{"id":63,"date":"2007-04-14T15:25:09","date_gmt":"2007-04-14T21:25:09","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=63"},"modified":"2010-02-06T15:20:49","modified_gmt":"2010-02-06T21:20:49","slug":"introduccion-a-el-libro-y-las-nuevas-tecnologias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/04\/14\/introduccion-a-el-libro-y-las-nuevas-tecnologias\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n a El libro y las nuevas tecnolog\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Texto de Alejandro Zenker<\/strong><\/p>\n<p>1. Antecedentes<br \/>\nPara quienes hemos vivido la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica de fines de milenio desde sus inicios, hablar de nuevas tecnolog\u00edas tiene sin lugar a dudas un car\u00e1cter ambivalente. Por un lado, est\u00e1 la nostalgia por lo que se va perdiendo, y por el otro, el encantamiento por lo que surge o se avizora. Ya hemos vivido en varias ocasiones el surgimiento de nuevas tecnolog\u00edas que nos obligaron tarde o temprano a cambiar nuestra manera de hacer las cosas.<\/p>\n<p>Recuerdo particularmente la experiencia, para muchos traum\u00e1tica, del surgimiento de los primeros programas de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica y formaci\u00f3n, como Page Maker y Ventura, basados en las computadoras personales, las impresoras l\u00e1ser y los esc\u00e1neres. Fuimos de los primeros en incorporar esas tecnolog\u00edas en la producci\u00f3n de libros. En un principio, muchos editores rechazaban los resultados. La baja resoluci\u00f3n de s\u00f3lo 300 puntos por pulgada y un deficiente manejo de las variables tipogr\u00e1ficas versus la meticulosa labor de los linotipistas o de los programas de fotocomposici\u00f3n en uso en esos entonces hac\u00edan ver las pruebas l\u00e1ser como una broma pueril. Pero las cosas evolucionaron con rapidez asombrosa. Los programas de c\u00f3mputo se convirtieron en pocos a\u00f1os en la plataforma profesional de dise\u00f1o y composici\u00f3n tipogr\u00e1fica, y las impresoras l\u00e1ser y otros perif\u00e9ricos mejoraron su resoluci\u00f3n y desempe\u00f1o. Pronto, las viejas y probadas m\u00e1quinas fueron desplazadas y ninguna editorial pod\u00eda concebir un flujo de trabajo sin apoyarse en estas nuevas tecnolog\u00edas. Nos qued\u00f3 la a\u00f1oranza por la impecable perfecci\u00f3n de la irregularidad tipogr\u00e1fica del linotipo y la impresi\u00f3n en prensa plana, por la agradable sensaci\u00f3n del tipo de plomo incrustado en la hoja de papel, por esa percepci\u00f3n de tener en la mano un producto de la destreza manual del tip\u00f3grafo. Tiempos pasados. Hoy s\u00f3lo la nostalgia nos hace buscar, excepcionalmente, las viejas t\u00e9cnicas para producir un libro. La producci\u00f3n editorial comercial se basa, sin excepci\u00f3n, en esas \u201cnuevas tecnolog\u00edas\u201d cuya utilidad ya nadie pone en duda y las cuales nos permitieron incrementar enormemente la productividad y abaratar la producci\u00f3n. De ah\u00ed que podamos asegurar que, en general, las nuevas tecnolog\u00edas no constituyen una amenaza para la cultura, la literatura y por ende el libro, sino una oportunidad creciente, tanto de hacer las cosas de manera diferente y m\u00e1s eficiente como de ampliar el universo de gente al que llegan.<br \/>\nLo que vivimos en ese entonces (y hablo de sucesos ocurridos a lo largo de los \u00faltimos catorce a\u00f1os) es algo similar a lo que est\u00e1 ocurriendo ahora, en que vivimos de nueva cuenta una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. S\u00f3lo que esta vez no s\u00f3lo est\u00e1 en la balanza la manera de hacer las cosas, sino el producto mismo: el libro.<br \/>\n2. \u00bfLa desaparici\u00f3n del libro?<br \/>\no \u00bfQu\u00e9 es un libro?<br \/>\nSolemos llamar \u201clibro\u201d a la informaci\u00f3n contenida en hojas de papel encuadernadas. A quienes hemos convivido con estos objetos toda nuestra vida nos cuesta trabajo concebir un mundo desprovisto de ellos. Sin embargo, desde hace a\u00f1os los textos han comenzado a buscar otros \u201csoportes\u201d conforme han emergido nuevas posibilidades. El disco compacto, lanzado en un principio para contener m\u00fasica, pronto se convirti\u00f3 en un contenedor de todo tipo de informaci\u00f3n. El texto migr\u00f3 hacia ese medio aunque con tibieza y titubeo, sin alcanzar gran \u00e9xito. De hecho, hemos podido ver c\u00f3mo los editores han experimentado con los diversos medios disponibles. As\u00ed, tambi\u00e9n surgieron las audio cintas y los videos: en las primeras pod\u00edamos escuchar, y en los otros tambi\u00e9n ver, a autores leyendo su obra. Sin embargo, ninguno de estos \u201csoportes\u201d lleg\u00f3 jam\u00e1s a amenazar al papel como medio predilecto para contener informaci\u00f3n.<br \/>\nEl caso es que hoy la tecnolog\u00eda ofrece repentinamente recursos que hacen posible prescindir en buena medida del papel. Esto ha recrudecido la pol\u00e9mica y ha polarizado las posiciones de una manera, siento, totalmente innecesaria. Porque si bien el contenedor es importante, su fin \u00faltimo es acercar al lector el contenido, es decir, texto e im\u00e1genes. Por tanto, si un soporte cumple su objetivo, justifica con ello su existencia.<br \/>\n3. La tecnolog\u00eda: una herramienta en constante transformaci\u00f3n<br \/>\nEl libro ha vivido constantes transformaciones gracias a los avances tecnol\u00f3gicos. Cada transformaci\u00f3n ayud\u00f3 a que el libro adquiriese mayor difusi\u00f3n y popularidad, y lo que se dej\u00f3 atr\u00e1s se volvi\u00f3 objeto de culto. Siempre los inicios fueron imperfectos. As\u00ed, la incorporaci\u00f3n del color en la impresi\u00f3n tuvo que evolucionar hasta llegar a los niveles actuales de sofisticaci\u00f3n, y la resoluci\u00f3n de las impresoras fue aumentando gradualmente. La tecnolog\u00eda no es est\u00e1tica, y lo que presenta como innovaci\u00f3n en un momento adolece generalmente de imperfecciones que se van limando con el tiempo. Adem\u00e1s, la tecnolog\u00eda tiene una enorme ventaja: se abarata progresiva y r\u00e1pidamente. La actual pol\u00e9mica sobre si el soporte papel perdurar\u00e1 para siempre o no pierde de vista esto. He participado en discusiones en las que los editores objetan el precio prohibitivo de las computadoras. Pero eso es situarnos en el hoy. La pol\u00e9mica en torno al futuro del libro s\u00f3lo tiene sentido si la ponemos en perspectiva.<br \/>\nCiertamente las computadoras han bajado de precio y seguir\u00e1n bajando. Tomemos como ejemplo lo que sucedi\u00f3 con las calculadoras. Cuando surgieron eran herramientas caras. Hoy su precio ya no es significativo. Pero no se trata s\u00f3lo de que tomemos en cuenta la tecnolog\u00eda y su precio como los conocemos hoy en d\u00eda. Hay que saber cu\u00e1les son las tendencias tecnol\u00f3gicas. Recientemente acaban de anunciar, por ejemplo, la fabricaci\u00f3n exitosa de los primeros prototipos de monitores basados en el proyecto del e-ink o tinta electr\u00f3nica. Sin entrar en tecnicismos, se trata de una tecnolog\u00eda que permite hacer de virtualmente cualquier superficie, incluyendo el papel, un objeto que se comporta como el monitor de una computadora. Es decir, podemos visualizar en breve p\u00e1ginas de libros, fabricadas de sustratos indistinguibles del papel que hoy conocemos, que tendr\u00e1n la flexibilidad de todo monitor, es decir, que podr\u00e1n cambiar los contenidos y su apariencia. O quiz\u00e1s estaremos hablando de libros formados por una sola hoja que podr\u00e1 contener o tener acceso a todas las p\u00e1ginas de todos los libros. Esta tecnolog\u00eda, aunada a la expansi\u00f3n de Internet, su penetraci\u00f3n y abaratamiento, permite vislumbrar nuestro acercamiento a la biblioteca universal a trav\u00e9s de dispositivos inal\u00e1mbricos cada vez m\u00e1s ligeros, sofisticados, vers\u00e1tiles e incluso transportables y manejables como el mismo papel.<br \/>\nImaginemos entonces los beneficios de estas innovaciones tecnol\u00f3gicas. Ya ahora segmentos cada vez m\u00e1s amplios de la poblaci\u00f3n en virtualmente todo el mundo tienen acceso a la Red y por tanto a una computadora. El dispositivo de consulta (computadora, Palm, e-book, etc.), abaratado, podr\u00e1 llegar a las poblaciones m\u00e1s remotas, las cuales ya no se ver\u00e1n limitadas en su acceso a la cultura y a la informaci\u00f3n por su ubicaci\u00f3n y lejan\u00eda geogr\u00e1fica de los centros culturales. La literatura universal podr\u00e1 llegar gratuitamente a todos lados, con cientos de miles de t\u00edtulos disponibles. Y esto no es ciencia ficci\u00f3n: en esto se est\u00e1 trabajando y la tecnolog\u00eda est\u00e1 posibilitando su realizaci\u00f3n. Falta, claro, lo principal: que los pobladores est\u00e9n alfabetizados y tengan el h\u00e1bito de la lectura. Sin \u00e9l, todo acercamiento de medios de informaci\u00f3n que contengan texto ser\u00e1 est\u00e9ril.<br \/>\n4. El nuevo paradigma digital<br \/>\nLlama la atenci\u00f3n contemplar a un amplio grupo de protagonistas del medio editorial y cultural temerosos ante las nuevas tecnolog\u00edas. Vivimos incluso una especie de oposici\u00f3n fundamentalista a todo lo que aparentemente hace peligrar la supervivencia del \u201clibro\u201d. La discusi\u00f3n, sin embargo, en gran medida carece de sustentos cient\u00edficos bien fundamentados. La tecnolog\u00eda, por principio de cuentas, lo que ofrece es un mar de nuevas oportunidades, de herramientas para poder lograr lo fundamental: transmitir la informaci\u00f3n. En todo caso, lo que hace deficiente su funcionamiento son, por lo general, dos factores: a) la insipiencia de la tecnolog\u00eda, y b) la ignorancia de los usuarios. La insipiencia o juventud de la tecnolog\u00eda se va superando con el tiempo. Ejemplos sobran que nos permiten ver en el mism\u00edsimo terreno de las artes gr\u00e1ficas c\u00f3mo algo, que en un principio (hace algunos a\u00f1os) arrojaba resultados muy precarios, hoy es herramienta imprescindible de indiscutible calidad. Por tanto, hay que valorar toda propuesta tecnol\u00f3gica no por sus actuales precariedades, sino por su viabilidad una vez alcanzado cierto grado de perfeccionamiento.<br \/>\nDesde este punto de vista, la tecnolog\u00eda digital ofrece un amplio espectro de posibilidades en el manejo del documento. El libro electr\u00f3nico (e-book) no es m\u00e1s que una de sus expresiones. En realidad, al libro impreso en papel le precede hoy en d\u00eda, en la mayor parte de los casos, un libro electr\u00f3nico sin que los editores se percaten de ello. Lo que sucede es que los programas de composici\u00f3n (Page Maker, QuarkXPress, etc.) generan un archivo electr\u00f3nico mediante el cual env\u00edan la informaci\u00f3n a la impresora l\u00e1ser, a la fotocomponedora o a cualquier dispositivo de salida. Entre ese archivo y el libro electr\u00f3nico no hay m\u00e1s que un par de \u201cclics\u201d de por medio y un programa que genera los archivos PDF (Portable Document Format o Formato de Documento Port\u00e1til), formato de archivo que est\u00e1 sustituyendo el tradicional postscript como est\u00e1ndar de salida electr\u00f3nica. Hasta cierto punto, desde hace a\u00f1os hemos convivido con los \u201clibros electr\u00f3nicos\u201d. Faltaba, sin embargo, la tecnolog\u00eda para darles forma y distribuirlos.<br \/>\nLo que hoy tenemos es un espectro m\u00e1s amplio de posibilidades. Como vemos, la mayor parte de las editoriales ya est\u00e1n generando o ya cuentan con la base para sus libros electr\u00f3nicos sin saberlo. De igual manera, ese mismo archivo de salida les da la posibilidad de hacer uso de otras tecnolog\u00edas, como la impresi\u00f3n digital que permite producir en tirajes cortos. Estamos hablando de un nuevo flujo de trabajo que, m\u00e1s que cerrar, abre un mundo de posibilidades.<br \/>\n5. Libro electr\u00f3nico, impresi\u00f3n digital en tiro corto, impresi\u00f3n convencional<br \/>\nPara comprender las oportunidades que abren las nuevas tecnolog\u00edas, analicemos brevemente el caso t\u00edpico de una editorial. La preparaci\u00f3n de sus libros debe estar haci\u00e9ndola actualmente con el uso de computadoras y programas de composici\u00f3n. Los archivos finales los usa para darles salida directa a negativos en fotolito, o bien hace una impresi\u00f3n sobre papel y de ah\u00ed saca negativos en fotomec\u00e1nica. Luego env\u00eda los negativos a impresi\u00f3n en offset. Cuenta adem\u00e1s con un acervo de libros agotados producidos en \u00e9pocas previas al surgimiento de los programas de composici\u00f3n basados en computadoras, por lo que carece de archivos electr\u00f3nicos. Los libros los produce en tirajes m\u00ednimos de mil ejemplares, por lo que tiene una amplia bodega de libros que ha de cuidar y administrar.<br \/>\nT\u00e9cnicamente, esta editorial puede beneficiarse en gran medida de las nuevas tecnolog\u00edas, sin que esto signifique enterrar el papel. Por un lado, puede estandarizar su preproducci\u00f3n para crear archivos PDF, los cuales servir\u00e1n para: a) dar salida a fotolito a los libros que se van a producir en tirajes convencionales; b) dar salida a impresi\u00f3n digital a los libros que ameritan comercializarse en tirajes cortos, inferiores a los trescientos ejemplares; c) convertir a libro electr\u00f3nico la totalidad de su acervo para iniciar su comercializaci\u00f3n a nivel internacional a trav\u00e9s de Internet. Los libros que produjo en la \u00e9poca precomputaci\u00f3n puede procesarlos por medio de los nuevos programas de OCR (reconocimiento \u00f3ptico de caracteres) y convertirlos a archivos pdf con toda la versatilidad anteriormente mencionada.<br \/>\nEl problema real surge despu\u00e9s, ya que la l\u00f3gica de comercializaci\u00f3n de un libro producido convencionalmente en tirajes \u201clargos\u201d es distinta de la del tiraje corto o del libro electr\u00f3nico. Para que estas dos \u00faltimas expresiones del libro tengan \u00e9xito necesitamos cambiar la cultura en toda la cadena que constituye el ciclo del libro, desde el autor hasta el lector. Y para comenzar, tenemos que romper con muchas resistencias que se oponen a hacer las cosas de manera distinta o a buscar nuevas alternativas. Esa falta de b\u00fasqueda, de experimentaci\u00f3n, puede llevar a que editoriales hoy exitosas enfrenten ma\u00f1ana su virtual obsolescencia o incapacidad de competir ante la vigorosa acometida comercial de las grandes cadenas editoriales que ya hoy est\u00e1n globaliz\u00e1ndose y comi\u00e9ndose a las editoriales medianas y peque\u00f1as y que, adem\u00e1s, est\u00e1n impulsando el uso de las nuevas tecnolog\u00edas. La pregunta no es si el libro sobrevivir\u00e1 o no. Por supuesto que lo har\u00e1, aunque sin lugar a dudas se adaptar\u00e1 a los avances tecnol\u00f3gicos e ir\u00e1 buscando nuevos soportes, algunos de los cuales se impondr\u00e1n por las ventajas que representen y otros desaparecer\u00e1n. La cuesti\u00f3n es m\u00e1s bien si los actuales editores podr\u00e1n sobrevivir al cambio.<br \/>\n6. Incidencia de las nuevas tecnolog\u00edas<br \/>\nen todo el ciclo del libro<br \/>\na) El autor. El ciclo del libro inicia con el autor. Ya su quehacer se vio afectado por las nuevas tecnolog\u00edas en el momento en que surgieron las computadoras y se impuso su utilizaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda, un autor que crea su obra haciendo uso de un procesador de palabras, y que por tanto est\u00e1 en condiciones de entregar un archivo electr\u00f3nico al editor, tiene notables ventajas frente a quien sigue utilizando una m\u00e1quina de escribir. Muchas editoriales exigen la entrega de archivos electr\u00f3nicos por parte del autor. Pero \u00e9sa es la expresi\u00f3n m\u00e1s elemental de la incursi\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas en el mundo autoral. Todos hemos o\u00eddo hablar del experimento de Stephen King, quien public\u00f3 una de sus novelas directamente en Internet como libro electr\u00f3nico. Ya hay autores que cuentan con sus propias p\u00e1ginas en Internet y que comercian con sus libros a trav\u00e9s de ellas sin intermediarios. Tambi\u00e9n hay cada vez m\u00e1s autores que autoeditan sus libros aprovechando las tecnolog\u00edas de impresi\u00f3n digital que permiten realizar tiros cortos. Los autores han tenido que reaprender velozmente. Adem\u00e1s, han tenido que aceptar que las reglas del juego est\u00e1n cambiando y que ya no pueden exigir, como hac\u00edan antes, tirajes largos y presencia en todas las librer\u00edas, aun cuando su libro se dirig\u00eda a un mercado especializado. El reaprendizaje comienza por este primer eslab\u00f3n. Quiz\u00e1s es tambi\u00e9n el que con mayor rapidez est\u00e1 aprendiendo.<br \/>\nb) El editor. Por su funci\u00f3n rectora es quien se enfrenta al mayor reto, y quien encara la mayor complejidad en la mara\u00f1a de posibilidades y desaf\u00edos que presentan el mercado y las nuevas tecnolog\u00edas. Se ve presionado, por un lado, por el autor, que quiere que su obra tenga la mayor difusi\u00f3n y venta posibles. Pero por el otro, est\u00e1 el factor inercia. Conservador por naturaleza, el editor es quien m\u00e1s se resiste al cambio. Primero, porque usar las nuevas tecnolog\u00edas significa repensar toda la cadena del quehacer editorial. Luego, porque en muchas ocasiones no comprende esas tecnolog\u00edas y desea que todo siga igual que ha sido hasta ahora. El cambio significa riesgos, pero no enfrentar el cambio acarrea el peligro de quedar fuera de la jugada. Incorporar nuevas tecnolog\u00edas significa tomar decisiones de cambio desde el punto de vista de la producci\u00f3n, la mercadotecnia, la distribuci\u00f3n y venta, la publicidad y la vinculaci\u00f3n con el lector.<br \/>\nc) El corrector, el tip\u00f3grafo y el dise\u00f1ador. Colocados en el inicio de la cadena de producci\u00f3n, enfrentan la necesidad de aprender el uso y las caracter\u00edsticas de las nuevas tecnolog\u00edas para no convertir el arte editorial en bodrio inform\u00e1tico. Cu\u00e1ntos dise\u00f1adores no deambulan por el mundo que carecen de toda noci\u00f3n del abc de la tipograf\u00eda, que creen que los programas de composici\u00f3n todo lo resuelven y que quieren romper reglas que no conocen. El mundo de la producci\u00f3n editorial (preproducci\u00f3n la llaman algunos) est\u00e1 plagado de ignorancia. La tecnolog\u00eda no nos exime del conocimiento de las bases mismas del quehacer editorial, desde los conocimientos ortogr\u00e1ficos, gramaticales y sint\u00e1cticos de la lengua, hasta el rigor de la composici\u00f3n de una plana y de la est\u00e9tica tipogr\u00e1fica. Pero no s\u00f3lo eso. Desde el dise\u00f1o, pasando por la tipograf\u00eda y luego por la correcci\u00f3n de pruebas, el conocimiento de las nuevas tecnolog\u00edas, de sus caracter\u00edsticas, bondades y tambi\u00e9n limitaciones, es imprescindible. \u00a1Cu\u00e1ntas p\u00e1ginas en Internet no constituyen un atentado al buen gusto tipogr\u00e1fico! \u00a1Cu\u00e1ntos libros no emergen de las editoriales plagados de erratas, viudas, callejones, colitas e interlineados apretados! Las nuevas tecnolog\u00edas nos impelen a lanzar una campa\u00f1a de capacitaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n urgente del medio.<br \/>\nd) El preprensista. Concebimos como tal a quien prepara los archivos para su salida final\u2026 \u00bfa qu\u00e9? Ya no s\u00f3lo a negativos, sino ahora tambi\u00e9n a impresi\u00f3n digital, a libro electr\u00f3nico o incluso a p\u00e1gina en Internet. El \u201cpreprensista\u201d habr\u00e1 de convertirse en un especialista del archivo electr\u00f3nico, en un gur\u00fa de la inform\u00e1tica aplicada, en el \u201cimpresor\u201d cibern\u00e9tico. \u00c9sta es una de las \u00e1reas que m\u00e1s demanda nuevos conocimientos r\u00e1pidamente cambiantes y que, por lo mismo, debe actualizarse constantemente.<br \/>\ne) El impresor. Se enfrenta de pronto a una coyuntura de cambio que amenaza convertirse en permanente. Las impresoras offset que rindieron excelentes servicios durante muchas d\u00e9cadas se ven amenazadas de pronto, en cuanto a rentabilidad y capacidad de respuesta, por las nuevas, digitales, que ya no requieren negativos puesto que se env\u00eda el archivo directo a placas. Tambi\u00e9n han emergido las impresoras digitales con tecnolog\u00eda l\u00e1ser a base de t\u00f3ner o tinta que pueden producir tirajes cortos con eficiencia, econom\u00eda, rapidez y una gran calidad. Un segmento creciente del mercado se est\u00e1 orientando cada vez m\u00e1s hacia los tiros cortos, entendi\u00e9ndose por tiros cortos tirajes muy reducidos (de uno a trescientos ejemplares) en las impresoras de formatos peque\u00f1os, o de mil o un par de miles de ejemplares en formatos grandes. En general, la orientaci\u00f3n del mercado editorial se dirige hacia la reducci\u00f3n o eliminaci\u00f3n de inventarios y a la producci\u00f3n justo a tiempo de acuerdo con la demanda del mercado. El impresor no s\u00f3lo se enfrenta a la necesidad de realizar nuevas y costosas inversiones para seguir siendo competitivo, sino tambi\u00e9n a la curva de aprendizaje de una tecnolog\u00eda que requiere nuevos conocimientos y tiempos menores de amortizaci\u00f3n para no quedarse atr\u00e1s en las constantes innovaciones.<br \/>\nf) El encuadernador. Es quiz\u00e1s el menos afectado por lo pronto, si bien afrontar\u00e1 cada vez mayores demandas de encuadernaci\u00f3n de tirajes cortos. Por otro lado, las nuevas encuadernadoras, de operaci\u00f3n simplificada, permiten a los mismos impresores incorporar la encuadernaci\u00f3n de manera directa, ya sea fuera de l\u00ednea, como unidad independiente de producci\u00f3n, o en l\u00ednea, donde el libro sale directamente de la impresora a la encuadernadora sin intervenci\u00f3n humana. Esto hace suponer que la funci\u00f3n del encuadernador quedar\u00e1 limitada a procesos especiales, no automatizables, en un futuro ciertamente lejano pero inminente.<br \/>\ng) El distribuidor y el librero. A lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos sido testigos de la paulatina desaparici\u00f3n de las librer\u00edas o de la incorporaci\u00f3n de \u00e9stas a los almacenes y tiendas departamentales. Pero tambi\u00e9n han emergido las nuevas librer\u00edas virtuales en Internet, con capacidad de venta global de art\u00edculos. Existe la tendencia a ofrecer cada vez m\u00e1s la venta de libros sobre demanda. Ya est\u00e1n anunciadas las m\u00e1quinas expendedoras de libros en sitio, capaces de imprimir y encuadernar libros en puntos de venta en el momento ante el comprador minorista. Es previsible que, conforme el uso de Internet se universalice, la compra de libros se haga cada vez m\u00e1s directamente desde las computadoras de oficinas y hogares. La distribuci\u00f3n y venta, en ese sentido, sufrir\u00e1n una gran revoluci\u00f3n. Quiz\u00e1s resuelvan, en pa\u00edses como M\u00e9xico, el gran cuello de botella que su ineficiencia actual representa. Por otro lado, los libros producidos en tiros cortos, de cien ejemplares por ejemplo, representan un caso especial de particular complejidad al no haber canales de distribuci\u00f3n ideados para vol\u00famenes tan bajos. Tales tiros deber\u00e1n estar destinados a p\u00fablicos bien identificados, ventas directas sobre pedido o venta a trav\u00e9s de Internet.<br \/>\nh) El lector. Fin \u00faltimo de todo el proceso, el lector puede ser el gran beneficiario de toda esta revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Por un lado, en el momento en que la informaci\u00f3n se abre y el lector tiene acceso a lo que hemos dado en llamar la biblioteca universal. Nunca hab\u00edamos tenido tanta informaci\u00f3n tan accesible sin necesidad de movernos de nuestra oficina u hogar. Esa tendencia ser\u00e1 creciente. Por otro lado, es previsible que el lector opte por hacer b\u00fasquedas de libros a trav\u00e9s de su computadora (o de cualquier dispositivo presente o futuro conectado a la Red) y pedidos a domicilio por la comodidad que esto implica. Tambi\u00e9n podr\u00edamos imaginar que se aventure cada vez m\u00e1s a explorar la lectura de libros electr\u00f3nicos. Nuestra afici\u00f3n a la lectura en libros con soporte papel es quiz\u00e1s un vicio generacional. Es posible que nuestros hijos vean cada vez con m\u00e1s naturalidad acercarse al texto a trav\u00e9s de dispositivos digitales, y nuestros pruritos caigan vencidos por la fuerza de las nuevas tendencias generacionales a las nuevas tecnolog\u00edas.<br \/>\n7. Conclusiones<br \/>\nLas nuevas tecnolog\u00edas ya est\u00e1n aqu\u00ed y no s\u00f3lo afectan el proceso de producci\u00f3n sino todo el ciclo del libro. Por lo pronto, m\u00e1s que una amenaza a la integridad del libro, lo que podemos identificar son graves amenazas a la supervivencia de editores y editoriales que, sin explorar las tendencias tecnol\u00f3gicas y las oportunidades que las nuevas propuestas ofrecen, se oponen frontalmente al estudio y experimentaci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas. Indudablemente, hace falta una gran labor de difusi\u00f3n que rompa las resistencias irracionales del medio editorial y un esfuerzo por capacitarlo y profesionalizarlo. Para ello, es necesario crear instancias que asuman estas funciones e integren a su quehacer la investigaci\u00f3n cient\u00edfica del libro, imprescindible para dotar de la orientaci\u00f3n necesaria a la industria editorial en nuestro pa\u00eds la cual, sumida de por s\u00ed en grandes dificultades por las condiciones econ\u00f3micas que hemos sufrido, ha navegado a la deriva, reacia y ajena a las innovaciones tecnol\u00f3gicas y sus implicaciones.<\/p>\n<p>Alejandro Zenker Hackett, editor y traductor, es director del Pabell\u00f3n Tecnol\u00f3gico y consejero acad\u00e9mico de la FIL, director de Solar, Servicios Editoriales, y de Ediciones del Ermita\u00f1o, y creador y director de la colecci\u00f3n digital de libros Minimalia. Egresado de El Colegio de M\u00e9xico, fue fundador y presidente de la Asociaci\u00f3n de Traductores Profesionales (ATP), director general del Instituto Superior de Int\u00e9rpretes y Traductores (ISIT), miembro de la mesa directiva de la Asociaci\u00f3n Mexicana de Ling\u00fc\u00edstica Aplicada (AMLA), miembro del Consejo y presidente del Comit\u00e9 para los Centros Regionales de la Federaci\u00f3n Internacional de Traductores (FIT), fundador del Centro Regional M\u00e9xico, Estados Unidos y Canad\u00e1 de la FIT, editor y coordinador de actividades culturales del Centro de Ense\u00f1anza de Lenguas Extranjeras de la UNAM y coorganizador de los primeros Seminarios para la Formaci\u00f3n de Editores (FCE, INBA e ISIT).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto de Alejandro Zenker 1. Antecedentes Para quienes hemos vivido la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica de fines de milenio desde sus inicios, hablar de nuevas tecnolog\u00edas tiene sin lugar a dudas un car\u00e1cter ambivalente. 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