AMLO, el Informe, la mitomanía en época de Covid

En medio de la reflexión sobre esta FIL de Guadalajara virtual, se nos atravesó el informe de AMLO. Nimue, atinadamente, pregunta: “¿De nuevo anda con sus mitomanías?” Noemí y yo nos vemos, y respondemos, cada uno como puede, que hay cosas con las que no estamos de acuerdo, otras con las que quizás sí, o a medias, o más o menos. Porque muchos temas que aborda se discuten a nivel mundial. Como el asunto del populismo. Similar al caso de Trump. Populismo de “izquierda”, populismo de “derecha”. ¿Y qué es populismo? Bueno, de eso han estado discutiendo precisamente en la FIL de Guadalajara a la que esta vez no fue nadie del gobierno federal a inaugurar. Porque supuestamente la FIL es bastión de las derechas. ¿Y qué son las derechas? Difícil responder. Pero no se hagan pendejos, a fin de cuentas ¿qué diferencia hay entre izquierda y derecha? Tragamos camote y le dimos un sorbo al vino tinto. Mis explicaciones parten de la época de los dinosaurios donde un meteorito vino a aclarar el panorama. Sobrevivieron los dinosaurios del PRI, lamentablemente, que se aliaron con ratas, gusanos, hienas, y demás fauna y fundaron un nuevo engendro digno de Frankenstein. Había, entre ellos, muchos que creyeron en la bondad de los objetivos de esa alianza. No quedaba de otra. Entre los viejos dinosaurios y los nuevos dinosaurios, sólo quedaba Chabelo como opción. Afortunadamente hay una FIL donde los demás solemos encontrarnos para reflexionar sobre esos y otros fenómenos. ¿Cómo cuáles?, nos pregunta. Bueno, la cosmovisión, parte de la que es la política y la religión, por ejemplo. ¿Y qué tiene que ver la religión en todo esto? Pues que nos quieren recetar una cartilla “moral” cuando el universo está en medio de un cambio generacional que cuestiona el mundo en el que viven y la manera en la que los viejos políticos y círculos de poder manejan las cosas. Pero nosotros somos ateos. ¿Eso en qué nos afecta? Entonces comenzamos a hablar de los orígenes de las creencias religiosas, de los tiempos de ausencia de leyes y presencia de preceptos divinos, de la evolución de la “moral” y sus razones, del paso del politeísmo al monoteísmo, de los profetas, los evangelistas y los santos, del Opus Dei, los Legionarios de Cristo, los Templarios y otros, hasta llegar a AMLO de nuevo. ¿Y la FIL apá?…

Mientras continúan las actividades de la FIL de Guadalajara, AMLO ofrece un informe que poco coincide con la percepción que tengo de las cosas. Quizás es una cuestión, en efecto, de percepción. De otra manera no se explicaría su enorme popularidad. Hay que admitir, sin embargo, que gobernar bajo las actuales y muy adversas circunstancias es extremadamente complicado, más si se pretende cambiar al país. Al hablar de “cambio” sabemos que se trata no de una transformación, sino en buena medida de un regreso al pasado, es decir, antes de la llamada política neoliberal. Lo que plantea AMLO no sólo se discute en México, sino a nivel mundial. Solo que esos viejos postulados ya no responden a las exigencias de este mundo que tanto ha cambiado y, menos aún, a las aspiraciones de las nuevas generaciones que son las que nos van a suceder.

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