{"id":55,"date":"2007-04-20T16:04:04","date_gmt":"2007-04-20T22:04:04","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=55"},"modified":"2010-02-06T15:20:42","modified_gmt":"2010-02-06T21:20:42","slug":"el-cambio-de-paradigma-en-el-calculo-editorial-en-la-era-de-la-impresion-digital-y-de-la-globalizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/04\/20\/el-cambio-de-paradigma-en-el-calculo-editorial-en-la-era-de-la-impresion-digital-y-de-la-globalizacion\/","title":{"rendered":"El cambio de paradigma en el c\u00e1lculo editorial en la era de la impresi\u00f3n digital y de la globalizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por Alejandro Zenker en el Foro Internacional de Editores<br \/>\nFIL Guadalajara 2002<\/p>\n<p>Siempre ha sido un problema determinar las normas que nos permitan a los editores hacer un c\u00e1lculo preciso, razonable, para establecer los precios a los que los libros deben salir al mercado. En varios pa\u00edses esta labor se facilit\u00f3 al ser los propios gobiernos los que proporcionaban los elementos de c\u00e1lculo, como en Francia, donde en 1954 desapareci\u00f3 el r\u00e9gimen de Libertad controlada que obligaba a proporcionar s\u00f3lo un documento en el que el editor establec\u00eda los criterios en que se basaba para su c\u00e1lculo, y creaba cuatro f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas para determinar los precios m\u00e1ximos, que a su vez llevaban a diversos factores multiplicadores en funci\u00f3n del tipo de obra. No era lo mismo un libro de texto escolar, cuyo factor era de 4.2, que obras t\u00e9cnicas (entre 4.68 y 5.18), literarias (4.7) u obras mayores que, por costosas, llegaban al factor 5.58.<\/p>\n<p>Pese a que los intentos por llegar a c\u00e1lculos editoriales de manera m\u00e1s precisa se remontan a mediados del siglo pasado, lo que rige en pa\u00edses como M\u00e9xico es un verdadero caos, en el que cada quien establece \u2014muchas veces de manera arbitraria\u2014 sus precios y, por una err\u00f3nea estimaci\u00f3n, se entra en graves dificultades y se contribuye a complicar a\u00fan m\u00e1s el panorama del mercado.<br \/>\nEn toda editorial, en el c\u00e1lculo del costo (fijo y variable) intervienen: a) costos de producci\u00f3n fijos (a grandes rasgos traducci\u00f3n, dise\u00f1o, revisi\u00f3n, cotejo y marcaje, tipograf\u00eda, formaci\u00f3n y lecturas de pruebas); b) costos generales, fijos y variables, que se aplican proporcionalmente (energ\u00eda el\u00e9ctrica, tel\u00e9fono, rentas, sueldos y honorarios de personal administrativo, etc.); c) los costos variables en funci\u00f3n del tiraje del libro (papel, impresi\u00f3n, encuadernaci\u00f3n y acabados), y finalmente d) costos fijos o variables de difusi\u00f3n, distribuci\u00f3n y venta.<br \/>\nSin embargo, hoy en d\u00eda, las variables en el c\u00e1lculo del costo son infinitas. El editor no s\u00f3lo enfrenta la tarea de establecer un costo razonable por libro \u2014que le d\u00e9 un beneficio econ\u00f3mico que cubra costos y le permita crecer\u2014, sino que debe competir con un sinf\u00edn de propuestas en medio de un sistema muy deficiente de distribuci\u00f3n y venta, de tal suerte que resulta casi imposible fijar una f\u00f3rmula v\u00e1lida para todos los casos.<br \/>\nEs com\u00fan, por ejemplo, encontrar hoy en d\u00eda la misma obra (digamos, un texto que es de dominio p\u00fablico y no paga derechos de autor) a precios totalmente dis\u00edmiles, y no es raro encontrar que el libro mejor producido es tambi\u00e9n el m\u00e1s econ\u00f3mico. Intervienen en este fen\u00f3meno varios factores, y uno de los m\u00e1s importantes, quiz\u00e1s, es el tiraje y la capacidad de promoci\u00f3n y distribuci\u00f3n del editor. Las grandes empresas editoriales internacionales, con capacidad de distribuci\u00f3n simult\u00e1nea en todo el mundo de habla hispana, pueden hacer no s\u00f3lo tirajes muy grandes, sino elegir adem\u00e1s al mejor proveedor del mundo, sin importar si se encuentra en Singapur, Hong Kong o Colombia. Este aspecto es el que ha propiciado la fusi\u00f3n de las grandes empresas editoriales y de comunicaci\u00f3n. Su c\u00e1lculo de costos y factor multiplicador difiere del que har\u00eda una empresa mediana o peque\u00f1a.<br \/>\nLas editoriales medianas y peque\u00f1as, de alcances locales o nacionales, se encuentran en ese terreno en aparente desventaja. Y digo aparente porque as\u00ed como hay grandes mercados con intereses comunes, donde un mismo libro se distribuye en id\u00e9ntica versi\u00f3n (como una novela de autor conocido en el \u00e1mbito latinoamericano), tambi\u00e9n hay intereses que s\u00f3lo responden a una comunidad espec\u00edfica de lectores. Es all\u00ed donde las grandes corporaciones fallan y aparecen las oportunidades para las editoriales peque\u00f1as y medianas.<\/p>\n<p>Son estas \u00faltimas las que mayor dificultad tienen, en esta \u00e9poca, para realizar su c\u00e1lculo editorial y fijar sus precios razonablemente. A los errores de c\u00e1lculo editorial m\u00e1s comunes se suman, por ejemplo:<\/p>\n<p>\u2022 Una distribuci\u00f3n ineficiente.<br \/>\n\u2022 Una difusi\u00f3n inadecuada de la obra.<br \/>\n\u2022 Una cobranza lenta.<br \/>\n\u2022 Una incorrecta apreciaci\u00f3n del mercado.<br \/>\n\u2022 La competencia desleal.<\/p>\n<p>Es decir, suponiendo un c\u00e1lculo preciso del costo y la aplicaci\u00f3n de un factor multiplicador razonable, si no tenemos un mercado de compradores hasta cierto punto seguro, y competimos con empresas m\u00e1s poderosas con obras similares m\u00e1s atractivas en forma o fondo y mayor capacidad de difusi\u00f3n, corremos el riesgo de sufrir un fiasco. De all\u00ed que el c\u00e1lculo editorial deba incluir factores que van m\u00e1s all\u00e1 de la ecuaci\u00f3n \u201ccosto de producci\u00f3n \uf02b costo de distribuci\u00f3n y venta \uf02b utilidad programada = precio de venta\u201d.<br \/>\nA esto se a\u00f1ade la irrupci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas de impresi\u00f3n digital. La editorial donde trabajamos, Solar\/Ediciones del Ermita\u00f1o, se especializa en su aplicaci\u00f3n al mercado editorial. Fuimos pioneros en su incorporaci\u00f3n en M\u00e9xico, y durante a\u00f1os nos dedicamos a difundir sus ventajas y beneficios. Al no encontrar una respuesta positiva en el medio editorial y acad\u00e9mico, decidimos, ocho a\u00f1os atr\u00e1s, iniciar nuestra propia l\u00ednea de libros producidos en tirajes cortos con el nombre de Minimalia. Quisimos predicar con el ejemplo, y nuestra colecci\u00f3n suma ya m\u00e1s de 100 t\u00edtulos que enriquecen nuestro acervo de m\u00e1s de 200 t\u00edtulos en total. Hoy en d\u00eda, por fortuna, ya son cada vez m\u00e1s numerosas las empresas editoriales y entidades universitarias que recurren a nuestros servicios integrales, que incluyen impresi\u00f3n digital, o que abren su atenci\u00f3n a las posibilidades que ofrece.<br \/>\nEl principal problema para entender las implicaciones de estas tecnolog\u00edas, y por tanto para el c\u00e1lculo editorial cuando uno migra de una producci\u00f3n convencional a una digital, estriba en los cambios de paradigmas. Si estamos acostumbrados a aplicar en el primer tiraje todos los costos de producci\u00f3n impl\u00edcitos, un libro con un tiraje inicial de 100 ejemplares puede resultar muy caro. Hay ocasiones \u2014muchas ocasiones\u2014 en que dicha diferencia de precio contra un tiraje largo se justifica plenamente, pero hay otras en que simplemente hay que invertir el orden del razonamiento matem\u00e1tico.<br \/>\nTodos conocemos los casos de las editoriales gubernamentales o universitarias que producen sin realizar c\u00e1lculo alguno, s\u00f3lo bajo el err\u00e1tico y costoso principio del \u201cme late\u201d. Me late que este libro va a vender 1 000, 2 000, 5 000 o m\u00e1s ejemplares. El resultado: la mayor parte de la producci\u00f3n queda en las bodegas y nos la encontramos luego en remates a precios rid\u00edculos que no amortizar\u00edan ni el costo del papel. El razonamiento simplista de \u201ca mayor tiraje, menor costo unitario por un mayor prorrateo de costos fijos\u201d resulta mortal, pues gran parte de ese tiraje, que supuestamente disminuy\u00f3 el costo unitario, simplemente no sale de la bodega y, si lo hace, es para regresar m\u00e1s tarde.<br \/>\nPor eso en gran parte de los t\u00edtulos publicables y susceptibles de ser producidos en tirajes cortos hay que separar los costos de preparaci\u00f3n a los que hac\u00edamos referencia en un principio (generales: sueldos, rentas, luz, tel\u00e9fono, etc., y de producci\u00f3n editorial: traducci\u00f3n, revisi\u00f3n, cotejo y marcaje, dise\u00f1o, tipograf\u00eda, formaci\u00f3n y cuidado editorial), de los de producci\u00f3n (papel, cartulina, impresi\u00f3n y encuadernaci\u00f3n), distribuci\u00f3n y venta. A los primeros hay que aplicarles un factor divisorio igual al n\u00famero de ejemplares que uno estima que imprimir\u00e1 a lo largo de la vida \u00fatil del libro, digamos 1 000, y a los segundos un factor igual al n\u00famero correspondiente al primer tiraje, digamos de 100, de tal suerte que un mismo libro tendr\u00eda dos factores de c\u00e1lculo distinto que integrar\u00edan un precio de venta al p\u00fablico.<br \/>\nAhora la pregunta es: si los costos de preparaci\u00f3n los dividimos entre 1 000 y s\u00f3lo se venden 175 ejemplares, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1 con la p\u00e9rdida correspondiente a las 825 fracciones restantes? Nada. Simplemente nos ayudar\u00e1 a estimar mejor nuestros costos y a aprender a calcular cada vez de manera m\u00e1s precisa el tiraje real al que un libro puede aspirar de acuerdo con nuestras posibilidades de distribuci\u00f3n y venta. Quiz\u00e1 la pr\u00f3xima vez nuestra estimaci\u00f3n de esos costos ya no parta de 1 000, sino s\u00f3lo de 500, hasta que conozcamos nuestro mercado con mayor precisi\u00f3n y lleguemos a un estimado de 150, con lo que habr\u00edamos rebasado con 25 los ejemplares entre los que habr\u00edamos prorrateado el costo. Esto lleva a un ahorro real, puesto que no inciden ya costos de bodega, de administraci\u00f3n de inventarios, deterioro de ejemplares, etc. Hoy, las valoraciones err\u00f3neas llevan a llenar bodegas de libros, y no a satisfacer la necesidad de los lectores.<br \/>\nEn suma, el c\u00e1lculo editorial es toda una ciencia que hay que estudiar y saber aplicar. La complejidad en que hoy nos movemos hace cada vez m\u00e1s impostergable la profesionalizaci\u00f3n del editor y la creaci\u00f3n de espacios de an\u00e1lisis y capacitaci\u00f3n. Por eso hemos creado la revista QUEHACER EDITORIAL, que presentamos en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y hemos fundado el Instituto del Libro y la Lectura como una asociaci\u00f3n civil dedicada a la investigaci\u00f3n, la docencia y la difusi\u00f3n.<br \/>\nS\u00e9 que estos apuntes no hacen m\u00e1s que ahondar las posibles dudas e inquietudes que en materia de c\u00e1lculo editorial pudieran tener, pero siempre es un primer paso para abordar con seriedad este tema, que puede determinar el crecimiento o la quiebra de la mejor empresa, o el ahorro de cuantiosos recursos del erario que hoy dilapidan gobiernos e instituciones acad\u00e9micas con err\u00e1ticos programas de publicaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por Alejandro Zenker en el Foro Internacional de Editores FIL Guadalajara 2002 Siempre ha sido un problema determinar las normas que nos permitan a los editores hacer un c\u00e1lculo preciso, razonable, para establecer los precios a los que los libros deben salir al mercado. 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