Noemí y yo logramos hacer lo que parecía imposible: recuperamos parte de los espacios que los carros nos habían quitado y los convertimos en jardín. Porque en estas épocas de inteligencia artificial, las plantas cobran particular importancia: frente a tanta inmersión en mundos virtuales, ensuciarnos las manos con tierra se ha vuelto indispensable para mantenernos anclados a la realidad. Hace muchos años, más de treinta para ser más preciso, la entrada a Solar era un vergel. Pero poco a poco el ir y venir de los carros que traían papel o recogían libros fueron convirtiendo el pasto en un verdadero lodazal. De tal suerte, convertimos esas áreas verdes en empedrados.
La pandemia vino a cambiar todo. Antes recibíamos cientos de personas en nuestras oficinas: autores, editores, profesionales del libro y la lectura. Pero también desde niños en edad preescolar hasta estudiantes de maestría y todo lo que hay en medio que querían saber cómo se hacen los libros. Incluso impartimos cursos de introducción al quehacer editorial, de creación literaria, de serigrafía, de encuadernación artesanal. La Librería del Ermitaño potenciaba todo eso. Pero el Covid trajo el silencio, las oficinas y los pasillos se vaciaron, las clases de tipografía y encuadernación fueron suspendidas, la librería cerró sus puertas. Después, ya nada fue igual. El Zoom llegó para quedarse, y conocer los procesos editoriales se convirtió en un ejercicio a distancia. Apenas estábamos recobrando el ritmo, cuando la IA llegó como huracán a cambiar paradigmas. Aquí en la casa ya todos usamos IA para infinidad de tareas y procesos. ¡Hasta el Pichicuaz!
Al tratarse de una tecnología disruptiva que cambiará literalmente el mundo, le he estado dando seguimiento desde su surgimiento público en el 2022 y usando desde inicios del 2023. Este año, decidí escribir una especie de bitácora de cómo va evolucionando y de lo que voy descubriendo, la cual se convirtió en un intento de boletín que llamé El Vigía. Dado que están surgiendo nuevos términos y neologismos a paso acelerado, comencé a trabajar en un diccionario de la IA, así como un listado interactivo de herramientas básicas que pueden encontrar en mi blog. Mi intención es complementar esa bitácora con un nuevo ejercicio reflexivo sobre el impacto de la IA en el ecosistema del libro y la lectura que he llamado Bibliopatía. El nombre lo retomé de un boletín que impulsé años atrás sobre el mismo tema.
Así que en esas andamos. Seguimos trabajando en Solar brindando servicios editoriales integrales, fortaleciendo Librántida como nuestro brazo de distribución internacional de libros bajo demanda y nuestra librería en el pasaje del Metro. Pero también disfrutando de nuestro creciente jardín junto con nuestros perros, gatos, e infinidad de pájaros y ardillas que nos visitan a diario.
