{"id":87,"date":"2009-04-23T12:45:29","date_gmt":"2009-04-23T18:45:29","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=87"},"modified":"2013-08-26T13:06:38","modified_gmt":"2013-08-26T18:06:38","slug":"la-bibliodiversidad-la-crisis-y-el-aprovechamiento-sustentable-de-los-recursos-tecnologicos-en-el-quehacer-editorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2009\/04\/23\/la-bibliodiversidad-la-crisis-y-el-aprovechamiento-sustentable-de-los-recursos-tecnologicos-en-el-quehacer-editorial\/","title":{"rendered":"La bibliodiversidad, la crisis y el aprovechamiento sustentable de los recursos tecnol\u00f3gicos en el quehacer editorial"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ponencia presentada en la UNAM con motivo del D\u00eda del Libro<\/strong><\/p>\n<p><strong>M\u00e9xico, D.F., 23 de abril de 2009<\/strong><\/p>\n<p><strong>Alejandro Zenker<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/www.illac.com.mx\/\">Instituto del Libro y la Lectura, A.C.<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Para empezar, quisiera remontarme a inicios de los a\u00f1os ochenta del siglo pasado, cuando era director de una instituci\u00f3n de educaci\u00f3n superior para int\u00e9rpretes y traductores y propuse al FCE y al INBA realizar un Seminario para la formaci\u00f3n de editores. Ambas instituciones accedieron con entusiasmo y llevamos a cabo tres cursos, de los cuales el primero fue paradigm\u00e1tico. Quienes estaban entre el p\u00fablico superaban con mucho la experiencia de quienes figur\u00e1bamos en el podio.<!--more--><\/p>\n<p>A lo largo de los d\u00edas que dur\u00f3 ese primer ejercicio de reflexi\u00f3n, las ideas fluyeron de un lado hacia el otro: ponentes-p\u00fablico-ponentes. Ya, en aquel entonces, un tema ocup\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n de los participantes: la computadora y sus alcances. Las descalificaciones de esa nueva herramienta fluyeron con singular desparpajo.<br \/>\nQuienes trat\u00e1bamos de imaginar el futuro, muy j\u00f3venes a\u00fan, pero audaces, ten\u00edamos algunas dificultades quiz\u00e1s para precisar las ideas. A fin de cuentas, el futuro era mera ciencia ficci\u00f3n. El libro era EL libro. No hab\u00eda posibilidad de imaginar leer una novela en un monitor monocrom\u00e1tico que s\u00f3lo desplegaba caracteres ASCII, y tampoco de visualizar lo que, a\u00f1os despu\u00e9s, ser\u00eda nuestra realidad: libros formados en computadoras usando lo que, en aquel entonces, comenzamos a percibir como \u201ccomplejos\u201d programas de dise\u00f1o y formaci\u00f3n: Page Maker y Ventura, por ejemplo.<!--more--> En ese entonces ten\u00eda yo menos de 30 a\u00f1os. La traducci\u00f3n automatizada estaba en etapa embrionaria.<br \/>\nDesde entonces, las cosas se han ido transformando vertiginosamente. En 1994 introduje en M\u00e9xico el uso de la primera impresora digital aplicada a la industria editorial e inici\u00e9 la publicaci\u00f3n de libros en tiros cortos de s\u00f3lo 100 ejemplares. Comenzamos a trabajar con Xerox y Adobe en torno a la idea del libro electr\u00f3nico, con los derechos de autor protegidos mediante un manejador cibern\u00e9tico de contenidos. Era la \u00e9poca en que todos me dec\u00edan que estaba ofreci\u00e9ndole al mercado una soluci\u00f3n a un problema inexistente. Hoy, en 2009, en medio de una crisis mundial de may\u00fasculas proporciones, asistimos al nacimiento del otrora problema inexistente que, incluso, enfrenta muchos otros nuevos problemas que, entonces, ni siquiera entraban en el imaginario colectivo.<br \/>\nHoy sigo encontrando la misma apreciaci\u00f3n cuando hablamos del libro electr\u00f3nico, de la trascendencia de la red y sus implicaciones, de la transfiguraci\u00f3n de la lectura y del lector. Pero con una modalidad: al libro electr\u00f3nico se le ve ya no como una utop\u00eda, una ilusi\u00f3n, una posible opci\u00f3n, una oportunidad, una soluci\u00f3n a muchos problemas, sino como una especie de competidor precoz que amenaza a su hermano mayor: el libro con soporte en papel. A fin de cuentas, amenaza a una industria cuyos intereses se cifran en miles de millones de d\u00f3lares en el mundo. Se trata de una concepci\u00f3n equivocada, basada primordialmente en la incapacidad de comprender el tama\u00f1o del problema que enfrentamos en todos los planos: tecnol\u00f3gicos, pol\u00edticos, culturales, humanos, ideol\u00f3gicos\u2026 Estamos ante un escenario real: la extinci\u00f3n de los dinosaurios de la edici\u00f3n y el surgimiento de nuevas especies.<br \/>\nComencemos por lo que hoy nos re\u00fane: el D\u00eda del Libro, y por el tema en torno al cual me pidieron que disertara: la bibliodiversidad. El libro tuvo que inventar su d\u00eda al igual que la madre, el padre\u2026 bueno, hasta la secretaria y el compadre. En este d\u00eda murieron Cervantes y Shakespeare, pero no los recordamos a ellos\u2026 Entonces\u2026 \u00bfqu\u00e9 festejamos? \u00bfQu\u00e9 es el libro?<br \/>\nLa UNESCO es un referente obligado en este caso. En 1964 lanz\u00f3 una definici\u00f3n que tuvo su funci\u00f3n y raz\u00f3n de ser hasta fines del siglo pasado. El libro, dec\u00eda sucintamente, es una obra impresa de m\u00e1s de 50 hojas, manuscrita o pintada en una serie de hojas de papel, pergamino, vitela u otro material, unidas por un lado (es decir, encuadernadas) y protegidas con tapas, llamadas cubiertas. Hoy, la UNESCO advierte que nos encontramos en un proceso de r\u00e1pida transformaci\u00f3n, por lo que esa definici\u00f3n est\u00e1 sujeta a discusi\u00f3n debido a la aparici\u00f3n del libro electr\u00f3nico como medio opcional de contenidos multimedia con rasgos totalmente diferentes.<br \/>\nHay que identificar los momentos hist\u00f3ricos. La Ley de Guayaquil estableci\u00f3 esas definiciones y pol\u00edticas, que deb\u00edan ser adaptadas a cada realidad nacional, en una \u00e9poca en que era l\u00f3gico hacerlo. Esas pol\u00edticas cl\u00e1sicas de estimulaci\u00f3n de la creaci\u00f3n, de establecimiento de condiciones fiscales y financieras propicias, de fomento del comercio y la distribuci\u00f3n mediante la supresi\u00f3n de impuestos a la importaci\u00f3n, tarifas postales y aranceles aduaneros, ten\u00edan su justificaci\u00f3n en el contexto del periodo comprendido entre 1948 y 1990. Pero lo que en los a\u00f1os ochenta se vio como una posibilidad remota, en los noventa adquiri\u00f3 notoriedad para pasar a ser, en el nuevo milenio, de indiscutible actualidad.<br \/>\nMientras que en el mencionado periodo de 1948 a 1990 el mundo segu\u00eda regido por el proteccionismo y el nacionalismo, la globalizaci\u00f3n cambi\u00f3 por completo las perspectivas en todos los planos, incluido el cultural. El reclamo al derecho a la bibliodiversidad (entendido como el derecho al acceso a la totalidad de obras, y que el acceso a ellas dependa no del aparato mercadot\u00e9cnico, sino de la capacidad de b\u00fasqueda y decisi\u00f3n del lector) se universaliz\u00f3, y con \u00e9l la pregunta: \u00bfc\u00f3mo logarlo? A fin de cuentas, Internet hab\u00eda roto las fronteras.<br \/>\nEl reclamo de contar con acceso a esa bibliodiversidad va de la mano con la b\u00fasqueda de la universalidad del conocimiento y del acceso a \u00e9l, y con la ruptura de las fronteras nacionales y nacionalistas a partir, sobre todo, de la disponibilidad que tenemos de una enorme diversidad de contenidos a trav\u00e9s de Internet. Las grandes editoriales \u2014bueno, los conglomerados, las transnacionales de la edici\u00f3n\u2014 han aprovechado hasta ahora la globalizaci\u00f3n, pero en sentido inverso. Han acu\u00f1ado el mercado en funci\u00f3n de sus intereses mercantiles: lanzan a la venta relativamente pocos t\u00edtulos, en grandes tirajes, bestsellers de poca duraci\u00f3n (\u201clibros yogurt\u201d, como algunos los llaman, con fecha de caducidad). Con todo y precio \u00fanico o fijo, las librer\u00edas que surgen, s\u00f3lo exhiben y venden en su mayor parte m\u00e1s de esos libros que bestsellerizan la lectura. La enorme cantidad de libros que son publicados en una sociedad civil cada vez m\u00e1s inquieta y activa, no tiene acceso a ese mercado de librer\u00edas o puntos de venta que, dicho sea de paso, probablemente est\u00e1 destinado a desaparecer.<\/p>\n<p>Volvamos al reclamo de la bibliodiversidad, a nuestro derecho a escoger libros de entre ese universo infinito de obras existentes, mas no todas disponibles. \u00bfQu\u00e9 libro es para nosotros? \u00bfTenemos el derecho de elegirlo? \u00bfO debe haber alguien que nos muestre el camino?<br \/>\nUna de las grandes tonter\u00edas de nuestra \u00e9poca es la de los pretendidos eruditos que intentan establecer las 10 o 100 obras supuestamente m\u00e1s importantes, supuestamente imprescindibles, que todo humano deber\u00eda leer. \u00bfRealmente las hay? \u00bfRealmente debemos permitir que alguien dicte nuestras lecturas? La lectura deber\u00eda darse, si acaso, por placer, no por obligaci\u00f3n, aunque esto ya es un axioma muy trillado. Pero si la lectura debe ser por placer\u2026 \u00bfhay que dejar que otros la dicten?<br \/>\nLa escolarizaci\u00f3n de la lectura es el sepulcro del gusto por la lectura misma. Como bien saben, a\u00f1os atr\u00e1s hicieron en M\u00e9xico una encuesta nacional de lectura seg\u00fan la cual el mexicano lee un promedio de aproximadamente 2.9 libros al a\u00f1o. Al ser un an\u00e1lisis cuantitativo, pasa por alto el aspecto cualitativo (es decir, con qu\u00e9 calidad leemos). Adem\u00e1s, a los que leen m\u00e1s, les quitan libros, y a quienes no leen nada, se los suman.<br \/>\nEn una reciente encuesta realizada en Inglaterra sobre las encuestas mismas y la respuesta que daban los encuestados a la pregunta de qu\u00e9 libros hab\u00edan le\u00eddo, los interrogados confesaron haber mentido. Quer\u00edan impresionar al encuestador como desean impresionar a la novia, a los amigos, a los padres y a los hijos. Quiz\u00e1s esos 2.9 libros de promedio se reduzcan a una fracci\u00f3n m\u00e1s preocupante en el caso de M\u00e9xico.<br \/>\nUno de los principales problemas para acceder a la lectura es la dificultad que hay para llegar al libro mismo ante la falta de bibliotecas y librer\u00edas en general y bien surtidas en particular. Y esto se debe en buena medida a las propias dimensiones f\u00edsicas del libro con soporte en papel: es decir, su tama\u00f1o y su peso. El tama\u00f1o en particular impide que las librer\u00edas exhiban la bibliodiversidad existente.<br \/>\nPara darnos una idea del problema, tomemos como ejemplo la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, donde el a\u00f1o pasado fueron exhibidos m\u00e1s de 400 000 libros, de los cuales m\u00e1s de 123 000 fueron primeras ediciones. Si suponemos un ancho de lomo promedio de tan s\u00f3lo 2 cm, los 400 000 libros requieren de 8 000 metros lineales de espacio de exhibici\u00f3n, 8 km, y las 123 000 novedades, 2 460 metros, casi 2.5 km. Y estamos considerando s\u00f3lo los lomos. Si quisi\u00e9ramos exhibir las portadas y parti\u00e9ramos s\u00f3lo de un tama\u00f1o promedio, media carta, es decir, de 13.5 cm, estar\u00edamos hablando de 54 km de espacio de exhibici\u00f3n. Y \u00e9sta es s\u00f3lo una fracci\u00f3n de los libros \u201cvivos\u201d.<br \/>\nPara ilustrar nuestro pesimismo, la UNESCO registra un total de 1 004 725 t\u00edtulos publicados en un total de 78 pa\u00edses en un solo a\u00f1o, partiendo del \u00faltimo registro disponible entre 1990 y 2005. Ese a\u00f1o, 2005, en Inglaterra se publicaron 206 000 t\u00edtulos y en Estados Unidos, 172 000. En el 2009 llevamos ya, en el mes de abril, m\u00e1s de 289,000 t\u00edtulos publicados seg\u00fan la UNESCO. Y podemos suponer una cantidad igual o incluso mayor de t\u00edtulos que escapan a todo registro. \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo albergar semejante riqueza cient\u00edfica, t\u00e9cnica y literaria? \u00bfC\u00f3mo tener acceso a ella? Y eso que s\u00f3lo mencionamos estad\u00edsticas de lo \u201cmedible\u201d, de las que escapa el inmenso universo de las publicaciones independientes y de los libros de autor que no entran en la l\u00f3gica del ISBN y, por lo tanto, de una de nuestras instancias burocr\u00e1ticas m\u00e1s perniciosas en M\u00e9xico, como lo es Indautor, que con su pretensi\u00f3n rectora ha causado enormes estragos a la industria editorial en nuestro pa\u00eds.<br \/>\nLa \u00fanica manera de albergar todo eso en un espacio con millones de puntos de acceso en todo el mundo, tantos como computadoras con conexi\u00f3n a internet puede haber, es, por lo pronto, mediante la digitalizaci\u00f3n. Porque, \u00bfpodr\u00edamos imaginar librer\u00edas y bibliotecas en cada punto de nuestra Rep\u00fablica con esos kil\u00f3metros de espacio de exhibici\u00f3n? \u00bfEspacios a los que pueda llegar toda nuestra poblaci\u00f3n? Necesitar\u00edamos miles. Ni siquiera ese mausoleo del libro llamado Biblioteca Vasconcelos los tiene.<\/p>\n<p>Hay, pues, muchos elementos que nos permiten presumir que, entre otros muchos factores, las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del libro con soporte en papel, tan sensualmente acogedoras al tacto y a muchas de nuestras miradas, constituyen el principal obst\u00e1culo para tener acceso a la bibliodiversidad. Quiz\u00e1 por eso los visionarios tecn\u00f3cratas vienen trabajando, desde hace muchos a\u00f1os, en la digitalizaci\u00f3n del acervo bibliogr\u00e1fico de la humanidad e invirtiendo infinidad de recursos en ello. En primer lugar Google, que acaba de ganar un juicio important\u00edsimo para o contra la industria en el \u00e1mbito mundial, dependiendo de c\u00f3mo se le vea. A partir de este a\u00f1o, los cientos de miles de t\u00edtulos disponibles en la red, parcial o totalmente, de manera gratuita o mediante pago previo, seguir\u00e1n all\u00ed, enriqueci\u00e9ndose con otros tantos de manera exponencial.<br \/>\nLa digitalizaci\u00f3n del universo bibliogr\u00e1fico conocido est\u00e1 en camino. Y a las nuevas generaciones no les importan nuestras opiniones: est\u00e1n leyendo en formato digital. Es m\u00e1s accesible y est\u00e1 disponible por la v\u00eda de las diversas versiones de bibliotecas libres. M\u00e1s importante a\u00fan: es relativamente gratuito. Por ejemplo, la misma UNESCO, en colaboraci\u00f3n con la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y la Biblioteca de Alejandr\u00eda, lanz\u00f3 ya, en estos d\u00edas, su Biblioteca Digital Mundial (www.wdl.org) en siete idiomas \u2014ingl\u00e9s, \u00e1rabe, chino, espa\u00f1ol, franc\u00e9s, portugu\u00e9s y ruso\u2014, con relativamente pocos contenidos hasta ahora si se comparan con los cientos de miles de t\u00edtulos que ofrece Google, pero ha ofrecido a las naciones integrantes apoyo para la digitalizaci\u00f3n de sus acervos nacionales. Ahora podemos conocer muchos incunables a trav\u00e9s de estas redes, y los fondos reservados est\u00e1n saliendo a la luz gracias a estas iniciativas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos depara el futuro? Eso es precisamente lo que se le pregunt\u00f3 a m\u00e1s de mil especialistas de todo el mundo el a\u00f1o pasado con motivo de la celebraci\u00f3n de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt. El 70% consider\u00f3 que la industria editorial est\u00e1 preparada para hacerle frente a la digitalizaci\u00f3n; 40% pens\u00f3 que, para 2018, el libro electr\u00f3nico superar\u00e1 en ventas y penetraci\u00f3n en el mercado al libro con soporte en papel, si bien 60% especula que la industria tardar\u00e1 al menos cinco a\u00f1os m\u00e1s en adaptarse a la nueva realidad del libro electr\u00f3nico. Y aunque pocos creen factible que el libro electr\u00f3nico se abra camino en el corto plazo, prev\u00e9n un cambio generacional importante en los pr\u00f3ximos 10 a\u00f1os, que har\u00e1 que los consumidores se inclinen cada vez m\u00e1s por el libro digital.<br \/>\nEn cuanto al dominio en el campo de la digitalizaci\u00f3n, la mitad de los especialistas consideran l\u00edder a Estados Unidos (51%), seguido de Jap\u00f3n (15%) y luego a Europa (11%). Pero una de las cosas m\u00e1s sorprendentes es que un n\u00famero creciente de especialistas intuye que, en el corto plazo, ser\u00e1 China quien asuma la delantera en este terreno.<br \/>\nEn este contexto, los temas que nos ocupar\u00e1n en estos a\u00f1os ser\u00e1n:<br \/>\n1. Derechos de autor.<br \/>\n2. Administraci\u00f3n de los derechos digitales (DRM).<br \/>\n3. La estandarizaci\u00f3n de los formatos (por ejemplo, epub).<br \/>\n4. El precio \u00fanico o el desorden de los mercados<br \/>\nEn cuanto a los problemas que enfrentan sus propias editoriales, la percepci\u00f3n de estos especialistas es:<br \/>\n1. Falta conocimiento de las implicaciones de estas tecnolog\u00edas y las estrategias que hay que adoptar.<br \/>\n2. Hay que establecer nuevas alianzas.<br \/>\n3. Falta infraestructura t\u00e9cnica.<br \/>\nYa se prev\u00e9 que ser\u00e1 necesario que las editoriales establezcan nuevas alianzas pero con otros protagonistas hasta ahora ajenos al mundo del libro. O que quiz\u00e1 sean otros quienes asimilen el quehacer editorial, pues \u00e9ste pasar\u00e1 de manos de los llamados \u201ceditores\u201d a las de quienes dominan las tecnolog\u00edas, en particular la red y las telecomunicaciones (tipo no s\u00f3lo Google y Amazon, sino tambi\u00e9n Telmex, Movistar, Televisa, etc\u00e9tera).<br \/>\nEs probable que la industria cinematogr\u00e1fica, la de los juegos y la de la m\u00fasica, asuman un papel cada vez m\u00e1s preponderante en el manejo de los contenidos digitales llamados \u201clibros\u201d. Un aspecto muy interesante es que los especialistas consideraron que la m\u00e1s importante innovaci\u00f3n en los \u00faltimos 60 a\u00f1os ha sido, precisamente, el comercio electr\u00f3nico del libro, las nuevas reglas del marketing, as\u00ed como la transformaci\u00f3n de las ferias y de las cadenas de librer\u00edas. Pero, de igual manera, muchos prev\u00e9n que las librer\u00edas minoristas no sobrevivir\u00e1n en los siguientes 60 a\u00f1os, como tampoco los agentes literarios ni los mismos editores.<br \/>\nSi bien esto se desprende no de una investigaci\u00f3n cient\u00edfica sino s\u00f3lo de una encuesta realizada entre los m\u00e1s destacados especialistas del libro en el mundo, es interesante ver c\u00f3mo la negaci\u00f3n que hasta hace poco permeaba el medio, ha admitido la posibilidad de una profunda transformaci\u00f3n de la cadena del libro, hasta el punto de la desaparici\u00f3n de la industria y sus protagonistas tal como hasta ahora los conocemos.<br \/>\nEn medio de todo esto, da gusto ver c\u00f3mo los editores peque\u00f1os aprovechan las nuevas tecnolog\u00edas y se abren paso con entusiasmo cuando los grandes protagonistas comienzan a presagiar su propio desmoronamiento. Las nuevas tecnolog\u00edas abren la puerta a la bibliodiversidad tan anhelada y, con ello, emergen infinidad de interrogantes que requieren serios trabajos de investigaci\u00f3n, no s\u00f3lo en materia de las ciencias y artes del libro, sino tambi\u00e9n en lo que respecta a la transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura.<br \/>\nEl motor de estas transformaciones lo constituir\u00e1n los mismos editores y los tecn\u00f3cratas, pero sobre todo los nuevos editores, los autores y los mismos lectores que ser\u00e1n, en \u00faltima instancia, quienes determinen si asimilan o no las nuevas propuestas y entierran el libro con soporte en papel y asumen las nuevas ofertas.<\/p>\n<p>Contemplando todo este panorama, quiz\u00e1s el mayor temor debe residir en que, al final del d\u00eda, s\u00f3lo unos cuantos protagonistas se queden con el mercado: aquellos visionarios con el capital y control de ese espacio otrora libertario que era Internet. La censura se cierne sobre nosotros. Y, asimismo, el control por parte de unos cuantos capitales de lo que hoy se nos abre como espacio de inmensa libertad, para catapultarnos al mundo tenebroso de Orwell. Lamentablemente los tiempos corren r\u00e1pido, y es muy probable que muchos de nosotros vivamos para contarlo.<\/p>\n<p>*azh, 21\/04\/2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia presentada en la UNAM con motivo del D\u00eda del Libro<\/p>\n<p>M\u00e9xico, D.F., 23 de abril de 2009<\/p>\n<p>Alejandro Zenker<br \/>\nInstituto del Libro y la Lectura, A.C.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[3,6],"tags":[],"class_list":["post-87","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editor","category-presentaciones-y-ponencias"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-1p","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1017,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87\/revisions\/1017"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}