Los tiempos son muy breves y las exigencias de entrega de archivos digitales terminantes. Por eso desfilan en este encuentro los equipos más sofisticados de fotografía que uno pueda imaginar.

El caso es que mi flash chupó faros. ¿Qué hacer? Decidí buscar espacios interiores donde pudiera hacer uso de mis lámparas de luz continua de 500 Watts, con las que trabajo en mi estudio y que me permiten un juego de luces y sombras difíciles de lograr con flash. Para lo que es mi estilo, los resultados fueron cada vez más satisfactorios. Me di incluso el lujo de hacer un ejercicio de retrato de varias modelos a contraluz. También trabajé usando tripié y aprovechando algunas fuentes de luz tenue disponibles en las instalaciones. El resultado está a la vista en la galería que puedes consultar haciendo click AQUÍ.

Por otro lado tuve un afortunado intercambio de ideas el año pasado con Bob Anderson, impulsor de estos encuentros. Le hice unas propuestas para mejorar la experiencia, muchas de las cuales implementó este año. Entre otras, la realización de talleres para fotógrafos y modelos. Me invitó a participar en uno de ellos como ponente, acompañado de dos excelentes fotógrafos: Addison Fitzgerald y Bruce Brandon. Moderó el mismo Bob. Originalmente estaba previsto que hablara yo en español, pero ante la ausencia de público hispanohablante optamos por llevarla a cabo en inglés y, sorprendentemente, me pude expresar con cierta fluidez. Había preparado unas notas que ya no utilicé pero que anexo tal cuales (como notas) al final de este texto. Hay planes para crear a partir del año entrante un pequeño diplomado para fotógrafos y modelos en el marco del Bikini Jam.

Otro punto a favor fue la inclusión este año de un concurso de maquillistas. Participó un nutrido grupo proveniente de varios países que preparó a las modelos antes de cada sesión. Eso enriqueció la experiencia.

En suma: participar en estos encuentros es una experiencia única y extremadamente valiosa. No sólo tiene uno oportunidad de encontrar a los mejores fotógrafos y a las modelos más hermosas del mundo, sino también de realizar prácticas intensivas y de experimentar a lo largo de más de una semana. El costo es igual al de tomarse simplemente unas buenas vacaciones en Puerto Vallarta. Nada comparado con el enorme beneficio de contar con un inagotable caudal de colegas y particularmente de modelos donde nadie pierde y todos ganan. Del Bikini Jam regresan fotógrafos y modelos con un catálogo enriquecido. Ellas, fotografiadas por los mejores lentes; ellos, con fotos de modelos que, en otro contexto, les costaría miles de dólares contratar. Una recomendación: si eres fotógrafo o modelo, no dejes de asistir el año entrante. No te arrepentirás.

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La estética de la foto en bikini

Por Alejandro Zenker

Bikini Jam 2007, Puerto Vallarta

Para fotografiar el bikini, hay que conocerlo y… comprenderlo.

Evidentemente el bikini no se vende por sí solo… sino a través de la modelo que lo porta.

Bikini, la prenda, y la modelo, son partes indisolubles.

A lo largo de la historia, la prenda (el bikini) y la modelo (la mujer) han ido cambiando.

En 2006 el bikini moderno cumplió 60 años de existencia. Apareció por primera vez en 1946.

Toma su nombre de las Islas Bikini Atoll. Pero algunos afirman que ya desde 1400 a.C. las mujeres usaban “bañadores” de dos piezas en Grecia (lo que es polémico, pero interesante mencionar). Fue Brigitte Bardot quien lo puso de moda en 1956 con la película “Y Dios creó a la mujer”, de Roger Vadim. Jayne Mansfield siguió sus pasos un año más tarde.

El bikini creó una industria.
La industria ha ido cambiando en función de varios elementos:

• Los cambios culturales (sociedad más permisiva, abierta, que permite que las prendas cada vez sean más pequeñas y dejen asomar más partes del cuerpo de la mujer)
• Cambios sociales (aceptación del bikini y de su uso en todos los estratos)
• Los cambios anatómicos (mujeres más delgadas pero a la vez culto a pechos y glúteos cada vez mayores o al menos bien formados y proliferación de implantes)
• Los cambios textiles (uso de lycras y telas más amoldables al cuerpo)
• Avances tecnológicos (desarrollo de recursos en el diseño y los materiales que permiten moldear el cuerpo)
• Penetración del bikini en los medios de comunicación
• Crecimiento exponencial de la industria del turismo, predominantemente hacia las playas, y con eso, crecimiento exponencial de la industria del traje de baño.

En materia fotográfica, tenemos 60 años de historia a lo largo de los cuales se han tomado millones de fotografías de mujeres con bikini. Hoy mismo, en este preciso día, se deben estar tomando cientos de miles de fotos de mujeres en bikini en el mundo. La fotografía digital hace aún más fácil la proliferación de fotos.

Pareciera que la fórmula para tomar una excelente foto de bikini es fácil:

• Un bikini bien diseñado
• Una modelo que responda a los cánones de la belleza predominantes
• Un buen escenario
• Buena iluminación
• Buen encuadre
• Una “buena” cámara fotográfica

Estos seis elementos bastarían para generar una “buena foto”.

Pero Bob nos ha pedido reflexionar acerca de lo que sería una fotografía “ganadora” (Award Winning Photography).

Si observamos las fotografías de Bikini que están en el sitio de Ujena, si recorremos las páginas de los fotógrafos y las modelos, al principio podemos decir ¡Wuau!, sorprendernos ante la belleza de las modelos, y de los escenarios. Pero si estamos en un contexto de Ujena, es decir, de un fabricante de bikinis, habría que preguntarnos qué buscan esas fotos. Estamos enfrentando, creo, crecientes problemas:

• Las fotos reflejan cada vez más lugares comunes
• Las modelos no saben siempre modelar (hay muchas modelos muy hermosas, pero pocas BUENAS modelos que sepan trabajar cuerpo y rostro)
• Los fotógrafos se confían cada vez más de las capacidades técnicas de las cámaras y prestan menos atención a la composición.
• También hay fotógrafos que, francamente, no dominan las variables fotográficas, aunque tengan a muy buenas modelos enfrente.

Por difícil que parezca, hoy en día el fotógrafo enfrenta el reto de innovar. Por supuesto tiene que hacerse las clásicas preguntas:

• Qué voy a fotografiar
• Qué objetivo tiene la foto
• A quién va dirigida

Podemos plantear, sin lugar a dudas, más interrogantes. Pero mantengamos estas tres en el aire.

Ya en este contexto, una fotografía “ganadora” (Award Winning Photography) abarca a la vez un universo de preguntas. Por supuesto esa fotografía tiene que ser DISTINTA. Hoy en día, los fotógrafos recurrimos a un “catálogo” de recursos visuales, que podemos ver si analizamos las páginas mismas de UjENA:

• Modelo en la playa, bañada por la espuma, parada, sentada, acostada…
• Modelo en la alberca
• Reflejo de la modelo en el agua
• Fondo de puesta de sol
• Close up con desvanecimiento del fondo o con inclusión del fondo
• Modelo sola
• Modelo en contexto
• Freezing (congelamiento de imagen de movimiento, por ejemplo, de agua)
• Modelo en contextos distintos (jardines, yates, haciendas, etc.)

A esto se añaden recursos en manejo de color… quizás sepia, blanco y negro, desvanecidos…

Bob nos ha convocado a un espacio experimental. Hacer más de lo mismo no es más que un desperdicio. Muchos compiten tan sólo apostando a conseguir un momento especial en la puesta de sol, a una pose aparentemente distinta de la modelo, a su destreza técnica, a su enamoramiento con la imagen… que otros tantos repiten.

Hay que romper esquemas. Buscar nuevos paradigmas sin perder de vista a qué hemos sido convocados. O quizás dejar de lado lo que creemos que esperan de nosotros, para ser genuinos.

Regla de oro: no rompas reglas que no conoces.

Hay mucho qué decir desde el punto de vista:

• Estético
• Técnico
• Mercadológico
• Profesional, tanto del fotógrafo como de la modelo…

Creo que el espacio que ha creado Bob rebasa enormemente los límites que quizás él mismo se había impuesto. Hoy en día no imagino un universo más idóneo para trabajar, aprender de los otros, aprender a superarse, aprender de los demás (modelos, fotógrafos) que el Bikini Jam.

Los invito a aprovechar este espacio para aprender las reglas. Pero también para aprender a romperlas.

Romper las reglas con profesionalismo, con conocimiento de los elementos que intervienen en una fotografía, es lo que a final de cuentas crea las condiciones para lograr una fotografía ganadora, es decir, una AWARD WINNING PHOTOGRAPHY.

*Azh/25/08/07

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