{"id":67,"date":"2007-10-20T10:20:10","date_gmt":"2007-10-20T16:20:10","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=67"},"modified":"2007-10-20T10:20:10","modified_gmt":"2007-10-20T16:20:10","slug":"%c2%a1que-muera-el-libro-que-viva-la-lectura-conferencia-de-a-zenker-en-veracruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/10\/20\/%c2%a1que-muera-el-libro-que-viva-la-lectura-conferencia-de-a-zenker-en-veracruz\/","title":{"rendered":"\u00a1Que muera el libro, que viva la lectura! Conferencia de A. Zenker en Veracruz"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 6 de octubre, Alejandro Zenker, director de Solar y de Ediciones del Ermita\u00f1o, dict\u00f3 una conferencia en la Universidad Veracruzana titulada &#8220;\u00a1Que muera el libro, que viva la lectura! \u00bfExtinci\u00f3n o transfiguraci\u00f3n del lector?&#8221;, en la que analiz\u00f3 el presente y el futuro del libro en virtud del avance de las nuevas tecnolog\u00edas. Inici\u00f3 diciendo: &#8220;El tema que voy a abordar constituye sin lugar a dudas el m\u00e1s pol\u00e9mico de los que se tocan cuando se habla de la crisis de la industria editorial y de las transformaciones del libro y por tanto de su futuro y del de la lectura misma.&#8221;<\/p>\n<p>A nivel mundial hay cada vez m\u00e1s encuentros en los que desde distintos bastiones, desde diversas posiciones dentro de lo que es la industria o el quehacer editorial, los protagonistas discurren en torno al tema, mucha veces con posiciones fundamentalistas. De entrada hay que comprender que al hablar del libro y del lector tocamos un universo sumamente complejo, dif\u00edcil de reducir a simples categor\u00edas. Pero suponiendo que lo podemos hacer, habr\u00eda que destacar al menos la gran industria del libro, la de las transnacionales que impulsan como caballo de batalla el bestseller; luego las editoriales medianas, que en cuanto tienen un cat\u00e1logo comercialmente interesante son absorbidas por las grandes; seguir\u00edan las peque\u00f1as editoriales que trabajan bajo diversos esquemas, ya sea comerciales o culturales; y finalmente los proyectos no comerciales que encajan quiz\u00e1s m\u00e1s bien en el \u00e1mbito del quehacer editorial art\u00edstico y artesanal o de plano en las artes visuales.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos meses he tenido oportunidad de participar con sendas ponencias y participaci\u00f3n en debates y mesas redondas en varias actividades que han fortalecido la visi\u00f3n que les expondr\u00e9. Primero fui a EDITA, un encuentro de editores que se realiza en Punta Umbr\u00eda, Espa\u00f1a, donde se dan cita los m\u00e1s extra\u00f1os y extravagantes proyectos editoriales emanados de una comunidad inquieta, creativa y alejada del mundo de las grandes corporaciones. Luego, asist\u00ed a Corea, a la FIL de Se\u00fal y a un encuentro internacional de editores y traductores de literatura coreana, donde intercambi\u00e9 opiniones con colegas de Rusia, Estados Unidos, Corea, Alemania y China, y donde pude conocer, entre otras muchas cosas, infinidad de proyectos en materia del libro artesanal, art\u00edstico, y finalmente viaj\u00e9 a Islas Canarias, Espa\u00f1a, de donde acabo de regresar, a participar en el V Encuentro de Editores y la IV Feria de la Edici\u00f3n donde la discusi\u00f3n sobre presente y futuro del libro fue vigorosa entre colegas de muchas latitudes del mundo de habla hispana. El caso es que las inquietudes que aqu\u00ed abordaremos son universales. Con eso entro en materia.<br \/>\nMe gustar\u00eda iniciar con un ejercicio her\u00e9tico de imaginaci\u00f3n. Concibamos, por un momento, que la humanidad ha evolucionado y encontrado formas diferentes de apropiarse de la informaci\u00f3n. Que, por tanto, el libro que conocemos y al que tanto cari\u00f1o le tenemos, ha dejado de existir y ya no lo encontramos m\u00e1s que\u2026 en museos. Este panorama, que presagiar\u00eda el fin de mi \u00e1mbito profesional de trabajo, es decir, la edici\u00f3n de libros con soporte en papel, lo percibo inminente, donde el t\u00e9rmino \u201cinminente\u201d es igual a un periodo m\u00e1s o menos largo en funci\u00f3n de la vida de un hombre, pero brev\u00edsimo en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos absolutos. Me atrevo a exponerlo aqu\u00ed, precisamente, porque no estoy ante un p\u00fablico de especialistas en busca de argumentos para justificar la perpetuidad de su especie, sino en un espacio de reflexi\u00f3n sobre el futuro del libro y la lectura.<\/p>\n<p>Para entender la raz\u00f3n de este apocal\u00edptico presagio de la desaparici\u00f3n de los dinosaurios de la lectura, que no pueden sino negar la inminencia de su extinci\u00f3n por un mero esp\u00edritu de supervivencia, hablar\u00e9, si me lo permiten, de algunas experiencias recientes, de algunas desapariciones de especies que dieron vida, durante una \u00e9poca, a los libros, y que, sin embargo, acabaron siendo prescindibles ante la macabra y a veces s\u00e1dica l\u00f3gica de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Yo acabo de cumplir 50 a\u00f1os de existencia. Si viviera en la Edad Media, ser\u00eda un anciano; si mi tiempo fuera el del siglo XIX, quiz\u00e1s estar\u00eda entrando en la vejez, pero como afortunadamente vivo en el siglo XXI, estoy en la plenitud de la adultez. Para mi hija, que est\u00e1 en la adolescencia, soy un viejo ruco, aunque para Al\u00ed Chumacero, a sus ochentaitantos a\u00f1os, soy un chamaco. Comenc\u00e9 a trabajar a los 15 a\u00f1os, de manera que puedo decir que llevo 37 a\u00f1os de vida productiva, 28 de vida profesional y 22 de subsistir divirti\u00e9ndome en el afanoso mundo de la alquimia editorial, aunque debo confesar que llevo tanto tiempo viviendo del libro como a\u00f1os tengo, pues mi padre fue un encuadernador que vino refugiado a M\u00e9xico huyendo de la persecuci\u00f3n nazi. En fin, en estos 22 a\u00f1os, llam\u00e9mosles \u201cprofesionales\u201d, mis ojos han tenido oportunidad de ver la transici\u00f3n vertiginosa que la industria editorial ha vivido. Algunos, que fueron mis maestros, ya no pudieron seguir en el medio. No por la edad, sino porque ya no comprendieron los \u201cnuevos tiempos\u201d que los llevaron de la gloria al desempleo en un abrir y cerrar de ojos para la medici\u00f3n hist\u00f3rica del tiempo.<\/p>\n<p>Cuando comenc\u00e9 a hacer libros profesionalmente, hace 20 a\u00f1os, incursion\u00e9 con pasi\u00f3n en esa mezcla de ciencia y arte de la tipograf\u00eda alleg\u00e1ndome conocimientos y recursos como pude, porque en ese entonces no hab\u00eda lugar en el que uno pudiera formarse acad\u00e9micamente como tip\u00f3grafo. Tuve la fortuna de comenzar a trabajar con linotipos. Con mi padre hab\u00eda conocido el complejo arte de componer usando monotipos, que empleaba para dorar textos e im\u00e1genes en lomos y pastas de los libros. El linotipo coexist\u00eda con nuevas formas de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica, como la composer, creada por IBM, y las primeras fotocomponedoras. Un par de a\u00f1os m\u00e1s adelante, sin embargo, surgieron los enemigos mortales de esas herramientas que se disputaban el mercado y el t\u00edtulo de ser las m\u00e1s eficientes y profesionales: la computadora y la impresora l\u00e1ser. Cuando llegaron a M\u00e9xico los primeros equipos destinados al mercado del dise\u00f1o, me aventur\u00e9 a invertir mis escasos ahorros en su adquisici\u00f3n. Mis amigos del medio no dejaron de criticarme, pues esos objetos, m\u00e1s que herramientas parec\u00edan juguetes. En buena medida ten\u00edan raz\u00f3n, pues estaban plagados de imperfecciones. Sin embargo, me entusiasmaba la idea de tener un centro de producci\u00f3n tan vers\u00e1til como el que me promet\u00eda esa computadora dotada de un \u201cpoderoso\u201d procesador 80286 y armada de PageMaker 1.0, una impresora Laserjet y un esc\u00e1ner (todo eso destinado hoy al museo de la chatarra). Al mismo tiempo, seg\u00fan recuerdo, un amigo adquiri\u00f3 una terminal para su equipo de fotocomposici\u00f3n. Se gast\u00f3 alrededor de $120 000 pesos de aqu\u00e9l entonces. Lo que yo compr\u00e9, completito, cost\u00f3 unos $36 000. El suyo era profesional; el m\u00edo, un \u201cjuguetito\u201d. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, pocos realmente, mi juguetito se hab\u00eda abierto el camino de la aceptaci\u00f3n en el medio y hab\u00eda impuesto nuevos paradigmas en la producci\u00f3n con los que las otras tecnolog\u00edas ya no pod\u00edan competir. Lo curioso del asunto no es s\u00f3lo eso, sino que mi amigo se tuvo que salir del mercado de la tipograf\u00eda, porque no se entendi\u00f3 con las computadoras. As\u00ed recuerdo el inicio de una batalla campal que les abri\u00f3 el paso a nuevos contendientes en el mercado de la tipograf\u00eda y del dise\u00f1o. El mundo dej\u00f3 de ser lo que era. Comenzaron las transformaciones vertiginosas que han cambiado radicalmente el panorama en pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En los inicios del libro contempor\u00e1neo, un individuo concentraba todas las funciones que permit\u00edan convertir el texto en libro: eleg\u00eda el texto, dise\u00f1aba, paraba la tipograf\u00eda, imprim\u00eda, encuadernaba y vend\u00eda. Poco a poco, cada una de esas actividades se convirti\u00f3 en una profesi\u00f3n relativamente independiente. Con la aparici\u00f3n de las tecnolog\u00edas revolucionarias del siglo XX, espec\u00edficamente la fotograf\u00eda y el offset, vimos una transformaci\u00f3n que habr\u00eda parecido insuperable. En cada una de esas etapas surgieron necesidades que dieron lugar a oficios, a profesiones que, a su vez, desplazaron a otros oficios del escenario. Sin embargo, las transformaciones fueron relativamente lentas y permitieron que quienes aprendieron un oficio, murieran ejerci\u00e9ndolo o migraran a otro similar. \u00bfEn qu\u00e9 se diferencian hoy las cosas? En que la vida \u00fatil de quien ejerce una profesi\u00f3n es mayor que la vida \u00fatil de la profesi\u00f3n misma, y en que la migraci\u00f3n de un oficio a otro no es nada f\u00e1cil a cierta edad en esta era de alta tecnolog\u00eda. As\u00ed como los linotipistas dejaron de tener trabajo, tambi\u00e9n los fotolitos han tenido que abandonar la palestra y lo mismo est\u00e1 sucedi\u00e9ndole a los que basan su producci\u00f3n en el offset convencional.<\/p>\n<p>Y ustedes se preguntar\u00e1n: \u00bfqu\u00e9 tiene que ver todo esto con el libro y la lectura? Porque la lectura, como m\u00e9todo de apropiaci\u00f3n de conocimientos, pareciera haberse mantenido sin transformaci\u00f3n a lo largo de los a\u00f1os. Ha cambiado la manera de hacer los libros, pero los libros que hoy tenemos en las manos siguen siendo en esencia id\u00e9nticos a los que abrieron esta \u00e9poca. De all\u00ed que quienes viven del libro imaginen que las cosas seguir\u00e1n igual. Es decir, cambiar\u00e1 la manera de hacerlos, m\u00e1s no su forma. \u00bfO\u2026?<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s impopular es hablar de que el libro con soporte en papel est\u00e1 condenado a desaparecer. \u00bfPor qu\u00e9 esa resistencia? Por dos motivos. Primero, por inter\u00e9s de quienes viven del libro. Es una industria poderos\u00edsima que mueve miles de millones de d\u00f3lares en el mundo. Segundo, por costumbre. El libro, como objeto, tiene todo para encari\u00f1arnos con \u00e9l, si tuvimos la suerte de no toparnos con un profesor que pretendiera hacernos leer a la fuerza y convertir la lectura en tortura y hacer del libro un objeto despreciable.<\/p>\n<p>Pero regresemos a lo b\u00e1sico. El libro es un continente. Su contenido, el texto, la obra de un autor \u2014incluidas fotos, cuadros, gr\u00e1ficas, etc.\u2014, pareciera fundirse con el objeto. Contenido y continente parecieran ser lo mismo. Pero no lo son. Si no distinguimos lo uno de lo otro, seremos incapaces de comprender la capacidad de transformaci\u00f3n de lo esencial, que es precisamente el contenido, y por tanto su capacidad de adaptaci\u00f3n a diversos continentes y de transformar la lectura misma. El enamorado del libro con soporte en papel aferra o asocia el contenido a lo que lo contiene, y no concibe que la lectura sea distinta y pueda incluso mejorar si cambiamos el objeto que la posibilita. Pensamos que el libro tal como lo tenemos es perfecto y que no hay manera de inventar algo mejor. Las objeciones se centran generalmente en las limitaciones que tienen hoy las nuevas tecnolog\u00edas, pero la tecnolog\u00eda evoluciona, y lo ha hecho a una velocidad sorprendente. El libro mejor\u00f3 (aunque hay quien opina que en realidad empeor\u00f3) con los siglos, y hoy est\u00e1 en su esplendor\u2026 y tambi\u00e9n en su decadencia. As\u00ed como la tecnolog\u00eda permiti\u00f3 la producci\u00f3n de millones de t\u00edtulos a lo largo de la historia, de pronto ha posibilitado la bestellerizaci\u00f3n de la lectura y, con ello, el empobrecimiento cultural de la humanidad. Esto pareciera una contradicci\u00f3n: se produce m\u00e1s que nunca, pero se empobrece la cultura. Se producen, hoy, millones de ejemplares, pero de relativamente pocos t\u00edtulos. En cambio, incontables obras, miles, quiz\u00e1 cientos de miles, no llegan a convertirse en libros y, por tanto, no tienen posibilidad de llegar al lector, o el lector no tiene posibilidad de llegar a ellas. Por eso decimos que la bestsellerizaci\u00f3n es el empobrecimiento de la cultura, y que las megaeditoriales no son sino los cimientos para un mundo sin lectores. Pero maticemos el asunto: no se trata propiamente de que se lea menos que antes. Las estad\u00edsticas nos muestran que la cantidad de t\u00edtulos publicados y la cantidad de ejemplares impresos han ido en aumento. Se trata, m\u00e1s bien, de que en un mundo donde la poblaci\u00f3n crece vertiginosamente, donde cada vez se crea m\u00e1s, los textos que surgen no se convierten todos en libros y los libros no llegan a todos los que deber\u00edan llegar. Pero ojo: a\u00fan si quisi\u00e9ramos, hay imposibilidades t\u00e9cnicas para lograrlo. El libro con soporte en papel lo impide.<\/p>\n<p>Hay otras razones que hacen evidente que el libro con soporte en papel ha llegado a sus l\u00edmites, y \u00e9stos los encontramos en toda la cadena. Producir un libro es caro. El 95% de la producci\u00f3n del papel se basa hoy en d\u00eda en la celulosa de madera. Es decir, no es un producto que vaya con la idea de la preservaci\u00f3n de la ecolog\u00eda. Por otro lado, el libro ocupa mucho espacio y es caro transportarlo. El que ocupe espacio f\u00edsico limita la bibliodiversidad, es decir, la coexistencia de muchos t\u00edtulos, porque no hay d\u00f3nde exhibirlos. Si imagin\u00e1ramos una librer\u00eda en la que estuvieran todos, realmente todos los libros del cat\u00e1logo vivo de todas las editoriales, ocupar\u00eda varias cuadras. Tendr\u00eda que ser una espacio mayor que el que ocupa la FIL de Guadalajara, mayor que el que ocupa la FIL de Frankfurt, mayor que esa megaestupidez foxista de la Biblioteca Vasconcelos, cerrada a los pocos meses de funcionamiento tras una inversi\u00f3n multimillonaria. E imaginemos pretender crear un espacio de esa magnitud al que tengan acceso todas las comunidades de un pa\u00eds. Es decir, necesitar\u00edamos una FIL permanente al menos en cada estado de la Rep\u00fablica, y a\u00fan as\u00ed ser\u00edan insuficientes. Es decir, las dimensiones f\u00edsicas del libro han conducido al empobrecimiento relativo de la oferta (en funci\u00f3n de los t\u00edtulos existentes), porque el espacio en las librer\u00edas, que finalmente constituyen un negocio, cuesta, y no hay lectores suficientes que agoten los tirajes de una industria cada vez m\u00e1s voraz.<\/p>\n<p>Esa falta de lectores ha hecho que algunas editoriales planteen la necesidad de que la industria se \u201cautorregule\u201d, es decir, que produzca menos t\u00edtulos, y hablan con singular alegr\u00eda de los \u201cdemasiados libros\u201d. Por supuesto que, considerando la capacidad de lo que un individuo puede leer en su vida, hay demasiados t\u00edtulos si pretendi\u00e9ramos que todos ley\u00e9ramos todos los t\u00edtulos existentes. Pero para el caso, ya hace siglos hab\u00eda demasiados libros, es decir, m\u00e1s de los que un individuo pod\u00eda leer en su vida. Para el caso quiz\u00e1s habr\u00eda que proponer que la humanidad deje de crear para que no incremente ese acervo inmasticable. El planteamiento es por supuesto absurdo. Por fortuna la humanidad sigue produciendo, sigue explorando e innovando. Por tanto, es inevitable que haya cada vez m\u00e1s textos. La globalizaci\u00f3n, la apertura de fronteras y mercados, contribuye a eso. Esa proliferaci\u00f3n de textos y el derecho que todos tenemos a abrirnos paso a nuestro modo en el mundo de la lectura, es lo que llamamos bibliodiversidad.<\/p>\n<p>La pregunta ante esto es: \u00bfqu\u00e9 hacer? Si nos aferramos al libro con soporte en papel, hay pocas esperanzas de lograr la bibliodiversidad y de revolucionar la lectura, pero si dejamos de lado el objeto y pensamos c\u00f3mo hacerle llegar lo esencial, los contenidos, a los lectores potenciales, que es a fin de cuentas lo que importa, se nos abren expectativas nada desde\u00f1ables gracias a las posibilidades que encierran las nuevas tecnolog\u00edas. Y aqu\u00ed entramos en materia.<\/p>\n<p>En muchas discusiones en las que he participado se habla de la dicotom\u00eda libro-soporte en papel vs. libro electr\u00f3nico, como si se tratara de un partido de futbol: \u00bfqui\u00e9n ganar\u00e1, el libro en papel o el libro electr\u00f3nico? Pero no se trata de un partido, sino de una imparable evoluci\u00f3n en la que imperar\u00e1 el soporte que demuestre ser:<\/p>\n<p>a) pr\u00e1ctico<br \/>\nb) vers\u00e1til<br \/>\nc) econ\u00f3mico<br \/>\nd) amigable<\/p>\n<p>e) adaptable<\/p>\n<p>Tomemos por ejemplo la industria disquera.<\/p>\n<p>Desde hace a\u00f1os he sostenido que la predilecci\u00f3n por el soporte en papel no es m\u00e1s que resultado de un binomio:<\/p>\n<p>a) la tecnolog\u00eda (el nivel de desarrollo que ha alcanzado)<br \/>\nb) la costumbre o el factor generacional (qui\u00e9nes constituyen el perfil de los lectores)<\/p>\n<p>Cambiemos \u201clectores\u201d por \u201cmel\u00f3manos\u201d o simples escuchas de diversos g\u00e9neros de m\u00fasica. A\u00f1os atr\u00e1s, yo identificaba tanto la m\u00fasica cl\u00e1sica, como la de mi generaci\u00f3n, es decir, la de los Rolling Stones, The Who, Black Sabbath, Deep Purple, etc., con el objeto, es decir, los discos LP. A\u00fan guardo esos discos con nostalgia, aunque ya no tengo d\u00f3nde tocarlos. Me cost\u00f3 trabajo la transici\u00f3n de un objeto contenedor de m\u00fasica, a otro, al CD, pero lo realic\u00e9 finalmente. Hoy, la m\u00fasica transita del CD al formato MP3, desprovisto de un continente espec\u00edfico, y a otros formatos en desarrollo, y lo que est\u00e1 en boga es la adquisici\u00f3n de m\u00fasica a trav\u00e9s de portales, como iTunes, de Apple, y la b\u00fasqueda y compra de una canci\u00f3n en particular, y no de un \u00e1lbum completo (porque antes nos obligaban a comprar un disco completo aunque s\u00f3lo dese\u00e1ramos escuchar una pieza). Eso est\u00e1 cambiando. Por otro lado, ya no se escucha la m\u00fasica s\u00f3lo a trav\u00e9s de un sistema tradicional de reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hago un par\u00e9ntesis: hasta hace poco, no conceb\u00eda escuchar m\u00fasica m\u00e1s que a trav\u00e9s de un equipo de sonido provisto de bocinas. Sin embargo, con el surgimiento de los Walkman primero, y de la iPod despu\u00e9s, la manera de escuchar la m\u00fasica ha ido cambiando. Ha habido una transfiguraci\u00f3n del escucha. Si nos adentr\u00e1ramos en esa metamofosis vertiginosa, nos encontrar\u00edamos con infinidad de aspectos que modificaron sustancialmente la manera de escuchar no s\u00f3lo m\u00fasica, sino tambi\u00e9n la voz a trav\u00e9s de los audiolibros. El cambio cuantitativo y cualitativo es impresionante. En suma, el LP vali\u00f3 queso, y el CD en \u00e9sas anda. La m\u00fasica, convertida a valores binarios, comienza a perder un contenedor reconocible. Ya no hay objeto que la identifique, sino gran variedad de reproductores de contenido. Adem\u00e1s, el que escucha puede asumir una parte relativamente activa, pues determina el orden de las canciones e incluso puede editar las transiciones. Y eso va a pasar con el texto, tambi\u00e9n convertido a valores binarios. Esto nos debe remitir a fen\u00f3menos similares en el \u00e1mbito de la lectura.<br \/>\nPor ejemplo, muchos no quieren comprar un libro completo, sino s\u00f3lo un cap\u00edtulo (que es como comprar s\u00f3lo una pieza de un \u00e1lbum de un disco). Las universidades constituyen un espacio m\u00e1s que ejemplar de esto: la pirater\u00eda que practican los estudiantes con ciertos cap\u00edtulos de libros v\u00eda fotocopia, para no comprar los libros completos, es abrumadora.<br \/>\n\u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s razonable, por tanto, ofrecer la posibilidad de adquirir la producci\u00f3n editorial por partes, al igual que ya se ofrece el contendido de los \u00e1lbumes discogr\u00e1ficos?<\/p>\n<p>Pasemos a otro razonamiento. Una de las objeciones planteadas a la sustituci\u00f3n del libro por las nuevas tecnolog\u00edas ha sido su costo. Es decir, \u00bfqu\u00e9 poblador de la sierra de Guerrero, de los Altos de Chiapas o de las islas Fiji estar\u00e1 en condiciones de comprarse una computadora con conexi\u00f3n a Internet para leer en ella libros? Y si se la pudieran comprar, \u00bfquerr\u00e1 leer en ella? Quiz\u00e1s hoy no, pero ma\u00f1ana probablemente s\u00ed. Recordemos el camino que transit\u00f3 la TV. En un principio fue cosa de adinerados. Hoy la encontramos en los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos de la Rep\u00fablica. La tecnolog\u00eda se abarata. A\u00f1os atr\u00e1s diversos gobiernos, en alianza con Microsoft e Intel, anunciaron un programa para la producci\u00f3n de computadoras con un costo no superior a los 100 d\u00f3lares. Por otro lado, la conexi\u00f3n al\u00e1mbrica e inal\u00e1mbrica a Internet se extiende m\u00e1s veloz de lo que uno hubiera imaginado. El uso de los tel\u00e9fonos celulares ha crecido a una velocidad sorprendente. El acceso a Internet a trav\u00e9s de celulares comienza a ser de existente y de costo sustentable a algo cada vez m\u00e1s com\u00fan. Las nuevas computadoras salen ya con conexi\u00f3n inal\u00e1mbrica a Internet (WiFi). Pero no s\u00f3lo eso. Hace unos meses sali\u00f3 al mercado el iPhone de Apple que nos hizo presagiar el siguiente paso: la nueva iPod con conexi\u00f3n inal\u00e1mbrica a Internet. Esa iPod ya nos permite intuir hacia d\u00f3nde se dirige la industria. En breve, Amazon sacar\u00e1 al mercado un dispositivo de lectura basado en el eInk. Se trata de un aparato similar a la nueva iPod, con monitor en blanco y negro, cuya opacidad se acerca o iguala la del papel y que estar\u00e1 conectado inal\u00e1mbricamente a una gigantesca base de datos de libros electr\u00f3nicos, permitir\u00e1 navegar por internet e incluso consultar peri\u00f3dicos en l\u00ednea. Sigue sin igualar al libro, que no requiere pilas ni conexi\u00f3n a Internet. Pero ya ofrece ventajas por encima del libro com\u00fan. Y apenas es el inicio. Quiz\u00e1s seguir\u00e1 siendo m\u00e1s c\u00f3modo leer el libro con soporte papel por un rato. Pero para un estudiante, las ventajas de estos nuevos dispositivos ser\u00e1n m\u00e1s que tangibles. Porque estamos asistiendo como testigos no s\u00f3lo al proceso de transformaci\u00f3n del libro, sino tambi\u00e9n a la transfiguraci\u00f3n misma de la lectura. Algo como lo que aconteci\u00f3 hist\u00f3ricamente cuando pasamos de la lectura en voz alta a la lectura en silencio.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 persona tiene hoy dinero para comprarse la enciclopedia brit\u00e1nica impresa, por ejemplo? Sale m\u00e1s barato comprarse una computadora y una enciclopedia en CD o de plano hacer consultas gratuitas en la red, y m\u00e1s barato a\u00fan adquirir esos dispositivos en el futuro. Y, por otra parte, \u00bfno es m\u00e1s razonable usar una enciclopedia viva, frecuentemente actualizada, como Encarta? Ya existen comunidades de decenas de miles de individuos que intercambian textos de literatura, ciencia y tecnolog\u00eda a trav\u00e9s de p\u00e1ginas en la red en formato Word, es decir, puro texto. El que los textos carezcan de formato, es decir, de caracter\u00edsticas tipogr\u00e1ficas vertidas sobre una caja como es el caso del libro, no es un impedimento para que lean \u00e1vidamente. El rechazo a la lectura en pantalla no es, finalmente, m\u00e1s que un prejuicio. Preferible poder leer aunque sea en pantalla, que no leer.<\/p>\n<p>El mundo se mueve<br \/>\nHasta hace relativamente poco, en t\u00e9rminos de latidos hist\u00f3ricos, quien no ten\u00eda recursos econ\u00f3micos, no la hac\u00eda en t\u00e9rminos acad\u00e9micos. Hoy, quien no tiene capital busca su camino hacia lo que lo hace tenerlo, que es muchas veces el conocimiento. El estudiante que enfrentado a la exigencia del profesor de leer tal cap\u00edtulo de este, y tal de ese otro libro, los saca de la biblioteca y los fotocopia, comete un \u201ccrimen\u201d llamado pirater\u00eda. Pero ese crimen no es m\u00e1s que una situaci\u00f3n propiciada por un sistema basado en la globalizaci\u00f3n de la ignorancia, de la defensa de quienes lucran de manera desmedida con la difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n. La industria busca el lucro, el lucro requiere capital, el capital est\u00e1 en manos de pocos, el que poco tiene busca apropiarse de conocimientos, conocimientos que posee el capital, por tanto delinque y se apropia ilegalmente, mediante la pirater\u00eda, de lo que el capital desde un punto de vista legal posee, pero que desde un punto de vista social deber\u00eda ser \u00bfcapital universal? De cualquier manera el capital, es decir, la industria, no puede frenar la pirater\u00eda, por tanto, busca la manera de darle la vuelta a la forma de delinquir, para que, quien hoy delinque, encuentre una oferta aceptable que le aporte algo a la industria. El caso es que la sociedad civil busca la manera de acceder al conocimiento, ya sea a trav\u00e9s de la pirater\u00eda industrializada, como la de Tepito; la socialmente aceptada, como la fotocopia; o la underground, como el intercambio de informaci\u00f3n a trav\u00e9s de redes tipo lo que fue Napster, o grupos de inter\u00e9s conectados a trav\u00e9s de la red. Quiz\u00e1s esto nos lleve a una agria y tambi\u00e9n vieja discusi\u00f3n acerca del derecho a la informaci\u00f3n, al conocimiento y a la cultura, como la que protagoniz\u00f3 en Francia de manera radical Condorcet en 1776. Creo que, en perspectiva hist\u00f3rica, el conocimiento, y esto incluye a la literatura, debe estar desprovisto de lucro y que, por tanto, la creaci\u00f3n y el conocimiento deben ser de libre circulaci\u00f3n, es decir, estar libre de \u201cderechos\u201d. Esto, por supuesto, mina mi manera de supervivencia, porque hoy vivo de hacer libros, de circular literatura y conocimiento. Hablo, por tanto, de mi propio exterminio, pero lo hago porque s\u00e9 que mientras llega el Raid de los editores y dem\u00e1s par\u00e1sitos de la cultura, alcanzar\u00e9 con cierta tranquilidad el final de mis d\u00edas productivos.<\/p>\n<p>Por lo pronto, mientras la industria editorial busca formas de perpetuar su dominio sobre el medio predilecto que contiene el conocimiento, es decir, el libro, y maneras de mejorar sus condiciones, se est\u00e1n dando numerosas contracorrientes. Actualmente, una de las formas predilectas de difusi\u00f3n de informaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y cient\u00edfica es el archivo electr\u00f3nico. Si comparamos, por ejemplo, la disponibilidad de textos en librer\u00edas sobre ling\u00fc\u00edstica, versus los que encontramos en la red, hay una desproporci\u00f3n gigantesca. Pero no s\u00f3lo eso. Ya hay decenas de miles de personas que intercambian gratuitamente miles de t\u00edtulos en la red, desde los cl\u00e1sicos de la literatura, hasta los m\u00e1s sonados best-sellers de la actualidad, como los libros de Tolkien o los de Dan Brown. La discusi\u00f3n acerca de la superioridad del libro impreso en papel vs. el libro en archivo electr\u00f3nico comienza a resquebrajarse ante la contundencia de los hechos. Hoy en d\u00eda, la lectura de libros y archivos electr\u00f3nicos se est\u00e1 convirtiendo en una verdadera opci\u00f3n para hacerle llegar bibliotecas a m\u00e1s personas que, de otra manera, no tendr\u00edan acceso. Por cierto, a unas cuadras del Palacio de Bellas Artes ofrecen ya DVDs que contienen m\u00e1s de 1000 t\u00edtulos de literatura por unos $100 pesos. Pero aun si nos alejamos de este submundo de la distribuci\u00f3n ilegal de obras, la tendencia es clara.<\/p>\n<p>Yo, adem\u00e1s de editor, soy impresor. Fui pionero en la incorporaci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas de impresi\u00f3n digital en M\u00e9xico. De todos los libros de mi editorial produzco un tiraje inicial de s\u00f3lo 100 ejemplares, lo que me ha permitido publicar lo que para otras editoriales ser\u00eda impublicable, porque carecer\u00eda de atractivo econ\u00f3mico, como lo es la poes\u00eda, por ejemplo. Poco a poco, m\u00e1s y m\u00e1s editoriales, instituciones acad\u00e9micas y empresas privadas recurren a nuestros servicios para editar textos cuyo p\u00fablico lector presumen tan reducido que no vale la pena m\u00e1s que hacer un tiraje corto. Por otro lado, cada vez m\u00e1s entidades solicitan no s\u00f3lo la publicaci\u00f3n de sus libros con este sistema, sino que piden tambi\u00e9n que los convierta a libro electr\u00f3nico. Han de saber ustedes que hoy en d\u00eda, en pr\u00e1cticamente todos los casos, cuando se produce un libro se crea un archivo electr\u00f3nico equivalente al ebook, que a su vez puede tener varias vertientes. Una es la impresi\u00f3n, pero con un par de clics el libro est\u00e1 listo para subirse a la red. Esto lo saben Google, Microsoft y Amazon. Por eso su actual lucha por hacer acopio de archivos electr\u00f3nicos, pero tambi\u00e9n por digitalizar los libros publicados que carecen de soporte electr\u00f3nico. Hoy la tecnolog\u00eda permite automatizar la digitalizaci\u00f3n de enormes vol\u00famenes, hacer un reconocimiento \u00f3ptico de caracteres (OCR) para dotar a la imagen facsimilar del libro de una subcapa con el texto para luego realizar la indexaci\u00f3n de todo, de manera que cualquier b\u00fasqueda que se realice en la red lleve a los contenidos de esa biblioteca universal. Ese proyecto ha avanzado enormemente, y muchas editoriales est\u00e1n trabajando con Google y\/o con Amazon en ese sentido, como es nuestro caso. Si este proyecto contin\u00faa, y todo parece indicar que as\u00ed ser\u00e1, en unos a\u00f1os la riqueza bibliogr\u00e1fica en Internet ser\u00e1 infinitamente mayor que la que podamos encontrar incluso en las mayores bibliotecas del mundo. Y no s\u00f3lo en materia de libros t\u00e9cnicos y cient\u00edficos, sino tambi\u00e9n literarios.<\/p>\n<p>Por mi parte aplaudo esta tendencia. Veo en ella la \u00fanica manera de superar las limitaciones que presenta el actual mercado bestsellerizado orientado al libro. No encuentro manera de que se creen librer\u00edas que contengan la riqueza bibliogr\u00e1fica que la diversidad requiere. La multiplicaci\u00f3n de librer\u00edas no llevar\u00eda m\u00e1s que a la reproducci\u00f3n de los actuales esquemas, es decir, habr\u00eda m\u00e1s puntos de venta para los pocos t\u00edtulos bestsellerizados, porque los libreros quieren hacer negocio y no una labor cultural al poner a la venta libros cuyas posibilidades comerciales son menores. Si la tendencia de la industria encaminada al libro electr\u00f3nico se impone, \u00bfqui\u00e9nes saldr\u00e1n perjudicados, qui\u00e9nes beneficiados?<\/p>\n<p>En principio, todos saldr\u00e1n beneficiados, particularmente los lectores, tanto existentes como potenciales, quienes tendr\u00e1n acceso a mucho m\u00e1s a un costo muy inferior. Esto sin mencionar a quienes tienen alg\u00fan impedimento visual y que, a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda, podr\u00e1n cambiar el tama\u00f1o de la tipograf\u00eda o incluso disponer de lectores electr\u00f3nicos en voz alta que les lean no s\u00f3lo los textos de libros, sino tambi\u00e9n peri\u00f3dicos y revistas. El sue\u00f1o de la bibliodiversidad podr\u00eda hacerse realidad. Ya no habr\u00eda impedimento para que todas las obras pudieran darse a conocer. Por supuesto, habr\u00e1 editores que, al no comprender estos cambios y al no encontrar maneras de adaptarse, es decir, de ofrecer valores agregados que les permitan cobrarle algo al lector, desaparecer\u00e1n del escenario y nadie les llorar\u00e1. Al mismo tiempo, estos cambios nos enfrentan a incontables retos en materia de investigaci\u00f3n de procesos de lectura, y de adaptaci\u00f3n de aspectos que inciden sustancialmente en ella, como el dise\u00f1o y el manejo de la tipograf\u00eda. Tambi\u00e9n habr\u00e1 que analizar las implicaciones de la proliferaci\u00f3n de hiperv\u00ednculos y metatextos y, por tanto, de la lectura no lineal. Por supuesto, la tecnolog\u00eda tendr\u00e1 que avanzar en materia del desarrollo de dispositivos de lectura que sustituyan la interfase amigable del papel, es decir, dispositivos cuya opacidad contribuya a una lectura descansada y fluida, cuya portabilidad sea cada vez mayor y cuyo precio descienda con la misma rapidez con la que lo hicieron las calculadoras de bolsillo. \u00bfHacia d\u00f3nde nos llevar\u00e1 la tecnolog\u00eda en el terreno del desarrollo de dispositivos de lectura? Es muy temprano para decirlo. Aunque ya comenzamos a intuirlo, si observamos los avances en proyectos como los que mencion\u00e9.<\/p>\n<p>Finalizo: es claro que la batalla de hoy en el mundo del libro y la lectura se da entre grandes consorcios econ\u00f3micos con intereses muy poderosos, y que lo que est\u00e1 en juego es la bibliodiversidad y la democratizaci\u00f3n del conocimiento. Podemos encontrar soluci\u00f3n a los problemas que enfrentamos para hacerle llegar al lector cada vez m\u00e1s t\u00edtulos aprovechando los recursos tecnol\u00f3gicos. La democratizaci\u00f3n de la lectura pasa por encima de los intereses de las pira\u00f1as del conocimiento y del libro (es decir, de las megaeditoriales). Estamos en los albores de grandes transformaciones en las que el conocimiento y la lectura tendr\u00e1n que enfrentarse a los intereses de los grandes capitales tanto de la industria editorial actual, como de quienes est\u00e1n propiciando estas transformaciones, es decir, los amos de la tecnolog\u00eda y la Internet. El futuro de una humanidad lectora pasa por la necesaria desaparici\u00f3n del libro tal como hoy lo conocemos despu\u00e9s de una etapa m\u00e1s o menos larga de convivencia con los diversos soportes existentes m\u00e1s los que vienen en camino. Ante el sepulcro del libro con soporte en papel se erigir\u00e1 el florecimiento de la literatura, del conocimiento, de la cultura universal.<\/p>\n<p>De cualquier manera, mientras viene la desaparici\u00f3n del libro impreso en papel, seguir\u00e9 rodeado de ellos y viviendo de ellos, contribuyendo como editor independiente a la bibliodiversidad y luchando, como individuo, contra los dinosaurios que pretenden frenar la proliferaci\u00f3n del conocimiento manteniendo la lectura como un privilegio de una \u00e9lite pudiente.<br \/>\n\u00a1Que muera el libro, que viva la lectura!<\/p>\n<p>*azh, octubre 2007<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 6 de octubre, Alejandro Zenker, director de Solar y de Ediciones del Ermita\u00f1o, dict\u00f3 una conferencia en la Universidad Veracruzana titulada &#8220;\u00a1Que muera el libro, que viva la lectura! \u00bfExtinci\u00f3n o transfiguraci\u00f3n del lector?&#8221;, en la que analiz\u00f3 el presente y el futuro del libro en virtud del avance de las nuevas tecnolog\u00edas. 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