{"id":667,"date":"2011-03-01T20:34:26","date_gmt":"2011-03-02T02:34:26","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=667"},"modified":"2013-08-26T12:40:10","modified_gmt":"2013-08-26T17:40:10","slug":"cuantificacion-del-cambio-libro-lector-y-lectura-en-la-era-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2011\/03\/01\/cuantificacion-del-cambio-libro-lector-y-lectura-en-la-era-digital\/","title":{"rendered":"Cuantificaci\u00f3n del cambio: libro, lector y lectura en la era digital"},"content":{"rendered":"<p>Segundo Foro de la Edici\u00f3n Digital (CANIEM)<br \/>\nConferencia de clausura, 25 de febrero 2011<\/p>\n<p>Alejandro Zenker<\/p>\n<p>En estos dos d\u00edas en que se ha celebrado este Foro hemos recibido infinidad de informaci\u00f3n y opiniones, algunas encontradas, dif\u00edciles de digerir de buenas a primeras. Desde proyecciones tecnol\u00f3gicas en el sector, estad\u00edsticas, el uso de las redes sociales, los nuevos y diversos dispositivos electr\u00f3nicos, los formatos actuales del libro electr\u00f3nico, las diversas plataformas de comercializaci\u00f3n de los contenidos digitales, las nuevas tecnolog\u00edas de edici\u00f3n, el desarrollo de habilidades digitales, los aspectos legales de la propiedad intelectual y la distribuci\u00f3n y venta de libros. Como hemos visto, el panorama, que ya pinta complejo, tiende a complicarse cada vez m\u00e1s y de manera acelerada.<!--more--><\/p>\n<p>La semana pasada, en un solo d\u00eda, los peri\u00f3dicos hac\u00edan referencia, por ejemplo, a dos acontecimientos que pueden dar luz a lo que nos ocupa. Por un lado, la quiebra de la cadena de librer\u00edas Borders, que emplea a m\u00e1s de 19 000 personas en todo el mundo y que tuvo en 2009 un volumen de negocios de alrededor de 2 800 millones de d\u00f3lares. Esa cadena, que en su momento represent\u00f3 la desaparici\u00f3n de infinidad de peque\u00f1as librer\u00edas, no previ\u00f3 la rapidez de los cambios y no se prepar\u00f3 para la inminente revoluci\u00f3n digital, a diferencia de Amazon y Barnes &amp; Noble que no s\u00f3lo ofrecen contenidos digitales, es decir, libros electr\u00f3nicos, sino tambi\u00e9n sus respectivos lectores digitales. Por otro lado, The Wall Street Journal daba fe del embate de Google contra Apple al anunciar un sistema diferente de pago de contenido digital que permite a las editoriales quedarse con una mayor tajada de los ingresos que el servicio que Apple introdujo en esa misma semana.<\/p>\n<p>Por lo pronto, Apple se queda con 30% y Google s\u00f3lo con el 10%. Pero no s\u00f3lo eso: grandes consorcios, como Axel Springer, la mayor editorial de diarios en Alemania, y Gr\u00fcner und Jahr, la principal editorial de revistas, as\u00ed como Prisa en Espa\u00f1a, Le Nouvel Observateur en Francia y Rust Communications en Estados Unidos, estudian optar por la propuesta de Google, aunque a\u00fan nada es seguro. Pareciera que la batalla por dominar el mercado de las comunicaciones en general, y el digital en particular, se est\u00e1 iniciando. Pero no es as\u00ed. Ya lleva a\u00f1os, mientras gran parte de la industria dorm\u00eda en sus laureles.<\/p>\n<p>Vayamos un poco atr\u00e1s en el tiempo. Cuando a finales de la d\u00e9cada de 1990 surgi\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cbibliodiversidad\u201d, el escenario parec\u00eda muy claro. En el mundo editorial se daba una concentraci\u00f3n de capitales sin precedentes, que puso en manos de muy pocos no s\u00f3lo el mercado del libro, sino tambi\u00e9n el poder para determinar las pol\u00edticas editoriales y, con ello, lo que se podr\u00eda leer y lo que no.<\/p>\n<p>Conforme fue evolucionando el mercado globalizado, se perfil\u00f3 con claridad hacia d\u00f3nde ir\u00edan las cosas: el mundo mediatizado buscaba cerrar las pinzas culturales mediante el uso de la mancuerna medios masivos de comunicaci\u00f3n-industria editorial. Es decir, la industria editorial dejaba, poco a poco, de ser una actividad relativamente independiente, para convertirse en eslab\u00f3n de la cadena de consumo masivo de contenidos medi\u00e1ticos, como la TV, la radio, el cine, los peri\u00f3dicos y revistas, etc. Quiz\u00e1 fue la fusi\u00f3n que tuvo lugar en 2001 entre AOL y Time-Warner la que puso de manifiesto las nuevas reglas del juego. El enorme poder econ\u00f3mico de la naciente industria de internet mostr\u00f3 su m\u00fasculo\u2026 y su estrategia.<\/p>\n<p>La compra de editoriales medianas o peque\u00f1as por parte de los grandes conglomerados comenz\u00f3 a ser noticia cotidiana. Con la concentraci\u00f3n vino la disminuci\u00f3n relativa de la oferta de t\u00edtulos y un incremento de la publicaci\u00f3n de autores conocidos en detrimento de los desconocidos.<\/p>\n<p>La industria editorial globalizada dict\u00f3 sus reglas: divulgaci\u00f3n de libros de venta f\u00e1cil que garanticen un retorno r\u00e1pido del capital. Las librer\u00edas pronto se apegaron al esquema: presionadas por la creciente falta de liquidez de los lectores, cada vez m\u00e1s selectivos y m\u00e1s influidos por los medios, apostaron por lo que la industria editorial propon\u00eda. Se gest\u00f3 as\u00ed la \u201cbestsellerizaci\u00f3n\u201d del mercado y el empobrecimiento relativo de la oferta. La bibliopobreza se apoder\u00f3 del mundo. La industria editorial tradicional globalizada gan\u00f3, pero por poco tiempo. La historia estaba, y est\u00e1, lejos de concluir.<\/p>\n<p>Analicemos, para comenzar, el complejo tema de la bibliodiversidad, entendida no s\u00f3lo como la riqueza de t\u00edtulos disponibles, sino sobre todo como nuestra capacidad de acceder a ellos. A mayor riqueza de t\u00edtulos y mayor facilidad para adquirirlos, mayor bibliodiversidad; a menor cantidad y mayor dificultad para obtenerlos, mayor bibliopobreza.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo, comenz\u00f3 a ponerse de manifiesto no s\u00f3lo a ra\u00edz de la \u201cbestsellerizaci\u00f3n\u201d del mercado, sino tambi\u00e9n de la incapacidad de las empresas editoriales de surtir la totalidad de su acervo.<\/p>\n<p>Los libros, al finalizar el milenio \u2014pero antes del surgimiento de la computadora y de los programas de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica primero y de dise\u00f1o gr\u00e1fico despu\u00e9s\u2014, reposaban en los anaqueles de negativos en espera de una reimpresi\u00f3n. Pero la tecnolog\u00eda imperante, el offset, requer\u00eda de tirajes largos para justificar una edici\u00f3n. As\u00ed, libros que ya hab\u00edan \u201cagotado\u201d su mercado natural, ten\u00edan que esperar muchos a\u00f1os antes de ser reimpresos, cuando \u201calguien\u201d en la empresa detectaba una nueva oportunidad de venta masiva. Pero tempus fugit, y muchos negativos languidec\u00edan, acumulaban hongos, se pegaban, resultaban inutilizables. As\u00ed, miles de t\u00edtulos quedaron condenados a la desaparici\u00f3n. La tecnolog\u00eda que los hizo posibles se convirti\u00f3 en la que determin\u00f3 su paulatina destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX, varias editoriales me llamaron para rescatar sus acervos. Yo hab\u00eda incorporado al flujo de trabajo de mi editorial la impresi\u00f3n digital y, con ello, soluciones innovadoras en ese entonces, como la impresi\u00f3n bajo demanda en tiros cortos. Una editorial mexicana en particular ten\u00eda ya un cat\u00e1logo hist\u00f3rico de aproximadamente 6 500 t\u00edtulos. De \u00e9stos, unos 5 000 pertenec\u00edan a la era predigital, es decir, se conservaban, si acaso, negativos o s\u00f3lo ejemplares impresos. Al revisar los soportes f\u00edsicos encontr\u00e9 que gran parte era inservible: negativos terriblemente deteriorados y libros da\u00f1ados por los efectos del sol. No hubo previsi\u00f3n alguna. La bibliodiversidad mor\u00eda por ignorancia y falta de perspectiva hist\u00f3rica. Algunas obras pod\u00edan ser rescatadas v\u00eda OCR (Optical Character Recognition), pero eso significaba incurrir nuevamente en el costo de formaci\u00f3n y correcci\u00f3n, y las editoriales no pod\u00edan o no estaban dispuestas a afrontar ese gasto.<\/p>\n<p>Se podr\u00edan hacer ediciones digitales facsimilares (cosa que han hecho en estos a\u00f1os Google y otras entidades con visi\u00f3n), pero el desastre era previsible. Las viejas tecnolog\u00edas estaban poniendo de manifiesto sus limitaciones y su incapacidad para garantizar la bibliodiversidad. De esto ya ten\u00edamos antecedentes. La destrucci\u00f3n hist\u00f3rica de las grandes bibliotecas con ejemplares \u00fanicos ha sido un episodio recurrente a lo largo de la historia. Pero una y otra vez las nuevas tecnolog\u00edas emergentes (prensa plana, offset) parec\u00edan prometer no s\u00f3lo mayor difusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n longevidad.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, llegamos a la segunda mitad del siglo XX con una industria editorial boyante y prepotente. Nunca se hab\u00edan editado tantos t\u00edtulos. Nunca hab\u00edan llegado a tantos lectores. Nunca hubo tantas librer\u00edas. Sin embargo, est\u00e1bamos lejos de una genuina democratizaci\u00f3n de la bibliodiversidad, entendida como el derecho y la posibilidad de todo ciudadano a acceder a los libros existentes.<\/p>\n<p>La marginaci\u00f3n, la pobreza, la ignorancia, el analfabetismo, la falta de bibliotecas, de pol\u00edticas p\u00fablicas y el centralismo segu\u00edan haciendo que el libro y la lectura, y la cultura en general, fueran privilegio de pocos. La libertad, la democracia, eran prerrogativas de un pu\u00f1ado de mortales.<\/p>\n<p>A lo largo de los \u00faltimos meses hemos sido testigos en M\u00e9xico de una \u201cnueva\u201d campa\u00f1a medi\u00e1tica que pretende atraer a la gente a la lectura. En lo personal me parece fallida, producto de una total falta de comprensi\u00f3n de lo que est\u00e1 sucediendo en numerosos \u00e1mbitos que tienen que ver con el libro y, particularmente, con el lector y la lectura. Y hay quienes la critican severamente, como Juan Domingo Arg\u00fcelles quien dice:<\/p>\n<p>\u201cLo que le preocupa al sistema educativo son las estad\u00edsticas y, ahora, junto con el Consejo de la Comunicaci\u00f3n, insistir\u00e1 en desatinos tan evidentes como los Est\u00e1ndares Nacionales de Habilidad Lectora para alcanzar los 600 puntos en la prueba ENLACE. Es bastante probable que, en 2012, entregue excelentes resultados estad\u00edsticos (porque de esto se trata el asunto, y los responsables no van a decir que no lo lograron), pero formar lectores o conseguir m\u00ednimamente la afici\u00f3n por la lectura ser\u00eda uno de esos milagros por los que habr\u00eda que beatificar y santificar a quienes lo consigan, porque no es lo mismo leer para aprender (lectura instrumental, vigilada, promediada, cronometrada y medida en su velocidad) que leer para disfrutar sin tener que hacer tarea. A este \u00faltimo ejercicio, libre de toda coacci\u00f3n, se le denomina lectura aut\u00f3noma, gratuita y feliz, que no se consigue con lemas promocionales, y menos a\u00fan cuando los que te invitan a leer son, en general, gente que, con su insalvable analfabetismo cultural est\u00e1 todos los d\u00edas, desde los medios electr\u00f3nicos, conspirando, impl\u00edcitamente, contra la misma experiencia de leer. [Juan Domingo Arg\u00fcelles, \u201cOtra campa\u00f1a nacional de vacunaci\u00f3n contra la lectura\u201d, El Financiero, secci\u00f3n Cultural, 9 de febrero de 2011.]<\/p>\n<p>Pareciera que nos encontramos de nueva cuenta en una batalla que intenta demostrar que la lectura de libros y, especialmente la lectura de libros en papel, nos hace mejores seres humanos cuando no hay nada m\u00e1s falso que eso. La lectura, en s\u00ed, no nos hace ni mejores ni peores, y lo importante no son los libros sino lo que suscitan los libros y el desarrollo del pensamiento cr\u00edtico que la misma escuela inhibe o, por lo menos, no alienta. Hoy en d\u00eda muchos analistas, yendo contra la corriente y siendo pol\u00edticamente incorrectos, entre quienes destaca en M\u00e9xico Arg\u00fcelles, se han esmerado por desacralizar, desmitificar el valor positivo per se de la lectura. Hay quienes leen, sostiene Arg\u00fcelles, y s\u00f3lo son consumidores de textos: lo importante ser\u00eda que fueran tambi\u00e9n creadores de textos y creadores y recreadores de sentido m\u00e1s all\u00e1 de los libros y, sobre todo, m\u00e1s all\u00e1 del papel.<\/p>\n<p>Hay que darle vuelta a la tortilla, proclaman. Y tienen raz\u00f3n. Una cosa es tener derecho a la lectura, y otra, muy distinta, tener la obligaci\u00f3n de practicarla. Cuando hablamos de bibliodiversidad nos referimos al derecho que tenemos como seres humanos a tener acceso a ella mas no a la obligaci\u00f3n de apropi\u00e1rnosla. Analizar en qu\u00e9 consiste y qu\u00e9 implica la bibliodiversidad hace tambalear muchas reflexiones, muchos paradigmas, muchos axiomas que se repiten constantemente sin ton ni son.<\/p>\n<p>Para entender el problema no s\u00f3lo de la bibliodiversidad, sino de un fen\u00f3meno que es determinante y que se desprende de la transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura, partir\u00e9 de un proyecto que ha impulsado Google llamado \u201cCulturomics\u201d. El 16 de diciembre de 2000, un equipo formado por el Cultural Observatory, la Universidad de Harvard, la Encyclopaedia Britannica, el American Heritage Dictionary y Google, publicaron un estudio que describe el proyecto en la revista Science.<\/p>\n<p>Se trata de una herramienta anal\u00edtica con incontables aplicaciones para estudiar la cultura de la humanidad. Del proyecto extraer\u00e9 algunos datos interesantes para nuestra reflexi\u00f3n en torno a la bibliodiversidad, las nuevas tecnolog\u00edas y la transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura.<\/p>\n<p>Google calcula que, a lo largo de la historia de la humanidad, se han publicado en total, aproximadamente, 130 millones de libros (~129 894 225). A esto habr\u00eda que sumar peri\u00f3dicos y revistas, manuscritos, mapas, obras de arte, etc. De ese total, Google ha digitalizado m\u00e1s de 15 millones de libros a la fecha, que equivale aproximadamente a 12% de los publicados a lo largo de la historia. Google cre\u00f3, a partir de esto, un corpus de 5 195 769 libros analizados que equivalen, aproximadamente, a 4% de los publicados en la historia de la humanidad. Ese corpus arroj\u00f3, a su vez, un subcorpus de 500 mil millones de palabras:<\/p>\n<p>a. 361 mil millones en ingl\u00e9s<\/p>\n<p>b. 45 mil millones en franc\u00e9s<\/p>\n<p>c. 45 mil millones en espa\u00f1ol<\/p>\n<p>d. 37 mil millones en alem\u00e1n<\/p>\n<p>e. 35 mil millones en ruso<\/p>\n<p>f. 13 mil millones en chino<\/p>\n<p>g. 2 mil millones en hebreo.<\/p>\n<p>Las obras m\u00e1s antiguas digitalizadas son del a\u00f1o 1500. En las primeras d\u00e9cadas (es decir, de 1500 en adelante), el corpus abarca s\u00f3lo unos cuantos libros por a\u00f1o y s\u00f3lo unos cientos de miles de palabras. Sin embargo:<\/p>\n<p>h. Para 1800 el corpus creci\u00f3 a 60 millones de palabras por a\u00f1o.<\/p>\n<p>i. Para 1900 creci\u00f3 a 1.4 mil millones.<\/p>\n<p>j. Para el 2000, a 8 mil millones.<\/p>\n<p>Para hacer un s\u00edmil: el corpus no puede ser le\u00eddo por un humano. Si una persona quisiera leer el corpus de tan s\u00f3lo el a\u00f1o 2000 a un ritmo de 200 palabras por minuto sin interrupci\u00f3n (sin comer, sin dormir) le tomar\u00eda 80 a\u00f1os. La secuencia de letras es mil veces mayor que el genoma humano.<\/p>\n<p>Por otro lado, para comprender el vertiginoso avance de la lengua, su enriquecimiento l\u00e9xico, Google estim\u00f3 que en 1900 el l\u00e9xico ingl\u00e9s sumaba 544 000 palabras. Para 1950 subi\u00f3 a 597 000, y para el 2000 a 1 022 000. Es decir, la incorporaci\u00f3n de aproximadamente 8 500 palabras al a\u00f1o (y va en aumento) ha incrementado el l\u00e9xico en ingl\u00e9s en m\u00e1s de 70% a lo largo de los \u00faltimos 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ning\u00fan diccionario ha podido compendiar semejante corpus. La edici\u00f3n 2002 del Webster inclu\u00eda 348 000 vocablos, y el American Heritage Dictionary 116 161 palabras. Aun si eliminamos palabras compuestas y nombres propios, la brecha entre los registros \u201coficiales\u201d y la lengua viva (el corpus de Google) es enorme.<\/p>\n<p>Si partimos de que los diccionarios buscan ser extensos y a la vez concisos, estas publicaciones logran m\u00e1s o menos su objetivo. La mayor parte del l\u00e9xico (63%) est\u00e1 compuesto por palabras \u201cinfrecuentes\u201d.<\/p>\n<p>Por otro lado, si analizamos las palabras incorporadas en uno de estos diccionarios en el a\u00f1o 2000 (AHD), y analizamos el momento en que surgieron en el corpus, veremos que ya se utilizaban desde 1950, aunque el uso de dos terceras partes se increment\u00f3 notablemente en esos 50 a\u00f1os; m\u00e1s de la mitad de esas palabras ya eran parte del l\u00e9xico entre 1890 y 1900, y algunas incluso muestran que, al momento de ser incorporadas al diccionario, su uso iba en declive.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n gramatical arroja similares resultados, es decir, hay cambios en el uso que deber\u00edan llevar a una revisi\u00f3n de las reglas gramaticales entendidas no como las que imponen las academias, sino las que de facto rigen el uso del lenguaje.<\/p>\n<p>Esta vertiginosa evoluci\u00f3n, acelerada ahora a ra\u00edz de la ampliaci\u00f3n progresiva de los sistemas de comunicaci\u00f3n, acarrea innumerables consecuencias en todos los \u00e1mbitos. Por ejemplo, nuestra memoria hist\u00f3rica es cada vez m\u00e1s corta. Cada vez olvidamos con mayor rapidez lo \u201cviejo\u201d para incorporar con m\u00e1s facilidad lo \u201cnuevo\u201d. (Lo \u201cviejo\u201d envejece m\u00e1s r\u00e1pido). Y es que nuestro imaginario enfrenta novedades cotidianas que transforman nuestra cosmovisi\u00f3n d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>Esto se pone de manifiesto en el r\u00e1pido deterioro de la fama. Por ejemplo: a lo largo de los a\u00f1os la edad pico en que un personaje se vuelve c\u00e9lebre se ha mantenido constante: a los 75 a\u00f1os de nacido. Lo que ha cambiado es el tiempo en que se mantiene \u201cc\u00e9lebre\u201d. Del siglo XIX al XX declin\u00f3 de 43 a 29 a\u00f1os promedio de \u201cfama\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, hoy la gente puede adquirir fama m\u00e1s r\u00e1pido que nunca, pero por much\u00edsimo menos tiempo. Los actores adquieren fama como a los 30 a\u00f1os, seguidos de los escritores a los 40, y los pol\u00edticos a sus 50, pero el tiempo que se mantienen famosos es cada vez menor. Probablemente se deba a que cada vez es m\u00e1s f\u00e1cil dar a conocer novedades, por lo que es menos necesario y probable centrar la atenci\u00f3n en una cosa (persona, producto) por mucho tiempo.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo esas cifras nos dan una idea del tama\u00f1o del corpus que compone parte de la bibliodiversidad. Con esos datos, \u00bfpodemos en nuestro sano juicio pretender que haya una sola manera de aproximarse a la lectura cuando hay t\u00e9cnicamente millones de formas de hacerlo? \u00bfExisten los cl\u00e1sicos? \u00bfDebemos leer a los cl\u00e1sicos? \u00bfTiene sentido hablar de cl\u00e1sicos? \u00bfC\u00f3mo debemos enfrentarnos a este nuevo entorno cada vez m\u00e1s bibliodiversificado?<\/p>\n<p>Pero si ya el tama\u00f1o del corpus analizado por Google es impactante, una investigaci\u00f3n impulsada por el doctor Martin Hilbert y su equipo de investigadores de la Universidad de California, y publicada recientemente en la revista Science, estima que en el mundo tenemos hoy en d\u00eda la capacidad tecnol\u00f3gica de almacenar y comunicar al menos 295 exabytes, es decir, cerca de 300 mil millones de gigabytes o el equivalente de lo almacenable en 1.2 mil millones de discos duros. Para simplificarlo, equivale a 315 veces la cantidad de arena que hay en el mundo (porque ya hay quienes han dedicado su tiempo a cuantificarla), si bien equivale a menos de 1% de la informaci\u00f3n almacenada en las mol\u00e9culas del ADN del ser humano. El doctor Hilbert, al tratar de dar una idea de las dimensiones de lo que habla, dice que si almacen\u00e1ramos toda esa informaci\u00f3n en papel, podr\u00edamos cubrir la totalidad del territorio de China con tres capas de libros.<\/p>\n<p>Esos c\u00e1lculos incluyen informaci\u00f3n de 60 tipos de medios, desde libros y peri\u00f3dicos hasta discos compactos y medios de almacenamiento como las unidades USB. Esa investigaci\u00f3n aporta otros elementos valiosos de juicio. Establece que fue en 2002 cuando se inici\u00f3 la era digital, ya que ese a\u00f1o la capacidad de almacenamiento digital super\u00f3 a la anal\u00f3gica, y para el a\u00f1o 2007, es decir, en s\u00f3lo cinco a\u00f1os, aproximadamente 94% de la informaci\u00f3n de la humanidad estaba ya digitalizada. Ese a\u00f1o, 2007, la humanidad transmiti\u00f3 1.9 zettabytes a trav\u00e9s de tecnolog\u00edas como radio y TV. Es como si cada persona hubiese le\u00eddo 174 peri\u00f3dicos al d\u00eda. El estudio analiz\u00f3 un periodo de 20 a\u00f1os, entre 1987 y 2007. Durante ese lapso, la capacidad de computaci\u00f3n mundial creci\u00f3 a una tasa de 58% anual, 10 veces m\u00e1s que el PIB de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Y es que, a finales de los a\u00f1os setenta, el mundo comenz\u00f3 a cambiar muy r\u00e1pido. El primer sistema de intercambio de informaci\u00f3n (bulletin board system o BBS) apareci\u00f3.<\/p>\n<p>Luego, a principios de los ochenta, emergieron los grupos Usenet, organizados alrededor de temas de inter\u00e9s para ciertas comunidades de usuarios. El correo electr\u00f3nico se hizo popular m\u00e1s adelante, tambi\u00e9n en los ochenta, y la web emergi\u00f3 como opci\u00f3n masiva en 1991, con navegadores cada vez m\u00e1s sencillos y poderosos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde. En los noventa aparecieron los buscadores, los portales y el comercio electr\u00f3nico. Al inicio del nuevo milenio surgieron las redes sociales y los blogs que atiborraron la red. En 2001, Polaroid anunci\u00f3 que estaba en bancarrota cuando apenas iniciaba el despegue de las c\u00e1maras digitales.<\/p>\n<p>A la postre, toda la industria de la fotograf\u00eda anal\u00f3gica cerr\u00f3 operaciones y se volc\u00f3 sobre la tecnolog\u00eda digital (Canon, Nikon, Kodak, etc.). En 2006, Tower Records liquid\u00f3 sus tiendas de discos, y ya en 2008 iTunes se hab\u00eda convertido en el mayor vendedor de m\u00fasica en Estados Unidos. Y \u00e9ste es un recorrido muy elemental de lo sucedido en los \u00faltimos 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En comparaci\u00f3n, los chinos inventaron la imprenta cientos de a\u00f1os antes que Gutenberg, pero no lograron \u201cglobalizarla\u201d. Y en la \u00e9poca de las emergentes y novedosas imprentas europeas, pocos eran los que pod\u00edan comprar las biblias de este \u00faltimo. La imprenta represent\u00f3 un avance significativo, pero de lenta adopci\u00f3n y propagaci\u00f3n si lo comparamos con lo que ha sucedido en estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En contraste, hoy son casi dos mil millones de personas en el mundo las que han acogido las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y est\u00e1n conectadas a internet, a tal grado que el funcionamiento de los gobiernos, la industria y, s\u00ed, la educaci\u00f3n tambi\u00e9n, ya no se comprende sin su uso intensivo. En Latinoam\u00e9rica son ya m\u00e1s de 200 millones los usuarios, con una penetraci\u00f3n de m\u00e1s de 34% que, poco a poco, se ir\u00e1 acercando al 77.4% de Estados Unidos y al 58.4% de Europa.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de esto, lo trascendente es analizar hasta qu\u00e9 punto la era digital ha transformado la manera en que vivimos y nos vinculamos entre nosotros y con nuestro entorno. En Estados Unidos, 85% de los adultos pose\u00edan un tel\u00e9fono celular en septiembre de 2010, 59% una PC, 52% una laptop, 47% un reproductor MP3, 42% una consola de juego, 5% un dispositivo electr\u00f3nico de lectura y 4% un dispositivo tipo iPad. Tambi\u00e9n sorprende que si bien la mayor parte de la gente dedica m\u00e1s de la mitad de su d\u00eda al consumo de medios, ahora el tiempo dedicado a estar frente a la PC es casi igual al que se dedica a mirar programas de TV. El crecimiento del uso de los nuevos medios lo podemos medir con el uso de los MSM o textos que se env\u00edan v\u00eda celulares. Simplemente, de septiembre de 2009, en que 65% de los adultos se \u201cmensajeaban\u201d, se pas\u00f3 a 72% en mayo de 2010. En nueve meses hubo un crecimiento de 7%.<\/p>\n<p>Hoy, seg\u00fan un an\u00e1lisis de la empresa Nielsen, los usuarios de internet en EUA le dedicaron 23% de su tiempo en internet a las redes sociales, donde Facebook lidera el mercado con ya m\u00e1s de 500 millones de usuarios. En 2010, 53.3% de las entradas a blogs las incorporaron usuarios de entre 21 y 35 a\u00f1os; 20.2%, usuarios de menos de 20 a\u00f1os; 19%, usuarios de entre 36 y 50 a\u00f1os y, finalmente, los usuarios de m\u00e1s de 51 a\u00f1os s\u00f3lo incorporaron 7.1% de los contenidos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed podr\u00eda seguir aportando infinidad de datos estad\u00edsticos sobre lo que estamos viviendo. Pero s\u00f3lo a\u00f1ado uno: el tiempo que los ni\u00f1os y adolescentes dedican a estar en la computadora se ha triplicado a lo largo de los \u00faltimos 10 a\u00f1os. Y si bien estas son cifras de Estados Unidos, la tendencia global es a igualarlas o superarlas.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, lo importante es analizar las tendencias, no tanto el statu quo. Pensar que las cosas permanecer\u00e1n como hasta ahora no s\u00f3lo es ingenuo, sino terriblemente riesgoso. La falta de previsi\u00f3n conduce a la toma de decisiones err\u00f3neas. Lo importante no es medir si hoy se consumen m\u00e1s libros con soporte papel que electr\u00f3nico, sino identificar cu\u00e1l es la tendencia y anticiparse a su llegada para que, en lugar de que sea fatal para el segmento de la industria que representamos, la enfrentemos adecuadamente preparados, e incluso haciendo que juegue a nuestro favor. Por otro lado, poco a poco va quedando m\u00e1s claro que es la gente la que se apropia y hace uso de la tecnolog\u00eda de maneras que ni quienes las crearon ni los gobiernos se imaginaban, como lo han demostrado los hechos recientes en T\u00fanez, Egipto, Argelia, Libia, etc. Tampoco es posible pretender reglamentar el acceso a contenidos y evitar que la poblaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s \u00e1vida de conocimientos y de acceso ilimitado a todo tipo de informaci\u00f3n, se apropie de ella.<\/p>\n<p>La bibliodiversidad es patrimonio de la humanidad y, como tal, un recurso al que tiene derecho. Pero\u2026 \u00bfc\u00f3mo acceder a ese recurso en la medida en que estemos atados por un soporte obsoleto y r\u00edgido, cuyas limitantes son cada vez m\u00e1s evidentes?<\/p>\n<p>Podemos intuir, a partir de los datos anteriores, el tama\u00f1o de la riqueza de informaci\u00f3n que hoy tenemos y en medio de la cual vivimos. Y, sin embargo, para quien crea que es demasiado, es infinitamente insignificante comprada con la magnitud de la informaci\u00f3n de un Universo que como humanos estamos tratando de comprender desde hace miles de a\u00f1os. \u00bfPodemos procesarla? Por supuesto que no. O al menos no los cerebros de quienes hoy constituimos la mayor parte de la humanidad adulta, que no tiene la capacidad de hacerle frente adecuadamente. Pero las cosas, nos dice la ciencia, est\u00e1n cambiando. \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>A ra\u00edz de la aparici\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de seres humanos que se ha dado en llamar \u201cnativos digitales\u201d, es decir, los nacidos entre 1980 y 1990 en adelante; las actuales generaciones de j\u00f3venes. Para entender su trascendencia echemos un vistazo al comportamiento de la configuraci\u00f3n generacional mundial.<\/p>\n<p>De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, la poblaci\u00f3n en M\u00e9xico en el a\u00f1o 2009 fue de casi 108 millones de habitantes. De \u00e9stos, y ya con datos de 2003-2004, alrededor de 28 millones cursaban la educaci\u00f3n b\u00e1sica, la media superior, licenciaturas y posgrados. Es decir, casi 30% de la poblaci\u00f3n, con edades que oscilan entre los 3 y los 30 a\u00f1os, realizaba alg\u00fan tipo de estudios. Por supuesto, hay un grupo a\u00fan m\u00e1s numeroso dentro de ese rango que queda fuera de las estad\u00edsticas de los educandos.<\/p>\n<p>Por otro lado, mientras que en algunos pa\u00edses la poblaci\u00f3n \u201crejuvenece\u201d, como es el caso de \u00c1frica, en que 44% tiene menos de 15 a\u00f1os, en otros, la poblaci\u00f3n envejece, como en Europa, donde tan s\u00f3lo 15% entra en ese rango de edad. En un futuro pr\u00f3ximo, nos dicen las estad\u00edsticas del Population Reference Bureau, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial vivir\u00e1 en \u00e1reas urbanas.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n urbana en 2004 era de casi la mitad de la mundial, mientras que en la d\u00e9cada de 1960 era alrededor de una tercera parte. El mundo comienza a dividirse en dos partes: la juvenil y pobre (es decir, los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo), y la vieja y rica (Europa, particularmente). Mientras eso sucede, ante nuestros ojos acontece una revoluci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de lo simplemente \u201ctecnol\u00f3gico\u201d. La humanidad se est\u00e1 transformando. Y con ella, el lector. Y con el lector, las perspectivas de un cambio radical en este mundo regido, hasta ahora, por mentes predigitales. Pero vayamos por partes.<\/p>\n<p>Hasta ahora, la discusi\u00f3n a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os se ha centrado en un aspecto que ha sido el que m\u00e1s le ha preocupado a la industria editorial, es decir, la evoluci\u00f3n del libro electr\u00f3nico, el surgimiento de dispositivos de lectura y la migraci\u00f3n de una creciente parte de los contenidos a los nuevos soportes. Si bien esa discusi\u00f3n continuar\u00e1 por un tiempo, mientras desaparecen las viejas generaciones predigitales aferradas al soporte papel, hay dos aspectos sustantivos que nos ayudar\u00e1n a comprender lo que est\u00e1 sucediendo y qu\u00e9 y por qu\u00e9 estamos frente a una inmensa revoluci\u00f3n que se desprende no tanto de la simple migraci\u00f3n de los contenidos del papel a los soportes electr\u00f3nicos. Se trata de la transfiguraci\u00f3n del lector y, por lo tanto, de la lectura. S\u00f3lo si entendemos lo que est\u00e1 sucediendo con los lectores, particularmente con las nuevas generaciones, podremos abrir nuestra mirada a lo que se avecina y tratar de entenderlo.<\/p>\n<p>A estas alturas, todos aqu\u00ed han escuchado ya los conceptos de \u201cnativo digital\u201d e \u201cinmigrante digital\u201d. Se trata b\u00e1sicamente de t\u00e9rminos que identifican como \u201cnativos\u201d a quienes nacieron y crecieron en la \u00e9poca de los dispositivos electr\u00f3nicos, es decir, consolas de juegos, tel\u00e9fonos celulares, computadoras, internet, etc. (de 1990 para ac\u00e1 m\u00e1s o menos), con cerebros en plena evoluci\u00f3n, versus los \u201cinmigrantes\u201d, que somos todos aquellos que ya ten\u00edamos un cerebro adulto, desarrollado, cuando aconteci\u00f3 esta revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Inicialmente, al hablar de libros electr\u00f3nicos part\u00edamos de que el rechazo a los mismos era simplemente una cuesti\u00f3n generacional, es decir, unos est\u00e1bamos acostumbrados a leer sobre papel y los dispositivos de lectura electr\u00f3nica eran a\u00fan muy primitivos, mientras que los otros, los nativos, nacieron leyendo sobre esos dispositivos, ya m\u00e1s desarrollados, y por tanto mostraban menor resistencia a su uso. Pero el problema va mucho m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os nos hemos acostumbrado a especular con lo que pasa y pasar\u00e1. Poca investigaci\u00f3n se ha realizado en los terrenos de la transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura. Sin embargo, en a\u00f1os recientes un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los \u00c1ngeles (UCLA) estudia el fen\u00f3meno del que hablamos (y que por cierto mencion\u00f3 ayer Alejandro Pinsanty). Con la ayuda de las doctoras Susan Bookheimer y Teena Moody, especialistas en neuropsicolog\u00eda y neuroimagen, formularon la siguiente hip\u00f3tesis: \u201clas b\u00fasquedas en internet y otras actividades on-line provocan alteraciones apreciables y r\u00e1pidas en el cableado neuronal del cerebro\u201d. Para comprobarlo, usaron im\u00e1genes por resonancia magn\u00e9tica y midieron los caminos neuronales en el cerebro durante una tarea habitual con la computadora, espec\u00edficamente buscar informaci\u00f3n exacta en Google.<\/p>\n<p>Dejando de lado los pormenores, los experimentos mostraron patrones perfectamente diferenciados de actividad neuronal mientras unos y otros hac\u00edan las b\u00fasquedas. En s\u00edntesis, los estudios demuestran que \u201cel hecho de que el cerebro humano haya tardado tanto en evolucionar hasta alcanzar tal complejidad (como la de los inmigrantes digitales, es decir, nosotros) hace que la actual evoluci\u00f3n de la alta tecnolog\u00eda y en una sola generaci\u00f3n resulte tan extraordinaria. Estamos hablando de cambios importantes del cerebro que se producen en s\u00f3lo unas d\u00e9cadas, y no a lo largo de milenios\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 nos lleva todo esto? Antes que nada, a identificar que la nueva generaci\u00f3n de nativos digitales procesa la informaci\u00f3n de una manera distinta a la de los inmigrantes digitales. Y hablamos apenas de la primera generaci\u00f3n. Es previsible que dichos cambios generen mutaciones del ADN que se transmitan de una generaci\u00f3n a otra. Las implicaciones de esto s\u00f3lo las intuimos.<\/p>\n<p>Pero as\u00ed como podr\u00edamos pensar que la digitalizaci\u00f3n, la universalizaci\u00f3n y el abaratamiento del acceso a la tecnolog\u00eda democratizar\u00e1 la evoluci\u00f3n de la especie, tambi\u00e9n podr\u00edamos vislumbrar la posibilidad de que vivamos transformaciones que acent\u00faen las desigualdades en nuestro planeta.<\/p>\n<p>Como comprender\u00e1n, todo esto abre un enorme campo tanto de experimentaci\u00f3n, como de investigaci\u00f3n y elucubraci\u00f3n. Una pregunta que aflora, y que est\u00e1 siendo discutida en muchos \u00e1mbitos universitarios, se refiere al mismo sistema educativo. \u00bfPodemos nosotros, inmigrantes digitales, educar a una generaci\u00f3n de nativos digitales cuyo patr\u00f3n de procesamiento de la informaci\u00f3n no acabamos de entender y comprender? Y, por otra parte, \u00bfacaso nuestros sistemas educativos no est\u00e1n anquilosados y estructurados para educar hacia el pasado y no hacia el futuro y, por tanto, son totalmente inadecuados para las nuevas generaciones?<\/p>\n<p>\u00bfNo ser\u00e1n, quiz\u00e1, los mismos nativos digitales quienes tengan que tomar en sus manos la restructuraci\u00f3n de todo el sistema educativo para que responda a los nuevos patrones derivados de la evoluci\u00f3n de nuestros cerebros o, mejor dicho, de los cerebros de las nuevas generaciones?<\/p>\n<p>Esto viene a colaci\u00f3n como reflexi\u00f3n previa al an\u00e1lisis del lector y la lectura. La transformaci\u00f3n de la mente digital sugiere una transfiguraci\u00f3n profunda del lector y de los procesos implicados. La cr\u00edtica se ha centrado en los desajustes que las nuevas tecnolog\u00edas han tra\u00eddo consigo en las nuevas generaciones: la desatenci\u00f3n, la incapacidad de concentraci\u00f3n en una sola tarea, la suposici\u00f3n de que la televisi\u00f3n y otros medios provocan autismo, la fragmentaci\u00f3n o descomposici\u00f3n de la familia, la p\u00e9rdida de contacto humano, las adicciones a las tecnolog\u00edas, etc., pero si bien por un lado es importante entender estos desajustes, por el otro hay que reconocer que los cambios en las nuevas generaciones nos tomaron desprevenidos.<\/p>\n<p>Y que hay que actuar con rapidez en todas las esferas acad\u00e9micas. El problema es: \u00bfc\u00f3mo hacerlo responsable y r\u00e1pidamente cuando tenemos autoridades pol\u00edticas y acad\u00e9micas con mentalidad prehist\u00f3rica? En muchas universidades del mundo los profesores han explorado el uso de las nuevas tecnolog\u00edas con sus alumnos, de preescolar en adelante. Algunos han experimentado exitosamente el blogging en clase y han descubierto, entre sus beneficios, el incremento en las capacidades de lectura y escritura, el saber que se est\u00e1n dirigiendo a una audiencia real, el incremento en la percepci\u00f3n de pertenecer a una comunidad acad\u00e9mica, la capacidad de establecer nexos globales, mayor integraci\u00f3n de escuela-hogar, mayor confianza en s\u00ed mismos de los alumnos, etc. Pero todo esto no es sino tocar la periferia de lo que es posible.<\/p>\n<p>El problema de la transfiguraci\u00f3n del lector, y por tanto de la lectura, pasa por la cabal comprensi\u00f3n de todo esto.<\/p>\n<p>Los editores tampoco han acabado de entender lo que est\u00e1 pasando y hacia d\u00f3nde se dirigen las nuevas generaciones. Siguen apanicados con la velocidad de los cambios que el texto tradicional, cuyo soporte ha sido el papel, est\u00e1 teniendo. Dispositivos como el Kindle, Sony eBook Reader, el iPad ahora, etc., no representan m\u00e1s que la migraci\u00f3n de un contenido lineal a otro soporte con contenido lineal y, si acaso, hipertextual. La referencia que se hace a los hiperv\u00ednculos como elementos de distracci\u00f3n no tiene nada qu\u00e9 ver con lo que se avecina, es decir, una profunda transformaci\u00f3n en la manera de leer y, por tanto, de escribir. La apropiaci\u00f3n del conocimiento no tiene que ser como la conocemos hasta ahora. Es probable que vaya migrando a formas que hoy apenas intuimos y que se han definido con el t\u00e9rmino de \u201cciberliteratura\u201d.<\/p>\n<p>Hoy identificamos varios tipos de ciberlitertura, entendidos como expresiones literarias, t\u00e9cnicas, cient\u00edficas o visuales destinadas a visualizarse en dispositivos electr\u00f3nicos o, mejor dicho, binarios.<\/p>\n<p>Para analizar el fen\u00f3meno de la ciberliteratura conceb\u00ed un portal con ese nombre: www.ciberliteratura.com. Sin embargo, pronto la reflexi\u00f3n combinada entre la evoluci\u00f3n de la mente digital y la ciberliteratura hizo aflorar un sinn\u00famero de preguntas. Part\u00edamos en un principio de ciertos g\u00e9neros, como la narrativa hipertextual, la escritura colaborativa, la ciberpoes\u00eda y el ciberdrama, entre otros. Y se han hecho ya innumerables experimentos en cada uno de estos terrenos, incluyendo los juegos, por ejemplo. Pero la mente digital, con su capacidad multitareas, puede afrontar infinidad de variantes que hoy s\u00f3lo imaginamos. Si pensamos en el cerebro como una herramienta capaz de realizar m\u00faltiples procesos la vez, entenderemos a qu\u00e9 me refiero. En el terreno del c\u00f3mputo, por ejemplo, se fue pasando del desarrollo de procesadores cada vez m\u00e1s poderosos, que de acuerdo con la Ley de Moore no alcanzaban a crecer a la velocidad requerida, al desarrollo de computadoras dotadas de varios procesadores o de procesadores con varios n\u00facleos .<\/p>\n<p>Por ejemplo, la computadora que hoy tengo en mi escritorio tiene ocho n\u00facleos trabajando simult\u00e1neamente. Pero nuestro cerebro es infinitamente m\u00e1s poderoso que la m\u00e1s compleja computadora hasta ahora concebida. Es capaz de pensar y procesar informaci\u00f3n \u201cmatricialmente\u201d, por llamarlo de alguna manera; es decir, puede leer varios discursos no s\u00f3lo paralelos, sino tambi\u00e9n verticales atravesados por otros paralelos. Que no lo haga es cuesti\u00f3n de falta de formaci\u00f3n y entrenamiento. Por lo tanto, nuestra capacidad actual de procesar informaci\u00f3n es infinitamente menor que la que tendr\u00e1n las nuevas generaciones. Para que eso suceda, para que las nuevas generaciones aprendan a usar y aprovechar su cerebro digital, necesitamos cambiar la estructura acad\u00e9mica, educar a los nativos digitales de acuerdo con sus capacidades y generar nuevos contenidos. La ciberliteratura ser\u00e1 probablemente la que se encargar\u00e1 de afrontar ese reto.<\/p>\n<p>Eso significa, por supuesto, no s\u00f3lo la transfiguraci\u00f3n de los lectores y de la lectura, sino tambi\u00e9n de los autores, porque ya no se escribir\u00e1, ya no se podr\u00e1 escribir igual que hoy. Ve\u00e1moslo como la transici\u00f3n que se est\u00e1 dando de pel\u00edculas en dos dimensiones a las que ya exploran la tridimensionalidad. El vertiginoso desarrollo de la tridimensionalidad en los dispositivos ha sido pasmoso. En unos cuantos a\u00f1os hemos pasado de ver novedosas pel\u00edculas impactantes en el cine a la adopci\u00f3n de la tecnolog\u00eda del 3D en televisiones caseras, c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas y de video, dispositivos de juego, e incluso al desarrollo de tecnolog\u00edas que prescinden de lentes especiales para su visualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y si incorporamos a nuestras reflexiones los nuevos dispositivos, como el Kinect y su vasto panorama de aplicaciones, as\u00ed como la rob\u00f3tica aplicada a terrenos sociales y educativos, nos encontramos ante un universo infinito de posibilidades que, evidentemente, cambiar\u00e1 por completo el panorama editorial, transformar\u00e1 a los autores que se ajustar\u00e1n a las nuevas capacidades de lectura de los lectores y nos llevar\u00e1 por caminos que dif\u00edcilmente entenderemos basados en nuestras capacidades actuales.<\/p>\n<p>Hoy estamos ante un nuevo panorama ineludible, incuestionable, pero a la vez lleno de incertidumbres. Si ya desde hace d\u00e9cadas habl\u00e1bamos de la falta de profesionalizaci\u00f3n del sector editorial como una de las grandes debilidades de nuestro medio, hoy esa falta de profesionalizaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s preocupante pese a los esfuerzos que han emergido con la maestr\u00eda en la UAM y los diplomados y cursos que se imparten en otras entidades.<\/p>\n<p>Cambiar por completo nuestra comprensi\u00f3n del quehacer editorial a corto, mediano y largo plazos es vital. Por supuesto que nos encontramos en una \u00e9poca de transici\u00f3n en la que el soporte papel coexistir\u00e1 con todo lo que est\u00e1 emergiendo, pero no sabemos qu\u00e9 tanto durar\u00e1 ni si quienes constituyen la industria editorial sobrevivir\u00e1n para contarlo. Hoy es impostergable demandar una verdadera legislaci\u00f3n en materia del libro y la lectura que considere no los intereses de una industria anquilosada, sino los del pa\u00eds, que son los de las nuevas generaciones que requieren una revoluci\u00f3n en todo el sistema educativo antes que nada. Es absurdo insistir en bibliotecas para libros con soporte papel pobremente equipadas y surtidas cuando hablamos de 130 millones de libros producidos por la humanidad hasta ahora, muchos de ellos ya inexistentes, y m\u00e1s de 15 millones que est\u00e1n o estar\u00e1n disponibles en formato digital en cada vez m\u00e1s pa\u00edses, m\u00e1s no en M\u00e9xico si no hacemos algo para posibilitarlo.<\/p>\n<p>Este formato permite poner al alcance de la poblaci\u00f3n gran parte de esa riqueza si trabajamos en la creaci\u00f3n de una infraestructura digital amplia que acabe con los monopolios de la informaci\u00f3n, que desarrolle redes de conexi\u00f3n gratuitas a lo largo y ancho de la Rep\u00fablica, que permita poner en marcha programas para la creaci\u00f3n de novedosas bibliotecas digitales para toda la poblaci\u00f3n, establecer ambiciosos programas para la adquisici\u00f3n de dispositivos electr\u00f3nicos de lectura que sean actualizados regularmente \u2014como hemos visto en este Foro, los precios est\u00e1n bajando y seguir\u00e1n bajando geom\u00e9tricamente\u2014, invertir en serio en investigaci\u00f3n interdisciplinaria, en becas y cr\u00e9ditos educativos; educar a la poblaci\u00f3n en general y a la estudiantil en particular, para que sepan usar cada vez mejor la infraestructura digital y la riqueza bibliogr\u00e1fica que ya existe y la que podemos generar, al capacitar a los maestros de hoy para que formen adecuadamente a las generaciones digitales del futuro y generen programas que hagan de las nuevas generaciones de nativos digitales una legi\u00f3n de maestros e investigadores de primer nivel que sepa educar a las siguientes en funci\u00f3n de sus crecientes capacidades.<\/p>\n<p>Si algo nos deja en claro este Foro es que hay que actuar hoy, es decir, \u00a1YA!, pues no hay tiempo que perder. En esta \u00e9poca de globalizaci\u00f3n digitalizada, la lucha por los mercados ser\u00e1 cada vez m\u00e1s despiadada. La miop\u00eda de nuestros gobernantes es no s\u00f3lo exasperante, sino criminal. Tenemos que tomar las riendas de nuestros destinos los ciudadanos, la sociedad civil y sus organizaciones, as\u00ed como los empresarios, porque esperar a que lo haga la clase pol\u00edtica es poco m\u00e1s que suicida.<\/p>\n<p>No quiero caer con esto en un populismo simpl\u00f3n. La preocupaci\u00f3n del sector editorial es claro: \u00bfc\u00f3mo sobreviviremos econ\u00f3micamente? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el negocio del futuro? Quiz\u00e1 donde menos lo imaginamos.<\/p>\n<p>\u00bfEn la producci\u00f3n editorial concebida como la edici\u00f3n y, por tanto, la generaci\u00f3n de libros electr\u00f3nicos? \u00bfEn su comercializaci\u00f3n? \u00bfEn la explotaci\u00f3n de los derechos de autor tan cuestionados por sectores cada vez m\u00e1s amplios en el mundo? \u00bfEn la mercadotecnia? Si vamos a pasar de un mercado extremadamente limitado, con librer\u00edas que ofrecen unas cuantas docenas, cientos o, si bien nos va y en contadas ocasiones, unos miles de t\u00edtulos, a las librer\u00edas que ofrezcan millones de obras para venta o lectura gratuita, \u00bfc\u00f3mo llegar\u00e1 nuestra novedad, nuestro \u201cbestseller\u201d o \u201clongseller\u201d a su p\u00fablico? \u00bfY c\u00f3mo podr\u00e1 el lector en el futuro discriminar entre esa inmensa oferta de obras, de informaci\u00f3n, y encontrar lo \u201cpertinente\u201d? \u00bfQu\u00e9 podr\u00edamos definir como pertinente? \u00bfPodr\u00e1 el nativo digital hacer la tarea o requerir\u00e1 de la labor algor\u00edtmicamente digital y rob\u00f3tica para llegar al meollo del asunto? \u00bfY no equivaldr\u00e1 eso a caer en una manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, a una canalizaci\u00f3n hacia fuentes \u201cpol\u00edticamente pertinentes\u201d?<\/p>\n<p>\u00bfO es el inter\u00e9s de la industria editorial seguir con la bestsellerizaci\u00f3n del mercado y oponerse a la apertura, a que se tenga acceso a esa bibliodiversidad que amenaza su negocio? \u00bfSer\u00e1 el estado quien asuma la difusi\u00f3n de la bibliodiversidad y, en ese caso, no ser\u00e1 el estado el peor enemigo de la libertad, como generalmente lo ha sido, como lo hemos visto en China y Cuba y, m\u00e1s recientemente, en el norte de \u00c1frica? Y desde esa perspectiva, \u00bfno ser\u00e1n quienes est\u00e1n del otro lado, es decir, del de la difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n, de lo que hoy llamamos \u201cpirater\u00eda\u201d aunque no tenga fines de lucro, quienes determinar\u00e1n el futuro?<\/p>\n<p>El nuevo orden de la informaci\u00f3n digital globalizada ofrece muchas oportunidades. No todos sabremos entenderlas y aprovecharlas. A lo largo de mi vida he visto a numerosas empresas emerger y sucumbir, grandes, medianas y peque\u00f1as, y ya nada me sorprende.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de mi desempe\u00f1o profesional y empresarial, de mi necesidad de sobrevivir mediante lo que ofrezco como impresor y editor, me queda claro que debemos estar del lado de la libertad de expresi\u00f3n, del libre flujo de la informaci\u00f3n, as\u00ed sea a costa de muchos sacrificios, como los que tantos han tenido que hacer a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Esto, se\u00f1oras y se\u00f1ores, no es ciencia ficci\u00f3n ni alarmismo, ni siquiera desesperaci\u00f3n. Si este pa\u00eds ha dilapidado sus riquezas naturales y ha dedicado decenios y m\u00e1s decenios a mantener a pol\u00edticos corruptos y partidocracias ineficientes, si hemos tolerado sindicatos cuya funci\u00f3n ha sido el enriquecimiento de sus l\u00edderes y la paralizaci\u00f3n de los segmentos que supuestamente representan, si ha perdurado nuestra sumisi\u00f3n ante esta indignante situaci\u00f3n, financiada con la miseria de la poblaci\u00f3n sobreexplotada a la par que mediante la malversaci\u00f3n de los recursos naturales\u2026<\/p>\n<p>\u00bfno es hora de que quienes hemos asumido la tarea de impulsar la cultura a trav\u00e9s de mecanismos para acceder a ella hagamos algo realmente significativo para cambiar las cosas? \u00bfEs este pa\u00eds violento, b\u00e1rbaro, con decapitados, descuartizados, asesinados por estar en el lugar y la hora equivocados el que queremos? \u00bfQu\u00e9 es lo que nos puede sacar de esa situaci\u00f3n? \u00bfLa acci\u00f3n policiaca? \u00bfLa acci\u00f3n militar? No lo creo. Lo que nos puede sacar adelante en M\u00e9xico y en el mundo es la civilizaci\u00f3n. Y la civilizaci\u00f3n es cultura. Y nosotros somos promotores, gestores de la cultura. De nosotros, y de nadie m\u00e1s, depende salir de este c\u00edrculo vicioso. En la medida en que M\u00e9xico sea un pa\u00eds culto, es decir, con cultura, con justicia y libertad, con una distribuci\u00f3n equitativa, o al menos justa, de la riqueza\u2026 un pa\u00eds en el que predomine la inteligencia, la justicia, la igualdad, la tolerancia, la educaci\u00f3n, la investigaci\u00f3n, la creatividad, la libertad ante todo, podremos aspirar a lo que dio inicio a este Foro: a que la digitalizaci\u00f3n del quehacer editorial, lejos de amedrentarnos, nos de un nuevo empuje.<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>\u00c9ste es, en mi opini\u00f3n, el panorama y la disyuntiva que se est\u00e1 abriendo ante nosotros, en particular derivada de la investigaci\u00f3n multidisciplinaria que se lleva a cabo en cada vez m\u00e1s universidades en el mundo. Ojal\u00e1 en M\u00e9xico rompamos la inercia y comprendamos que si no nos organizamos e invertimos seriamente en investigaci\u00f3n y en el cambio en materia educativa y editorial, permaneceremos al margen de una transformaci\u00f3n fascinante que ya est\u00e1 ocurriendo ante nuestros ojos.<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p>1. Pablo Oliveira y Silva, Borders, la segunda librer\u00eda m\u00e1s importante de EEUU, en quiebra, http:\/\/www.publico.es\/culturas\/361684\/borders-la-segunda-libreria-mas-importante-de-eeuu-en-quiebra.<br \/>\n2. Reforma, \u201cNegocios\u201d, 17 de febrero 2011, p. 1.<br \/>\n3. Reforma, \u201cNegocios\u201d, 17 de febrero 2011, p. 8.<br \/>\n4. Jean-Baptiste Michel, Yuan Kui Shen, Aviva P. Aiden et al., Quantitative Analysis of Culture Using Millions of Digitized Books, .<br \/>\n5. Esta aplicaci\u00f3n parece ser incluso m\u00e1s poderosa para el an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico y de tendencias culturales que Google Trends: y se puede ver en .<br \/>\n6. Books Ngram Viewer tiene disponibles todos sus listados en .<br \/>\n7. Para el caso del espa\u00f1ol, el corpus posee 45 000 millones de palabras, unas 100 veces m\u00e1s grande que el Corpus Diacr\u00f3nico del Espa\u00f1ol (Corde), que abarca ejemplos desde los or\u00edgenes del espa\u00f1ol hasta el l\u00edmite cronol\u00f3gico con el CREA (Corpus de Referencia del Espa\u00f1ol Actual), que contiene ejemplos de los \u00faltimos 25 a\u00f1os del idioma, hasta ahora los corpus p\u00fablicos m\u00e1s voluminosos en nuestra lengua.<\/p>\n<p>8. Puntos relacionados: obsolescencia programada , permaculture .<br \/>\nScience, febrero 2011, \u201cThe World&#8217;s Technological Capacity to Store, Communicate, and Compute Information\u201d, &lt; http:\/\/www.sciencemag.org\/content\/early\/2011\/02\/09\/science.1200970&gt;.<br \/>\nGord Hotchkiss, Are Our Brains Becoming \u201cGooglized?\u201d, y ; Rachel Champeau, UCLA study finds that searching the Internet increases brain function, .<br \/>\nKathleen Morris, A Reflection on the Benefits of Classroom Blogging, .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La CANIEM me encarg\u00f3 dar la conferencia de clausura del Foro de la Edici\u00f3n Digital. Como nos movemos en el f\u00e1cil mundo de las suposiciones, busqu\u00e9 aportar elementos cuantitativos y cualitativos, y se\u00f1alar no s\u00f3lo el statu quo, sino las tendencias, que son las que nos permiten vislumbrar, intuir, incluso se\u00f1alar con cierta precisi\u00f3n cient\u00edfica, aquello que se avecina.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":668,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[3,6],"tags":[86,33,37,38,48,107,44,39,18,17,25,15],"class_list":["post-667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editor","category-presentaciones-y-ponencias","tag-www-alejandrozenker-com","tag-ciberliteratura","tag-diseno-editorial-y-nuevas-tecnologias","tag-dispositivos-electronicos-de-lectura","tag-ebooks","tag-ediciones-del-ermitano","tag-electric-ink","tag-kindle","tag-lectores","tag-lectura","tag-nuevas-tecnologias","tag-transfiguracion-del-libro-y-la-lectura"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/248057999.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-aL","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=667"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":969,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions\/969"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}