{"id":82,"date":"2009-02-24T12:38:30","date_gmt":"2009-02-24T18:38:30","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=82"},"modified":"2013-08-26T13:09:47","modified_gmt":"2013-08-26T18:09:47","slug":"la-transfiguracion-del-editor-del-libro-y-de-la-lectura-en-epoca-de-cambio-y-recesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2009\/02\/24\/la-transfiguracion-del-editor-del-libro-y-de-la-lectura-en-epoca-de-cambio-y-recesion\/","title":{"rendered":"La transfiguraci\u00f3n del editor, del libro y de la lectura en \u00e9poca de cambio y recesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Alejandro Zenker<\/strong><\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado en la versi\u00f3n digital de la revista &#8220;Libros de M\u00e9xico&#8221;, publicada por la CANIEM<!--more--><br \/>\n<\/em><br \/>\n<object width=\"451\" height=\"339\" classid=\"clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" codebase=\"http:\/\/download.macromedia.com\/pub\/shockwave\/cabs\/flash\/swflash.cab#version=6,0,40,0\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\" \/><param name=\"src\" value=\"http:\/\/static.issuu.com\/webembed\/viewers\/style1\/v1\/IssuuViewer.swf?mode=embed&amp;documentId=090219021424-0cb2e893efae47849c7463890fa60410&amp;documentUsername=Zenker&amp;documentName=editorenepocadecambio&amp;layout=http%3A%2F%2Fskin.issuu.com%2Fv%2Flight%2Flayout.xml\" \/><param name=\"flashvars\" value=\"mode=embed&amp;documentId=090219021424-0cb2e893efae47849c7463890fa60410&amp;documentUsername=Zenker&amp;documentName=editorenepocadecambio&amp;layout=http%3A%2F%2Fskin.issuu.com%2Fv%2Flight%2Flayout.xml\" \/><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\" \/><\/object><\/p>\n<p>La \u00e9poca de las predicciones aventuradas sobre el futuro del quehacer editorial quiz\u00e1 ya pas\u00f3. Las nuevas tecnolog\u00edas dejaron de ser \u201cnuevas\u201d; la fuerza e importancia de internet, para quien lo dudara, quiz\u00e1 qued\u00f3 demostrada definitivamente en unas elecciones de las que sali\u00f3 triunfante el primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos, quien bas\u00f3 buena parte de su estrategia electoral medi\u00e1tica en ese nuevo recurso que ya tampoco es tan nuevo; la viabilidad del libro electr\u00f3nico como medio alternativo o primordial tambi\u00e9n ha dejado de ser cuestionada.<\/p>\n<p>Las grandes editoriales han venido preparando sus acervos para migrar al formato electr\u00f3nico. Mientras, quienes est\u00e1n en el v\u00e9rtice de la comercializaci\u00f3n ya han lanzado o est\u00e1n por lanzar sus portales para la venta de libros con ese soporte (en M\u00e9xico Librisite y Gandhi, por ejemplo). Grandes gigantes pusieron a la venta sus dispositivos de lectura, como Amazon y Sony. Tambi\u00e9n el iPhone apost\u00f3 por el libo electr\u00f3nico. Con una gran sorpresa: sus ventas de libros en ese formato para una pantalla tan peque\u00f1a superan toda expectativa. Por supuesto, la impresi\u00f3n digital en tiros cortos o medianos se ha convertido en un recurso indispensable en muchos entornos. Y en medio de tantos cambios, la econom\u00eda mundial se encuentra en recesi\u00f3n o franca depresi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 sucede? \u00bfHacia d\u00f3nde vamos? Hagamos un breve recuento y plante\u00e9monos unas cuantas interrogantes.<br \/>\n1) \u00bfLos \u201cdemasiados libros\u201d?<br \/>\nCuando Houghton Mifflin Harcourt, una de las editoriales m\u00e1s prestigiosas de Estados Unidos, que cuenta en su escuder\u00eda con figuras como Philip Roth y G\u00fcnter Grass, anunci\u00f3 en noviembre de 2008 que congelaba, con excepciones, la contrataci\u00f3n de nuevos manuscritos literarios, parec\u00eda haber confirmado la teor\u00eda de los \u201cdemasiados libros\u201d. Con anterioridad la industria editorial en Espa\u00f1a hab\u00eda iniciado una discusi\u00f3n sobre la necesidad de que el mercado se \u201cautorregule\u201d en virtud de que el tama\u00f1o del pastel (los lectores) no ha crecido al ritmo que la industria escupe t\u00edtulos. \u00bfEs el congelamiento de nuevos t\u00edtulos o la autorregulaci\u00f3n la soluci\u00f3n al problema? \u00bfO lo es la implementaci\u00f3n de nuevas y m\u00e1s audaces y creativas pol\u00edticas de promoci\u00f3n de la lectura lo que hace falta? \u00bfO quiz\u00e1 los lectores est\u00e1n migrando a otros soportes, como los libros electr\u00f3nicos que consultan mediante un pago o gratuitamente en internet?<br \/>\n2) El autor<br \/>\nLa actual situaci\u00f3n ha hecho que los mismos autores, nuevos y consagrados, se encuentren ante un panorama inusual. Las editoriales s\u00f3lo publican lo que comercialmente se justifica. Libros de autores cl\u00e1sicos que no justifican comercialmente su existencia, desaparecen de los cat\u00e1logos. Nuevos t\u00edtulos con dict\u00e1menes aprobatorios se abren dificultosamente camino ante presupuestos limitados, ya que los libros no s\u00f3lo tienen que ser publicados, sino que tambi\u00e9n necesitan una costosa campa\u00f1a publicitaria. As\u00ed las cosas, los autores buscan oportunidades en editoriales peque\u00f1as, se autoeditan o se conforman con dar a conocer sus escritos sin fines comerciales a trav\u00e9s de blogs personales en internet. La facilidad de la publicaci\u00f3n electr\u00f3nica, de la autoedici\u00f3n en tirajes cortos, hace cada vez m\u00e1s veraz la burlona aseveraci\u00f3n de que pareciera que hay m\u00e1s escritores que lectores. Los autores han tenido que reaprender su oficio porque, para ser exitosos, m\u00e1s que seguir una simple vocaci\u00f3n tienen que profesionalizarse. El autor-editor-promotor-vendedor es cada vez m\u00e1s com\u00fan. Los autores exitosos publicados por las grandes casas editoriales, cual boxeadores o futbolistas, son pocos. Muchos lo son no por la calidad de sus obras, sino por obra y magia de la mercadotecnia.<br \/>\n3) La editorial \u201ctradicional\u201d<br \/>\nEnfrentada a un mercado cada vez m\u00e1s competido, la editorial tradicional, por llamarla de alguna manera, ha perdido cada vez m\u00e1s su encanto de anta\u00f1o para convertirse en una m\u00e1quina comercial que, para tener \u00e9xito, tiene que seguir escrupulosamente las reglas que marca la l\u00f3gica del mercado. Agotado el modelo, reducidos los espacios ante un decreciente mercado lector disponible, buscan un reacomodo. Los grandes consorcios se comen a los peque\u00f1os, muchas veces s\u00f3lo para aniquilar la competencia y rescatar una peque\u00f1a porci\u00f3n \u201ccomercial\u201d del acervo editorial de quien es devorado. La internacionalizaci\u00f3n de las operaciones comerciales, los monstruosos capitales con que son adquiridos los derechos de obras de autores que garantizan ventas millonarias, la transnacionalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n que permite abatir costos para inundar los mercados, hacen que quienes siguen el camino tradicional vean cada vez m\u00e1s estrecho su campo de acci\u00f3n. Es l\u00f3gico que de all\u00ed se desprenda el clamor por una autorregulaci\u00f3n que no se puede dar. \u00bfEl canibalismo editorial continuar\u00e1?<br \/>\n4) Los nuevos editores<br \/>\nEn medio de todo esto, surgen nuevos modelos editoriales. Si es imposible competir en las grandes ligas, lo l\u00f3gico es contender en la segunda divisi\u00f3n. Con acervos m\u00e1s cuidados, con un \u201crescate\u201d de los nichos abandonados, como lo son los cl\u00e1sicos que venden poco, pero de manera constante, con mayor capacidad de maniobra y velocidad de adaptaci\u00f3n a nuevas circunstancias, las editoriales medianas contienden con mayor o menor \u00e9xito, dependiendo de su visi\u00f3n y profesionalismo al buscar nichos no explotados, como los proyectos que gozan de apoyos gubernamentales. Con mayor versatilidad aprovechan la diversidad de tecnolog\u00edas existentes: offset para tiros largos, impresi\u00f3n digital para tiros cortos, libros electr\u00f3nicos. No obstante, suelen levantarse exitosas s\u00f3lo para\u2026 ser compradas por las grandes. \u00bfConfirma esto que el quehacer editorial se lleva a cabo cada vez menos por vocaci\u00f3n y cada vez m\u00e1s como una exploraci\u00f3n de un nicho comercial \u201ccualquiera\u201d?<br \/>\n5) Los editores \u201cindependientes\u201d<br \/>\nEn los \u00faltimos diez a\u00f1os han emergido cada vez m\u00e1s editores peque\u00f1os a los que se ha dado en llamar \u201cindependientes\u201d, si bien el t\u00e9rmino no encaja con todos ni es el m\u00e1s preciso. Algunos no son m\u00e1s que z\u00e1nganos de los recursos gubernamentales, de los que dependen totalmente para la producci\u00f3n de sus libros, pero hay muchos otros que emergen con un entusiasmo y una diversidad sorprendente. En muchos casos impelidos por una genuina vocaci\u00f3n y devoci\u00f3n por el libro, este sector es sin duda el m\u00e1s innovador y de su amplitud s\u00f3lo tenemos una vaga noci\u00f3n, pues se mueven en los submundos de la cuasi clandestinidad. Sin embargo, los encuentros nacionales e internacionales cada vez m\u00e1s frecuentes que los congregan dan fe de su riqueza y singularidad. De ellos emergen t\u00edtulos de nuevos talentos literarios que han ido creando esa otra literatura que otros desprecian, pero que responde a nuevas realidades. Tambi\u00e9n los libros de artista y los libros objeto, las revistas y publicaciones electr\u00f3nicas. Con escas\u00edsimos recursos, \u00bfpodr\u00e1n sobrevivir? Infinidad de proyectos de esta naturaleza emergen s\u00f3lo por poco tiempo y sucumben ante la falta de recursos y conocimiento del oficio. Quiz\u00e1 sea \u00e9ste el segmento que m\u00e1s apoyo requiere no tanto en el terreno de la producci\u00f3n, sino para su profesionalizaci\u00f3n.<br \/>\n6) El Estado editor<br \/>\nEn M\u00e9xico, la funci\u00f3n editora que ha ejercido el Estado ha causado gran pol\u00e9mica. Al encargarse de la publicaci\u00f3n de los libros de texto, se convierte en el mayor editor del pa\u00eds, lo que \u201csustrae\u201d a la industria editorial privada de un jugoso negocio. No obstante, la objeci\u00f3n que se ha manejado es el peligro que entra\u00f1a para la educaci\u00f3n la publicaci\u00f3n en manos de las empresas privadas que, en aras de la necesidad de una creciente plusval\u00eda, encarecer\u00eda excesivamente los libros. Hasta cierto punto es cierto, pero\u2026 \u00bfno oculta de cualquier manera el Estado en sus cuentas el costo del aparato que hace posible la producci\u00f3n a bajo costo? \u00bfNo contradice ese monopolio del libro de texto la libertad que debe prevalecer al impedir la variedad de opciones y la filosof\u00eda del \u201clibre mercado\u201d? Quiz\u00e1 la ret\u00f3rica de las preguntas, de los cuestionamientos, carezca ya de sentido en virtud de que muy pronto la edici\u00f3n electr\u00f3nica ser\u00e1 mucho m\u00e1s econ\u00f3mica para el segmento educativo, lo que reducir\u00e1 los precios dr\u00e1sticamente y pondr\u00e1 en manos de los educandos un mundo de opciones a trav\u00e9s de la red. Aunque\u2026 \u00bflo permitir\u00e1n los grandes intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos involucrados?<br \/>\n7) La funci\u00f3n del Estado en el apoyo a la edici\u00f3n<br \/>\nIndependientemente de su labor editora, \u00bfno deber\u00eda el Estado cumplir sobre todo con una funci\u00f3n \u201cequilibradora\u201d de los desajustes que provoca un sector editorial regido exclusivamente por la l\u00f3gica del lucro del capital? Si el \u00fanico criterio para publicar o no un libro es la viabilidad econ\u00f3mica\u2026 \u00bfd\u00f3nde quedan los intereses culturales de la naci\u00f3n? El FCE (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica) es s\u00f3lo un paliativo, no ajeno a intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos. La falta de equilibrio es lo que ha generado el resquebrajamiento de la bibliodiversidad. Por otro lado, \u00bfdebe ser esa una funci\u00f3n del Estado? \u00bfC\u00f3mo promover y garantizar esa bibliodiversidad sin caer en el paternalismo estatal ni en el financiamiento indiscriminado de proyectos al generar una dependencia del erario que ya tienen muchas editoriales?<br \/>\n8) El renacimiento de los g\u00e9neros perdidos (poes\u00eda)<br \/>\nUn cambio notable y favorable ha sido el resurgimiento de g\u00e9neros perdidos, como la poes\u00eda, con el advenimiento de las tecnolog\u00edas digitales tanto de impresi\u00f3n como de transmisi\u00f3n de la informaci\u00f3n. Como sigue siendo un g\u00e9nero que no vende las cantidades que las grandes editoriales requieren para justificarlo econ\u00f3micamente, han sido las editoriales peque\u00f1as o emergentes las que lo han tomado en sus manos. La posibilidad de hacer tirajes cortos en impresi\u00f3n digital, la creaci\u00f3n de infinidad de blogs po\u00e9ticos y los boletines y publicaciones electr\u00f3nicas de poes\u00eda han propiciado un nuevo auge. Pero no s\u00f3lo del g\u00e9nero po\u00e9tico, sino de infinidad de exploraciones ling\u00fc\u00edsticas y literarias cuyo ejercicio quedaba antes limitado al reducido c\u00edrculo de los conocidos (\u00bfo amigos?) del autor. Ya es posible encontrar publicaciones que exploran pal\u00edndromos y aforismos, por ejemplo. Los amantes de estos g\u00e9neros, y otros que surgen por el ingenio de los autores, han propiciado nuevos encuentros. Eso pone de manifiesto que no es que hubiera pocos lectores, sino que estaban dispersos.<br \/>\n9) Internet o la nube cibern\u00e9tica<br \/>\nAs\u00ed como la industria editorial se internacionaliz\u00f3 y globaliz\u00f3 con lo que pudo pasar de los grandes tirajes nacionales a los gigantescos tirajes destinados a cubrir un mercado internacional, internet ha roto las barreras de la distancia. Sin embargo, si bien un blog personal puede llegar a tener decenas de miles, cientos de miles de lectores (muchos m\u00e1s que muchos peri\u00f3dicos bien establecidos, por ejemplo), lo cierto es que tambi\u00e9n en la red son, en muchas ocasiones, los recursos econ\u00f3micos los que cuentan. Con pocos recursos, conocimiento e ingenio, cualquiera puede, en principio, crear espacios atractivos y exitosos. No obstante, la mayor parte de los sitios se basan en motores (software) creados por grandes empresas que, a fin de cuentas, son las que tienen la sart\u00e9n por el mango. A principios de a\u00f1o, por ejemplo, una empresa que durante a\u00f1os ofreci\u00f3 su plataforma gratuitamente para la creaci\u00f3n de redes sociales, decidi\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana cerrar decenas de miles de sitios, lo que afect\u00f3 a cientos de miles de usuarios, porque su principal anunciante, Google, amenaz\u00f3 con retirarle toda su publicidad si segu\u00eda alojando sitios para \u201cadultos\u201d. La supuesta libertad que priva en internet, en realidad es ficticia y, probablemente, la censura se ir\u00e1 haciendo m\u00e1s patente conforme el proceso concentrador de capitales contin\u00fae. Pasa all\u00ed lo mismo que sucedi\u00f3 en la industria editorial: la compra de las peque\u00f1as empresas exitosas por los grandes capitales es incontenible. Finalmente, \u00bftodo quedar\u00e1 en manos de no m\u00e1s que un pu\u00f1ado de protagonistas?<br \/>\n10) El dise\u00f1ador editorial<br \/>\nEl dise\u00f1o editorial evolucion\u00f3 lentamente a lo largo de la historia, hasta encontrarse con la revoluci\u00f3n cibern\u00e9tica. Hoy, el dise\u00f1ador tiene que enfrentar el reto de concebir un mismo producto para varios dispositivos simult\u00e1neamente. Por ejemplo, hay peri\u00f3dicos que tienen su versi\u00f3n impresa en papel, su contraparte para consulta en internet y otra versi\u00f3n para ser le\u00edda en el iPhone. Un mismo usuario puede hacer uso de las tres (o m\u00e1s) posibilidades a lo largo del d\u00eda. Esto ha propiciado el desarrollo de nuevos conceptos din\u00e1micos del dise\u00f1o, empezando por la tipograf\u00eda. Sin embargo, a\u00fan no hemos visto todo lo que un buen dise\u00f1o puede hacer para que la lectura en los dispositivos electr\u00f3nicos sea m\u00e1s placentera. Quiz\u00e1s \u00e9se es uno de los elementos que han propiciado la resistencia al cambio. Es decir, para pasar de la lectura de libros con soporte en papel a la lectura en dispositivos electr\u00f3nicos no s\u00f3lo hay que mejorar el dispositivo de lectura en s\u00ed, sino tambi\u00e9n los elementos de dise\u00f1o editorial con los cuales se produzca el libro.<br \/>\n11) El dispositivo de lectura<br \/>\nUna de las principales objeciones a la migraci\u00f3n del soporte en papel al soporte electr\u00f3nico hab\u00eda sido que el \u00fanico dispositivo de lectura utilizable hasta hace poco era la computadora de escritorio o, en el mejor de los casos, una laptop o palmtop. Las cosas cambiaron un poco con la introducci\u00f3n del dispositivo Kindle de Amazon primero (con m\u00e1s de 180 000 t\u00edtulos disponibles), y luego la del Sony Reader. Pero un tercer elemento entr\u00f3 en la arena de la reflexi\u00f3n: el iPhone de Apple. Pese a su diminuto tama\u00f1o, con una pantalla de 3.5 pulgadas en diagonal, el dispositivo no fue concebido prioritariamente para leer libros, pero\u2026 tiene la ventaja de que el usuario siempre lo lleva consigo. Un programa (Stanza) para leer libros en el iPhone tuvo alrededor de 400 000 descargas en 2008, mientras que Amazon vendi\u00f3 380 000 dispositivos Kindle en el mismo a\u00f1o. De cualquier manera, as\u00ed como han abundado las cr\u00edticas, proliferan las rese\u00f1as entusiastas. Por lo pronto, ninguno de estos dispositivos amenaza a\u00fan seriamente al libro con soporte en papel, pero es un buen y sorprendente comienzo. El cambio est\u00e1 ocurriendo particularmente entre las nuevas generaciones, m\u00e1s propensas a tener el ojo pegado a pantallas para chatear o a buscar lecturas al alcance de sus bolsillos. Y con decenas de miles de t\u00edtulos gratuitos disponibles en la red, quiz\u00e1 la elecci\u00f3n no sea tan dif\u00edcil.<br \/>\n12) La distribuci\u00f3n y venta<br \/>\nUno de los grandes problemas que sufre la industria editorial en su conjunto, desde la m\u00e1s grande hasta la m\u00e1s peque\u00f1a entidad que la compone, es sin duda la distribuci\u00f3n y venta. Las distribuidoras s\u00f3lo se hacen cargo de los acervos de las grandes editoriales, cuando \u00e9stas mismas no crean su propio aparato. Nadie se hace cargo de la distribuci\u00f3n de los t\u00edtulos producidos por las editoriales peque\u00f1as, de tal manera que \u00e9stas siguen teniendo que hacerse cargo del proceso. Pocas logran hacerlo con \u00e9xito por la carga administrativa que esto representa. La colocaci\u00f3n a trav\u00e9s de las distribuidoras estatales, como Educal, es de una inaudita ineficiencia. As\u00ed las cosas, gran parte (ciertamente incuantificable) de la producci\u00f3n editorial sigue acabando en las bodegas, y esto incluye, por supuesto, las ediciones acad\u00e9micas. La soluci\u00f3n al dilema lo representar\u00eda la creaci\u00f3n de librer\u00edas electr\u00f3nicas en internet, pero a\u00fan no existe en M\u00e9xico una cultura masificada de compra por esa v\u00eda. \u00c9ste ser\u00eda un terreno en el que quiz\u00e1s el Estado podr\u00eda interceder al brindar un gran beneficio a editores y lectores por igual. Pero\u2026 \u00bfc\u00f3mo solucionar el inefable burocratismo?<br \/>\n13) La librer\u00eda<br \/>\nConocida es la falta de librer\u00edas en el pa\u00eds. No s\u00f3lo la falta, sino la disminuci\u00f3n de los puntos de venta. Adicional a esto, las librer\u00edas reproducen en su mayor\u00eda el mismo esquema: la puesta en venta de los mismos t\u00edtulos, es decir, los que \u201cs\u00ed venden\u201d. El librero, siempre al borde de la insolvencia, salvo pocas excepciones, tiene que apostarle a las ventas, por lo que no se arriesga con acervos poco comerciales. La ley del libro y el precio \u00fanico parecer\u00eda un salvavidas, aunque no pocos piensan que lo m\u00e1s probable es que las librer\u00edas que surjan reproduzcan a fin de cuentas el mismo esquema: venta de los mismos pocos t\u00edtulos. El libro con soporte en papel requiere espacio, mucho espacio, pero pocas librer\u00edas disponen de suficiente. As\u00ed las cosas, \u00bfc\u00f3mo dar cabida en los puntos de venta a la creciente producci\u00f3n editorial? \u00bfSeguir\u00e1 siendo la r\u00e1pida rotaci\u00f3n que condena a los libros a una permanencia de s\u00f3lo un par de meses en estantes la eterna constante del libro en M\u00e9xico? Probablemente habr\u00e1 que reinventar este segmento.<br \/>\n14) El librero<br \/>\nSi la carencia de librer\u00edas es un problema cuya soluci\u00f3n no se aprecia en el horizonte, la falta de libreros capacitados se suma al triste panorama. Pocos hay que sepan de libros, menos a\u00fan que sean realmente lectores y puedan orientar a sus clientes. En los \u00faltimos a\u00f1os los libreros se han organizado y se han convertido en un sector activo y propositivo. Sin embargo, no han logrado propiciar a\u00fan un crecimiento del sector a la medida de las necesidades. La profesionalizaci\u00f3n del librero en todos los \u00e1mbitos, la creaci\u00f3n de planes, de esquemas viables de negocio, la generaci\u00f3n de cr\u00e9ditos para el sector, la diversificaci\u00f3n de ofertas y el desarrollo de mecanismos de comunicaci\u00f3n con los lectores son asignaturas pendientes y urgentes.<br \/>\n15) La promoci\u00f3n<br \/>\nPocos libros logran tener \u00e9xitos de venta sin una promoci\u00f3n adecuada. La actual situaci\u00f3n, en la que s\u00f3lo los libros a los que las grandes editoriales les apuestan grandes sumas para promoverlos en los medios logran cuantiosas ventas, hace que vivamos en una sociedad de lectores bestsellerizados. Es impostergable buscar mecanismos que le permitan al editor dar a conocer su oferta editorial de manera m\u00e1s din\u00e1mica y menos costosa. \u00bfSe podr\u00e1? \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda, en determinado caso, el camino para dorarle al potencial lector la p\u00edldora, de manera que se acerque a m\u00e1s libros, es decir, a que se bibliodiversifique? Porque las pocas publicaciones que actualmente rese\u00f1an libros se dirigen m\u00e1s a lectores ya consumados que a quienes, sin serlo, podr\u00edan aventurarse a tomar un libro en sus manos.<br \/>\n16) La transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura<br \/>\nLos tiempos han cambiado. En muchos sentidos. Nuestro momento hist\u00f3rico es otro. Pero as\u00ed como reconocemos que esto es cierto, que en los \u00faltimos veinte a\u00f1os el mundo ha cambiado dr\u00e1sticamente, tambi\u00e9n hay que percatarnos de que muchos cambios han ocurrido de manera imperceptible frente a nuestros ojos. Si a\u00f1os atr\u00e1s pol\u00edticos retr\u00f3grados edificaban academias para la \u201cdefensa de la lengua\u201d, como si la lengua (o los hablantes) no tuvieran derecho a cambiar sin necesidad de pedir permiso, hoy la incapacidad cultural de comprensi\u00f3n social y tecnol\u00f3gica de una generaci\u00f3n no comprende lo que le est\u00e1 sucediendo a las que le siguen. El joven lector de hoy y, con mayor raz\u00f3n, el de ma\u00f1ana, tiene capacidades, habilidades y, sobre todo, intereses distintos a los de sus padres. No leen lo mismo, y cuando lo hacen, no \u201cleen\u201d (decodifican) lo mismo. Hay una transfiguraci\u00f3n del lector. Y tambi\u00e9n del proceso mismo de lectura. Comprender eso es uno de los grandes retos que enfrentamos. Si logramos entender lo que est\u00e1 pasando, si comprendemos el presente de estas nuevas generaciones, pero adem\u00e1s anticipamos el futuro, habremos dado pasos agigantados hacia un porvenir m\u00e1s saludable, en el que la lectura ocurrir\u00e1 por cualquier medio, fundamentalmente por placer. Comprender esa transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura es quiz\u00e1s el mayor reto que enfrentamos, pues de all\u00ed se desprender\u00e1 el futuro de nuestra industria, de nuestro quehacer editorial, del libro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00e9poca de las predicciones aventuradas sobre el futuro del quehacer editorial quiz\u00e1 ya pas\u00f3. Las nuevas tecnolog\u00edas dejaron de ser \u201cnuevas\u201d; la fuerza e importancia de internet, para quien lo dudara, quiz\u00e1 qued\u00f3 demostrada definitivamente en unas elecciones de las que sali\u00f3 triunfante el primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos, quien bas\u00f3 buena parte de su estrategia electoral medi\u00e1tica en ese nuevo recurso que ya tampoco es tan nuevo; la viabilidad del libro electr\u00f3nico como medio alternativo o primordial tambi\u00e9n ha dejado de ser cuestionada.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[3,6],"tags":[32,33,37,38,29,43,28,44,31,42,41,39,18,17,45,46,16,34,27,25,30,20,26,47,36,40,15,14],"class_list":["post-82","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editor","category-presentaciones-y-ponencias","tag-bibliodiversidad","tag-ciberliteratura","tag-diseno-editorial-y-nuevas-tecnologias","tag-dispositivos-electronicos-de-lectura","tag-editores-independientes","tag-eink","tag-el-autor","tag-electric-ink","tag-estado-editor","tag-ipad","tag-ipod","tag-kindle","tag-lectores","tag-lectura","tag-librerias","tag-libreros","tag-libro","tag-libros-electronicos","tag-los-demasiados-libros","tag-nuevas-tecnologias","tag-nuevos-editores","tag-nuevos-paradigmas-editoriales","tag-profesionalizacion-del-editor","tag-promotores-de-lectura","tag-redes-sociales","tag-sony-ebook-reader","tag-transfiguracion-del-libro-y-la-lectura","tag-vinculacion-profesional-del-editor"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-1k","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1021,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82\/revisions\/1021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}