Mediación en México: Nuevo título de Ediciones del Ermitaño

Iniciamos febrero con un nuevo lanzamiento de Ediciones del Ermitaño. Se trata del libro Mediación en México, de Pascual Hernández Mergoldd. En él, el autor concentra su vasta experiencia e interés por la divulgación de la mediación y de sus ventajas, como la metodología más importante para solucionar pacíficamente los conflictos de interacción social. Conjuga forma y fondo al plantear con sencillez y claridad diversos aspectos sobre cómo ha evolucionado y se ha ido construyendo la mediación en México. Se trata de un tema de fundamental importancia en un México polarizado, en el que la pandemia está no sólo ahondando las diferencias y las desigualdades, sino también los conflictos.

Ediciones del Ermitaño pone en manos del lector este libro en el que se hace un viaje por la evolución de la mediación en México, al tiempo que describe las acciones y vicisitudes en este vital reto. Se aborda la construcción del marco normativo y se identifica el compromiso del autor con un fortalecimiento del marco jurídico vigente que propicie una mayor solidez a la mediación para otorgar a las personas la opción de convertirse en los protagonistas en la gestión y solución de sus conflictos.

Con este libro, abrimos una nueva colección, de Ciencias Sociales, que iremos nutriendo paulatinamente, y retomamos las publicaciones que quedaron pendientes en el 2020 más las que tenemos previstas para este 2021.

De venta en Gandhi, Sótano, Sanborns, librería colectiva de la RELI (Red de Librerías Independientes) y en la Librería del Ermitaño entre muchas otras.

Encuéntralo también en la página de la editorial: www.edicionesdelermitano.com.

Links:

www.libreriadelermitano.com

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www.librantida.com

Atisbos de este nuevo título:

Perfil del autor:

Pascual Hernández Mergoldd es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma Metropolitana, maestro en Mediación por la Universidad de Barcelona egresado del Programa de Negociación de la Harvard Law School, mediador privado certificado y cibermediador.

Ha trabajado en el gobierno federal de México y en los gobiernos de los estados mexicanos de Guerrero y Veracruz. Dirigió el Centro de Justicia Alternativa del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Durante su gestión se consolidó el marco jurídico y el modelo de mediación privada. Ha sido catedrático, conferencista o tutor en el Instituto Tecnológico Autónomo de México; el Instituto de Estudios Judiciales del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal; la Universidad de Barcelona, España; el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona, España; la Universidad de Bérgamo Italia; la Universidad Nacional Autónoma de México; el Instituto Nacional de Administración Pública, la Universidad Autónoma Metropolitana y en la Universidad Americana de Acapulco, de la cual también fue vicerrector.

Prólogo

El hogar de la paz es la mente,

y la conexión armónica desde “el nosotros”

su cristalización social.

Toda obra sobre la evolución y realidad de la mediación en México es una aportación útil a este movimiento social; sobre todo cuando su autor ha sido protagonista y uno de los actores principales a lo largo del presente siglo en la consolidación de esta metodología en sede judicial, espacio que, por cierto, en nuestro país es ejemplo de las ventajas de la autocomposición como forma de expresar la democratización de la justicia.

​En el ámbito de la impartición de justicia vienen a mi mente gratos recuerdos, pues fue en 2001 cuando el Pleno del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (tsjdf, sede del Segundo Congreso Nacional de Mediación celebrado el año posterior) autorizó a su presidente, ahora ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (scjn), José Luis González Alcántara Carrancá, a proponer la Universidad de Sonora y el Instituto de Mediación de México como instituciones matrices convocantes a los Congresos Nacionales de Mediación. Igualmente, tuvimos oportunidad de participar en la capacitación de jueces de los ramos familiar y penal, y en las convocatorias a los Congresos Nacionales de Justicia Alternativa, en coordinación con la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia.

​En el mismo sentido, me parece oportuno recapitular en estas páginas las primeras etapas, en los primeros años del siglo xxi, en las que se dio vigencia a la mediación a través de Acuerdos de Pleno de diversos tribunales de la República.

​Cabe destacar que, independientemente de que ya se encontraba constituido el Centro de Justicia Alternativa del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, la designación del autor como su director general en 2008 fue una decisión que ha dejado una huella imborrable en la evolución de la mediación en sede judicial, en virtud de que el mencionado organismo jurisdiccional se convirtió en un faro de luz para sus iguales en los estados de la República, tanto en lo que hace al acceso a la justicia como en el impulso sin precedentes a la mediación privada.

​Quienes somos coprotagonistas del desarrollo de la mediación en el sistema de justicia en general, así como en instituciones de los órdenes federal, estatal, municipal y, sobre todo, en los espacios de socialización y convivencia gregaria, hemos sido testigos de los compromisos que ha asumido el maestro Pascual Hernández durante los últimos años y de su sólida responsabilidad con la edificación de la cultura de la paz en México.

​De la lectura de esta obra se desprende el compromiso de un abogado talentoso que conoce bien la necesidad de que nuestro país disponga de un marco jurídico sólido en la materia, con el objetivo de que los justiciables cuenten siempre con las condiciones para gestionar sus conflictos autocompositivamente.

​En el sentido antes comentado, no hay duda de que la mediación es la metodología más importante para solucionar pacíficamente los conflictos; sin embargo, nos hemos encontrado con iniciativas y proyectos en el Congreso de la Unión sobre esta materia en los que se ha requerido intervenir para evitar un retroceso, aspecto en el cual ha cobrado suma relevancia la tarea del maestro y jurista Pascual Hernández como valioso activo para el movimiento mediador.

​Asimismo, tal como se aprecia en este libro, se plantea la importancia de la justicia autocompositiva para las comunidades de nuestra nación y las razones por las que el Estado se encuentra comprometido a incentivar la participación ciudadana en el abordaje de los conflictos, lo que, sin lugar a duda, facilita el acceso a la justicia.

​El maestro Pascual Hernández concentra su vasta experiencia e interés por la divulgación de las ventajas de la mediación en todos sus ámbitos en escritos de variada índole. Su obra anterior, Hacia un sistema mexicano de mediación, y la constelación de artículos publicados en el periódico nacional El Economista a lo largo de los últimos años, han contribuido a que este libro se caracterice por un lenguaje que comparte dos elementos indispensables para que los interesados disfruten y aprendan de la experiencia del autor. Me refiero a la conjugación de fondo y forma, sumada a la sencillez y claridad con la que se plantean los temas explorados.

​En la lectura del marco general identificamos de inmediato el compromiso del autor con un fortalecimiento del marco jurídico vigente que provea mayor solidez a la mediación, así como con la necesidad que tiene la ciudadanía de disponer de procedimientos para convertirse en el protagonista principal de la solución de sus conflictos.

​El texto ofrece conceptos de particular interés para mediadoras y mediadores, tales como soberanía individual, acceso real a la justicia, democratización de los poderes judiciales, la mediación como movimiento humanizador y democratizante que impulsa la cultura de la paz, la mediación como garantía de acceso eficaz a la justicia, la mediación al alcance de todos y la afirmación de que la mediación no es un mecanismo para evitar el rezago judicial. Como se observa, es una visión en la que se parte de un compromiso de sumarnos todos y todas a un movimiento que trasciende el derecho positivo y se compromete con la justicia en su acepción más amplia.

​Con claridad, el maestro Pascual Hernández nos invita a dar un paseo sucinto por los antecedentes de la mediación, con lo cual abre la puerta a profundizar en investigaciones sobre la evolución de esta metodología, desde su práctica por nuestros antepasados más remotos hasta el estado que guarda en la actualidad, en el contexto mundial y nacional y, claro, en el ámbito judicial.

​De particular relevancia resulta la referencia del autor a la negociación, a la mediación, a la conciliación e incluso al arbitraje, a sabiendas de que este último es producto de la justicia adversarial para abordar los conflictos, al denominar el capítulo en el que efectúa su análisis como “Mecanismos pacíficos de resolución de controversias”, en franca adhesión a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, lo que se complementa con la referencia a la mediación como expresión de la justicia autocompositiva, reafirmada con la posición del movimiento mediador plasmado en los congresos nacionales y mundiales de mediación, en el sentido de que ésta no es un mecanismo alternativo de solución de controversias y sí, en cambio, la principal expresión de una justicia consensual, puesto que, como claramente lo plantea el autor: “ni la mediación ni los demás mecanismos pacíficos de solución de controversias se derivan de la justicia heterocompositiva”.

​Son de singular interés los comentarios del autor sobre el papel de los abogados cuando priorizan la solución de los conflictos por la vía adversarial, sabedores de que, necesariamente, en el litigio sólo encontramos ganadores y perdedores, por lo que esgrime argumentos del perfil idóneo de esta profesión en el presente siglo, ya que es durante las últimas dos décadas cuando la vertiente ganar-ganar cobra mayor espacio en las soluciones que provee el sistema de justicia, así como la excelente actividad que desempeñan quienes, con el perfil y la formación pertinentes, ofrecen su servicio como auxiliares de la justicia, como es el caso de los mediadores y conciliadores privados certificados por tribunales superiores de justicia.

​Una de las aportaciones más significativas del maestro Pascual Hernández, y que cruza transversalmente su obra, es la mediación privada; en especial el efecto de instrumento público y de cosa juzgada que legalmente se puede alcanzar, lo que, en reconocimiento a la importancia que reviste, ha sido incorporado al debatido proyecto de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias que, por fortuna, es materia de discusión en el Congreso de la Unión.

​La lectura de esta obra permite dar un paseo, a vuelo de ave, sobre los modelos contemporáneos de mediación, todos pertinentes, dependiendo de las características de los conflictos. Es así como el autor se refiere a tres escuelas que tuvieron su origen en Estados Unidos de Norteamérica, y a una que nació en nuestro país, comprometidas en su conjunto con la edificación de la paz social; en particular la que surgió en México y cuya práctica se ha diseminado en América Latina, sustentada, por cierto, en el movimiento de la justicia social. Así es como se migra del modelo Harvard al circular-narrativo; de éste al transformativo y, por último, al modelo de mediación asociativa.

​En el recorrido al que hemos sido invitados por el maestro Pascual Hernández se transita del perfil del mediador a los principios reconocidos en el marco normativo mexicano sobre la materia, a la función que mediadoras y mediadores tienen encomendada, así como al significativo papel que desempeñan los mediados durante el procedimiento, pero sobre todo en el desenlace del conflicto, haciendo hincapié en la importancia de la capacitación de mediadoras y mediadores, públicos y privados, quienes deben ser, necesariamente, conocedores de las principales ramas del derecho materia de jurisdicción en los tribunales de justicia; es decir, en los ámbitos familiar, civil, penal, mercantil, así como de justicia para adolescentes.

​Además de la relevancia de la mediación desde el servicio público, el maestro Pascual Hernández explica la importancia que en el mantenimiento del orden y la paz tienen la mediación social y privada, y más en los espacios donde convivimos en esta época de la mediación en línea o virtual que, por experiencia, podemos afirmar que lo mismo se instrumenta en conflictos donde los intervinientes disponen de los medios para su práctica, que en aquellos que se sustentan en espacios de socialización sumidos en la pobreza, donde son los mediadores pacificadores pares quienes ingenian alternativas para que los conflictos se medien con estas tecnologías, aun en la adversidad económica, cultural y sanitaria.

​Precisamente, el autor abre un espacio para referirse a los ámbitos de la aplicación de la mediación en nuestro país al referir y explicar la mediación social y su importancia para alcanzar la convivencia pacífica; un reto, por cierto, con el que nos hemos comprometido miles de mediadoras y mediadores en nuestro país.

​Asimismo, nos habla del alcance de la mediación familiar, pues afirma que la familia, como sabemos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad, por lo que el abordaje y la solución oportuna de los conflictos que se suscitan en su seno, lejos de debilitarla o desintegrarla, pueden ser la base para su fortalecimiento. Igualmente, el autor hace hincapié en la mediación prenupcial, en la de empresas familiares, y llama a la reflexión sobre la trascendencia de profundizar en estos temas, pero sobre todo en la pertinencia de un adecuado abordaje, lo que constituye una invitación a ahondar en su valor en el contexto social.

​Su análisis sobre ámbitos de aplicación de la mediación en espacios como la escuela, la comunidad, el vecindario, la policía, las organizaciones, los conflictos civiles, mercantiles, penales y de justicia para adolescentes, incluyendo, además, la justicia restaurativa; la aplicación de esta metodología en relación con los derechos humanos, la discriminación, los conflictos médicos, en materia electoral, de seguros, de construcción, así como de dotación de infraestructura, nos permite acceder al vasto mundo de la mediación y apreciar las ventajas y el poder de esta figura que, como el autor señala, es eminentemente democrática y constituye la mejor vía para abordar y gestionar, exitosamente, conflictos de toda índole, independientemente de su complejidad, siempre que los intervinientes tengan disposición a solucionarlos.

​Especial énfasis hace el autor en el convenio de mediación, y pone en evidencia el peso de esta etapa del procedimiento en virtud de que es en este acto donde se plasma la libre voluntad de los mediados, así como las consecuencias jurídicas definitivas en la mediación pública y, en especial, en lo que se refiere a la mediación privada en la Ciudad de México, y que ya permea en estados de la República, pues, como lo señala el maestro Pascual Hernández, “en el caso de la Ciudad de México, los convenios de mediación, que tienen el carácter de instrumento público que será válido y exigible en sus términos y el cual tendrá fuerza de cosa juzgada, también traen aparejada ejecución para su exigibilidad en la vía de apremio, ante los juzgados”.

​Derivado de la calidad de las mediaciones, en escasas ocasiones es necesario acudir ante el juez para ejecutar el convenio de mediación en los términos que establece el Código de Procedimientos Civiles para la Ciudad de México.

​El maestro Hernández facilita el análisis del marco normativo de la mediación en nuestro país a través del apartado relativo a disposiciones estaduales, así como de legislación federal en materia de mediación y conciliación, con énfasis en la materia penal y la justicia para adolescentes.

​Asimismo, dedica especial atención a la legislación laboral, en virtud de que el constituyente permanente, en el marco del centenario de la Carta Magna, estableció, en la fracción xx del artículo 123 apartado A, la figura de la conciliación obligatoria como etapa previa a la admisión de trámite de demandas laborales, lo que ha acelerado en los Congresos Nacionales de Mediación la convicción de que, en sede judicial, para garantizar un efectivo acceso a la justicia, es necesario legislar en materia federal y estatal sobre la figura de la premediación obligatoria, tema que debe ser objeto de análisis para la inclusión de esta figura en el texto de la próxima Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias.

​De gran utilidad resultan los comentarios que el maestro Pascual Hernández plasma sobre las deficiencias en el proyecto de Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias.

​En el apartado relativo a la mediación en tiempos de la pandemia del covid-19, apreciamos su faceta sensible y de profundo compromiso social, pero sobre todo su humanística posición ante la violencia que padecemos los mexicanos; sin embargo, sus reflexiones son una lección de sus sólidas convicciones sobre el futuro luminoso de nuestra especie.

​Invito a lectores y lectoras a nutrirse de esta magnífica obra, narrada con sencilla fluidez y rica en experiencias vi-vidas por el autor, lo que nos otorga el privilegio de mirar a través de su perspectiva, mente y alma, la noble labor que, hasta ahora, realiza mediante una vía que siempre es gratificante para quienes creemos en la humanidad. Me refiero, claro, a la mediación, y concluyo esta presentación con la frase del maestro Pascual Hernández: “Sentar las bases de la bondad natural como cualidad humana facilitará la construcción de mejores relaciones con uno mismo y con los demás. Hará posible la cultura de la paz”.

Hermosillo, Sonora. Verano de 2020.

Dr. Jorge Pesqueira Leal

Presentación

Hay quienes piensan que la felicidad se alcanza cuando se resuelven los conflictos o controversias, los cuales, invariablemente, significan problemas. Si dichas disputas se evaden, se ignoran o se enfrentan sin éxito, sobreviene la frustración. Por ello, parece lógico que lo importante sea resolverlas, así como prevenir en lo posible las que pudieran presentarse.

​En la vida de muchas personas, los conflictos o controversias se transforman en realidades aparentemente insuperables, con las que a menudo se acostumbran a convivir en lugar de resolverlas. Es decir, se hace de un conflicto o de una controversia una ley definitiva, muchas veces antihumana para quienes la padecen, cuando la mayoría de las veces podría encontrarse una solución viable.

Una controversia o conflicto implica la existencia de un problema. La palabra problema ocupa el sitio número 24 entre las 400 palabras más usadas en el mundo. Está por detrás de palabras como tiempo, niño, hombre, mujer y trabajo, y antes de la palabra hecho, que ocupa el sitio 25. La palabra solución no aparece en esa lista.

Vivimos en una sociedad en la que las controversias o los conflictos sociales no son una excepción, sino que forman parte de la normalidad.

La solución pacífica de conflictos que propicia el orden y la armonía sociales descansa, por un lado, en la presencia de jueces respetados y confiables, y por otro, en mecanismos pacíficos de solución de controversias, como la mediación, aunque todavía de manera incipiente.

​A lo largo de los últimos años, y en pleno tercer milenio, somos protagonistas y testigos de la proliferación de la violencia en todas sus expresiones.

​Con seguridad, la mejor vía para la solución de controversias es la mediación, cuando es confiable, eficaz, oportuna, expedita y transparente, pues ayuda a superar problemas que se podrían traducir en tensión social y en violencia.

​Vivimos en una sociedad en la que los conflictos sociales no son una excepción, sino parte de la normalidad. Las tensiones sociales se reflejan de muchas maneras y sus manifestaciones las tenemos a la vista, ahora mismo, como espirales de violencia que parecen no tener fin en todos los ámbitos.

​México se encuentra inmerso en una dinámica incesante de cambios estructurales en el terreno político, ciudadano, legislativo e institucional. Un creciente cúmulo de conflictos o controversias precisan de un tratamiento distinto al del proceso judicial. Los mecanismos pacíficos de solución de controversias, especialmente la mediación, ofrecen tal alternativa.

​Por lo anterior, es esencial continuar impulsando esa transformación cultural a fin de que la judicialización no sea el destino habitual de los conflictos, sobre todo cuando quienes están involucrados directamente podrían encontrar una solución con su participación personal.

​Desde hace tiempo sabemos que los procesos de conciliación, arbitraje y mediación son instrumentos válidos, ágiles y productivos para la solución extrajudicial de conflictos de intereses. Y no solamente para los de carácter legal, sino también para los de carácter social. En ellos, pero sobre todo en la mediación, insistimos bajo mejores y ampliadas perspectivas.

​Para contribuir al impulso del cambio cultural que requiere la ampliación y consolidación de la cultura de la paz, resulta fundamental difundirla por todos los medios a nuestro alcance.

​La cultura de la paz, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (onu), consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos “que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación” entre las personas, los grupos y las naciones.

​En las siguientes páginas se tratan diversos aspectos sobre la mediación en México, redactadas a partir del libro Hacia un sistema mexicano de mediación. Evolución del marco normativo, y de los artículos de la serie “La Cultura de la Paz”, publicados en el diario El Economista de febrero de 2019a octubre de 2020, mismos que se han ordenado y, en algunos casos, fusionado o modificado para una mejor organización temática.

​Se pone en las manos de los lectores, de los estudiosos del tema, de los responsables de proporcionar los servicios de mediación y del público interesado, en un solo volumen, un documento que permita conocer la evolución y la construcción de la Mediación en México.

​Se trata también de un documento historiográfico en torno a las acciones y vicisitudes que se han realizado o superado en tan importante reto, toda vez que el autor dirigió el Centro de Justicia Alternativa del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal durante más de ocho años y participó en la redacción del marco normativo más moderno en materia de mediación, fue integrante de la mesa 6 de los Diálogos por la Justicia Cotidiana, ha dictado conferencias y presentado ponencias en congresos nacionales e internacionales de mediación, ha formado mediadores y fue integrante del Consejo Consultivo para el Desarrollo de la Mediación del Poder Judicial de la Ciudad de México, entre otros. De esta suerte, ha sido actor en el diseño y ejecución de ambiciosos proyectos y modelos de mediación, algunos de resonancia nacional que han merecido reconocimiento internacional. Esa experiencia en la formación, la investigación y la práctica profesionales se ha aprovechado en la redacción de este documento.

​La vida en nuestro planeta ha cambiado de manera drástica por la pandemia del nuevo coronavirus. A todos nos ha afectado: millones debieron quedarse en sus casas, se sus-pendieron clases escolares, se cerraron establecimientos, se cancelaron eventos, reuniones familiares y sociales. Se cerraron fronteras.

​Teniendo en cuenta que estas páginas se escribieron durante la crisis provocada por la pandemia de esta nueva enfermedad, también conocida como covid-19, se consideró pertinente incluir un capítulo en el que se presentaran las reflexiones sobre la mediación en esos tiempos, mismas que fueron publicadas también en El Economista.