Conversación con un gato sobre la pandemia

Conversación con Noemí y con el Pichicuaz: El invierno se acerca y el panorama es francamente aterrador. Veíamos hace rato cómo a Anderson Cooper, uno de los más prestigiados comentaristas de CNN, se le quebraba la voz al reflexionar sobre el significado del tremendo aumento de infecciones en Estados Unidos: más de 150,000 en un solo día. El panorama sólo va a empeorar conforme arrecien los fríos y la combinación de Covid e influenza. Mientras, en México superamos hoy el millón de contagios y nos acercamos a los cien mil fallecidos oficiales, cifras muy por debajo de la realidad. Muchos ven esperanzados la llegada de Biden y Kamala a la silla presidencial norteamericana. Pero eso no sucederá antes del 20 de enero, para cuando el virus habrá causado un enorme daño en Estados Unidos, México, y a nivel mundial. Para entonces, si la tendencia sigue, los gringos habrán superado los diez millones de contagios. En estos días, platicando con colegas editores y libreros, la desesperanza se percibe a flor de piel. Con las librerías a punto de volver a cerrar, con ventas de libros descendentes en general, con la venta web como única opción, la incertidumbre se apodera hasta del más optimista. Por supuesto hay opciones, alternativas a lo que hemos estado haciendo. Cuando comenzó la pandemia, pensábamos que duraría unos meses. Luego ampliamos el plazo a fines de octubre. Entonces nos dimos cuenta de que duraría cuando menos hasta el primer trimestre del año entrante; pero algunos —no sin razón— presagian que las cosas no se compondrán hasta el 2022 por la falta de vacunas y la complejidad logística para aplicarlas a nivel mundial, así como la incertidumbre sobre los recontagios y la duración de la protección que las vacunas podrían ofrecer. Editores y libreros tienen que incorporar la digitalización a pasos acelerados así como la distribución bajo demanda. Nosotros, en Solar/Ermitaño, hemos estado trabajando años ya en el desarrollo de soluciones digitales para editores y libreros y hemos acelerado el paso desde fines del año pasado. Pero la adopción de las nuevas opciones tecnológicas —que ya están aquí— toma más tiempo del esperado. Lo cierto es que el 2021 nos espera con más incertidumbre que la que podríamos haber imaginado, aunque también con más opciones que las que teníamos al inicio de esta pandemia. Por lo pronto, Noemí pidió un vino tinto y el Pichicuaz unas croquetas con tequila. Así las cosas…