{"id":50,"date":"2007-04-21T13:17:59","date_gmt":"2007-04-21T19:17:59","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=50"},"modified":"2007-04-21T13:17:59","modified_gmt":"2007-04-21T19:17:59","slug":"la-comunicacion-estrategica-en-la-formacion-de-una-red-de-promotores-del-libro-y-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/04\/21\/la-comunicacion-estrategica-en-la-formacion-de-una-red-de-promotores-del-libro-y-la-lectura\/","title":{"rendered":"La comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica en la formaci\u00f3n de una red de promotores del libro y la lectura"},"content":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por Alejandro Zenker en el marco del Encuentro de Promotores del Libro y la Lectura<br \/>\nFIL Guadalajara, 2003<\/p>\n<p>Desde hace a\u00f1os me he preguntado, como muchos, en qu\u00e9 consistir\u00eda una adecuada y eficaz actividad que tuviera por resultado promover la lectura entre la poblaci\u00f3n para hacer de \u00e9ste un pa\u00eds de lectores. Lo primero que salta a la vista es la enorme complejidad de la tarea. Por lo mismo, no es algo que se pueda emprender con \u00e9xito si se tiene una visi\u00f3n a corto plazo. En ese sentido, la estructura pol\u00edtica que ha prevalecido en M\u00e9xico, con una visi\u00f3n sexenal si acaso, ha impedido en buena medida el impulso del conjunto de acciones que ser\u00edan necesarias para avanzar con rapidez hacia el objetivo que nos hemos trazado.<\/p>\n<p>Por otro lado, a menudo se confunde la ense\u00f1anza de la lectoescritura con la promoci\u00f3n de la lectura, como tambi\u00e9n la labor educativa con lo que debe ser la difusi\u00f3n cultural. Evidentemente sin lo uno no hay lo otro. Sin una poblaci\u00f3n alfabetizada no puede haber poblaci\u00f3n lectora, como tampoco puede haber una poblaci\u00f3n culta sin una poblaci\u00f3n educada. Partes de una misma cadena, unas edifican sobre los cimientos de las otras. En materia de cimientos que nos acerquen a transformarnos en un pa\u00eds lector y culto, se han dado grandes pasos, particularmente a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado con la educaci\u00f3n obligatoria y gratuita y el establecimiento del libro de texto gratuito.<\/p>\n<p>Sin embargo, la tarea que ahora tenemos por delante significa poner en marcha procedimientos complementarios a la alfabetizaci\u00f3n \u2014base de la lectura\u2014, y de la educaci\u00f3n \u2014base de la cultura\u2014. Alfabetizaci\u00f3n y lectura, educaci\u00f3n y cultura van de la mano. Un pa\u00eds que s\u00f3lo alfabetiza y educa, pero que no fomenta la lectura y difunde la cultura, entendiendo por lectura todo aquello que va m\u00e1s all\u00e1 de los libros de texto y por cultura todo lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los contenidos curriculares de la educaci\u00f3n formal, es un pa\u00eds que no progresa al ritmo que exige un mundo en el que las fronteras se diluyen y todos compiten entre s\u00ed independientemente de su situaci\u00f3n geogr\u00e1fica y de su lengua.<\/p>\n<p>Ahora, \u00bfa qui\u00e9n compete impulsar la lectura y la cultura? Podr\u00edamos decir que la ense\u00f1anza de la lectoescritura y la educaci\u00f3n competen al Estado. Sin embargo, tambi\u00e9n encontramos infinidad de entidades privadas dedicadas a esas actividades. En ese sentido dir\u00edamos que el fomento de la lectura y de la cultura compete tanto al Estado como a la sociedad civil. Y, en efecto, sin una activa participaci\u00f3n de los diferentes componentes p\u00fablicos y privados dif\u00edcilmente avanzaremos hacia ese pa\u00eds de lectores cultos que buscamos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entra un componente importante: la complejidad. Mientras que en materia de ense\u00f1anza de la lectoescritura y de la educaci\u00f3n b\u00e1sica buscamos generar un denominador com\u00fan, es decir, tratamos de dotar a todos de los mismos conocimientos b\u00e1sicos a partir de programas educativos m\u00e1s o menos uniformes con objeto de encontrar un lenguaje com\u00fan, el fomento de la lectura y de la cultura debe buscar la diversidad para hacerle justicia a una sociedad plural. Esa diversidad no la proporciona un programa centralizado de fomento a la lectura y de difusi\u00f3n cultural. Tiene que intervenir, necesariamente, la sociedad civil.<\/p>\n<p>Imagin\u00e9monos EL PA\u00cdS. En realidad no lo constituimos un grupo homog\u00e9neo de habitantes, sino una pasmosa diversidad de circunstancias, intereses y necesidades. Por eso es absurdo hablar de \u201clos 100 libros m\u00e1s importantes o imprescindibles para un lector culto\u201d. Afortunadamente no existen s\u00f3lo 100 libros que, entre millones de t\u00edtulos publicados a lo largo de la historia de la humanidad, sean los m\u00e1s significativos. Como editor, cerrar\u00eda el changarro y dejar\u00eda de imprimir nuevos t\u00edtulos. La importancia de un libro se la confiere una comunidad de intereses o de miradas de otros y otras que difieren entre s\u00ed. Para hacerle justicia a esa diversidad, a esa pluralidad, es imprescindible crear infinidad de redes sociales que contribuyan a la promoci\u00f3n de la lectura y a la difusi\u00f3n de la cultura, echando mano de los muchos, de los aparentemente demasiados libros que siguen creciendo en n\u00famero y enriqueciendo la cultura plural y diversa de la humanidad. El gobierno solo, o una entidad burocr\u00e1tica dedicada a la promoci\u00f3n de la lectura y a la difusi\u00f3n de la cultura, no pueden con la tarea.<\/p>\n<p>Lo que necesitamos es impulsar una amplia convocatoria que incluya a todos, gobierno, iniciativa privada y sociedad civil en una cruzada permanente en favor de la lectura. Nadie debe quedar fuera de esta tarea. Para lograrlo, hay que desarrollar mecanismos que acerquen cada vez m\u00e1s el libro a los lectores, en lugar de pretender que los lectores se acerquen al libro. Imaginemos una red social de tal amplitud que, idealmente, un d\u00eda tengamos en cada hogar a un promotor de la lectura.<\/p>\n<p>Yo le confiero a la falta de promoci\u00f3n de la lectura y a la falta de difusi\u00f3n de la cultura estatus de pandemia, de una especie de ETS, es decir, Enfermedad de Transmisi\u00f3n Sexual, como el SIDA. Quienes deseamos fomentar la lectura y la cultura, tenemos mucho qu\u00e9 aprender de las experiencias que se han tenido en materia de salud sexual y reproductiva. El VIH significa la diferencia entre la vida y la muerte. Eso ha hecho que en el \u00e1mbito mundial se despliegue no una, sino cientos de campa\u00f1as, de esfuerzos encaminados a atender la enorme diversidad de realidades que propician que la enfermedad se propague e impiden que las medidas preventivas se impongan. De igual manera, la lectura y la cultura requieren no una, sino cientos, miles de campa\u00f1as y esfuerzos, unos generales, otros focales, que abarquen a cuanto gobierno, instituci\u00f3n, empresa, grupo, organizaci\u00f3n, individuo se pueda, para crear redes sociales que ataquen de frente el problema desde numerosos \u00e1ngulos y de manera cada vez m\u00e1s puntual y personalizada.<\/p>\n<p>He tenido la oportunidad de participar en el dise\u00f1o de diversas campa\u00f1as de comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica, entendiendo comunicaci\u00f3n, en este caso, como sin\u00f3nimo de informaci\u00f3n y educaci\u00f3n, que incluye comunicaci\u00f3n interpersonal, movilizaci\u00f3n comunitaria y uso de medios masivos de informaci\u00f3n. Sin embargo, lo que m\u00e1s me ilustr\u00f3 fue mi participaci\u00f3n, a\u00f1os atr\u00e1s, en la asesor\u00eda tanto del dise\u00f1o de campa\u00f1as en materia de salud sexual y reproductiva como en la evaluaci\u00f3n del impacto de otras. Para esto me bas\u00e9 en buena parte en la metodolog\u00eda desarrollada por el Centro de Programas de Comunicaci\u00f3n de la Universidad Johns Hopkins, pionero en el campo del desarrollo estrat\u00e9gico, y con base cient\u00edfica, de la comunicaci\u00f3n. Me aventur\u00e9 entonces a extrapolar esas experiencias al campo de la promoci\u00f3n de la lectura y me sorprendi\u00f3 ver que la l\u00f3gica de esa metodolog\u00eda es perfectamente aplicable al problema de la lectura.<\/p>\n<p>Parto de que nuestro objetivo es:<\/p>\n<p>a)\tEjecutar programas de comunicaci\u00f3n para fomentar la lectura.<br \/>\nb) Elevar la participaci\u00f3n de la audiencia objetivo, que es la mayor parte de la poblaci\u00f3n en M\u00e9xico, en la promoci\u00f3n y abogac\u00eda a favor del fomento de la lectura.<br \/>\nc) Desarrollar en el \u00e1mbito nacional, estatal, regional, comunitario, etc., la capacidad de dirigir programas de comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica en instituciones p\u00fablicas y privadas en materia de promoci\u00f3n de la lectura.<br \/>\nd) Expandir el alcance de los programas de promoci\u00f3n de la lectura a trav\u00e9s de proyectos innovadores con participaci\u00f3n activa de la sociedad civil y\u2026<br \/>\ne) Desarrollar y utilizar nuevos conceptos y tecnolog\u00edas en la evaluaci\u00f3n de los proyectos de comunicaci\u00f3n para el fomento de la lectura.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os y de las actividades que he venido desarrollando, he descubierto \u2014no sin sorpresa\u2014 la gran cantidad de entidades p\u00fablicas y privadas y, sobre todo, de individuos que realizan actividades a favor de la lectura, que est\u00e1n enamorados de los libros y que tratan, de una u otra manera, de transmitir ese gusto por la lectura y lo hacen como pueden. Esto me lleva a pensar que es posible crear una gran red de promotores si nos apoyamos fundamentalmente en la sociedad civil y creamos herramientas para que quienes realizan o desean realizar esas labores lo hagan con m\u00e1s elementos.<\/p>\n<p>El gusto por la lectura no se puede transmitir de manera impersonal. De nada servir\u00e1 bombardear a la poblaci\u00f3n con anuncios televisivos conmin\u00e1ndola a leer si no hay alguien cercano que gu\u00ede los pasos de ese futuro lector. Acercar, pues, el libro al lector, crear no una megabiblioteca sino miles de bibliotecas (no s\u00f3lo en las escuelas, sino tambi\u00e9n en los centros de trabajo, en las colonias, en cada casa idealmente, ya sea con libros en papel o acceso electr\u00f3nico a los textos), con ofertas atractivas de actividades que compitan favorablemente con la televisi\u00f3n y otros medios de difusi\u00f3n masiva, nos acercar\u00e1, junto con la capacitaci\u00f3n did\u00e1ctica de miles de promotores, al objetivo.<\/p>\n<p>Tenemos que partir del an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, para luego pasar al dise\u00f1o estrat\u00e9gico, el desarrollo de los mensajes y la elaboraci\u00f3n de los materiales de capacitaci\u00f3n, su aplicaci\u00f3n experimental y su producci\u00f3n masiva. A continuaci\u00f3n viene la administraci\u00f3n, la ejecuci\u00f3n y el monitoreo; en seguida, la evaluaci\u00f3n del impacto que hayamos logrado y, finalmente, la planificaci\u00f3n para crear la continuidad necesaria para todo proyecto a largo plazo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis nos permitir\u00eda entender mejor el problema en lo general y en lo particular. En M\u00e9xico carecemos de una entidad dedicada a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de los procesos de lectura y de los recursos necesarios para generar el h\u00e1bito de la lectura. Hoy estamos trabajando ya en la construcci\u00f3n del Instituto del Libro y la Lectura, una de cuyas funciones sustantivas ser\u00e1, precisamente, la investigaci\u00f3n. Entre otras muchas cosas necesitamos, por principio de cuentas, examinar la informaci\u00f3n en lo que se refiere al estado que guarda la lectura y la cultura, su relaci\u00f3n con la demograf\u00eda, los resultados de encuestas y de estudios realizados, as\u00ed como cualquier otro dato disponible.<\/p>\n<p>Luego, para identificar a nuestra audiencia, tenemos que identificar los factores geogr\u00e1ficos, demogr\u00e1ficos, econ\u00f3micos y sociales que definen el comportamiento lector de la poblaci\u00f3n. Estos incluyen diferencias en el conocimiento y educaci\u00f3n, actitudes, pr\u00e1cticas y abogac\u00eda; diferencias de edad, sexo, alfabetizaci\u00f3n, ingreso, personalidad, estilo de vida y valores morales; otras variables individuales o de la comunidad; y grado de exposici\u00f3n a los medios masivos de comunicaci\u00f3n. Hay que segmentar y trazar perfiles de poblaci\u00f3n, es decir, identificar el segmento del p\u00fablico que tendr\u00eda la mayor probabilidad de responder a los diferentes mensajes y de acercarse a los diversos programas propuestos. Desarrollar un perfil psicosocial de cada segmento de la audiencia. Escuchar y aprender, pero escuchar y aprender de la gente a la que pretendemos acercar a la lectura, porque de sus inquietudes, problemas, necesidades y percepci\u00f3n de la lectura pueden nacer importantes elementos de juicio que nos ayuden a perfilar una adecuada labor tendiente a crear esa red de promotores.<\/p>\n<p>Hay que examinar tambi\u00e9n los actuales programas y pol\u00edticas en materia de promoci\u00f3n de la lectura y difusi\u00f3n de la cultura, y d\u00f3nde y qu\u00e9 recursos y servicios est\u00e1n disponibles. Identificar los puntos fuertes y d\u00e9biles de los programas, y asegurar que los nuevos esquemas de comunicaci\u00f3n hagan \u00e9nfasis en lo positivo, ayuden a corregir lo negativo y optimicen la calidad de las ofertas en cuanto a puntos de venta de libros y puntos de lectura se refiere. Hay que entrevistar a funcionarios a cargo del desarrollo de pol\u00edticas y a l\u00edderes de opini\u00f3n para identificar los conceptos que llevan a la definici\u00f3n de estrategias de promoci\u00f3n de la lectura o de los impedimentos para impulsarlas adecuadamente.<\/p>\n<p>Hay que identificar a las organizaciones, p\u00fablicas o privadas, que cuenten con la capacidad, compromiso, influencia, cobertura, y permanencia necesarios para llevar a cabo un programa de comunicaci\u00f3n en materia de promoci\u00f3n de la lectura. Hay que concentrar nuestros esfuerzos en l\u00edderes, entidades cooperantes, y patrocinadores potenciales provenientes de corporaciones o del sector comercial, ya que ellos pueden proveer un apoyo continuo a los programas.<\/p>\n<p>Hay que evaluar la disponibilidad, alcance y costo de los medios masivos de comunicaci\u00f3n, electr\u00f3nicos e impresos, en instituciones culturales y actividades en las comunidades. Hay que identificar los h\u00e1bitos de consumo y acceso a medios masivos de comunicaci\u00f3n entre la audiencia primaria y secundaria de los programas. Todo programa o proyecto de comunicaci\u00f3n necesita un dise\u00f1o estrat\u00e9gico, ya que \u00e9ste permite la transici\u00f3n de un an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica, a una gu\u00eda para alcanzar los objetivos ya definidos y acordados.<\/p>\n<p>Un dise\u00f1o estrat\u00e9gico parte del establecimiento de objetivos \u201cMADRE\u201d, es decir, Medibles, Alcanzables, Dirigidos, Razonables y Espec\u00edficos en el tiempo (MADRE). Hay que elegir el segmento de la audiencia objetivo en un inicio y cuantificar los cambios que deber\u00edan ocurrir dentro de un periodo espec\u00edfico en los rubros de conocimiento, actitudes, comportamiento y abogac\u00eda.<\/p>\n<p>Para lograr un posicionamiento, hay que dise\u00f1ar los programas de comunicaci\u00f3n de tal manera que los servicios, productos o pr\u00e1cticas que promovamos ofrezcan claros beneficios para la audiencia objetivo, es decir, los diversos segmentos de la poblaci\u00f3n que queremos atraer hacia la lectura. Al conocer a nuestra audiencia, posicionaremos los programas para que respondan a una demanda insatisfecha de los segmentos objetivo.<\/p>\n<p>Tenemos que partir de un modelo de cambio de comportamiento, de manera que sepamos expl\u00edcitamente lo que asumimos o presumimos en cuanto a los comportamientos de la audiencia y c\u00f3mo forma parte de nuestra estrategia y posicionamiento del programa. Hay que explicar por qu\u00e9, c\u00f3mo y en qu\u00e9 orden esperamos que la poblaci\u00f3n lleve a cabo los cambios deseados en sus conocimientos, actitudes, intenciones, comportamiento y abogac\u00eda a favor de la lectura. En cuanto a los medios y actividades, hay que elegir los principales y los de apoyo, e incluir acciones de movilizaci\u00f3n comunitaria y comunicaci\u00f3n interpersonal entre familiares, amigos, comunidades, redes sociales y proveedores de servicios. Planificar un uso coordinado de varios medios de comunicaci\u00f3n, para as\u00ed lograr un impacto sin\u00e9rgico.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n o gerencia de los proyectos es crucial. Una buena gerencia sigue al dise\u00f1o estrat\u00e9gico y al plan de ejecuci\u00f3n asignando claras responsabilidades y estableciendo mecanismos de coordinaci\u00f3n. La ejecuci\u00f3n hace \u00e9nfasis en m\u00e1xima participaci\u00f3n, flexibilidad, y capacitaci\u00f3n en el trabajo. El monitoreo sigue al proceso de producci\u00f3n para asegurar que todas las actividades se lleven a cabo conforme se planearon o, si surgen problemas, se encargue de su pronta soluci\u00f3n. Es decisivo concentrar nuestra atenci\u00f3n y energ\u00eda en lograr resultados, sin proteger a las instituciones, pr\u00e1cticas o procedimientos vigentes.<\/p>\n<p>Es imprescindible proyectar capacitaci\u00f3n para todos los participantes en todos los \u00e1mbitos. Proporcionar constantemente oportunidades de capacitaci\u00f3n en el trabajo de los promotores para profesionalizarlos. Pensar incluso en crear una carrera a nivel de licenciatura, maestr\u00eda y doctorado en materia de promoci\u00f3n de la lectura. Para esto hay que hacer \u00e9nfasis en las capacidades y habilidades individuales e institucionales para desarrollar un n\u00famero importante de expertos en comunicaci\u00f3n enfocado a la promoci\u00f3n de la lectura que comparta el mismo marco de referencia conceptual, que siga las mismas metas estrat\u00e9gicas y que utilice habilidades t\u00e9cnicas s\u00f3lidamente establecidas.<\/p>\n<p>Tenemos, adem\u00e1s, que desarrollar y seguir un plan de diseminaci\u00f3n. Para tener la mejor cobertura, combinemos los recursos del sector p\u00fablico, voluntario, privado y comercial. Paralelamente, hay que vigilar la producci\u00f3n, desempe\u00f1o, volumen, calidad y distribuci\u00f3n de los materiales en todos los centros de promoci\u00f3n. Tenemos que vigilar que se mantengan dentro del cronograma establecido y observar las relaciones entre las diversas instancias, incluyendo a los proveedores de servicios, y tratar de fortalecer su cooperaci\u00f3n. Compartir los informes. Hay que responder a las reacciones. Responder r\u00e1pidamente para corregir problemas o refinar la ejecuci\u00f3n de los programas.<\/p>\n<p>Monitorear las reacciones y retroalimentaci\u00f3n, y hacer las correcciones necesarias son dos elementos concluyentes para lograr \u00e9xito. Se debe recompensar al promotor que identifique problemas prontamente y realice las correcciones apropiadas. El proceso de monitoreo debe resultar en mejoras espec\u00edficas. Las revisiones a veces son igual de complejas y necesitan la misma creatividad que la planificaci\u00f3n y dise\u00f1o originales.<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de impacto muestra si el programa ha logrado sus objetivos, cambios de conocimiento, de actitudes o de comportamiento entre la audiencia objetivo; o si ha tenido efecto en el proceso de creaci\u00f3n y dise\u00f1o de pol\u00edticas. Los programas que no son evaluados son un desperdicio de esfuerzo, tiempo y dinero, ya que tienen poco impacto en el desarrollo futuro de programas. En M\u00e9xico no se acostumbra hacer evaluaciones del impacto que tienen las campa\u00f1as, por ejemplo. Pero si se hiciera por norma, al identificar los efectos de las diversas actividades en cada segmento de audiencia, la evaluaci\u00f3n s\u00f3lidamente dise\u00f1ada abogar\u00eda a favor del programa, estimular\u00eda las mejoras, y ser\u00eda una gu\u00eda costo-eficiente en el otorgamiento o justificaci\u00f3n futuro de patrocinios o financiamiento.<\/p>\n<p>Es vital planificar la evaluaci\u00f3n de impacto desde el principio del programa, no al final de \u00e9ste. Hay que dise\u00f1arlo con el mismo cuidado con que se desarroll\u00f3 el programa mismo. Para demostrar cambios, necesitaremos informaci\u00f3n antes y despu\u00e9s del programa. Si es posible, precisaremos un grupo de control (comparaci\u00f3n), o mediciones de exposici\u00f3n a los mensajes y actividades que permitan vigilar posibles predisposiciones del p\u00fablico. Cuando sea posible, hay que incluir preguntas relevantes en otras encuestas. En proporci\u00f3n al presupuesto disponible para el programa, habr\u00e1 que incluir costos para evaluaciones internas y externas.<\/p>\n<p>Hay que asegurarnos de que los programas sigan un modelo de cambio de comportamiento en su dise\u00f1o estrat\u00e9gico, tales como el de Etapas en el proceso de cambio de comportamiento, que permitan predecir la reacci\u00f3n del p\u00fablico. Es necesario desarrollar indicadores u objetivos espec\u00edficos que ayuden a demostrar no s\u00f3lo si hubo cambios, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo y por qu\u00e9 han sucedido.<\/p>\n<p>Tenemos que proceder, entonces, a buscar diversas maneras de recolectar y analizar informaci\u00f3n sobre individuos, parejas, comunidades, centros de servicio y regiones. Usar m\u00e9todos cualitativos y cuantitativos. Emplear diferentes dise\u00f1os, como encuestas pre y pos programa, grupos expuestos a los mensajes y programas y grupos de control, y encuestas de panel o longitudinales. Usar diversos tipos de an\u00e1lisis, como regresi\u00f3n m\u00faltiple o an\u00e1lisis path; para as\u00ed medir y atribuir los cambios de comportamiento precisamente a los mensajes y actividades de comunicaci\u00f3n del programa.<\/p>\n<p>Hay que identificar los costos asociados al programa. Medir el costo-beneficio del programa de comunicaci\u00f3n para cambiar conocimiento, actitudes, comportamiento y abogac\u00eda. Comparar el costo-beneficio de diversos medios de comunicaci\u00f3n y diversas actividades.<\/p>\n<p>Finalmente, hay que compartir ampliamente los resultados de la evaluaci\u00f3n con participantes, colegas, funcionarios, donantes y expertos. Hacer uso de informes, publicaciones, reuniones\/foros, correo electr\u00f3nico, Internet y o medios masivos de comunicaci\u00f3n. Redactar los informes teniendo en mente a quienes los van a recibir; desde comunicados de prensa de una hoja, para los medios de comunicaci\u00f3n, hasta art\u00edculos con revisi\u00f3n de acad\u00e9micos y libros para expertos.<\/p>\n<p>Un proyecto de esta naturaleza evidentemente parte de una participaci\u00f3n activa y paulatinamente masiva de la poblaci\u00f3n, de la sociedad civil, apoyada por el Estado, la iniciativa privada y, sobre todo, por una labor seria, constante, de investigaci\u00f3n, monitoreo y evaluaci\u00f3n de impacto que garantice un progreso constante, un avance sostenido, logros reales en materia de promoci\u00f3n de la lectura y que, a su vez, contribuya a determinar las deficiencias en los eslabones primarios de este esfuerzo de promoci\u00f3n. Si no hay una buena ense\u00f1anza de la lectoescritura, si no contamos con una educaci\u00f3n b\u00e1sica que ponga s\u00f3lidos cimientos culturales a la poblaci\u00f3n, nuestros esfuerzos por crear h\u00e1bitos generalizados de lectura y una cultura cada vez m\u00e1s amplia y s\u00f3lida se ver\u00e1n flagelados por el fracaso.<\/p>\n<p>Pero creo que tenemos las herramientas y los deseos, adem\u00e1s de amplios ej\u00e9rcitos de buenas voluntades, tanto en los sectores oficiales, gubernamentales, como en la sociedad civil, para emprender con seriedad la tarea de promover la lectura y crear amplias redes sociales que coadyuven a este fin en este pa\u00eds tan castigado por la demagogia y la ignorancia de quienes tienen en sus manos el poder pol\u00edtico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por Alejandro Zenker en el marco del Encuentro de Promotores del Libro y la Lectura FIL Guadalajara, 2003 Desde hace a\u00f1os me he preguntado, como muchos, en qu\u00e9 consistir\u00eda una adecuada y eficaz actividad que tuviera por resultado promover la lectura entre la poblaci\u00f3n para hacer de \u00e9ste un pa\u00eds de lectores. 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