Esperanzas y nubarrones negros en el 2021 para el ecosistema del libro

Curiosamente, en esta etapa álgida donde tanto aconteció, mi materia gris estuvo más seca que nunca. Me dio más por leer, que por escribir. La situación nacional y mundial es desconcertante. Los temas, por supuesto, abundan y, por tanto, las reflexiones. Sobrevivimos Solar y Ermitaño el 2020. Con fuertes reducciones, claro, pero sobrevivimos. Es más, avanzamos notablemente en nuestros proyectos de innovación tecnológica. Nuestra plataforma Librántida, de distribución de libros bajo demanda, se ha robustecido y enriquecido con cada vez más catálogos por un lado y librerías por el otro. Me alegra, en particular, tener cada vez más testimonios muy favorables de usuarios de nuestra plataforma. Estamos a punto de lanzar nuevas soluciones específicamente para el sector librero. Y si bien cerramos el local de la Librería del Ermitaño, estamos preparando su relanzamiento físico para cuando las condiciones lo permitan. Por lo pronto, ya tenemos nuestra versión web de la librería (www.libreriadelermitano.com) y trabajamos hombro a hombro con la Red de Librerías Independientes (RELI) para fortalecer nuestro portal colectivo (www.libreriasindependientes.com.mx). La RELI ha seguido activa, aunque, como todos, nos dimos tiempo libre en este fin de año, muy propicio para la reflexión. Esta semana continuará el Seminario digital para editores, en el que participa la LEI (Liga de Editores Independientes), de la que formamos parte, junto con otras entidades. Ya hacia fin de mes, Trabajadores de la Edición (TE) retomará sus reuniones con objeto de planear las actividades de este año. Pero la pandemia no solo sigue, sino que arrecia. Las esperanzas depositadas en las vacunas son mesuradas, pues al paso que vamos se tardará mucho en abarcar a toda la población. La crisis económica se sigue agravando, y empresas y trabajadores tienen el agua hasta el cuello. Por otro lado, la crisis política en Estados Unidos no augura nada bueno después de los desmanes realizados por las turbas neofascistas del Trump y compañía. Si las cosas se agravan en ese país (y todo parece indicar que así será) nuevos nubarrones negros aparecerán que no dejarán de afectarnos. También el ecosistema de las redes sociales está que arde tras la censura aplicada en contra de Trump y sus seguidores, lo que no dejará de tener consecuencias mayores. En fin, que nos encontramos en medio de un gran desmadre mundial que seguirá afectando nuestro micromundo del libro y la lectura. Con todo, mantengo mi optimismo. En este gran reordenamiento hay muchas oportunidades y alternativas. Nosotros ofrecemos varias. Ojalá cada vez más editores y libreros se animen a aprovecharlas.