{"id":2354,"date":"2018-11-28T14:50:28","date_gmt":"2018-11-28T20:50:28","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=2354"},"modified":"2018-11-29T10:55:45","modified_gmt":"2018-11-29T16:55:45","slug":"presentacion-del-libro-filobiblon-de-ricardo-de-bury","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2018\/11\/28\/presentacion-del-libro-filobiblon-de-ricardo-de-bury\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n del libro Filobiblon de Ricardo de Bury"},"content":{"rendered":"<p>Para quienes amamos los libros, leer Filobiblon es como pisar suelo sagrado. El suelo sagrado de lo que nos apasiona.<\/p>\n<p>Siendo ateo, puedo imaginar perfectamente la devoci\u00f3n que los libros suscitaron en Ricardo de Bury. Mi padre, que naci\u00f3 en 1898, fue encuadernador y aprendi\u00f3 las artes y los oficios del libro en las prisiones alemanas en las que fue una y otra vez confinado dada su militancia comunista y antifascista hasta que, condenado a muerte por los nazis, tuvo que huir y lo hizo en un barco que lo trajo a Veracruz. Desde ah\u00ed se traslad\u00f3 a la Ciudad de M\u00e9xico, donde estableci\u00f3 su taller de encuadernaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n, sin embargo, que mi padre, eterno fugitivo de la justicia perversa que le toc\u00f3 vivir, no desarrollara biblioman\u00eda alguna, es decir, ese deseo compulsivo-obsesivo de acumular libros, pero s\u00ed una aut\u00e9ntica bibliofilia, es decir, un amor por los libros que lo convirti\u00f3 en un encuadernador y restaurador extraordinario. Mientras que Ricardo de Bury acumulaba libros con pasi\u00f3n, mi padre trabajaba para preservarlos. No conceb\u00eda, curiosamente, la necesidad de acumular nada, pero s\u00ed la de tener acceso al conocimiento.<\/p>\n<p>En su caso, ese conocimiento estaba en la Librer\u00eda Internacional que se ubicaba en la calle de Sonora, en la colonia Roma, cuyo due\u00f1o, Roberto Kolb, de origen austriaco, era amigo suyo y le prestaba todos los libros que \u00e9l quer\u00eda porque mi padre sab\u00eda leerlos sin dejar rastro alguno de haber pasado jam\u00e1s por sus manos.<\/p>\n<p>Era un lector compulsivo, o quiz\u00e1, m\u00e1s bien, dedicado, alguien a quien recuerdo siempre leyendo, pero jam\u00e1s poseyendo lo que le\u00eda. Con una enorme cultura enciclop\u00e9dica, cuando muri\u00f3 no dej\u00f3 m\u00e1s que un pu\u00f1ado de libros que le hab\u00edan regalado. Era, tal vez, de los pocos socialistas genuinos que no conceb\u00edan la propiedad privada, por lo que desde\u00f1\u00f3 toda forma de apropiaci\u00f3n. Pensaba en todo esto cuando rele\u00eda esta hermosa edici\u00f3n de Filobibl\u00f3n que hoy presentamos, porque la bibliofilia puede tener diversas manifestaciones.<\/p>\n<p>Ricardo de Bury atesor\u00f3 libros, los acumul\u00f3 a tal grado que posey\u00f3 una de las bibliotecas m\u00e1s ricas de su \u00e9poca, pero finalmente acab\u00f3 en la ruina intentando vanamente mantener su biblioteca \u00edntegra. Muri\u00f3 el 14 de abril de 1345 en la pobreza y sus libros se dispersaron, aparentemente sin destino conocido.<\/p>\n<p>As\u00ed como la vida de mi padre fue realmente apasionante, pues fue un personaje muy activo que vivi\u00f3 dos guerras mundiales y particip\u00f3 de manera activa y militante luchando por sus ideales en una \u00e9poca de gran complejidad hist\u00f3rica, Filobiblon es una obra escrita por un personaje cuya vida, contra lo que uno podr\u00eda tambi\u00e9n suponer, fue tambi\u00e9n fascinante.<\/p>\n<p>Amante de los libros y autor de esta obra fundamental del siglo XIV que trata del amor a los libros, de su preservaci\u00f3n, organizaci\u00f3n y cuidado, estudi\u00f3 filosof\u00eda y teolog\u00eda, tom\u00f3 los h\u00e1bitos con los benedictinos y fue nombrado tutor del futuro rey Eduardo III de Inglaterra y, m\u00e1s adelante, su canciller y tesorero.<\/p>\n<p>Cuentan, entre otras muchas an\u00e9cdotas, que estuvo involucrado en las intrigas previas a la deposici\u00f3n de Eduardo II y que tuvo incluso que esconderse en Par\u00eds para evitar ser aprehendido por los esbirros del rey.<\/p>\n<p>Fue despu\u00e9s de su intensa actividad pol\u00edtica cuando se desarroll\u00f3 plenamente su bibliofilia y se dedic\u00f3 a acumular el importante acervo por el cual ser\u00eda conocido. A lo largo de la historia, no fueron pocos los personajes ilustres que desarrollaron un extraordinario amor por los libros. Lo que s\u00ed es fuera de lo com\u00fan para esas \u00e9pocas es encontrar a un individuo que haya escrito una oda consagrada al libro y, pr\u00e1cticamente, un manual para su aprovechamiento. M\u00e1s all\u00e1 de ofrecernos una idea m\u00e1s precisa de los usos y costumbres de la \u00e9poca, nos permite ver los enormes cambios que ha sufrido la relaci\u00f3n del ser humano con el contenedor original del conocimiento y abre interesantes interrogantes en torno a la transformaci\u00f3n del v\u00ednculo con el objeto.<\/p>\n<p>Durante siglos, poseer una biblioteca propia era sin\u00f3nimo de posesi\u00f3n del conocimiento mismo. Aun aquellos que ten\u00edan una memoria prodigiosa, como era el caso de mi padre, necesitaban volver a los libros para refrescar sus conocimientos o para recrear los pasajes literarios o po\u00e9ticos en cuesti\u00f3n. Hoy, sin embargo, la posesi\u00f3n del libro y su acumulaci\u00f3n en una biblioteca perenne ya no es tan com\u00fan ni tan f\u00e1cil. M\u00e1s r\u00e1pido que lento es, adem\u00e1s, innecesaria. Los libros no caben ya no digamos en los departamentos, ni siquiera en las cada vez menos casas que podr\u00edan disponer de los espacios necesarios.<\/p>\n<p>Entre los muchos casos de bibliotecas fallidas est\u00e1 la de mi madre, que acumul\u00f3 y regal\u00f3 y acumul\u00f3 y regal\u00f3 libros a lo largo de su vida, los \u00faltimos de los cuales ya no encontraron hospedaje digno. M\u00e1s dram\u00e1tico a\u00fan, quiz\u00e1, fue el de la biblioteca de Gustavo Sainz, uno de nuestros grandes novelistas, que se mud\u00f3 a Estados Unidos y se llev\u00f3 su ya extensa biblioteca y que all\u00e1, en Indiana, donde daba clases, creci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, sobrepasando los cien mil vol\u00famenes, para los que nunca encontr\u00f3 un alma caritativa que les diera albergue hasta su muerte.<\/p>\n<p>Hoy debemos preguntarnos a d\u00f3nde nos llevar\u00e1 nuestra bibliofilia. Yo mismo he perdido cientos de t\u00edtulos en mis numerosas mudanzas, y muchos de los que a\u00fan poseo languidecen en cajas que quiz\u00e1 nunca volver\u00e9 a abrir porque no hay ya espacio en los estantes.<\/p>\n<p>La bibliofilia se desvanece entre quienes leen libros electr\u00f3nicos, y rendirle pleites\u00eda a los libros publicados en r\u00fastica hoy en d\u00eda, concebidos para ser ef\u00edmeros, cae en lo rid\u00edculo. Sin embargo, en medio de esto surge una nueva corriente de amantes de las artes y los oficios del libro. En Ediciones del Ermita\u00f1o impartimos talleres de encuadernaci\u00f3n artesanal, desde t\u00e9cnicas muy rudimentales, hasta otras muy sofisticadas en piel. Conviven, pues, en un mismo espacio, los libros electr\u00f3nicos por un lado, los impresos bajo demanda por el otro, con los preciosismos de los libros de artista y libros artesanales.<\/p>\n<p>Es en este contexto, el de la reflexi\u00f3n sobre el significado hist\u00f3rico del libro en su momento y en particular en el siglo XIV, y los cambios que estamos viviendo hoy tanto en materia de valoraci\u00f3n del contenido como del continente, que un libro como Filobiblon de Ricardo de Bury adquiere particular importancia.<\/p>\n<p>Enhorabuena por esta edici\u00f3n.<\/p>\n<p>Noviembre 2018<\/p>\n<p>FIL Guadalajara<\/p>\n<p>Colecci\u00f3n Biblioteca del Editor<\/p>\n<p>UNAM<\/p>\n<p>Alejandro Zenker<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para quienes amamos los libros, leer Filobiblon es como pisar suelo sagrado. El suelo sagrado de lo que nos apasiona. Siendo ateo, puedo imaginar perfectamente la devoci\u00f3n que los libros suscitaron en Ricardo de Bury. Mi padre, que naci\u00f3 en 1898, fue encuadernador y aprendi\u00f3 las artes y los oficios del libro en las prisiones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2353,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[483,3,357,360,6],"tags":[571,451,569,570,568,176],"class_list":["post-2354","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artes-y-oficios-del-libro","category-editor","category-encuadernacion","category-nuevas-publicaciones","category-presentaciones-y-ponencias","tag-biblioteca-del-editor","tag-camilo-ayala","tag-filobiblon","tag-odette-alonso","tag-presentacion-de-libro","tag-unam"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/img_0918.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-BY","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2354"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2354\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2356,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2354\/revisions\/2356"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2353"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}