{"id":30,"date":"2007-04-21T15:17:01","date_gmt":"2007-04-21T21:17:01","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/editor\/?p=30"},"modified":"2007-04-21T15:17:01","modified_gmt":"2007-04-21T21:17:01","slug":"el-traductor-y-las-nuevas-tecnologias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2007\/04\/21\/el-traductor-y-las-nuevas-tecnologias\/","title":{"rendered":"El traductor y las nuevas tecnolog\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>Ponencia de Alejandro Zenker<br \/>\nVIII Encuentro Internacional de Traductores<br \/>\nM\u00e9xico, D.F. 1997<\/p>\n<p>El tema que hoy nos toca abordar, es decir, el traductor y las nuevas tecnolog\u00edas, se escapa del tema general de este octavo Encuentro. Sin embargo, propuse incorporarlo por la importancia que el tema tiene y por la vertiginosidad con que el futuro se nos viene encima, dicho esto sin albur. Hablar de tecnolog\u00eda y traducci\u00f3n es hablar de nuestras herramientas de trabajo, por tanto de lo que parecieran ser las orillas de nuestro oficio. Orillas que, sin embargo, determinan en buena medida hoy en d\u00eda qui\u00e9n es contratado y qui\u00e9n no, qui\u00e9n sobrevive de su trabajo y qui\u00e9n no, qui\u00e9n sigue en el camino y qui\u00e9n lo abandona.<\/p>\n<p>Me complace enormemente compartir esta mesa con Ignacio Arce, compa\u00f1ero de batallas en el ramo editorial, y con dos viejos amigos, condisc\u00edpulos y colegas, cofundadores de la Asociaci\u00f3n de Traductores Profesionales (ATP), me refiero a Ofelia Arruti y a Mario Zamudio. Diecisiete a\u00f1os atr\u00e1s, cuando creamos la ATP, el traductor fung\u00eda como entidad aislada. Cuando apareci\u00f3 el fax en su vida, muchos traductores lo vieron con temor, sin entenderse bien con lo que entonces parec\u00edan complejas operaciones de dar tono, pedir tono o incluso alimentar el aparato con papel. Apenas estaban comprendiendo ese infernal medio, cuando ya la computadora, m\u00e1s compleja, hizo su aparici\u00f3n con el indeclinable prop\u00f3sito de atormentar a\u00fan m\u00e1s la vida tranquila del traductor. Todo rechazo a esa nueva herramienta, toda defensa de la m\u00e1quina de escribir mec\u00e1nica o, cuando mucho, el\u00e9ctrica, vali\u00f3 poco. El traductor tuvo que incorporar a su vida la tecnolog\u00eda, con fax, computadora, y ahora modem y conexi\u00f3n a Internet.<br \/>\nSi bien tardamos en hacernos a la idea de que tendr\u00edamos que convivir con lo que la tecnolog\u00eda nos ir\u00eda ofreciendo en el camino, no nos imagin\u00e1bamos en un principio hasta qu\u00e9 punto dominar esa tecnolog\u00eda resultar\u00eda esclavizante y se convertir\u00eda en parte de nuestra existencia personal y profesional. Hoy ya la mayor parte de los que integran nuestro gremio han incorporado la computadora al ejercicio de su profesi\u00f3n. Pero, \u00bfbasta con eso? \u00bfEs suficiente saber usar una computadora y un procesador de palabras?<br \/>\nQuiz\u00e1s sea hoy en d\u00eda m\u00e1s que suficiente. Pero ese \u201choy en d\u00eda\u201d no sabemos con precisi\u00f3n cu\u00e1nto va a durar. En mi labor como editor he tenido al respecto una esclarecedora experiencia. Hace diecisiete a\u00f1os, el traductor se pod\u00eda defender perfectamente con su m\u00e1quina de escribir aunque \u00e9sta fuese mec\u00e1nica. Pero las cosas cambiaron con rapidez. Perm\u00edtanme dar un ejemplo. Nosotros tuvimos la oportunidad de ser pioneros en la incorporaci\u00f3n de la computadora en las artes gr\u00e1ficas en M\u00e9xico y, m\u00e1s espec\u00edficamente, en la elaboraci\u00f3n de tipograf\u00eda para libros. Hablo de 1987 m\u00e1s o menos. En aquel entonces, los viejos tip\u00f3grafos ve\u00edan con recelo y desd\u00e9n las p\u00e1ginas formadas que yo entregaba procesadas en la versi\u00f3n 1.0 de Page Maker e impresas en l\u00e1ser a 300 puntos por pulgada. El Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, para quien yo produc\u00eda libros, decidi\u00f3 explorar esa nueva tecnolog\u00eda y por tanto acept\u00f3, no sin algo de desconfianza inicial, las planas que yo entregaba. Recuerdo que cuando compr\u00e9 mi primer equipo (una computadora, un esc\u00e1ner y una impresora l\u00e1ser), un amigo tip\u00f3grafo e impresor acababa de invertir diez veces m\u00e1s en la compra de una fotocomponedora. No lo hizo s\u00f3lo porque estaba convencido de la superioridad de la fotocomponedora, sino tambi\u00e9n porque la nueva tecnolog\u00eda, enti\u00e9ndase computadora e impresora l\u00e1ser, le resultaba ajena, desconocida, extra\u00f1a. El caso es que un a\u00f1o m\u00e1s tarde el Fondo de Cultura ya comenzaba a exigir que se le entregara la tipograf\u00eda en l\u00e1ser, que permit\u00eda entregar planas formadas, y s\u00f3lo toleraba la anticuada fotocomposici\u00f3n, que part\u00eda de la impresi\u00f3n de largas galeras que un formador ten\u00eda que cortar y pegar sobre cartones para formar las planas. La car\u00edsima fotocomponedora de mi amigo se hab\u00eda vuelto obsoleta en s\u00f3lo un a\u00f1o. Se hab\u00eda volteado la tortilla y comenz\u00f3 la carrera tecnol\u00f3gica. Trat\u00e9 de mantenerme a la cabeza adquiriendo nuevos programas que anunciaban nuevas versiones cada seis meses e impresoras l\u00e1ser de cada vez mayor resoluci\u00f3n. De los 300 saltamos a los 600 puntos y de all\u00ed a los 800 y luego a los 1000 y 1200 puntos por pulgada (es decir, a m\u00e1s puntos, mayor nitidez y calidad de la imagen). Y as\u00ed como en un inicio el Fondo de Cultura adopt\u00f3 la impresi\u00f3n l\u00e1ser como est\u00e1ndar, el est\u00e1ndar de la resoluci\u00f3n fue aumentando en una carrera imparable.<br \/>\nAlgo similar aunque menos complejo les ocurri\u00f3 a los traductores. Si bien en un principio sus cuartillas mecanografiadas eran perfectamente aceptables, pronto la condici\u00f3n para aceptar un trabajo fue que estuviese procesado en computadora. Yo mismo, en mi editorial, me vi precisado a contratar exclusivamente traductores con computadora y a descartar a quienes, pese a ser buenos, no contaban con ella. En un par de a\u00f1os, el traductor mejor armado tecnol\u00f3gicamente (con fax, computadora, impresora l\u00e1ser y conexi\u00f3n a Internet) se convirti\u00f3 en el m\u00e1s recurrido. Como podemos ver, el traductor se encuentra ya envuelto en esta carrera, aunque quiz\u00e1s no se ha dado cuenta hasta qu\u00e9 punto.<br \/>\nEl caso es que el nivel de sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica a que debe llegar el traductor no lo dicta \u00e9l mismo, sino m\u00e1s bien el mercado. El momento en que entregar la traducci\u00f3n impresa en l\u00e1ser era un punto a favor o un detalle cotorro ha pasado, para convertirse en exigencia. Y esas exigencias van a aumentar.<\/p>\n<p>Ahora, hay dos elementos que me gustar\u00eda plantear:<\/p>\n<p>1.\tDe qu\u00e9 manera debe el traductor prepararse para responder a las crecientes exigencias tecnol\u00f3gicas del mercado y<br \/>\n2. De qu\u00e9 manera puede el traductor aprovechar las nuevas tecnolog\u00edas a su favor para ampliar su gama de servicios y ser m\u00e1s competitivo<\/p>\n<p>Para responder al primer punto, es evidente que un traductor que desee competir con \u00e9xito hoy en d\u00eda debe poseer una computadora, dominar bien al menos un programa de procesamiento de textos (como el Microsoft Word), uno de dibujo (como el Corel Draw), uno que genere \u201cpresentaciones\u201d en acetatos o diapositivas (como el PowerPoint), y una hoja de c\u00e1lculo (como Excel); debe saber usar programas anti-virus, programas para revisar la integridad de su disco duro de la computadora y, por supuesto, programas de comunicaci\u00f3n para navegar en Internet y enviar y recibir archivos y correspondencia. Finalmente, debe saber procesar archivos de diversas fuentes y convertir archivos a formatos que requiera el cliente. Con esto, el traductor tendr\u00eda una buena base de arranque a la que en breve deber\u00e1 a\u00f1adir la capacidad de crear p\u00e1ginas para Internet ante la tendencia mundial a sustituir impresiones a papel por publicaciones electr\u00f3nicas.<br \/>\nSin embargo, \u00bfpor qu\u00e9 quedarnos all\u00ed?<br \/>\nLa tecnolog\u00eda no es s\u00f3lo una latosa exigencia que nos impone un mercado que incorpora con rapidez y avidez los avances tecnol\u00f3gicos; tambi\u00e9n es un mar de oportunidades. Yo parto de un principio b\u00e1sico cuya veracidad nos ha comprobado la pr\u00e1ctica en estos \u00faltimos quince a\u00f1os. De los que estamos ante ustedes, Mario Zamudio, Ofelia Arruti y yo nos desenvolvimos a lo largo de los a\u00f1os como traductores pero incursionamos en la edici\u00f3n como una extensi\u00f3n l\u00f3gica de nuestro quehacer profesional. No fue en ninguno de los casos, me atrevo a decir, un mero accidente al que nos condujo la vida. Del quehacer del traductor al quehacer del editor hay un paso relativamente peque\u00f1o. A dar ese paso, que no es un mal paso, los quiero invitar a partir de los siguientes razonamientos.<br \/>\nPero antes un nuevo ejemplo. Los que han asistido al Encuentro se han encontrado con la novedad, a diferencia de Encuentros pasados, de que ahora contamos con un bolet\u00edn diario que recoge el acontecer del d\u00eda anterior. La redacci\u00f3n y formaci\u00f3n de este bolet\u00edn estuvo a cargo de dos compa\u00f1eras que estudian la carrera de traducci\u00f3n en esta casa de estudios que hoy nos acoge. Se trata de Maritza Aguirre y Gabriela Valenzuela, que han desarrollado una magn\u00edfica labor. El hecho es que ellas asistieron a todas las sesiones del Encuentro y en s\u00f3lo un par de horas redactaron por la tarde el texto, lo formaron usando Microsoft Word, lo llevaron personalmente o transmitieron a la editorial por Internet para que all\u00ed, usando tecnolog\u00eda de impresi\u00f3n digital, se imprimiera en pocos minutos una vez superadas todas las dificultades propias de un ejercicio nuevo. Es decir, ejercieron la labor de periodistas, redactoras, formadoras, revisoras y, en fin, editoras (es decir, todo menos traductoras). Y eso que apenas cursan el quinto semestre. El experimento de este Encuentro dio resultado, y as\u00ed como hoy ellas se hicieron cargo de la elaboraci\u00f3n de este bolet\u00edn, ma\u00f1ana estar\u00e1n en condiciones de enfrentar trabajos de igual o mucha mayor complejidad. La traducci\u00f3n, como digo, tiene estrechos v\u00ednculos con otras actividades, particularmente la edici\u00f3n.<br \/>\nAqu\u00ed se incorpora un importante elemento que afecta a gran parte de las profesiones. Hoy en d\u00eda se exige rapidez. Ya no hay tiempo. Los trabajos se requieren para ya. El bolet\u00edn que esta semana publicamos a diario habr\u00eda sido mucho m\u00e1s dif\u00edcil producir en el pasado, habr\u00eda requerido m\u00e1s recursos. En el terreno editorial tenemos que producir hoy todo en un tercio del tiempo que diez a\u00f1os atr\u00e1s. Es decir, si antes dispon\u00edamos de a\u00f1o y medio para producir un libro, hoy lo exigen en cinco meses. Y lo mismo pasa con las traducciones. Los proyectos exigen que las traducciones est\u00e9n a tiempo. El tiempo se ha convertido en el elemento primario, por encima de la calidad. Y cumplir con esa exigencia ser\u00eda imposible de no contar con las modernas herramientas tecnol\u00f3gicas.<br \/>\nAnalicemos ahora la vertiente en que se da un interesante v\u00ednculo entre la traducci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y la ampliaci\u00f3n de las oportunidades en el mercado. Primero imagin\u00e9monos un futuro que ya est\u00e1 aqu\u00ed. Contamos con una red internacional de comunicaci\u00f3n, es decir Internet, por la que puede fluir con gran rapidez la informaci\u00f3n digital, tr\u00e1tese de im\u00e1genes, texto o sonido. El elemento esencial en este proceso lo constituye precisamente la digitalizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n. Cualquiera de nosotros, con una computadora, puede producir informaci\u00f3n que pueda fluir por la red. Pero esa s\u00f3lo es una de las formas de transmitir la informaci\u00f3n. Porque la misma puede tener salida a papel por medio de una impresora, a disco compacto, por medio de un quemador de discos, por cierto cada vez m\u00e1s econ\u00f3micos, o a cualquier otro medio de almacenamiento digital. Esta digitalizaci\u00f3n est\u00e1 dando lugar a una revoluci\u00f3n en lo que se refiere a la distribuci\u00f3n de la informaci\u00f3n. Como un primer impacto, la informaci\u00f3n digitalizada, que puede ser distribuida a trav\u00e9s de Internet o Intranets (es decir, redes locales), hace innecesaria la impresi\u00f3n a papel. Gran parte de la informaci\u00f3n que se produce en el mundo de hecho ya no se imprime. Est\u00e1 destinada exclusivamente a consulta en las pantallas del monitor de las computadoras. Por otra parte, la distribuci\u00f3n de la informaci\u00f3n est\u00e1 sufriendo un cambio. Hasta ahora la t\u00f3nica era: primero produces, luego imprimes, finalmente distribuyes. Esto ha cambiado en el siguiente sentido: primero produces, luego distribuyes, finalmente imprimes. Tomemos como caso el bolet\u00edn de este Encuentro: Maritza y Gabriela lo produjeron en una computadora, luego lo enviaron por Internet a Solar, donde se imprimi\u00f3, luego lo trajeron a las sedes del encuentro para su distribuci\u00f3n. Pero ese mismo bolet\u00edn podr\u00eda haber sido enviado por Internet a X cantidad de lugares en M\u00e9xico o en el mundo para que, en cada uno de ellos, se procediera a imprimir los ejemplares necesarios. De hecho as\u00ed trabaja gran cantidad de corporaciones: producen en un lugar para luego enviarlo alrededor del mundo electr\u00f3nicamente para luego imprimir localmente. De esa manera se acelera y abarata enormemente el proceso. Este mismo procedimiento en principio es el que est\u00e1 dando lugar a la creaci\u00f3n de redes de trabajo y de empresas cibern\u00e9ticas.<br \/>\nTomemos por caso lo siguiente. Uno de ustedes desea crear una empresa de traducci\u00f3n. Usualmente conseguir\u00eda un local, contratar\u00eda personal secretarial, un mensajero y buscar\u00eda colaboradores free lance o de planta para iniciar el funcionamiento. Ahora el procedimiento puede cambiar: t\u00fa puedes crear tu empresa en tu casa cuya sede ser\u00e1 una p\u00e1gina electr\u00f3nica; los servicios los puedes ofrecer v\u00eda Internet y tus colaboradores los puedes tener a lo largo del mundo conectados contigo v\u00eda m\u00f3dem, de computadora a computadora. Esto que puede parecer una propuesta futura ya est\u00e1 desarrollado y de hecho hay grandes empresas de traducci\u00f3n que trabajan as\u00ed en el mundo. Basta que en tu programa de b\u00fasqueda en Internet busques bajo el t\u00e9rmino translation para que encuentres listadas varias en unos instantes.<br \/>\nEn mi editorial ya trabajamos as\u00ed. Tenemos colaboradores y clientes con los que ya no entramos en contacto m\u00e1s que por medio de Internet. Los traductores env\u00edan sus textos por correo electr\u00f3nico al igual que los clientes. En este \u00faltimo caso el archivo electr\u00f3nico lo procesamos, imprimimos y entonces encuadernamos el libro que finalmente es remitido a su destinatario.<\/p>\n<p>Concluyo:<\/p>\n<p>Estoy convencido de que la aceptaci\u00f3n o rechazo de las nuevas tecnolog\u00edas es una cuesti\u00f3n generacional. Nosotros somos protagonistas de la transici\u00f3n, pero nuestros hijos convivir\u00e1n con absoluta normalidad con computadoras e Internet. Mientras que ellos crecer\u00e1n en medio de la tecnolog\u00eda, nosotros estamos viviendo su gestaci\u00f3n y sufriendo el parto. Pero las nuevas tecnolog\u00edas est\u00e1n aqu\u00ed para quedarse. Hay que prepararse para responder a las exigencias del mercado y para utilizarlas a nuestro favor. Eso significa capacitarse y mantenerse permanentemente actualizado, pues los cambios son constantes y cada vez m\u00e1s vertiginosos. El traductor puede convertirse, con un poco de audacia, en un empresario en su propia casa y cualquiera de ustedes puede transformarse, v\u00eda Internet, en traductor de grandes corporaciones. Pero va a ser necesario que el traductor sepa ampliar sus ofrecimientos y crear grupos de trabajo. Esto quiere decir que el traductor que sobreviva como tal ser\u00e1 el que pueda decirle al cliente: te puedo traducir tu trabajo, y si lo quieres reproducir te lo puedo entregar en el formato que desees e impreso y encuadernado en el tiro que necesites. Es m\u00e1s, te puedo entregar tu documento archivado en disco compacto y convertido a p\u00e1gina electr\u00f3nica para su integraci\u00f3n a Internet. Y todo esto con rapidez y profesionalismo, porque no ser\u00e1s t\u00fa, traductor, quien est\u00e9 aislado produciendo ese trabajo, sino toda una red que t\u00fa mismo puedes crear y que ya est\u00e1 all\u00ed, en este momento, esperando que la aproveches.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia de Alejandro Zenker VIII Encuentro Internacional de Traductores M\u00e9xico, D.F. 1997 El tema que hoy nos toca abordar, es decir, el traductor y las nuevas tecnolog\u00edas, se escapa del tema general de este octavo Encuentro. 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