{"id":34,"date":"2007-04-21T15:01:41","date_gmt":"2007-04-21T21:01:41","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=34"},"modified":"2007-04-21T15:01:41","modified_gmt":"2007-04-21T21:01:41","slug":"entrevista-a-gerardo-cabello-editor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/04\/21\/entrevista-a-gerardo-cabello-editor\/","title":{"rendered":"Entrevista a Gerardo Cabello, editor"},"content":{"rendered":"<p>Entrevista que realiz\u00f3 A. Zenker para la revista Quehacer Editorial<br \/>\nMayo 2003<\/p>\n<p>Gerardo Cabello naci\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico (1942). Estudi\u00f3 un a\u00f1o en la Escuela Nacional de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales. Trabaj\u00f3 durante 18 a\u00f1os en un taller de imprenta, donde fue corrector de pruebas y de estilo, linotipista y jefe de taller. Posteriormente labor\u00f3 como corrector de estilo en diferentes peri\u00f3dicos de la ciudad (El Heraldo de M\u00e9xico, Diario de M\u00e9xico, Novedades, El D\u00eda) y en la revista Tiempo, cuando la dirig\u00eda don Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n. Tambi\u00e9n prest\u00f3 sus servicios en las editoriales Nueva Imagen, Diana, Nueva Editorial Interamericana, Compa\u00f1\u00eda Editorial Continental, Limusa, Jus y Yug, as\u00ed como en la Direcci\u00f3n General de Divulgaci\u00f3n y la Direcci\u00f3n General de Publicaciones de la SEP. Trabaj\u00f3 durante 19 a\u00f1os (1983-2002) en el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 16 de ellos como jefe de Primeras Ediciones y subgerente de Producci\u00f3n Editorial. Alejandro Zenker (AZ) convers\u00f3 con \u00e9l sobre su experiencia en el quehacer editorial.<\/p>\n<p>AZ: En M\u00e9xico no existe la carrera de editor. Si bien poco a poco se han venido estructurando e impartiendo cursos, el editor se ha tenido que hacer sobre la marcha, como aprendiz primero, alleg\u00e1ndose conocimientos de otros con m\u00e1s experiencia. Cu\u00e9ntanos c\u00f3mo fue en tu caso tu acercamiento al quehacer editorial, qui\u00e9nes fueron tus maestros.<br \/>\nGC: Ahi te va una larga historia. Hice mis pinitos como corrector de pruebas en un lugar llamado Editorial Luz, en realidad un taller de imprenta de regulares dimensiones donde se elaboraban desde tarjetas de presentaci\u00f3n, participaciones matrimoniales, bolos, hasta libros: el amplio campo de la tipograf\u00eda de anta\u00f1o, en que lingotes, tipos movibles, ramas, minervas y prensas planas eran los elementos de la tarea cotidiana. Considero mi primer maestro en asuntos editoriales a Pablo L. Mart\u00ednez, quien, gran conocedor de la gram\u00e1tica y creador de un juego para ense\u00f1arla denominado Tablas gramaticales, fue mi profesor de cuarto, quinto y sexto a\u00f1os en la primaria p\u00fablica Francisco A. Pe\u00f1\u00fa\u00f1uri, situada enfrentito del actual museo Jos\u00e9 Luis Cuevas, entonces una derruida vecindad. El profesor Mart\u00ednez &#8211;le dec\u00edamos maestro Pablo&#8211;, con el tiempo autor y editor, a su costa, de la primera historia de la Baja California, nos impuls\u00f3 a un grupito de compa\u00f1eros y a m\u00ed a publicar una revistita, Alma Infantil, para lo cual nos lanzamos a conseguir fondos mediante la venta de anuncios de carnicer\u00edas, cajones de ropa, panader\u00edas de los alrededores: Jes\u00fas Mar\u00eda, Corregidora, Moneda, el mero Centro Hist\u00f3rico pues, a la saz\u00f3n sin el adjetivo. Aunque ya ten\u00edamos casi listo el material y hab\u00eda sido exitosa la venta de publicidad, la Editorial Cvltvra, cuyos talleres estaban en las calles de Guatemala, puso a la impresi\u00f3n de la revista un precio inalcanzable para nosotros: fui director de una revista que nunca apareci\u00f3, si bien puede decirse que \u00e9sa represent\u00f3 mi primera incursi\u00f3n en labores editoriales, que tuvo su continuaci\u00f3n hacia finales del a\u00f1o 1953, cuando a mis doce a\u00f1os, y juzg\u00e1ndome el maestro Pablo poseedor de buena ortograf\u00eda y por ello quiz\u00e1 futuro corrector de pruebas, me coloc\u00f3 en calidad de aprendiz en la Editorial Luz, donde Miguelito Arroyo y el Parrandas Balderas, par de ases en linotipo, me ense\u00f1aron los signos y el procedimiento para corregir. Desde el primer momento me fascin\u00f3 el oficio, que abrac\u00e9 con pasi\u00f3n pese a los contados pesos que me pagaban y a las mentadas de madre de quienes se molestaban porque un chavo corrigiera sus erratas. Y de ah\u00ed pal real. Memoric\u00e9 la caja, es decir el recipiente con cajetines que contienen los tipos movibles; luego ya pude formar en metal, me hice linotipista, machote\u00e9 revistas &#8211;diagram\u00e9, dir\u00eda hoy, elegante, un dise\u00f1ador de universidad pomadosa&#8211;, fui jefe de taller, pero nunca dej\u00e9 de corregir pruebas y con el tiempo comenc\u00e9 a revisar originales. Aprend\u00ed haciendo: no tom\u00e9 cursos espec\u00edficos, aunque, claro, segu\u00ed yendo a la escuela hasta que en el primer a\u00f1o de la licenciatura destrip\u00e9. Mis maestros, aparte de los mencionados, fueron los compa\u00f1eros tip\u00f3grafos que trat\u00e9 a lo largo de dieciocho a\u00f1os de brega en talleres de imprenta, de manera que cuando posteriormente trabaj\u00e9 en peri\u00f3dicos o editoriales, ya ten\u00eda cierta experiencia, que ampli\u00e9, tambi\u00e9n haciendo, en el Fondo de Cultura, donde trabaj\u00e9 como corrector, primero, y luego, durante diecis\u00e9is a\u00f1os, como jefe de Primeras Ediciones y subgerente de Producci\u00f3n.<br \/>\nAZ: Podr\u00edamos dividir el quehacer editorial en varias especialidades. T\u00fa te dedicaste m\u00e1s que nada a la producci\u00f3n editorial, al menos en el periodo en que tuve el gusto y privilegio de conocerte y trabajar contigo. Aplicaste entonces de manera sistem\u00e1tica los pasos id\u00f3neos para producir libros con la menor cantidad posible de erratas. Cada libro pasaba entonces por el dise\u00f1o, la revisi\u00f3n y el marcaje, el cotejo en el caso de las traducciones, la tipograf\u00eda, la lectura de galeras, la formaci\u00f3n de planas, dos lecturas de planas y la contraprueba. \u00bfC\u00f3mo es que estableciste y seguiste esos pasos?<br \/>\nGC: Nos conocimos en el Fondo de Cultura, \u00bfrecuerdas? Cuando llegu\u00e9 all\u00ed &#8211;gracias a Felipe Garrido, a quien debo tanto&#8211;, empec\u00e9 como corrector y por ello me di cuenta de que las lecturas de los libros eran excesivas, situaci\u00f3n originada por el hecho de que no se revisaba la pertinencia de las correcciones marcadas en cada etapa, es decir, cuando el corrector Mengano devolv\u00eda, por ejemplo, las galeras que se le hab\u00edan dado a leer, el encargado de producci\u00f3n las mandaba al taller tal cual las recib\u00eda; luego el corrector Zutano ve\u00eda las primeras y le enmendaba la plana a Mengano (para muchos correctores el lector anterior siempre es un pendejo) y de nuevo el encargado las enviaba tal cual al taller; con las segundas ocurr\u00eda lo mismo, de manera que otra vez deb\u00eda leerse el material. Era un verdadero desmadre. As\u00ed que cuando Adolfo Casta\u00f1\u00f3n, nombrado gerente de Producci\u00f3n, me invit\u00f3 a colaborar con \u00e9l, lo primero que hice fue examinar el trabajo de los correctores y advert\u00ed que muchos ni siquiera buena ortograf\u00eda ten\u00edan, se les iban saltos, etc\u00e9tera. Mand\u00e9 a la goma a varios que, como es natural, o me mentaron la madre, o me declararon carente o escaso de ella. Luego impuse la aplicaci\u00f3n de ex\u00e1menes a los aspirantes, comenc\u00e9 a revisar la pertinencia de las correcciones se\u00f1aladas en cada una de las etapas y de ese modo se limit\u00f3 el n\u00famero de lecturas. En realidad no establec\u00ed nada nuevo: segu\u00ed, s\u00ed, la antigua tradici\u00f3n tipogr\u00e1fica.<br \/>\nAZ: Siempre dec\u00edas que un libro que mal inicia, mal termina, refiri\u00e9ndote al proceso inicial de revisi\u00f3n, cotejo y marcaje. Realizar esa labor inicial es tambi\u00e9n la m\u00e1s compleja, la que m\u00e1s destrezas y conocimientos requiere. \u00bfC\u00f3mo ver\u00edas o definir\u00edas al corrector id\u00f3neo para realizar esta primera etapa en el proceso de producci\u00f3n?<br \/>\nGC: Ser\u00eda quien, a m\u00e1s de conocimiento amplio de la gram\u00e1tica, as\u00ed como cultura general aceptable, tuviera tambi\u00e9n conocimiento amplio de las normas tipogr\u00e1ficas y, si se tratase de una traducci\u00f3n, supiera al menos leer el idioma original de la obra en cuesti\u00f3n a fin de evitar los calcos sem\u00e1nticos y los barbarismos en que con tanta frecuencia incurren traductores descuidados.<br \/>\nAZ: En la lectura de galeras se cuidan aspectos diferentes que en las lecturas de planas. \u00bfPodr\u00edas explicar las diferencias entre lectura de galeras y de planas y describir de qu\u00e9 conocimientos tiene que hacer gala quien enfrente estas tareas?<br \/>\nGC: Convendr\u00eda aclarar que todav\u00eda algunos tip\u00f3grafos, de esos que a\u00fan hablamos en cuadratines, llamamos galera a la primera prueba de la composici\u00f3n elaborada en computadora, en reminiscencia de la prueba que, rodillo entintado mediante, se sacaba a la composici\u00f3n de linotipo reci\u00e9n fundida, a cuyo conjunto de l\u00edneas o lingotes se le dec\u00eda galerada y se depositaba en una especie de plancha met\u00e1lica denominada galera. Respecto de las diferencias entre lecturas, estriban en que la de galeras, por ser la prueba inicial de la formaci\u00f3n, es susceptible de cambios, agregados o supresiones, adem\u00e1s de que en esta etapa deben verificarse foliaci\u00f3n tanto del original como de las pruebas, exactitud de la caja y la familia tipogr\u00e1fica se\u00f1aladas, propiedad de la jerarquizaci\u00f3n tipogr\u00e1fica, localizaci\u00f3n de callejones y viudas, correspondencia entre llamadas y notas, colocaci\u00f3n adecuada de cuadros y gr\u00e1ficas, etc\u00e9tera. Importa recalcar la conveniencia de que la lectura de galeras se haga con ayuda de atendedor a fin de captar posibles saltos cuando se ha capturado el texto en el taller o para comprobar la concordancia del original impreso con la informaci\u00f3n contenida en el disquete enviado por el autor, pr\u00e1ctica com\u00fan ahora. Todo lo anterior tiene el prop\u00f3sito de que las planas est\u00e9n exentas de errores hasta donde sea posible y sean casi las pruebas definitivas. Sin duda, quien realice estas labores ser\u00e1 un corrector acucioso, avezado, con ojo.<br \/>\nAZ: Al finalizar la producci\u00f3n del libro viene una etapa poco comprendida y mal ejercida en muchos casos, que es la revisi\u00f3n final de lo que llam\u00e1bamos las \u201cpruebas finas\u201d, es decir, la contraprueba. \u00bfC\u00f3mo llevarla a cabo, c\u00f3mo evitar las erratas de \u00faltimo momento?<br \/>\nGC: Ahora se conf\u00eda demasiado en las computadoras y se piensa que cuando se llega a las pruebas finas es imposible que la composici\u00f3n se mueva; sin embargo, un teclazo involuntario e inadvertido puede comerse letras o palabras, o alg\u00fan factor electr\u00f3nico provocar reflujo del texto. Opino que debe actuarse a la antig\u00fcita: abanicar, lo que se llama abanicar, no ver plana con plana a trasluz. Sin embargo, aun el \u00e1mbito editorial universitario se desconoce o se olvid\u00f3 este procedimiento.<br \/>\nAZ: En el terreno tipogr\u00e1fico t\u00fa viviste pr\u00e1cticamente toda la evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, desde el linotipo que se usaba en los viejos talleres del FCE, pasando por la composer de IBM y las viejas fotocomponedoras, hasta la aparici\u00f3n de los programas de c\u00f3mputo de composici\u00f3n y las impresoras l\u00e1ser. Cu\u00e9ntanos cu\u00e1l fue en este sentido tu experiencia, qu\u00e9 perdimos, qu\u00e9 ganamos con la evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<br \/>\nGC: Como ya te dije, antes de llegar al Fondo yo hab\u00eda sido linotipista, como dos hermanos m\u00edos, y conoc\u00ed tambi\u00e9n las composers y las fotocomponedoras, las cuales eran manejadas por improvisados operarios con salarios miserables comparados con los cobrados por los linotipistas. Cuando trabaj\u00e9, como corrector, en un lugar donde hab\u00eda aqu\u00e9llas, mientras estuve all\u00ed no lograron meter autom\u00e1ticamente en el texto las correcciones, lo cual era una de sus supuestas ventajas. Ante esto, pensaba: &#8220;No hay como el linotipo&#8221;. Luego, ya en el Fondo, para el que trabajaban diferentes talleres linotipogr\u00e1ficos, entre ellos nuestra vecina Gr\u00e1fica Panamericana, empezaron a entrar talleres de fotocomposici\u00f3n: \u00a1qu\u00e9 problemas acarreaban! Hab\u00eda, recordar\u00e1s, dos tipos de papel fotogr\u00e1fico en que se imprim\u00eda la composici\u00f3n: uno de cierta duraci\u00f3n (para libros, digamos, por su proceso lento) y otro totalmente ef\u00edmero (para revistas o publicaciones de r\u00e1pida producci\u00f3n) y sobre ellos se pegaban, previamente recortadas, las correcciones (a veces una palabra, a veces una l\u00ednea, en ocasiones, si hab\u00eda recorrido, todo un p\u00e1rrafo), de modo que cuando llegabas a lo que ahora ser\u00edan pruebas finas, y adem\u00e1s si el taller, ma\u00f1osamente, hab\u00eda utilizado papel ef\u00edmero, tus planas eran un conjunto de grises sobre el fondo amarillo del papel, y te dec\u00eda el dizque tip\u00f3grafo del taller: &#8220;Tiene que imprimirse de nuevo todo el texto&#8221;. \u00a1Me cachis en la mar! Ante esto, pensaba: &#8220;No hay como el linotipo&#8221;. Pero al Fondo llegaron las computadoras, m\u00e1s bien lleg\u00f3 porque era una peque\u00f1a Macintosh en la cual se elaborar\u00edan las preliminares, que los talleres que trabajaban para el Fondo se dilataban mucho en hacer. La verdad, nunca me hab\u00eda acercado a una computadora y me maravill\u00f3, me espant\u00f3 dir\u00eda la rapidez y la claridad con que operaba la maquinita. Aun as\u00ed, me resist\u00ed un poco a aceptar que la computadora s\u00ed superaba al linotipo y te exim\u00eda del riesgo de la silicosis, contra\u00edda por muchos compa\u00f1eros tip\u00f3grafos. Ahora estoy convencido de que es un gran sistema, aun cuando, como todo actualmente, se emplea con un sentido mercantilista exagerado por gente que no tiene la menor idea de la tipograf\u00eda. Eso es lo que perdimos: la experiencia de los viejos tip\u00f3grafos que no quisieron o no pudieron actualizarse para operar los nuevos inventos, los cuales dieron paso a una c\u00e1fila de advenedizos e improvisados que se dijeron o se dicen tip\u00f3grafos porque saben teclear en una computadora. Pero finalmente se ha ganado: la nueva tecnolog\u00eda nos permite hacer todo y m\u00e1s de lo que hac\u00edamos con aquellos instrumentos ahora s\u00ed arcaicos. Claro, a condici\u00f3n de que se tenga u obtenga el conocimiento necesario para ello. Perm\u00edteme recordar a don Jaime Garc\u00eda Terr\u00e9s: \u00e9l se empe\u00f1\u00f3 en que el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica tuviera su propio taller de composici\u00f3n electr\u00f3nica y lo consigui\u00f3 pese a la oposici\u00f3n de funcionarios subalternos de \u00e9l enquistados en esa instituci\u00f3n. No creo equivocarme si digo que don Jaime fue precursor del uso de la nueva tecnolog\u00eda en una editorial.<br \/>\nAZ: Si bien los libros los produc\u00edamos de acuerdo con ciertas normas, recuerdo bien la lecci\u00f3n que una vez me diste cuando me expresaste sabiamente que hay que seguir las normas escrupulosamente, pero no a lo pendejo, frase que apliqu\u00e9 con singular alegr\u00eda en mis talleres. Cu\u00e9ntame de esa flexibilidad que debe tener el editor.<br \/>\nGC: Si alguna vez te dije eso, lo he olvidado. Las normas son las normas.<br \/>\nAZ: Evidentemente, en materia tipogr\u00e1fica, un libro debe componerse de manera arm\u00f3nica. Cu\u00e9ntame c\u00f3mo concibes una relaci\u00f3n adecuada entre caja, interl\u00ednea y cuerpo.<br \/>\nGC: No soy, de ning\u00fan modo, te\u00f3rico de la tipograf\u00eda. Sin embargo, pienso que como nosotros para respirar, la p\u00e1gina necesita aire para ser legible: m\u00e1rgenes generosos, interl\u00edneas amplias, tipos bien definidos. Por cierto, tama\u00f1o del tipo e interl\u00ednea constituyen el cuerpo: tipo de 10 puntos en cuerpo de 12, por ejemplo.<br \/>\nAZ: Las familias tipogr\u00e1ficas han pululado en los \u00faltimos a\u00f1os, v\u00edctimas de una especie de explosi\u00f3n demogr\u00e1fica donde hay engendros espantosos que son una afrenta al buen gusto y otros que logran su objetivo. Recuerdo que una de tus familias predilectas era el Aster. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 otras familias privilegias en el caso de los libros?<br \/>\nGC: Porque es un tipo de rasgos bien definidos y de buen ojo. Me gusta mucho la Garamond; no tanto la Garamond a secas, que es muy redonda: la Simoncini Garamond, la AGaramond.<br \/>\nAZ: No hay libros sin erratas. Sin embargo, despu\u00e9s de toda esta experiencia que has acumulado, \u00bfqu\u00e9 crees que podr\u00eda hacerse para mejorar el trabajo editorial, para minimizar erratas?<br \/>\nGC: Pienso que si el encargado de cada una de las etapas de producci\u00f3n trabaja con cuidado, las erratas disminuir\u00e1n: la capturista o el formador deben pasar indefectiblemente el diccionario a lo largo del texto que est\u00e9n componiendo o formando; los correctores, de galeras, primeras o segundas, deben hacer su tarea pensando que su lectura ser\u00e1 la \u00fanica, que no habr\u00e1 otra oportunidad para cazar la errata, porque ocurre que muchos correctores esperan irresponsablemente que el lector de la prueba siguiente marcar\u00e1 lo que se les haya pasado. Pero, sobre todo, hay que aplicar ex\u00e1menes aun a las personas que se jacten de ser correctores: \u00a1te llevas cada sorpresa! Mediante aqu\u00e9llos verificar\u00e1s su dicho y tambi\u00e9n ser\u00e1n \u00fatiles para descubrir el ojo, las posibilidades de alg\u00fan aspirante a quien quiz\u00e1 le falten los conocimientos suficientes, pero al que puedes capacitar, porque tiene eso: ojo, es decir, la rara cualidad de captar con presteza las erratas.<br \/>\nAZ: Recordar\u00e1s aquellos tiempos en que la producci\u00f3n de un libro tomaba eternidades. Lo menos que corr\u00eda era la prisa por sacarlos. Sal\u00edan cuando deb\u00edan salir. A veces eso suced\u00eda hasta a\u00f1os despu\u00e9s de iniciada su producci\u00f3n. Pero un d\u00eda eso cambi\u00f3, y lo que antes tomaba a\u00f1os ten\u00eda que salir en pocos meses, a veces ahora hasta en semanas y en casos extremos en d\u00edas. Esa prisa \u00bfhace que el libro se pueda cocinar debidamente? \u00bfAntes s\u00f3lo perd\u00edamos tiempo o hubo algo que se perdi\u00f3 con el cambio de paradigma?<br \/>\nGC: S\u00f3lo te hablar\u00e9 de mi experiencia en el Fondo. Tal vez de lo que dir\u00e9 te venga la idea de que la producci\u00f3n era lenta, pero hay razones para ello. Hace diecis\u00e9is a\u00f1os, cuando asum\u00ed la jefatura de Primeras Ediciones, hab\u00eda m\u00e1s de doscientas obras en diversas etapas de producci\u00f3n, las cuales estaban siendo elaboradas por treintaicinco talleres de calidad desigual, algunos mal\u00edsimos, lo que agravaba la situaci\u00f3n. Se hab\u00edan rezagado no s\u00f3lo por el ir y venir de pruebas que ya mencion\u00e9, sino porque muchos de esos talleres ten\u00edan el trabajo del Fondo como relleno, a pesar de que hab\u00edan cobrado jugosos adelantos. Imag\u00ednate el relajo. Me llev\u00f3 mucho tiempo la revisi\u00f3n de la pertinencia de las correcciones, pr\u00e1ctica que no se segu\u00eda, como ya te dije. Al principio lo hice solo, pero fui preparando en ello a correctores de nuevo ingreso, a los que con el tiempo llam\u00e9 editores, en el sentido de quienes cuidan un libro desde original hasta pruebas finas. Respecto a si puedes cocinar aprisa un libro, yo dir\u00eda que mientras coordines adecuadamente a tus colaboradores, puedes hacerlo tan r\u00e1pido y tan bien como lo desees. Finalmente, no considero que perdi\u00e9ramos el tiempo, pues aprendimos a hacer mejor las cosas cada d\u00eda.<br \/>\nAZ: En la producci\u00f3n editorial hay quienes ejercen el oficio superior de bur\u00f3cratas y no entienden a quienes estamos en la trinchera de la producci\u00f3n editorial. \u00bfQu\u00e9 nos puedes contar de tus batallas contra la ignorancia en las propias filas de la editorial?<br \/>\nGC: Bueno, esas batallas de que hablas fueron enconadas, pero pienso que cuando tienes raz\u00f3n debes defenderla contra cualquier funcionario por gall\u00f3n que sea. Yo tuve muchas broncas por exigir respeto a nuestra tarea, tan ninguneada sobre todo por los lameculos de los jefes y hasta por estos mismos.<br \/>\nAZ: Emilio Brugalla Turmo anotaba en una de sus ponencias que \u201cse ha hablado de los libros malos y buenos&#8221;. Y continuaba: \u201c\u00a1Curiosa discriminaci\u00f3n! En el pr\u00f3logo de la novela picaresca El Lazarillo de Tormes, el supuesto autor, Diego Hurtado de Mendoza, nos informa que Plinio dijo: que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena. Aforismo que repite dos veces Cervantes en el Quijote.\u201d \u00bfOpinar\u00edas hoy en d\u00eda lo mismo? \u00bfTe toc\u00f3 alguna vez producir un \u201clibro malo\u201d? \u00bfO a todos los libros por igual les pones el mismo cari\u00f1o?<br \/>\nGC: Como tip\u00f3grafo, como editor, tu deber es producir lo mejor posible el libro que te sea asignado, independientemente de su calidad literaria: que \u00e9sta la juzguen los cr\u00edticos.<br \/>\nAZ: En el p\u00f3rtico de las grandes bibliotecas de Egipto esculp\u00edan una frase referente al libro (en aquel entonces en forma de rollos de papiro): \u201cTesoro de los remedios del alma. Vergel de abundantes frutos. Maestro de bellas ense\u00f1anzas\u201d. A ti te toc\u00f3 producir libros ordenados por intereses pol\u00edticos. \u00bfSeguir\u00edas suscribiendo esa frase o la enmendar\u00edas?<br \/>\nGC: Creo que si bien no todos los libros se ajustan a esa frase, si hablamos en t\u00e9rminos generales contin\u00faa vigente. Respecto de los otros libros de que hablas, los hice con igual gusto que los dem\u00e1s, aun cuando despreciara a sus autores: suficiente tienen con que sus engendros se pudran en los almacenes.<br \/>\nAZ: Hoy en d\u00eda las editoriales se han convertido en entidades muy complejas, donde ya no forzosamente hay un solo due\u00f1o. En muchos casos, los directivos ya no siempre saben c\u00f3mo se produce un libro m\u00e1s que en t\u00e9rminos muy superficiales si es que acaso. Eso hace que tengan que rodearse de gente que sabe hacer libros y que tambi\u00e9n se den conflictos entre quienes \u201cmandan\u201d (y representan los intereses comerciales) y quienes \u201cobedecen\u201d, siendo estos segundos los que tienen en sus manos la producci\u00f3n editorial. Ellos, los due\u00f1os, los directores, probablemente se consideran \u201ceditores\u201d como si \u201cser editor\u201d fuera igual a \u201cdime qu\u00e9 vendes y te dir\u00e9 qu\u00e9 eres\u201d. \u00bfConsideras que ellos son editores? \u00bfQu\u00e9 es para ti propiamente un editor?<br \/>\nGC: El mercantilismo ha sido llevado al extremo. Es natural que haya conflictos: \u00bfaceptar\u00e1n los due\u00f1os del parn\u00e9 que son pendejos? Es el cambalache de que habla el tango: hoy lo mismo vale un burro que un gran profesor. Conozco a algunos de tales mercaderes, porque eso son. De editores s\u00f3lo tienen el nombre. Para m\u00ed un editor es quien, en acuciosa tarea, se encarga del cuidado de un libro desde el original hasta las pruebas finas, proceso durante el cual sugiere, enmienda, mejora.<br \/>\nAZ: Muchos aprendimos de ti a lo largo de los a\u00f1os de trabajo. Siempre fuiste un mordaz cr\u00edtico, pero tambi\u00e9n un maestro solidario. \u00bfQu\u00e9 nos cuentas de tus disc\u00edpulos, de tus ense\u00f1anzas?<br \/>\nGC: Qu\u00e9 propio eres: me calificas de mordaz cr\u00edtico por no decirme cabr\u00f3n. Si algo ense\u00f1\u00e9 a alguien, ojal\u00e1 le haya sido \u00fatil.<br \/>\nAZ: El quehacer editorial ha venido subdividi\u00e9ndose en ciertas especialidades. \u00bfConsideras que eso es conveniente? \u00bfO deber\u00edamos volver a nuestros or\u00edgenes, cuando el editor conoc\u00eda y manejaba el proceso de pe a pa?<br \/>\nGC: Creo que esto \u00faltimo ser\u00eda lo conveniente, pues el libro debe verse como un todo.<br \/>\nAZ: En M\u00e9xico no existe la carrera de \u201ceditor\u201d. Sin embargo yo creo que los que ya vamos de salida, por decirlo de alguna manera, tenemos que bregar por la profesionalizaci\u00f3n del quehacer editorial. \u00bfConsideras necesaria esa profesionalizaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 opinas de una carrera de editor a nivel de licenciatura?<br \/>\nGC: Bueno, ya existe una maestr\u00eda en la Universidad de Guadalajara, \u00bfno? Estoy de acuerdo en esa profesionalizaci\u00f3n que mencionas: debe darse la importancia que merece a una ocupaci\u00f3n frecuentemente ninguneada. Se me ocurre que las aulas en que se impartiera tal licenciatura estuvieran constituidas por un gran taller donde se aprendiera a hacer los libros haci\u00e9ndolos.<br \/>\nAZ: En otros pa\u00edses el quehacer editorial se aborda ya como ciencia, por lo que a su estudio y capacitaci\u00f3n se ha dado en llamar \u201cciencia del libro\u201d. \u00bfConsideras que el quehacer editorial puede ser abordado cient\u00edficamente?<br \/>\nGC: Yo he sido, soy, tip\u00f3grafo, editor emp\u00edrico. No quisiera enfrascarme en temas que francamente desconozco.<br \/>\nAZ: Tras todos estos a\u00f1os de dedicaci\u00f3n a la producci\u00f3n de libros, \u00bfQu\u00e9 es lo que m\u00e1s te ha resultado gratificante, qu\u00e9 es lo que m\u00e1s te satisfizo?<br \/>\nGC: Ten\u00eda yo doce a\u00f1os y dizque correg\u00eda un bolet\u00edn de la Embajada Argentina, que en opini\u00f3n del agregado cultural argentino ten\u00eda menos erratas desde que yo lo le\u00eda. Me dijo: &#8220;Te felicito, pibe&#8221;. No lo olvid\u00e9. Y siempre quise hacer mi trabajo lo mejor posible para mi propia satisfacci\u00f3n.<br \/>\nAZ: \u00bfQuieres agregar algo?<br \/>\nGC: Es la primera vez que alguien me entrevista y no creo que haya otra. Me agrad\u00f3 que fueras t\u00fa. Y qui\u00e9n quita, de aqu\u00ed a la fama.<\/p>\n<p>*azh, mayo 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista que realiz\u00f3 A. Zenker para la revista Quehacer Editorial Mayo 2003 Gerardo Cabello naci\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico (1942). Estudi\u00f3 un a\u00f1o en la Escuela Nacional de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales. Trabaj\u00f3 durante 18 a\u00f1os en un taller de imprenta, donde fue corrector de pruebas y de estilo, linotipista y jefe de taller. 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