Mutatis mutandis

Blog de Alejandro Zenker · Editor, ensayista, fotógrafo

Dos semanas vertiginosas en la evolución de la inteligencia artificial

Mientras en el Medio Oriente se parten la madre con singular alegría, en el mundo se sigue librando otra batalla paralela, no menos intensa ni menos importante: la carrera por llegar a la tan cacareada Inteligencia Artificial General (IAG). Y estas dos últimas semanas han sido, sin exagerar, un hervidero.

Imagínate que, mientras apenas digerías la noticia anterior, ya había otra más grande desplazándola del “feed”. Una tras otra. Como si la realidad estuviera en modo fast forward, y nosotros ahí, parpadeando, tratando de entender si nos van a reemplazar o si todavía tenemos chance de ser útiles.

Porque mira: Elon Musk se puso a presumir su Grok 3.5 como si fuera el Schwarzenegger de las IAs, Sam Altman prometió un GPT-5 que vendrá a redibujar las reglas del juego, Apple se agarró del chongo con Anthropic en un pleito filosófico que parece sacado de Black Mirror, y Midjourney, mientras tanto, decidió que ya no basta con hacer imágenes raras: ahora quiere hacer video… y claro, los abogados de Disney ya están calentando motores. ¿Y nosotros? Nosotros apenas viendo si nuestro correo sigue funcionando.

Grok 3.5: la IA musculosa de Musk

Así como lo lees. Elon Musk, que no da paso sin pose, anunció con bombo, platillo y bíceps que su nueva IA, Grok 3.5, es (y cito casi textualmente) “significativamente mejor que cualquier otra”. Y para que no cupiera duda, subió una foto cargando pesas en las oficinas de xAI. Puro testosterona branding.

Pero más allá del show, lo interesante es lo que afirma que su modelo ya puede hacer: generar respuestas desde cero, sin andar copiando o reciclando texto como hacen la mayoría. Razonamiento autónomo, le llama. Y si eso es cierto, estaríamos ante una IA que no sólo responde, sino que inventa, crea, deduce. Como si tuviera un cerebrito propio.

Además, dicen que ya le puedes preguntar cosas bien clavadas —electroquímica, diseño de cohetes, esas cosas que ni Wikipedia explica bien— y responde con claridad quirúrgica. Aún está en fase beta, pero Musk asegura que pronto la lanzará para todos… aunque “pronto”, viniendo de él, puede significar este año o cuando haya colonizado Marte.

GPT-5: la próxima criatura de Altman

Y mientras Musk calienta en el gimnasio, Altman (de OpenAI) afila el bisturí. Dijo sin aspavientos que ChatGPT-5 llega este verano, y aunque no soltó aún especificaciones ni demos, quienes lo han probado aseguran que es otro animal. Más fino, más preciso, más… presente, por decirlo así. No es sólo que entienda más, sino que parece entender mejor. Como cuando alguien no sólo sabe el dato, sino que capta el tono, el humor, la intención detrás de tu pregunta.

Y ojo: por primera vez, Altman abrió la puerta a meter publicidad en ChatGPT. Pero no como banner molesto, sino —según él— de forma inteligente, contextual, que no traicione al usuario. ¿Publicidad empática? Suena raro. Pero no lo descartes: si alguien (o algo) va a lograr venderte un anuncio sin que te des cuenta, probablemente sea una IA.

AGI, ASI y el club de los acrónimos inquietantes

Ahora, si no estás familiarizado con el tema, conviene detenernos un segundo. Cuando hablamos de AGI, nos referimos a una inteligencia artificial que ya no es sólo buena en una cosa, sino que puede hacer muchas, entender contexto, adaptarse, aprender como tú y como yo. Es como pasar de una calculadora a un copiloto existencial.

Y luego está la ASI: Superinteligencia Artificial. Esa que nos superaría en todo. En comprensión, en lógica, en arte, en ciencia, en ironía, en amor (si es que eso importa). Suena lejano, pero créeme: los de Google, Meta, OpenAI y compañía ya tienen equipos dedicados a pensar en eso. ¿Cómo regularla? ¿Cómo frenarla si se les escapa? ¿Cómo no acabar —nosotros— como mascotas bien entrenadas?

La carrera no es por lanzar un mejor buscador. Es por crear una mente superior. Y eso, sin duda, debería inquietarnos aunque sea tantito.

La bomba de Amodei: el desempleo está a la vuelta de la esquina

Mientras tanto, Dario Amodei —CEO de Anthropic y exOpenAI— se fue directo al grano: la IA eliminará hasta el 50% de los empleos junior de oficina en cinco años. Y lo dijo sin una embarradita de mantequilla.

Según él, profesiones de la abogacía, contabilidad, análisis de datos, traducción o redacción están en la mira. Todo lo que implique repetir, revisar o redactar. ¿Ejemplos? Microsoft, Walmart y otras empresas ya empezaron a recortar gente alegando que las IAs hacen lo mismo por menos. Y lo más duro: las tecnológicas contrataron 50% menos recién graduados este año.

Si eres joven, con carrera recién terminada, prepárate: quizás la IA ya usurpó tu chamba y te quedarás chiflando en la loma o buscando chamba en Mac Donalds… mientras llegan los robots a encargarse también de eso.

Apple vs. Anthropic: ¿razona la IA o sólo actúa como si supiera?

Y en el rincón filosófico del ring, tenemos a Apple, que lanzó un estudio titulado “La ilusión del pensamiento”, donde básicamente dice que los modelos actuales no piensan: sólo imitan razonamiento. Son loros elegantes que repiten con gracia, pero sin comprender.

Lo interesante es que Anthropic no se quedó callada. Y lo más poético es que su propia IA, Claude Opus, escribió la respuesta. Como si un robot dijera “oigan, ustedes no entienden lo que yo entiendo”. Acusaron a Apple de hacer pruebas tramposas: puzzles imposibles, límites de memoria ridículos, entornos mal diseñados.

El fondo del asunto es grave: ¿estamos frente a inteligencias que realmente piensan o sólo dan el gatazo? Porque de esa respuesta dependen cosas como… si les damos poder.

Midjourney V1: ahora en video… y en problemas legales

Y para cerrar el banquete, Midjourney lanzó su nuevo juguetito: videos generados por IA. Tomas una imagen, le metes animación, movimiento, estilo… y voilà: ya tienes un clip de 5 a 21 segundos. Ideal para artistas digitales, creadores de contenido o simplemente para jugar con tus propias pesadillas visuales.

¿El problema? Que algunos usuarios ya se pusieron creativos con personajes protegidos. Y sí: Disney y Universal ya demandaron, porque alguien decidió que era buena idea hacer un video de Darth Vader tomando matcha.

Aun así, Midjourney sigue apostando por el arte, por la estética antes que la precisión. No quiere competir con Sora o Veo en realismo, sino en expresividad. Y eso, hay que decirlo, se agradece.

Entonces… ¿en qué momento nos convertimos en espectadores de nuestro propio reemplazo?

Tal vez en estas dos semanas. Tal vez ya desde hace meses y no lo notamos. El punto es que lo que era promesa se está volviendo presencia. Que el vértigo que sientes no es paranoia: es realidad adelantada. Que mientras tú ves memes sobre ChatGPT, hay empresas enteras rehaciendo su estructura para que la IA haga el trabajo.

Y si hay algo que quedó claro estas dos semanas, es que la batalla por la mente del futuro ya empezó, y no se va a detener. Ya no es sólo cuestión de innovación, sino de poder, de ética, de empleo, de control.

¿Te parece exagerado? Tal vez. ¿Te parece inevitable? También. Pero lo que es seguro es que, si no te involucras, no es que la IA te reemplace. Es que te va a ignorar. Y eso, créeme, es peor.


Descubre más de Mutatis mutandis

Suscríbete para recibir las últimas entradas en tu correo electrónico.