{"id":2306,"date":"2018-10-14T23:40:57","date_gmt":"2018-10-15T04:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=2306"},"modified":"2018-10-14T23:40:59","modified_gmt":"2018-10-15T04:40:59","slug":"de-erongaricuaro-a-la-ciudad-de-mexico-el-viaje-final-de-mi-madre-para-reposar-con-mi-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2018\/10\/14\/de-erongaricuaro-a-la-ciudad-de-mexico-el-viaje-final-de-mi-madre-para-reposar-con-mi-padre\/","title":{"rendered":"De Erongar\u00edcuaro a la Ciudad de M\u00e9xico: el viaje final de mi madre para reposar con mi padre"},"content":{"rendered":"<p>Tras un \u00e9pico periplo, finalmente trajimos las cenizas de mi madre a la Ciudad de M\u00e9xico, donde ya reposa provisionalmente frente al retrato que ella misma pint\u00f3 de mi padre, Walter, cuyos restos ir\u00e1 a acompa\u00f1ar en breve en un nicho sobre su tumba en el pante\u00f3n alem\u00e1n. Fue una jornada agotadora f\u00edsica y emocionalmente que inici\u00f3 con nuestro viaje a Michoac\u00e1n, estado que sirvi\u00f3 de hogar a mi madre en estos \u00faltimos diez a\u00f1os. Vivi\u00f3 en Erongar\u00edcuaro, peque\u00f1o poblado de menos de tres mil habitantes, cabecera del municipio del mismo nombre y que ha sido polo de atracci\u00f3n para nacionales y extranjeros, por lo que es m\u00e1s conocido de lo que sus diminutas proporciones podr\u00edan indicar. All\u00ed, Martha y  Vincent Geerts, antrop\u00f3sofos amigos de mi madre, construyeron un peque\u00f1o rancho que sirve de sede a la iniciativa \u201cLas canoas altas\u201d y da albergue a una escuela Waldorf a la que acuden ni\u00f1os de los alrededores. Ese proyecto fue el que atrajo la atenci\u00f3n de mi madre, pues ella fue atrop\u00f3sofa pionera en M\u00e9xico, disc\u00edpula del decano Berlin, y maestra en la primera escuela Waldorf en el pa\u00eds. En sus \u00faltimos a\u00f1os de vida, mi madre dio instrucciones contradictorias sobre lo que deber\u00eda ocurrir tras su muerte. Finalmente optamos por seguir las que nos parecieron m\u00e1s razonables y acordes con su cosmovisi\u00f3n. Falleci\u00f3 en Erongar\u00edcuaro, de donde trasladamos su cuerpo a P\u00e1tzcuaro para ser velado tres d\u00edas, contra la norma que dicta que el entierro debe darse en el lapso de 24 horas tras el fallecimiento. Fue en el velorio donde Martha ley\u00f3 un pasaje de la Biblia y un poema que le escribi\u00f3 a mi madre. Denia D\u00edaz y Athena Zenker entonaron con flauta barroca piezas que a mi madre le gustaron en vida, Theo Zenker elabor\u00f3 un dibujo que puso en su f\u00e9retro mientras Miguel Zenker y yo permanecimos esos d\u00edas concentrados en nuestros pensamientos. Finalmente, acompa\u00f1amos su cuerpo para ser cremado en Uruapan. La parte formal, la de los permisos y las actas, fue verdaderamente kafkiana y alg\u00fan d\u00eda, que ya termine todo, la narrar\u00e9 como reflejo de este M\u00e9xico b\u00e1rbaro que a\u00fan habitamos. Por lo pronto comienzo a recobrar la tranquilidad, si bien a\u00fan anida en m\u00ed una profunda tristeza. S\u00e9 que no deber\u00eda ser as\u00ed, porque mi madre tuvo a fin de cuentas la fortuna de vivir m\u00e1s de un siglo de manera plena y creativa, como mujer libre y firme en sus principios y convicciones, y nosotros la fortuna de convivir gran parte de nuestra vida con ella. La noche previa a su fallecimiento cen\u00f3 con normalidad. Amaneci\u00f3 con hambre y parlanchina hasta que, de pronto, guard\u00f3 silencio. Hab\u00eda fallecido as\u00ed, sin avisar. \u201c\u00bfDe qu\u00e9 falleci\u00f3, doctor?\u201d, le preguntaron los que elaboraron el acta de defunci\u00f3n. \u201cDe muerte natural a sus mas de cien a\u00f1os de edad\u201d, contest\u00f3. \u201cUsted sabe que eso no lo podemos poner en el acta\u201d, repusieron. \u201cQue diga entonces: muri\u00f3 empachada de lecturas voraces, de vivencias plenas, de conocimiento acumulado, de comuni\u00f3n con el universo y de un derroche incontenible de amor hacia sus pr\u00f3jimos que le produjo un suspiro profundo que detuvo moment\u00e1neamente su coraz\u00f3n\u201d, contest\u00f3. \u201cEntonces fue un infarto\u201d, repuso el bur\u00f3crata aliviado.<\/p>\n<p>\u201cLa antroposof\u00eda es un sendero de conocimiento que quisiera conducir lo espiritual en el hombre a lo espiritual en el universo\u201d, dijo Rudolf Steiner. As\u00ed quisiera yo ver ahora a mi madre, una mujer profundamente espiritual en vida, encamin\u00e1ndose a lo espiritual en este universo que todos habitamos y que quiz\u00e1s tan pocos comprenden tan cabalmente como lo entendi\u00f3 ella\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras un \u00e9pico periplo, finalmente trajimos las cenizas de mi madre a la Ciudad de M\u00e9xico, donde ya reposa provisionalmente frente al retrato que ella misma pint\u00f3 de mi padre, Walter, cuyos restos ir\u00e1 a acompa\u00f1ar en breve en un nicho sobre su tumba en el pante\u00f3n alem\u00e1n. 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