{"id":3552,"date":"2026-03-29T12:00:00","date_gmt":"2026-03-29T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2026\/03\/29\/alejandro-zenker-retrato-de-un-artista-erotomano\/"},"modified":"2026-03-30T18:38:21","modified_gmt":"2026-03-31T00:38:21","slug":"alejandro-zenker-retrato-de-un-artista-erotomano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2026\/03\/29\/alejandro-zenker-retrato-de-un-artista-erotomano\/","title":{"rendered":"Alejandro Zenker: retrato de un artista erot\u00f3mano"},"content":{"rendered":"<p><em>Entrevista de Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva a Alejandro Zenker. <a href=\"https:\/\/semanal.jornada.com.mx\/2026\/03\/28\/alejandro-zenker-retrato-de-un-artista-erotomano-8343.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La Jornada Semanal<\/a>, 29 de marzo de 2026.<\/em><\/p>\n<p><em>En esta conversaci\u00f3n, Alejandro Zenker (CDMX, 1955), fot\u00f3grafo, editor, docente, traductor y pedagogo habla, rodeado por sus gatos y su enorme equipo de computaci\u00f3n, sobre sus m\u00faltiples facetas como artista preocupado, entre otras cosas, por la relaci\u00f3n \u201centre el arte y la tecnolog\u00eda, el lenguaje y el silencio, la luz y el vac\u00edo, la soledad y el cuerpo\u201d.<\/em><\/p>\n<hr>\n<p>Se acuesta en el sof\u00e1 rodeado de su enorme equipo de c\u00f3mputo, como si se tratara de una sesi\u00f3n psicoanal\u00edtica o de una experiencia cibern\u00e9tica en la que pasa a ser un algoritmo en las redes electr\u00f3nicas. Pichicuaz y Sheldon, dos gatos lanudos, suben y bajan de su regazo. Es un juego, piensa, desde su condici\u00f3n de jubilado y procrastinador irredento, de animador de proyectos. Alejandro Zenker desconf\u00eda de que algo \u00fatil pueda derivar de un mon\u00f3logo. Descree completamente del psicoan\u00e1lisis, pero entre \u00e9l y su interlocutor media una larga sucesi\u00f3n de conversaciones.<\/p>\n<p>Tal vez todo comenz\u00f3 all\u00e1 por 2005, cuando Alejandro me invit\u00f3 a comer, luego de una acalorada conversaci\u00f3n sobre el libro electr\u00f3nico y las nuevas tecnolog\u00edas de impresi\u00f3n bajo demanda. Llegamos a la Zona Rosa. Se estacion\u00f3 frente a un restaurante extra\u00f1o: Men\u2019s Club. Fue una de las comidas m\u00e1s inc\u00f3modas que recuerdo, pues mientras nos serv\u00edan unos cortes de carne a la pimienta, unas chicas bailaban desnudas a unos metros de nosotros. Zenker se comportaba como un parroquiano a quienes las muchachas saludaban con familiaridad y le preguntaban sobre su proyecto fotogr\u00e1fico <em>La escritura y el deseo<\/em>. Durante alg\u00fan tiempo, me confes\u00f3, fue la oficina de los ejecutivos de Xerox con quienes planeaba la introducci\u00f3n de imprentas digitales en M\u00e9xico. Despu\u00e9s de la comida regresamos a su domicilio. Encendi\u00f3 la chimenea, abri\u00f3 un par de cervezas alemanas y nuestra conversaci\u00f3n deriv\u00f3 en evocaciones de su infancia.<\/p>\n<p>Hijo de Walter Zenker, un encuadernador alem\u00e1n nacido en 1898 que fue ca\u00f1onero en la primera guerra mundial, comunista perseguido por Hitler y por Stalin, y de Ellen Hackett, maestra de ingl\u00e9s nacida en Chicago, Alejandro creci\u00f3 en una casa donde conviv\u00edan tres idiomas y el olor de la cola y el papel. Su padre le dej\u00f3 una sentencia que a\u00fan repite: \u201cS\u00f3lo vale la pena lo que puedas cargar en una maleta.\u201d Porque cuando corres por tu vida no puedes llevarte m\u00e1s que eso. Walter arrib\u00f3 a Veracruz en 1942, a bordo del <em>Serpa Pinto<\/em>; mientras deambulaba por el puerto, le robaron la maleta. Vino a Ciudad de M\u00e9xico y al poco tiempo mont\u00f3 Encuadernaci\u00f3n Zenker en la calle San Luis Potos\u00ed 213, donde nacieron sus tres hijos.<\/p>\n<p>Me busca con los ojos como si esperara una aprobaci\u00f3n. Yo, libreta en mano, asiento con la cabeza. Pichicuaz y Sheldon salen de escena y van al sal\u00f3n de al lado en busca de Noem\u00ed y Nimu\u00e9, su pareja y su hija, inmersas en sus respectivas computadoras, pero con una mano libre para acariciar a un gato.<\/p>\n<p>A los trece a\u00f1os, en 1968, Alejandro recibi\u00f3 su primera c\u00e1mara: una vieja Leica que su profesor de fotograf\u00eda le vendi\u00f3 a un precio simb\u00f3lico. Con su madre asisti\u00f3 a todas las manifestaciones estudiantiles, pues ella era maestra de ingl\u00e9s en las preparatorias de la UNAM. El 2 de octubre ella se sinti\u00f3 muy cansada y \u00e9l decidi\u00f3 escuchar el mitin por la radio. Un a\u00f1o despu\u00e9s, acudi\u00f3 a la escena para tomar fotograf\u00edas. Con su Leica apunt\u00f3 a un helic\u00f3ptero que sobrevolaba la zona. Intempestivamente, dos hombres lo aprehendieron y lo alzaron en vilo para conducirlo a un veh\u00edculo. Entonces apareci\u00f3 una chica exigiendo con vehemencia que soltaran a su primo. Lo liberaron. Nunca volvi\u00f3 a ver a su prima ficticia. Antes de terminar la secundaria, Becerra Acosta lo contrat\u00f3 como reportero en <em>Sucesos para todos<\/em>. Rogelio Cu\u00e9llar era el fot\u00f3grafo asignado. Despu\u00e9s viajar\u00eda a Colonia, Alemania, donde a los diecisiete a\u00f1os termin\u00f3 dirigiendo, durante varios meses, un Kinder antiautoritario. Esa fue una experiencia decisiva para elegir la carrera de pedagog\u00eda.<\/p>\n<h2>La fotograf\u00eda<\/h2>\n<p>En todo lo que hace, Alejandro encuentra un motivo para inventar proyectos culturales y econ\u00f3micos. A finales del siglo pasado, cuando los fuertes dolores de espalda \u2013a causa del trabajo sedentario\u2013 se hicieron insoportables, conoci\u00f3 a una masajista con quien ide\u00f3 un libro dedicado al arte del masaje ilustrado con fotograf\u00edas. La modelo era una mujer de notable belleza y las im\u00e1genes did\u00e1cticas dieron lugar a las poses er\u00f3ticas. As\u00ed inici\u00f3 el proyecto de desnudos femeninos. Sus cursos de fotograf\u00eda antigua y de cianotipia fueron determinantes en esta nueva aventura que muy pronto vincul\u00f3 al oficio editorial.<\/p>\n<p>Minimalia naci\u00f3 como proyecto para mostrar las posibilidades de impresi\u00f3n en tirajes cortos. Fueron inicialmente cinco autores los que inauguraron la colecci\u00f3n. Heidelberg vino a darle impulso a la tecnolog\u00eda de impresi\u00f3n digital en M\u00e9xico. Solar y Ediciones del Ermita\u00f1o fueron punta de lanza. Para calibrar la imprenta de color en sus talleres, Alejandro propuso la impresi\u00f3n de un libro de fotograf\u00eda: <em>Una mirada digital<\/em>. Esa obra, con im\u00e1genes de desnudos, se imprim\u00eda meses despu\u00e9s en el Pabell\u00f3n Tecnol\u00f3gico de la FIL Guadalajara y se obsequiaba a los interesados en la tecnolog\u00eda Heidelberg. Minimalia llegar\u00eda a m\u00e1s de quinientos t\u00edtulos. En el camino surgi\u00f3 la idea de invitar a los autores a posar para su lente en compa\u00f1\u00eda de una modelo desnuda.<\/p>\n<p>\u201cMi idea era organizar la enciclopedia de escritores erot\u00f3manos de M\u00e9xico: foto y ficha biogr\u00e1fica solamente \u2013advierte Alejandro y permite que Sheldon vuelva a acurrucarse entre sus brazos\u2013. Heterodoxo al fin, me propon\u00eda romper el mito del escritor como personaje aislado y embebido en sus quehaceres intelectuales. Deseaba mostrarlos tal como son, lujuriosos, concupiscentes, hombres y mujeres de carne y hueso. Revelar la cara no visible de sus biograf\u00edas, situarlos y situarlas en el lado de sus pasiones, sus miedos, sus perversidades, del deseo carnal, del juego er\u00f3tico sin hipocres\u00edas. Ya por entonces hab\u00eda echado a andar, desde inicios de los a\u00f1os noventa, el proyecto AVE (Artistas Visuales del Erotismo), que lleg\u00f3 a reunir m\u00e1s de mil 500 artistas: pintores, escultores, fot\u00f3grafos, cineastas, en Iberoam\u00e9rica. En el a\u00f1o dos mil comenc\u00e9 mi proyecto con Ivonne Guti\u00e9rrez, mi asistente, quien me propuso ser ella quien buscara a los escritores. El mayor impulso vino cuando una chica, de nombre Leda, me llam\u00f3 de parte de mi madre para pedirme trabajo como modelo. Ella posaba en las escuelas de arte de la UNAM. Leda ser\u00eda la figura central de la primera parte de la serie: \u2018La escritura y el deseo\u2019. Despu\u00e9s, cuando Leda ya no quiso continuar, se integr\u00f3 Lety.\u201d<\/p>\n<p>M\u00e1s de ochenta escritores y artistas se sumaron a la serie. La foto inaugural fue la de Juan Garc\u00eda Ponce en su silla de ruedas con la modelo, luego vendr\u00edan escritores identificados con el erotismo en el arte y la literatura, como Huberto Batis, quien dirig\u00eda <em>S\u00e1bado<\/em>, suplemento cultural del <em>Unom\u00e1suno<\/em>, y Gustavo S\u00e1inz. Ivonne Guti\u00e9rrez tej\u00eda su red de v\u00ednculos y persuad\u00eda a personalidades consagradas de la literatura. Autores como Al\u00ed Chumacero, Jos\u00e9 Agust\u00edn, Hugo Guti\u00e9rrez Vega, Guillermo Samperio, H\u00e9ctor Carreto, Rafael P\u00e9rez Gay, Josefina Estrada, Natalia Toledo, Francisco Hern\u00e1ndez, Eduardo Langagne, Hern\u00e1n Lara Zavala, por citar algunos, atrajeron a muchos m\u00e1s al estudio de Zenker, motivados quiz\u00e1 por los reflectores o tal vez por el deseo de ser parte de una intimidad carnal destinada a lo p\u00fablico. Gustavo S\u00e1inz escribir\u00eda: \u201cUn proyecto en el que la fotograf\u00eda lleva al texto, y el texto a la fotograf\u00eda. Es el cuerpo de la literatura y la literatura del cuerpo.\u201d<\/p>\n<p>En su gran mayor\u00eda fueron hombres, sobre todo al inicio. Por eso S\u00e1inz comenta: \u201cLos varones llevan m\u00e1scaras de escritores famosos.\u201d M\u00e1s tarde se agregar\u00edan escritoras como Carmen Villoro, Kenia Cano, Blanca Castell\u00f3n, Edm\u00e9 Pardo, Patricia Medina, Roc\u00edo Boliver (La congelada de uva), y autores de la diversidad sexual. \u201cMorfosintaxis del desnudo\u201d se sum\u00f3 a \u201cLa escritura y el deseo\u201d. Fue entonces cuando se sali\u00f3 del estudio fotogr\u00e1fico y llev\u00f3 a las modelos a posar desnudas en el patio y los pasillos de los talleres, en las azoteas. Los empleados y los vecinos hicieron parte de esos happenings.<\/p>\n<p>\u201cEran otros tiempos \u2013aclara Alejandro con los ojos entornados y la mano sobre la cabeza del gato\u2013, cuando no se persegu\u00eda la moral de la lujuria. Parti\u00f3 de un juego er\u00f3tico entre personas adultas, no representaba un juego de poder ni de mercado. Hubo tropiezos porque me encargaba de hacerlo todo: la producci\u00f3n de la fotograf\u00eda, a\u00fan anal\u00f3gica, la impresi\u00f3n en grandes formatos, la edici\u00f3n de Minimalia, el financiamiento del proyecto. En parte por esas razones comenc\u00e9 a emplear c\u00e1maras digitales, al inicio de poca resoluci\u00f3n, porque la tecnolog\u00eda es parte de mi perspectiva cultural e intelectual. La serie fue expuesta en varios foros en M\u00e9xico y en Huelva e Islas Canarias gracias a Uberto Stabile, poeta y promotor cultural espa\u00f1ol.\u201d<\/p>\n<p>Sheldon busca una colchoneta donde acomoda su pesado cuerpo. Alejandro menciona a Xilu\u00e9n, su hija, al frente del negocio editorial: su alter ego, su socia, su principal soporte en los talleres de impresi\u00f3n bajo demanda. De pronto se incorpora y me pregunta cu\u00e1nto tiempo ha transcurrido. Veo el reloj y han transcurrido casi cuatro horas. \u201cEsto parece un psicoan\u00e1lisis \u2013sentencia y se incorpora. Mejor te muestro mi equipo de computaci\u00f3n. Trabajo en cinco monitores a la vez. De todo lo que hemos hablado, la IA nos har\u00e1 un texto literario. Te ahorrar\u00e9 ese trabajo.\u201d<\/p>\n<p>Un par de d\u00edas despu\u00e9s me env\u00eda una versi\u00f3n de la IA. La leo, me sonr\u00edo y deposito el texto en la papelera de reciclaje. Mientras escribo, pienso en Alejandro conmovido por la biograf\u00eda de sus progenitores, escucho su voz dubitativa, su inter\u00e9s por desentra\u00f1ar las conexiones entre el arte y la tecnolog\u00eda, el lenguaje y el silencio, la luz y el vac\u00edo, la soledad y el cuerpo. Veo una instant\u00e1nea, blanco y negro, en la que Zenker aparece desnudo dialogando con su sombra, revelando en la penumbra la memoria familiar. Le vuelven las im\u00e1genes de su padre huyendo del fascismo, despu\u00e9s de ser despojado de su nacionalidad \u2013a causa de sus ideas\u2013, los aromas de la encuadernadora familiar. Puedo imaginar ese momento con sus hermanos escuchando a Walter contar su vida y afirmar, como migrante, que nada vale m\u00e1s que el amor y la amistad, la memoria, la solidaridad y lo que puedes cargar en la maleta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista de Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva a Alejandro Zenker. La Jornada Semanal, 29 de marzo de 2026. 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