{"id":52,"date":"2007-04-21T12:59:51","date_gmt":"2007-04-21T18:59:51","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=52"},"modified":"2007-04-21T12:59:51","modified_gmt":"2007-04-21T18:59:51","slug":"el-libro-y-las-librerias-en-la-ruta-de-las-nuevas-tecnologias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/04\/21\/el-libro-y-las-librerias-en-la-ruta-de-las-nuevas-tecnologias\/","title":{"rendered":"El libro y las librer\u00edas en la ruta de las nuevas tecnolog\u00edas&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><strong>Nuevas opciones para la transformaci\u00f3n del librero en editor<\/strong><\/p>\n<p>Por Alejandro Zenker<\/p>\n<p>Las nuevas tecnolog\u00edas han transformado el mundo del libro y est\u00e1n incidiendo notablemente en los h\u00e1bitos de lectura. Las librer\u00edas han ido perdiendo terreno en medio de una poblaci\u00f3n cuyos h\u00e1bitos de lectura no mejoran pese a los esfuerzos que se despliegan, y que a todas luces son insuficientes o inadecuados. Sin embargo, las librer\u00edas podr\u00edan encontrar en las nuevas tecnolog\u00edas aliados importantes y oportunidades insospechadas. No s\u00f3lo porque pueden incorporarlas como una opci\u00f3n m\u00e1s en sus locales, sino porque las nuevas tecnolog\u00edas abren al librero, que puede convertir su librer\u00eda en un centro cultural, la posibilidad de convertirse en editor que satisfaga las necesidades lectoras de su comunidad y promueva el ejercicio de la escritura.<\/p>\n<p>Hasta ahora he abordado el tema sobre el libro y las nuevas tecnolog\u00edas ante un p\u00fablico preponderantemente editor. Si hoy me atrevo a hacerlo ante un p\u00fablico constituido por libreros es porque creo que es importante comprender de qu\u00e9 manera poco a poco las nuevas tecnolog\u00edas van afectando toda la cadena que lleva la palabra del autor al lector. Como muchos de ustedes veo con fascinaci\u00f3n los libros. Las paredes de mi casa, de mi oficina, est\u00e1n cubiertas por libros. Mi padre fue encuadernador, nacido en el siglo antepasado, \u00e1vido lector y restaurador de libros. Yo crec\u00ed entre pliegos que eran cosidos a mano, rodeado de piel, keratol, cart\u00f3n, de las guardas entintadas a mano, viendo c\u00f3mo dispon\u00edan el nervio en el lomo del libro encuadernado a media piel, del olor a pegamentos con nombre alburero, como la cola blanca, la cola negra y el engrudo. En fin, en un mundo que ha ido desapareciendo poco a poco. Quiz\u00e1s es la misma nostalgia de alg\u00fan lector hipot\u00e9tico que tuvo oportunidad de ver la transici\u00f3n entre los miles de rollos de la biblioteca de Alejandr\u00eda y los libros de Gutenberg, de quien vivi\u00f3 la transici\u00f3n entre la lectura en voz alta y su evoluci\u00f3n hacia la lectura en silencio, de qui\u00e9n us\u00f3 una m\u00e1quina de escribir Remington y descubre que hoy, si no entrega uno un archivo electr\u00f3nico, no hay quien lo pele. Pero no se trata esto de un ejercicio nost\u00e1lgico, sino de un esfuerzo por comprender la realidad r\u00e1pidamente cambiante en la que estamos inmersos, y cuya asimilaci\u00f3n puede significar la diferencia entre seguir siendo lo que somos, o cambiar de oficio.<\/p>\n<p>Si observamos el desarrollo de las librer\u00edas en M\u00e9xico, pareciera que ten\u00edan raz\u00f3n quienes auguraban su desaparici\u00f3n a ra\u00edz del surgimiento de las nuevas tecnolog\u00edas que anunciaban el advenimiento del libro electr\u00f3nico y la extinci\u00f3n de la dinosauria existencia del soporte papel. Pero la precaria y dif\u00edcil situaci\u00f3n de las librer\u00edas tiene poco o nada que ver propiamente con las nuevas tecnolog\u00edas sino m\u00e1s bien con la complejidad y dificultad econ\u00f3mica, los cambios de paradigmas culturales, los decrecientes h\u00e1bitos de lectura de libros a cambio de otras formas de apropiaci\u00f3n de informaci\u00f3n, recreaci\u00f3n y conocimiento, entre otras cosas. Entonces, \u00bfa qu\u00e9 viene el tema de las nuevas tecnolog\u00edas en un congreso de libreros? A que, en mi opini\u00f3n, apenas estamos vislumbrando las orillas de las transformaciones que se nos avecinan y que afectan y seguir\u00e1n afectando no s\u00f3lo a los libreros, sino a toda la cadena que lleva la palabra del autor al lector.<\/p>\n<p>Por principio de cuentas, las nuevas tecnolog\u00edas implican oportunidades y peligros. Hoy en d\u00eda, la diferencia entre que sea lo uno o lo otro radica fundamentalmente en el conocimiento que se tenga de ellas. Ejemplos sobran a lo largo de la historia tanto distante como reciente. Dar\u00e9 uno de mi propio \u00e1mbito. Hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os produc\u00eda libros haciendo uso de varios recursos tecnol\u00f3gicos simult\u00e1neamente. Algunos en linotipo, otros con esa m\u00e1quina de escribir sofisticada que invent\u00f3 IBM conocida como composer, muchos en fotocomposici\u00f3n. Tenia un amigo tip\u00f3grafo e impresor que por aquellas \u00e9pocas, juntando sus ahorros, hizo una fuerte inversi\u00f3n en la compara de 2 fotocomponedoras, que eran ya el est\u00e1ndar en materia de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica y que parec\u00eda que nada desplazar\u00eda. Pero en aquella \u00e9poca acababa de entrar al mercado una de las primeras impresoras l\u00e1ser, la Laserjet II, junto con dos programas de dise\u00f1o y composici\u00f3n tipogr\u00e1fica: el Page Maker y el Ventura. A esto se a\u00f1ad\u00eda un scanner. Esas herramientas constitu\u00edan, junto con la computadora personal, el embri\u00f3n del cambio en el medio editorial. Yo decid\u00ed invertir en ese equipo. Ten\u00eda sin dudas sus desventajas. La impresora no imprim\u00eda m\u00e1s que a 300 puntos por pulgada, lo que era una resoluci\u00f3n baj\u00edsima puesto que es a partir de 410 puntos por pulgada que el ojo humano comienza a perder la capacidad de percibir el pixeleado de la tipograf\u00eda y es a los 600 que se comienza a percibir como \u00f3ptima. Sin embargo, al cabo de unos meses a trav\u00e9s tanto de software como de hardware esos 300 puntos iniciales subieron a 600, y un a\u00f1o m\u00e1s tarde ya estaba el mismo equipo rindiendo 1200, casi equivalentes a los de la fotocomponedora. Pero la computadora ofrec\u00eda muchas otras ventajas, contra las que los dem\u00e1s contendientes no pod\u00edan hacer nada, como el dise\u00f1o completo de la p\u00e1gina en pantalla con inclusi\u00f3n de gr\u00e1ficos. El caso es que al cabo de ese a\u00f1o, el equipo que yo hab\u00eda comprado por la cuarta parte de lo que a mi amigo le costaron sus terminales de fotocomposici\u00f3n segu\u00eda ofreciendo resultados, y cada vez mejores, y el mercado al que yo me dirig\u00eda, que era el editorial, comenzaba no s\u00f3lo a aceptar el trabajo producido en computadora e impreso en l\u00e1ser, sino que lo exig\u00eda. La inversi\u00f3n de mi amigo en algo aparentemente seguro y redituable qued\u00f3 parada y a la postre abandon\u00f3 la tipograf\u00eda, porque ya no le resultaba rentable. Hab\u00eda hecho una mala inversi\u00f3n y no pudo corregir porque no comprend\u00eda las nuevas tecnolog\u00edas. De la inversi\u00f3n inicial, a su salida del negocio, no transcurri\u00f3 m\u00e1s de a\u00f1o y medio.<\/p>\n<p>Eso mismo ha venido sucediendo en los dem\u00e1s terrenos del quehacer editorial y de las artes gr\u00e1ficas. Gran parte de los impresores enfrentan hoy en d\u00eda el reto de sobrevivir con sus impresoras basadas en l\u00e1minas y negativos, o migrar a la impresi\u00f3n digital, es decir, a la tecnolog\u00eda que permite imprimir directamente sobre diversos sustratos haciendo uso de t\u00f3ner sin necesidad de negativos o a la que, basada en tinta l\u00edquida, quema directamente placas sin necesidad de pasar por negativos. Muchos impresores han quebrado al no encontrar manera de sobrevivir en este entorno de r\u00e1pida transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y de elevadas exigencias en cuanto a conocimientos necesarios para el manejo de los recursos. No comprender a tiempo las tendencias de cambio, no adecuarse a ellas, no capacitarse para dominar las nuevas tecnolog\u00edas puede significar transitar por la inevitable vereda de la quiebra. Podemos decir que buena parte de los talleres de tipograf\u00eda y ahora de las imprentas que han desaparecido lo han hecho porque no comprendieron y asimilaron a tiempo el cambio. A la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica se ha sumado, claro, la dif\u00edcil situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Sin embargo, una cosa es innegable: la necesidad de comprender lo que est\u00e1 pasando, de anticiparse a los cambios, no para resistirse a ellos, sino para usarlos a favor.<\/p>\n<p>El librero, en mi opini\u00f3n, no puede comprenderse como entidad independiente. Es parte de la cadena que lleva la palabra del autor al lector. Por eso, para analizar la incidencia de las nuevas tecnolog\u00edas sobre su labor, necesita comprender de qu\u00e9 manera se est\u00e1 transformando el conjunto de elementos que componen el ciclo. Ech\u00e9mosle una mirada:<br \/>\na) El ciclo del libro inicia con el autor. Ya su quehacer se vio afectado por las nuevas tecnolog\u00edas en el momento en que surgieron las computadoras y se impuso su utilizaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda, un autor que crea su obra haciendo uso de un procesador de palabras, y que por tanto est\u00e1 en condiciones de entregar un archivo electr\u00f3nico al editor, tiene notables ventajas frente a quien sigue utilizando una m\u00e1quina de escribir. Muchas editoriales exigen la entrega de archivos electr\u00f3nicos por parte del autor. Pero \u00e9sa es la expresi\u00f3n m\u00e1s elemental de la incursi\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas en el mundo autoral. Muchos hemos o\u00eddo hablar del experimento de Stephen King, quien public\u00f3 una de sus novelas directamente en Internet como libro electr\u00f3nico. Ya hay autores que cuentan con sus propias p\u00e1ginas en Internet y que comercian con sus libros a trav\u00e9s de ellas sin intermediarios, es decir, que cubren el ciclo completo de la creaci\u00f3n, el dise\u00f1o, la publicaci\u00f3n, la distribuci\u00f3n y venta de su obra (es decir, no s\u00f3lo osan ser autores, sino que usurpan la funci\u00f3n del librero). Tambi\u00e9n hay cada vez m\u00e1s autores que autoeditan sus libros aprovechando las tecnolog\u00edas de impresi\u00f3n digital que permiten realizar tiros cortos (de s\u00f3lo 50 o 100 ejemplares que se pueden reimprimir digitalmente sobre papel seg\u00fan las necesidades). Los autores han tenido que reaprender velozmente. Adem\u00e1s, han tenido que aceptar que las reglas del juego est\u00e1n cambiando y que ya no pueden exigir, como hac\u00edan antes, tirajes largos y presencia en todas las librer\u00edas, m\u00e1s a\u00fan cuando su libro se dirige a un mercado especializado. El reaprendizaje comienza por este primer eslab\u00f3n. Quiz\u00e1s es tambi\u00e9n el que con mayor rapidez est\u00e1 aprendiendo.<\/p>\n<p>b) Por otra parte, el editor, por su funci\u00f3n rectora es quien se enfrenta a uno de los mayores retos, y quien encara la mayor complejidad en la mara\u00f1a de posibilidades y desaf\u00edos que presentan el mercado y las nuevas tecnolog\u00edas. Se ve presionado, por un lado, por el autor, que quiere que su obra tenga la mayor difusi\u00f3n y venta posibles. Pero por el otro, est\u00e1 el factor inercia. Conservador por naturaleza, el editor tradicional es quien m\u00e1s se resiste al cambio. Primero, porque usar las nuevas tecnolog\u00edas significa repensar toda la cadena del quehacer editorial. Luego, porque en muchas ocasiones no comprende esas tecnolog\u00edas y desea que todo siga igual que ha sido hasta ahora. El cambio significa riesgos, pero no enfrentar el cambio acarrea el peligro de quedar fuera de la jugada. Incorporar nuevas tecnolog\u00edas significa tomar decisiones de cambio desde el punto de vista de la producci\u00f3n, la mercadotecnia, la distribuci\u00f3n y venta, la publicidad y la vinculaci\u00f3n con el lector. Pero est\u00e1n los otros editores, los no tradicionales. Los que publican libros acad\u00e9micos en instituciones de educaci\u00f3n superior, los que lo hacen en casas de la cultura, los que lo llevan a cabo a t\u00edtulo personal. Para ellos, las nuevas tecnolog\u00edas, la posibilidad de publicar en tiros cortos, sin arriesgar tanto, representa una oportunidad antes inexistente.<\/p>\n<p>c) En lo que respecta al corrector, al tip\u00f3grafo y al dise\u00f1ador: colocados en el inicio de la cadena de producci\u00f3n, enfrentan la necesidad de aprender el uso y las caracter\u00edsticas de las nuevas tecnolog\u00edas para no convertir el arte editorial en bodrio inform\u00e1tico. Cu\u00e1ntos dise\u00f1adores no deambulan por el mundo que carecen de toda noci\u00f3n del abc de la tipograf\u00eda, que creen que los programas de composici\u00f3n todo lo resuelven y que quieren romper reglas que no conocen. (Cu\u00e1ntos de ustedes no conocen libros producidos sin el menor recato en materia tipogr\u00e1fica, con tipograf\u00eda apelmazada, imposibles de leer ni con lupa, carentes de una relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre tama\u00f1o de la fuente e interl\u00ednea, lo que los hace ilegibles). El mundo de la producci\u00f3n editorial (preproducci\u00f3n la llaman algunos) est\u00e1 plagado de ignorancia. La tecnolog\u00eda no nos exime del conocimiento de las bases mismas del quehacer editorial, desde los conocimientos ortogr\u00e1ficos, gramaticales y sint\u00e1cticos de la lengua, hasta el rigor de la composici\u00f3n de una plana y de la est\u00e9tica tipogr\u00e1fica. Pero no s\u00f3lo eso. Desde el dise\u00f1o, pasando por la tipograf\u00eda y luego por la correcci\u00f3n de pruebas, el conocimiento de las nuevas tecnolog\u00edas, de sus caracter\u00edsticas, bondades y tambi\u00e9n limitaciones, es imprescindible. \u00a1Cu\u00e1ntas p\u00e1ginas en Internet no constituyen un atentado al buen gusto tipogr\u00e1fico! \u00a1Cu\u00e1ntos libros no emergen de las editoriales plagados de erratas, viudas, callejones, colitas e interlineados apretados! Las nuevas tecnolog\u00edas nos impelen a lanzar una campa\u00f1a de capacitaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n urgente del medio.<\/p>\n<p>d) Ahora, concebimos como preprensista a quien prepara los archivos para su salida final\u2026 \u00bfa qu\u00e9? Ya no s\u00f3lo a negativos, sino ahora tambi\u00e9n a impresi\u00f3n digital, a libro electr\u00f3nico o incluso a p\u00e1gina en Internet. El \u201cpreprensista\u201d habr\u00e1 de convertirse en un especialista del archivo electr\u00f3nico, en un gur\u00fa de la inform\u00e1tica aplicada, en el \u201cimpresor\u201d cibern\u00e9tico. \u00c9sta es una de las \u00e1reas que m\u00e1s demanda nuevos conocimientos r\u00e1pidamente cambiantes y que, por lo mismo, deben actualizarse constantemente.<\/p>\n<p>e) El impresor, por su parte, se enfrenta de pronto a una coyuntura de cambio que amenaza convertirse en permanente. Las impresoras offset, que rindieron excelentes servicios durante muchas d\u00e9cadas, se ven amenazadas de pronto, en cuanto a rentabilidad y capacidad de respuesta, por las nuevas, digitales, que como dijimos ya no requieren negativos puesto que se env\u00eda el archivo directo a placas tanto reales como pr\u00e1cticamente virtuales. Tambi\u00e9n han emergido las impresoras digitales con tecnolog\u00eda l\u00e1ser a base de t\u00f3ner o tinta que pueden producir tirajes cortos con eficiencia, econom\u00eda, rapidez y una gran calidad, no s\u00f3lo en negro, sino tambi\u00e9n a color. Un segmento creciente del mercado se est\u00e1 orientando cada vez m\u00e1s hacia los tiros cortos (materia en la que mi empresa es precursora), entendi\u00e9ndose por t iros cortos tirajes muy reducidos (de uno a trescientos ejemplares) en las impresoras de formatos peque\u00f1os, o de mil o un par de miles de ejemplares en formatos medianos o grandes. En general, la orientaci\u00f3n del mercado editorial se dirige hacia la reducci\u00f3n o eliminaci\u00f3n de inventarios y a la producci\u00f3n justo a tiempo de acuerdo con la demanda del mercado. El impresor no s\u00f3lo se enfrenta a la necesidad de realizar nuevas y costosas inversiones para seguir siendo competitivo, sino tambi\u00e9n a la curva de aprendizaje de una tecnolog\u00eda que requiere nuevos conocimientos y tiempos menores de amortizaci\u00f3n para no quedarse atr\u00e1s en las constantes innovaciones.<\/p>\n<p>f) El encuadernador, por otra parte, es quiz\u00e1s el menos afectado por lo pronto, si bien afrontar\u00e1 cada vez mayores demandas de encuadernaci\u00f3n de tirajes cortos. Por otro lado, las nuevas encuadernadoras, de operaci\u00f3n simplificada, permiten a los mismos impresores incorporar la encuadernaci\u00f3n de manera directa, ya sea fuera de l\u00ednea, como unidad independiente de producci\u00f3n, o en l\u00ednea, donde el libro sale directamente de la impresora a la encuadernadora sin intervenci\u00f3n humana. Esto hace suponer que la funci\u00f3n del encuadernador quedar\u00e1 limitada a procesos especiales, no automatizables, en un futuro ciertamente lejano pero inminente.<\/p>\n<p>g) Pasemos al distribuidor y al librero. A lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos sido testigos de la paulatina desaparici\u00f3n de las librer\u00edas o de la incorporaci\u00f3n de \u00e9stas a los almacenes y tiendas departamentales. Pero tambi\u00e9n han emergido las nuevas librer\u00edas virtuales en Internet, con capacidad de venta global de art\u00edculos. Existe la tendencia a ofrecer cada vez m\u00e1s la venta de libros sobre demanda. Ya est\u00e1n anunciadas las m\u00e1quinas expendedoras de libros en sitio, capaces de imprimir y encuadernar libros en puntos de venta en el momento ante el comprador minorista. Es previsible que, conforme el uso de Internet se universalice, la compra de libros se haga cada vez m\u00e1s directamente desde las computadoras de oficinas y hogares. La distribuci\u00f3n y venta, en ese sentido, sufrir\u00e1n una gran revoluci\u00f3n. Quiz\u00e1s resuelvan, en pa\u00edses como M\u00e9xico, el gran cuello de botella que su ineficiencia actual representa. Por otro lado, los libros producidos en tiros cortos, de cien ejemplares por ejemplo, representan un caso especial de particular complejidad al no haber canales de distribuci\u00f3n ideados para vol\u00famenes tan bajos. Tales tiros deber\u00e1n estar destinados a p\u00fablicos bien identificados, ventas directas sobre pedido o venta a trav\u00e9s de Internet. Pasemos, para terminar, al\u2026<\/p>\n<p>h) lector. Fin \u00faltimo de todo el proceso, el lector puede ser el gran beneficiario, \u00bfo quiz\u00e1s perjudicado?, de toda esta revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Por un lado, en el momento en que la informaci\u00f3n se abre y el lector tiene acceso a lo que hemos dado en llamar la biblioteca universal. Nunca hab\u00edamos tenido tanta informaci\u00f3n tan accesible sin necesidad de movernos de nuestra oficina u hogar y, adem\u00e1s, sin pagar. Esa tendencia ser\u00e1 creciente. Por otro lado, es previsible que el lector opte por hacer b\u00fasquedas de libros a trav\u00e9s de su computadora (o de cualquier dispositivo presente o futuro conectado a la Red) y pedidos a domicilio por la comodidad que esto implica. Tambi\u00e9n podr\u00edamos imaginar que se aventure cada vez m\u00e1s a explorar la lectura de libros electr\u00f3nicos. Nuestra afici\u00f3n a la lectura en libros con soporte papel es quiz\u00e1s un vicio generacional. Es posible que nuestros hijos vean cada vez con m\u00e1s naturalidad acercarse al texto a trav\u00e9s de dispositivos digitales, y nuestros pruritos caigan vencidos por la fuerza de las nuevas tendencias generacionales a las nuevas tecnolog\u00edas. Pero no s\u00f3lo eso. Para alimentar nuestro optimismo consideremos a los cientos de miles de estudiantes que prefieren leer textos reproducidos en copias casi ilegibles que comprar un libro. Podemos suponer, sin dificultad, que igual preferir\u00e1n, si tienen acceso a una computadora conectada a Internet, pasar horas leyendo, sin costo, los miles de t\u00edtulos a los que se tiene acceso gratuitamente (con mejor calidad que las fotocopias), que pagar por libros que encuentran en las librer\u00edas.<\/p>\n<p>Visto as\u00ed, podr\u00eda parecernos poco estimulante el panorama para la librer\u00eda tradicional. A fin de cuentas, la tecnolog\u00eda est\u00e1 transformando no s\u00f3lo la manera de hacer las cosas, sino tambi\u00e9n de acceder a ellas. Sin embargo es significativo ver c\u00f3mo se dan movimientos en una direcci\u00f3n que pareciera fulminante, para luego recular. Por ejemplo, con el libro en disco compacto o con el libro electr\u00f3nico. Cuando surgieron como amenazas al soporte papel, hubo quien pens\u00f3 que el libro tradicional ten\u00eda sus d\u00edas contados. Yo creo que, efectivamente, tiene contado su tiempo de supervivencia, m\u00e1s no en d\u00edas, sino en muchos a\u00f1os. Por lo pronto habr\u00e1 un largo periodo de convivencia pac\u00edfica, donde el libro electr\u00f3nico evolucionar\u00e1 hasta que se desarrollen mejores dispositivos de lectura, en lo que se est\u00e1 trabajando mucho. De entrada, el libro electr\u00f3nico sufri\u00f3 muchos reveses y su propagaci\u00f3n se detuvo moment\u00e1neamente.<\/p>\n<p>En el caso de las librer\u00edas veo cierta analog\u00eda con las tiendas departamentales. En un principio surgieron los supermercados y desplazaron a las peque\u00f1as tiendas de las vecindades, que luego volvieron a resurgir, porque hay necesidades que se desea cubrir de inmediato, sin el desplazamiento que significa acudir a la gran tienda. Tal fue la oportunidad de negocio que se abri\u00f3, que surgieron grandes cadenas dedicadas a atender esas necesidades inmediatas con tiendas peque\u00f1as como Oxxo o Seven11. La diferencia entre la tiendita de la esquina y estas cadenas radica en su poder econ\u00f3mico, la imagen que proyectan, el cuidadoso estudio de necesidades que deben satisfacer y la rigurosa administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parto de reflexiones similares en lo que a los libreros respecta. Su oportunidad est\u00e1 en la atenci\u00f3n directa y personalizada del lector que acude a la librer\u00eda. De hecho, s\u00f3lo aqu\u00e9l librero que sabe percibir por un lado las necesidades de sus clientes, y que por el otro sabe inducirlos a la compra de nuevos t\u00edtulos, puede no s\u00f3lo aspirar a sobrevivir, sino incluso a crecer. La percepci\u00f3n de esas necesidades y de esos intereses podr\u00edan dar lugar a que el librero y su librer\u00eda, su negocio, se convierta en un centro cultural en el que el lector se sienta comprendido y apapachado. Pero vayamos m\u00e1s all\u00e1: es el librero quien m\u00e1s cercan\u00eda tiene con el lector, quien m\u00e1s puede saber cu\u00e1les son sus inquietudes, quien m\u00e1s percibe las lagunas existentes. Cuando platico con mis amigos libreros, ellos son los primeros que me dicen: \u00bfpor qu\u00e9 no publicas tal o cual obra? Es de dominio p\u00fablico, nadie la edita y sin embargo la solicitan. Hoy les respondo: porque existe la tecnolog\u00eda para hacerlo, convi\u00e9rtete t\u00fa, librero, en editor. No s\u00f3lo de obras cl\u00e1sicas de dominio p\u00fablico y por tanto libres del pago de derechos, sino incluso de nuevos t\u00edtulos, de escritores del Estado o de la regi\u00f3n. Hubo un tiempo en que el editor fue impresor y librero. Quiz\u00e1s es hoy tiempo de que, basados en las nuevas tecnolog\u00edas, los libreros se conviertan en editores. No s\u00f3lo de libros, sino tambi\u00e9n de boletines que anuncien nuevas ediciones o inviten a la lectura. La impresi\u00f3n digital abre un mundo de posibilidades que s\u00f3lo tiene por impedimento la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Creo que as\u00ed como los editores hemos tenido que ir masticando las implicaciones de las nuevas tecnolog\u00edas, intuyendo sus tendencias, asimil\u00e1ndolas, incorpor\u00e1ndolas, adapt\u00e1ndonos a ellas y adapt\u00e1ndolas a nuestras necesidades, el librero tendr\u00e1 que hacer otro tanto. Las nuevas tecnolog\u00edas est\u00e1n para ser usadas, aprovechadas. No son ellas las que constituyen una amenaza, sino quienes saben aprovecharlas a su favor en detrimento de la competencia.<\/p>\n<p>Saber aprovechar las nuevas tecnolog\u00edas a nuestro favor. \u00bfQu\u00e9 significa esto? Investigar, capacitar, divulgar. Por eso, un grupo de profesionales hemos creado el Instituto del Libro y la Lectura. Se trata de una organizaci\u00f3n de individuos dedicada a la investigaci\u00f3n, a la docencia y a la vinculaci\u00f3n en materia de las ciencias, las t\u00e9cnicas y artes del libro. A\u00f1os atr\u00e1s tuve la oportunidad de organizar, en el marco de la FIL de Guadalajara, el Pabell\u00f3n Tecnol\u00f3gico, donde hicimos una exhibici\u00f3n de los recursos tecnol\u00f3gicos digitales disponibles, montamos el Museo del Libro para que el p\u00fablico apreciara c\u00f3mo la palabra del autor llega hoy en d\u00eda al lector, y llevamos a cabo un Coloquio sobre el libro y las nuevas tecnolog\u00edas, tema sobre el cual publicamos un libro hom\u00f3nimo. Poco despu\u00e9s iniciamos la publicaci\u00f3n de nuestra revista Quehacer editorial, que busca promover la actividad anal\u00edtica, la labor de investigaci\u00f3n y divulgaci\u00f3n de quienes estamos en el medio multidisciplinario del libro y la lectura. Mi empresa se especializa en impresi\u00f3n digital, ha sido pionera en esa materia y eso me ha permitido impulsar, en el marco de mi sello editorial paralelo al de servicios, la primera colecci\u00f3n digital de literatura, muestras de la cual tengo aqu\u00ed, y tambi\u00e9n me ha permitido apoyar a infinidad de entidades, de instituciones, de empresas, en sus afanes por llevar a cabo una labor editorial independiente y rentable.<\/p>\n<p>Los invito a unirse a la reflexi\u00f3n, al an\u00e1lisis, a la investigaci\u00f3n, a la exploraci\u00f3n de lo nuevo, a la b\u00fasqueda de alternativas.<\/p>\n<p>Hay un mundo de oportunidades abiertas para todos. Tanto en el terreno de la investigaci\u00f3n, de la docencia y capacitaci\u00f3n profesional, como de la divulgaci\u00f3n y de la producci\u00f3n aprovechando las nuevas tecnolog\u00edas. Los invito a unirse a nosotros en este esfuerzo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuevas opciones para la transformaci\u00f3n del librero en editor Por Alejandro Zenker Las nuevas tecnolog\u00edas han transformado el mundo del libro y est\u00e1n incidiendo notablemente en los h\u00e1bitos de lectura. 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