{"id":7,"date":"2006-04-15T14:45:07","date_gmt":"2006-04-15T20:45:07","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=7"},"modified":"2006-04-15T14:45:07","modified_gmt":"2006-04-15T20:45:07","slug":"el-editor-formador-de-lectores-hacia-la-profesionalizacion-del-editor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2006\/04\/15\/el-editor-formador-de-lectores-hacia-la-profesionalizacion-del-editor\/","title":{"rendered":"El editor, formador de lectores: Hacia la profesionalizaci\u00f3n del editor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ponencia presentada por Alejandro Zenker en el Primer Encuentro a favor del Libro, Casa Lamm, julio 2003<\/strong><\/p>\n<p>Hace poco menos de 20 a\u00f1os, en marzo de 1984, cuando yo dirig\u00eda el Instituto Superior de Int\u00e9rpretes y Traductores, organic\u00e9 el Primer Seminario sobre Literatura y Formaci\u00f3n de Editores junto con Felipe Garrido, gerente editorial en ese entonces del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, y Margo Glanz, directora de literatura del INBA. Ese seminario se convirti\u00f3 en realidad en un interesante foro de discusi\u00f3n y reflexi\u00f3n en el que igual est\u00e1bamos autores, traductores, editores, tip\u00f3grafos, dise\u00f1adores, impresores y encuadernadores que libreros, promotores, distribuidores, publicistas y hasta abogados que abordaron el tema de los derechos de autor.<\/p>\n<p>Hab\u00eda muchas inquietudes que permeaban el ambiente de esas candentes sesiones, pero hoy quiero traer a colaci\u00f3n, en el marco del breve tiempo que tenemos disponible, cuatro temas en particular:<\/p>\n<p>1.\tLa falta de lectores<br \/>\n2.\tLa falta de capacitaci\u00f3n o profesionalizaci\u00f3n de los editores<br \/>\n3.\tLas nuevas tecnolog\u00edas<br \/>\n4.\tLos cuellos de botella en la distribuci\u00f3n<br \/>\nComo podemos ver, hace 20 a\u00f1os, en el siglo, en el milenio pasado, que pareciera mucho tiempo cuando en realidad no lo es, ya se perfilaban problemas que se fueron agudizando o de cuya gravedad nos fuimos percatando con los a\u00f1os. Las computadoras apenas comenzaban a figurar en el medio, pero todos descartaban que fueran a generar cambios tan profundos como los que hemos vivido.<br \/>\nPoco tiempo despu\u00e9s dej\u00e9 la docencia y la actividad acad\u00e9mica y me incorpor\u00e9 al mundo editorial. Fui de los afortunados que vivieron la transici\u00f3n del linotipo, la fotocomponedora y la composer a la computadora y la impresora l\u00e1ser. Pero no s\u00f3lo eso. Tuve como maestros a muchos editores de la vieja escuela, de quienes a cuentagotas pude aprender el oficio, la profesi\u00f3n del quehacer editorial.<\/p>\n<p>A diferencia de la situaci\u00f3n cr\u00edtica que hoy vivimos, en aquel entonces no faltaba el trabajo. Sin embargo, tuve la oportunidad de vivir una maravillosa experiencia: levant\u00e9 del suelo una editorial y una empresa de servicios, y pronto estuve en condiciones de adquirir uno de los primeros \u2014si no el primero\u2014 equipos de c\u00f3mputo, armado adem\u00e1s de una impresora l\u00e1ser y un esc\u00e1ner. Poco a poco logramos hacer con las nuevas tecnolog\u00edas libros tan decorosos como los que hab\u00edamos producido con las tecnolog\u00edas que iban de salida. Sin embargo, era evidente que se avecinaban grandes movimientos en el medio editorial. Las nuevas tecnolog\u00edas comenzaban a cambiar paradigmas de producci\u00f3n, pero no s\u00f3lo eso, tambi\u00e9n dejaban fuera a muchos de los editores que no comprend\u00edan esos cambios y se negaban a incorporarlos. Paralelamente se inici\u00f3 el proceso de globalizaci\u00f3n, se abrieron los mercados, se agudiz\u00f3 la competencia, comenz\u00f3 a escasear el trabajo y entramos en una crisis como la que hoy conocemos.<\/p>\n<p>El caso es que estamos en v\u00edsperas del 2004, con un panorama preocupante que nos hace recordar esos cuatro temas a los que hice referencia. Si hoy hablamos de la falta de lectores con m\u00e1s enjundia que en ese entonces, no es porque hoy haya menos, sino porque nuestras exigencias culturales, nuestra idea de pa\u00eds econ\u00f3micamente sustentable y en constante progreso y desarrollo requiere de una poblaci\u00f3n cada vez m\u00e1s culta, es decir, lectora. Para los editores, la cantidad de lectores es tema vital porque de su n\u00famero y avidez dependen nuestras ventas. Pero la funci\u00f3n de creaci\u00f3n de lectores ha correspondido tradicionalmente al Estado. En consecuencia, debemos preguntarnos, y lo hacemos cada vez m\u00e1s, si no debemos y podemos los editores mismos tomar iniciativa, asumir responsabilidad o la parte que nos toca. En realidad, hasta ahora los editores se han limitado a hacer aquello que pueden, es decir, producir libros como una actividad comercial m\u00e1s.<br \/>\nPero el libro en s\u00ed no hace al lector. Inundar al pa\u00eds de libros no genera nuevos lectores. Hacer tirajes de decenas o cientos de miles no genera un solo lector nuevo. Si no hay un lector previo, receptivo, comprador, los muchos libros simplemente retornan a nuestras bodegas. Les recomiendo, en este sentido, leer el excelente art\u00edculo de Laura Lecuona que publicamos en la revista Quehacer Editorial n\u00famero 1. Pero, \u00bfpodemos los editores asumir un papel m\u00e1s activo en la generaci\u00f3n de lectores? Creo que s\u00ed.<\/p>\n<p>Esto me lleva al tema de la profesionalizaci\u00f3n del quehacer editorial, que va de la mano de la posible participaci\u00f3n del editor en la creaci\u00f3n de nuevos lectores que lean no por h\u00e1bito sino por placer, y del auge de las nuevas tecnolog\u00edas. Como dec\u00eda, el advenimiento de \u00e9stas \u00faltimas trajo muchas ventajas consigo, pero tambi\u00e9n muchas p\u00e9rdidas, particularmente en lo que a conocimientos cl\u00e1sicos del quehacer editorial se refiere. Al no existir una carrera, una licenciatura en materia editorial, cualquiera puede ejercer como editor, tenga o no los conocimientos necesarios. La tecnolog\u00eda ha facilitado que eso suceda.<\/p>\n<p>Sin embargo, la tecnolog\u00eda de ninguna manera hace innecesarios conocimientos profundos de las ciencias de las que se compone el quehacer editorial, sino por el contrario, las exige tanto o m\u00e1s que antes. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en muchos casos tenemos que reinventar los paradigmas cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Tomemos el caso de la impresi\u00f3n digital. Tuve el privilegio de ser el primer editor en M\u00e9xico en incorporar impresoras digitales a mis talleres. Para m\u00ed eran evidentes sus ventajas. Sin embargo, contra lo que pens\u00e9, en un principio me enfrent\u00e9 a grandes resistencias por parte de las entidades editoras para incorporar la idea de la producci\u00f3n de libros en tirajes cortos. Hab\u00eda muchos prejuicios que tuvimos que romper con mucha paciencia y dedicaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n predicando con el ejemplo.<\/p>\n<p>Para esto, d\u00e9jenme contarles que nuestra empresa es una extra\u00f1a simbiosis de entidad que brinda servicios editoriales y de editorial propiamente dicha, con su propio cat\u00e1logo. Esa mancuerna es quiz\u00e1 la que nos ha permitido sobrevivir ya 18 a\u00f1os y sobrellevar las crisis.<br \/>\nDecid\u00ed, pues, lanzar una colecci\u00f3n que se basara en esas nuevas tecnolog\u00edas. As\u00ed naci\u00f3 Minimalia, que cuenta con m\u00e1s de 100 t\u00edtulos. Todos nuestros libros los producimos en tiros iniciales de 100 ejemplares. A veces incluso menos, otras comenzamos con 200 si el t\u00edtulo lo amerita. Los libros exitosos viven entonces una reimpresi\u00f3n tras otra. Otros se quedan en esa edici\u00f3n inicial. Pero el hecho de poder producir tirajes cortos abre un mundo de posibilidades para editar m\u00e1s t\u00edtulos, para experimentar, para apostar a nuevos valores literarios sin que los riesgos impliquen la posibilidad de quedar en quiebra al no recuperar los costos. Tambi\u00e9n permite que afloren m\u00e1s proyectos editoriales independientes y que se atienda un mayor n\u00famero de intereses particulares. Eso ampl\u00eda los horizontes culturales y enriquece a los lectores.<br \/>\nConocer las opciones tecnol\u00f3gicas y aprovechar las nuevas, digitales, ampl\u00eda los horizontes del editor, le permite minimizar costos, reducir riesgos y explorar nuevos y m\u00e1s mercados. Sin embargo, para aprovechar realmente la tecnolog\u00eda se requiere conocerla a fondo. No s\u00f3lo desde el punto de vista t\u00e9cnico, es decir, cu\u00e1les son sus posibilidades y cu\u00e1les sus l\u00edmites, sino c\u00f3mo impacta el tiro corto en todo el ciclo del libro. Porque el mercado est\u00e1 estructurado y pensado para tiros largos. En t\u00e9rminos de c\u00e1lculo editorial hay que saber estimar el desplazamiento probable de ejemplares en x tiempo para entonces dividir los costos fijos (revisi\u00f3n, cotejo, marcaje, tipograf\u00eda, formaci\u00f3n y lecturas de pruebas) entre los costos variables constituidos por ese hipot\u00e9tico tiraje del que inicialmente s\u00f3lo se producir\u00e1 una peque\u00f1a parte. Por otro lado, hay que saber alternar las tecnolog\u00edas de la manera m\u00e1s apropiada para reducir estrat\u00e9gicamente costos.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se puede producir la portada a color en offset digital o tradicional y hacer un tiraje de \u00e9sta de 1000 ejemplares, aunque s\u00f3lo se produzcan 100 interiores iniciales. Lo m\u00e1s dif\u00edcil viene luego: con el tema de la distribuci\u00f3n. Ninguna distribuidora se especializa en la comercializaci\u00f3n de tirajes de s\u00f3lo 100 ejemplares. Hay que encontrar otras formas de distribuci\u00f3n, otras maneras de vender ya que, como todos sabemos, las librer\u00edas no nos permiten mantener los t\u00edtulos m\u00e1s que unas semanas o meses, en el mejor de los casos, a menos que se trate de libros de venta continua. Por eso, los editores independientes tenemos que asumir generalmente la distribuci\u00f3n de nuestros libros.<br \/>\nCon eso volvemos al tema de la profesionalizaci\u00f3n, de la necesidad de formar editores profesionales, bien capacitados. As\u00ed como \u00e9ste hay infinidad de nuevos problemas que las nuevas tecnolog\u00edas nos hacen enfrentar, como por ejemplo las reglas tipogr\u00e1ficas que deben regir en la composici\u00f3n de un libro electr\u00f3nico destinado a leerse no s\u00f3lo sobre papel sino tambi\u00e9n en pantalla, algo que quienes estamos profesionalmente en este medio tenemos que considerar estrat\u00e9gicamente, porque el libro electr\u00f3nico adquirir\u00e1 cada vez m\u00e1s importancia.<\/p>\n<p>Pensando en todo esto, estamos contruyendo el Instituto del Libro y la Lectura, una asociaci\u00f3n civil cuyo objetivo general es realizar y fomentar la investigaci\u00f3n, la docencia y la difusi\u00f3n en materia de las ciencias del libro y de los procesos y h\u00e1bitos de lectura.<br \/>\nCreo firmemente que M\u00e9xico s\u00ed puede ser un pa\u00eds de lectores, y que las editoriales independientes s\u00ed pueden sobrevivir exitosamente en un mundo globalizado, y que las grandes editoriales y las entidades editoras universitarias y gubernamentales pueden ahorrar gigantescas cantidades de dinero irracionalmente dilapidado en publicaciones si, y s\u00f3lo si, impulsamos una labor sistem\u00e1tica, continua, independiente, de investigaci\u00f3n interdisciplinaria y profesionalizaci\u00f3n en materia de las ciencias del libro y de los procesos y h\u00e1bitos de lectura.<br \/>\n*azh<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por Alejandro Zenker en el Primer Encuentro a favor del Libro, Casa Lamm, julio 2003 Hace poco menos de 20 a\u00f1os, en marzo de 1984, cuando yo dirig\u00eda el Instituto Superior de Int\u00e9rpretes y Traductores, organic\u00e9 el Primer Seminario sobre Literatura y Formaci\u00f3n de Editores junto con Felipe Garrido, gerente editorial en ese [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[3,6],"tags":[],"class_list":["post-7","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editor","category-presentaciones-y-ponencias"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-7","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}