Mutatis mutandis

Blog de Alejandro Zenker · Editor, ensayista, fotógrafo

Diario de un editor: de lo personal a lo profesional

Jueves por la noche en el diario de un editor:

Me alimento con unos Fritos, que saben a gloria, y una Bohemia tras una noche de desvelo atendiendo pendientes. Desayuné unos huevos en salsa guajillo, que le quedan bien a Margarita. Abajo, Alberto Chimal da su taller de creación literaria. Mientras, yo busco cómo atender uno de los muchos bomberazos de la semana.

Xiluén va a una reunión con datos en mano para hacer presupuestos mientras negocia tiempos de producción y se mantiene en contacto conmigo. El Pichicuaz ronronea y quiere apapacho, pero le invito un sorbo de cerveza y lo mando a trabajar al sillón. Noemí pide presencia, porque esta mañana no hubo oportunidad de mañanero y ya hace falta.

Ando presionando a varios colaboradores para terminar sus compromisos porque se agotan los tiempos de producción de los libros, mientras, por otro lado, infinidad de autores presionan para saber si vamos a editar su obra. La revista Transgresiones requiere más atención de la esperada, tanto en materia de diseño, como de edición y de superación de obstáculos administrativos. Mucha burocracia en el camino.

Me invitan a dar una conferencia sobre artes y oficios del libro y otras sobre libro y nuevas tecnologías. También sobre fotografía y artes visuales en épocas de la iGeneration. Recibo editores y les explico el concepto de eDistribución que nos permite distribuir libros a nivel internacional sin costo.

La FILUNI está en proceso y la atendemos a ratos, mientras vemos con tristeza que no podemos asistir a actividades como la FUL en Pachuca o los encuentros de libreros, bibliotecarios y promotores de la lectura en Puebla. Entre tanto, ya nos presionan los pendientes en la organización de la FIL de Guadalajara, que se acerca.

Por supuesto, estamos batallando para sacar en tiempo y forma muchos ISBN pendientes que están a la espera del numerito. Mi aplicación de GTD está al tope con pendientes que reprogramo, y la cantidad de ponencias, artículos y notas que debo redactar se van sumando sin ton ni son.

Nimue me quiere leer otro cuento que acaba de escribir, Noemí quiere abordar conmigo los asuntos de la librería y mi hermano quiere saber qué vamos a hacer con motivo del inminente cumpleaños de mi madre, que ya cumple 100 inviernos (nació en diciembre).

No he podido avanzar con Charo y Matías en el proyecto del Corredor Cultural de San Pedro de los Pinos más que nada porque el mundo se empeña en no darme un respiro. Mientras, estamos estudiando la posibilidad de renovar parte de nuestra infraestructura tecnológica y batallamos para mantener la actual en forma. Entre más entidades se suman a nuestra plataforma, buscamos maneras de simplificar la capacitación en materia de su uso y del crucial concepto del metadato en esta época que nos tocó vivir.

Podría seguir enumerando pendientes pero, ¿qué creen?, mejor me voy a acurrucar un rato con mi prietita, que está terminando de cerrar pendientes y se dispone a ponerse a encuadernar a mano unas libretas para relajarse. Ya nuestras mascotas, el Kivo, la Kira, el Kafka, el Merlín, los agapornis y las ninfas tendrán que esperar a mañana.

Y pensar que algunos piensan que el quehacer editorial es tedioso y aburrido…


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