{"id":2667,"date":"2020-11-12T00:00:00","date_gmt":"2020-11-12T06:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=2667"},"modified":"2020-12-25T23:15:40","modified_gmt":"2020-12-26T05:15:40","slug":"dia-nacional-del-libro-pandemico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2020\/11\/12\/dia-nacional-del-libro-pandemico\/","title":{"rendered":"D\u00eda Nacional del Libro Pand\u00e9mico"},"content":{"rendered":"\n<p>En este D\u00eda Nacional del Libro 2020 hay poco qu\u00e9 celebrar. La industria editorial se encuentra en una situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s deplorable, las librer\u00edas est\u00e1n agonizando, los lectores, enclaustrados. Cada vez m\u00e1s personas en general, e integrantes del ecosistema del libro y la lectura en particular, nos encontramos de luto. Cada vez sumamos m\u00e1s muertos directos e indirectos a nuestras tristezas. Por supuesto, tenemos que levantar los \u00e1nimos y tratar de encontrar la luz al final del t\u00fanel con un futuro promisorio (\u00bfo ilusorio?). No soy proclive al defetismo. Sin embargo, la perspectiva hist\u00f3rica nos ha mostrado al paso de los siglos, y particularmente en los \u00faltimos decenios, que los avances tecnol\u00f3gicos generan cambios que hacen que surjan nuevos oficios, y desaparezcan otros, que aparezcan nuevas formas de contener y transmitir contenidos, a costa de  otras que inevitablemente mueren. Todo parece indicar que nos encontramos en una \u00e9poca as\u00ed. Desaparecieron los tip\u00f3grafos que compon\u00edan textos en tipo m\u00f3vil (oficio que seguimos practicando en Solar\/Ermita\u00f1o\/Ditoria); se fueron muriendo los linotipistas al pasar esa tecnolog\u00eda a la obsolescencia; desparecieron las mecan\u00f3grafas con el surgimiento de las computadoras y los procesadores de palabras; el fotolito pas\u00f3 al olvido; se han estado dejando de imprimir diccionarios y enciclopedias; peri\u00f3dicos y revistas han ido pasando cada vez m\u00e1s a versiones electr\u00f3nicas; en un a\u00f1o de pandemia el libro electr\u00f3nico ha penetrado m\u00e1s en el imaginario del lector que en la \u00faltima d\u00e9cada y el comercio electr\u00f3nico ha impuesto sus reglas y su l\u00f3gica con una rapidez hasta hace un a\u00f1o no imaginada, incluso en el campo del libro, lo que nos ha puesto a reimaginar nuestro quehacer a los libreros. Los autores no encuentran editoriales, y optan por la autopublicaci\u00f3n; los editores transitan de los tirajes largos a la distribuci\u00f3n bajo demanda en la que los libros son producidos una vez que el lector finca y paga su pedido. La tecnolog\u00eda avanza a pasos acelerados, con dispositivos electr\u00f3nicos cada vez m\u00e1s r\u00e1pidos, vers\u00e1tiles y accesibles; la realidad virtual y aumentada va cobrando cada vez m\u00e1s importancia, mientras la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica asoma su cabeza omnipresente. Las virtudes de leer textos sigue manteniendo su vigencia, aunque el audiolibro va cobrando cada vez m\u00e1s importancia y el consumo de una cantidad inagotable de contenidos va ganando terreno en medio de esta pandemia que obliga al enclaustramiento de una sociedad acostumbrada al consumo de experiencias r\u00e1pidas y gratificantes. Nosotros, los solariegos y ermita\u00f1os, estamos en medio de todo eso. Cultivamos las ancestrales artes y oficios del libro, preservamos en nuestras instalaciones el quehacer editorial basado en el tipo m\u00f3vil y la prensa plana con nuestros amigos de Taller Ditoria; hemos sido pioneros en materia de impresi\u00f3n digital desde el siglo pasado y seguimos innovando en el terreno de la creaci\u00f3n de soluciones digitales con plataformas que buscan vincular lo anal\u00f3gico con lo virtual mientras impulsamos, entre muchas otras cosas, la distribuci\u00f3n de libros impresos bajo demanda; tambi\u00e9n trabajamos en el libro electr\u00f3nico y generamos alianzas a nivel nacional e internacional tanto en materia del cultivo de las artes y oficios del libro como de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Vivimos, pues, en una \u00e9poca de transici\u00f3n donde subsiste una pasmosa diversidad de tecnolog\u00edas que responde a gustos, a preferencias, de una poblaci\u00f3n tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s diversa. En ese contexto, \u00bfhay lugar para todos, o s\u00f3lo para las grandes corporaciones que explotan y desarrollan al m\u00e1ximo tecnolog\u00edas de punta? Creo que quedan muchos a\u00f1os por delante llenos de oportunidades para todos. Intuyo que las altas tecnolog\u00edas y las empresas que las impulsan acabar\u00e1n por prevalecer; pero, en medio de todo, los editores y las librer\u00edas independientes seguir\u00e1n teniendo su espacio. No obstante, mientras la tragedia sigue flagelando nuestro ecosistema de libro y lectura. Hoy, D\u00eda Nacional del Libro, es m\u00e1s lo que tenemos que llorar que lo poco que, hoy por hoy, podr\u00edamos festejar. Lloremos, recordemos, veneremos pues, hoy, a nuestros muertos, a nuestros enfermos, a quienes se han quedado sin trabajo, a quienes luchan por su subsistencia. Hay futuro, un futuro que hay que construir juntos. Pero tambi\u00e9n hay luto. Respet\u00e9moslo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este D\u00eda Nacional del Libro 2020 hay poco qu\u00e9 celebrar. La industria editorial se encuentra en una situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s deplorable, las librer\u00edas est\u00e1n agonizando, los lectores, enclaustrados. Cada vez m\u00e1s personas en general, e integrantes del ecosistema del libro y la lectura en particular, nos encontramos de luto. 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