Esta semana la arena de la IA estuvo agitada. Finalmente llegó ChatGPT 5… y no fue el terremoto que muchos esperaban. Buenas mejoras en asesoría médica, codificación y escritura, sí, pero también fallas recurrentes y la memoria sigue ausente. Habrá que meterlo a prueba (en eso ando). Lo cierto: una IA médica bien afinada puede ser un salvavidas para millones sin acceso a doctores, y OpenAI parece estar apostando a la adopción masiva más que a romper récords de benchmarks.
Por mi parte, instalé en mi Mac Studio M4 Max el gpt-oss:20b, uno de los nuevos modelos “open source” de ChatGPT que corre en local. Privacidad absoluta… en teoría. En la práctica: lento, limitado y con candados moralistas. Nada que no se pueda destrabar con algo de maña, pero OpenAI insiste en jugar a la niñera digital. Si quieres correr algo así, necesitas una máquina seria.
Y todo apunta a que pronto tendremos modelos potentes operando en el celular, sin nube ni sistema operativo: la IA misma será el sistema, creando apps y juegos al vuelo.
Google sigue su ofensiva: modelos para educación, ciencia y tecnología, y Veo 3 todavía es el rey del video. Ahora también generan libros ilustrados de 10 páginas con un solo prompt. Imagina lo que eso significa para la edición.
Grok, de Xai (Elon Musk), también levanta ceja: su modelo 4 compite entre los punteros, genera imágenes en segundos y videos en menos de lo que ChatGPT tarda en sacar una imagen. Pocas restricciones para contenido picante y, en el otro extremo, un modo infantil que crea historias interactivas donde el niño dirige la trama.
Súmale la ola de modelos musicales como Suno, Eureka y ElevenLabs, y la industria del entretenimiento está a punto de voltearse de cabeza.
Claude sigue dominando en código, Perplexity brilla con su navegador Comet, y China no deja de empujar tanto en IA como en robótica.
No hubo salto cuántico esta semana, pero la carrera acelera. El segundo semestre promete sorpresas.