{"id":1801,"date":"2015-09-25T23:05:56","date_gmt":"2015-09-26T04:05:56","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=1801"},"modified":"2015-09-25T23:05:56","modified_gmt":"2015-09-26T04:05:56","slug":"retrospectiva-tipografica-y-nuevas-tecnologias-en-el-quehacer-editorial-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2015\/09\/25\/retrospectiva-tipografica-y-nuevas-tecnologias-en-el-quehacer-editorial-2\/","title":{"rendered":"Retrospectiva tipogr\u00e1fica y nuevas tecnolog\u00edas en el quehacer editorial"},"content":{"rendered":"<p>Conferencia Tipografilia 09 \/\u00a0Septiembre 2015<\/p>\n<p>Alejandro Zenker<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>En el principio no hab\u00eda congresos sobre tipograf\u00eda, y el amante de esta disciplina vagaba solo mientras reinaba la obscuridad<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le ofrec\u00ed a Paco intentar una retrospectiva tipogr\u00e1fica en esta \u00e9poca de transici\u00f3n tecnol\u00f3gica con particular enfoque en el quehacer editorial y, para hacerlo, he escogido la narraci\u00f3n de mi experiencia personal, pues creo que puede ejemplificar lo que hemos estado viviendo y la vertiginosidad de los cambios que a veces parecieran imperceptibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pertenezco a una generaci\u00f3n privilegiada \u2014aunque quiz\u00e1 cada una lo ha sido a su manera\u2014. A lo que me refiero es a que me ha tocado vivir \u00e9pocas de transici\u00f3n en distintos \u00e1mbitos de mis competencias profesionales y abrirme paso en terrenos nuevos y complejos. Como traductor, impuls\u00e9 no s\u00f3lo la creaci\u00f3n de la primera asociaci\u00f3n de traductores en M\u00e9xico, la ATP, sino que tambi\u00e9n dise\u00f1\u00e9 las primeras licenciaturas en traducci\u00f3n e interpretaci\u00f3n en el pa\u00eds. Fue una \u00e9poca apasionante, posterior a la segunda Guerra Mundial, cuando empezaron a surgir las asociaciones de traductores en el mundo y los intentos de convertir el oficio en profesi\u00f3n. Una situaci\u00f3n similar enfrent\u00e9 en el terreno de la edici\u00f3n, ya que en el pa\u00eds no hab\u00eda carreras que abordaran el quehacer editorial, de tal suerte que, en los a\u00f1os ochenta, organic\u00e9 con otros colegas los primeros seminarios para la formaci\u00f3n de editores, lo que puso de manifiesto el gran vac\u00edo imperante en materia de sistematizaci\u00f3n del conocimiento para su transmisi\u00f3n curricular. Yo estaba en esos entonces m\u00e1s centrado en los temas de la did\u00e1ctica de la traducci\u00f3n, pero el quehacer editorial me hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n toda mi vida, pues mi padre fue encuadernador y nac\u00ed y crec\u00ed entre libros, libreros, editores y dem\u00e1s fauna a su alrededor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue en mi infancia cuando se dieron mis aproximaciones primeras a la tipograf\u00eda debido al uso intensivo que se le daba para dorar lomos y ornamentar portadas de libros empleando el tipo m\u00f3vil. Pero mi enfrentamiento con la complejidad tipogr\u00e1fica ocurri\u00f3 cuando, siendo traductor, me inici\u00e9 en la edici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una manera de ganarme la vida era haciendo correcci\u00f3n de originales, galeras y planas, lo cual significaba echarme un clavado en un aspecto fundamental del quehacer editorial: la tipograf\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hablo de una \u00e9poca en la que no hab\u00eda en M\u00e9xico escuelas, ni cursos ni diplomados para futuros editores, y menos congresos sobre tipograf\u00eda. S\u00f3lo hab\u00eda dos maneras de allegarse los conocimientos: buscando literatura cl\u00e1sica al respecto, que era dif\u00edcil de encontrar, o convirti\u00e9ndote en aprendiz de alguien reconocido y docto en la materia. En mi caso, tuve la extra\u00f1a fortuna de encontrar varios maestros que, a cuentagotas, me fueron transmitiendo sus conocimientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>En la era anal\u00f3gica, la tipograf\u00eda era cuesti\u00f3n de \u201ciniciados\u201d. Despu\u00e9s, tambi\u00e9n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando hablo de \u201cmaestros\u201d, no crean que me refiero a personas que te transmit\u00edan de manera estructurada y sistem\u00e1tica los conocimientos de la disciplina en cuesti\u00f3n. Se trataba, m\u00e1s bien, de una suerte de \u201ciniciados\u201d a los que les arrancabas literalmente los conocimientos cada vez que comet\u00edas errores, pues no faltaban llamadas de atenci\u00f3n, jalones de oreja o sabias admoniciones del tipo: \u201cNo seas pendejo, Alejandro; con esta interl\u00ednea har\u00e1s que la mirada del lector se pierda y no encuentre con fluidez la l\u00ednea siguiente\u201d. As\u00ed, de manera escueta, hab\u00edas recibido tu primera e inolvidable lecci\u00f3n de <em>lectotipograf\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Admito, sin embargo, que quienes me dieron entrada a los secretos de la tipograf\u00eda aplicada al libro fueron muy generosos conmigo. Sin duda, uno de los primeros en despejarme dudas entre charla y charla y tequila y tequila en el Veracruz, fue Al\u00ed Chumacero, que oficiaba en el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica cuando ten\u00eda sus oficinas en la calle de Parroquia esquina con avenida Universidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me hac\u00eda yo cargo de la preproducci\u00f3n de <em>El Trimestre Econ\u00f3mico<\/em>, revista de gran complejidad tipogr\u00e1fica del Fondo. La preproducci\u00f3n abarcaba la lectura y el cotejo del original \u00a0\u2014algunos de los art\u00edculos eran traducidos\u2014, la tipograf\u00eda, la formaci\u00f3n y las lecturas de galeras y planas, as\u00ed como la realizaci\u00f3n de la contraprueba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esas \u00e9pocas me especialic\u00e9 en libros de econom\u00eda, de gran complejidad tipogr\u00e1fica, cuya producci\u00f3n muchos rechazaban pese a ser de las obras mejor pagadas. Aceptar el reto no s\u00f3lo me permiti\u00f3 adentrarme en los secretos tipogr\u00e1ficos: tambi\u00e9n me asegur\u00f3 trabajo durante muchos a\u00f1os. Adem\u00e1s de Al\u00ed, otros de mis maestros fueron Felipe Garrido, Gerardo Cabello y Rafael L\u00f3pez Castro, disc\u00edpulo, a su vez, de Vicente Rojo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El aprendizaje fue arduo. Si los rudimentos de la tipograf\u00eda ya eran de por s\u00ed complejos, su aplicaci\u00f3n a las ecuaciones matem\u00e1ticas, a las tablas y a las gr\u00e1ficas presentaba cada vez mayores dificultades. Lo mismo ocurr\u00eda con textos especializados en ling\u00fc\u00edstica que incluyeran caracteres en griego antiguo, chino, transcripciones fon\u00e9ticas, etc., a los que me fui enfrentando con el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo disponer los elementos en la p\u00e1gina en blanco? \u00bfQu\u00e9 reglas se aplicaban? Me preocupaba particularmente este punto, dado que sol\u00eda tratar de ser met\u00f3dico y aprender las normas para tomarlas como punto de partida. Abordaba, pues, el trabajo tipogr\u00e1fico siguiendo los mismos preceptos con que hab\u00eda desarrollado una did\u00e1ctica de la traducci\u00f3n: no puedes romper las reglas sin antes conocerlas y dominarlas, aunque el buen Gerardo Cabello, insist\u00eda en lo siguiente: \u201cHay que obedecer las reglas, pero no aplicarlas a lo pendejo\u201d. Y en el mundo editorial era m\u00e1s que frecuente encontrar aberraciones tipogr\u00e1ficas que, m\u00e1s que invitar a la lectura, la entorpec\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tipograf\u00eda deb\u00eda, en mi opini\u00f3n, responder a reglas precisas que facilitaran la labor del lector, a una especie de \u201cciencia lectotipogr\u00e1fica\u201d (<em>Lesetypographie<\/em>) a partir de cuyas normas se pudiera jugar con las familias tipogr\u00e1ficas y las variaciones que se desprenden de juego con los elementos. Posteriormente diferenciar\u00eda en mi estrecho mundo del desconocimiento los dos conceptos: la tipograf\u00eda como arte de dise\u00f1ar fuentes y t\u00e9cnica de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica para la impresi\u00f3n, y la lectotipograf\u00eda como el conjunto de ciencia, t\u00e9cnica y arte destinado a facilitar la lectura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Los \u201cmaestros\u201d y sus \u201csecretos\u201d o la dictadura de la mancha tipogr\u00e1fica<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un aspecto interesante lo constituy\u00f3 lo que podr\u00edamos llamar la \u201cdictadura de la mancha tipogr\u00e1fica\u201d. En la era anal\u00f3gica, los recursos para evitar o corregir viudas y hu\u00e9rfanos, colitas (tambi\u00e9n llamada l\u00ednea ladrona, la que ocupa menos espacio que el blanco de la sangr\u00eda), callejones y r\u00edos, entre otros, eran limitados. Es decir, no exist\u00eda la posibilidad, que emergi\u00f3 con el DTP, de ampliar con facilidad el interletrado y espaciado entre palabras. Por lo tanto, el corrector, particularmente el de planas (es decir, de segundas y terceras pruebas), se convert\u00eda en un genuino dictador que pod\u00eda enmendarle la plana al autor y al traductor. Aunque al hablar de esto con una de mis colaboradoras, me dijo: \u201cObjeci\u00f3n. Como corrector, era una aut\u00e9ntica monserga y una labor artesanal de <em>paste up<\/em> sacar adelante aquellos textos. Si acaso se ten\u00eda acceso al autor, hab\u00eda que explicarle la l\u00f3gica del asunto \u2014cambiar lo m\u00ednimo para que siga diciendo lo mismo, pero que quepa\u2014 para que lo resolviera, pero como casi nunca era factible, se hac\u00edan malabares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Incluso pend\u00eda sobre nuestras cabezas la amenaza de que si ten\u00edan que volver a parar l\u00edneas completas, el costo saldr\u00eda de nuestra paga. El tirano era el editor\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El caso es que infinidad de textos fueron modificados para ganar una colita, evitar una viuda, etc. Como yo ven\u00eda de la escuela de la traducci\u00f3n, donde el traductor suele ser muy celoso de su versi\u00f3n, la facilidad con que los correctores modificaban oraciones, incluso originalmente escritas en espa\u00f1ol de novelas y cuentos, por ejemplo, aquello no dejaba de sorprenderme. En buena medida se le daba m\u00e1s importancia a la est\u00e9tica tipogr\u00e1fica, que al contenido; es decir, se buscaba adaptar el contenido a la mancha tipogr\u00e1fica. Observando y aplicando aprend\u00ed much\u00edsimo de quienes, como Al\u00ed Chumacero o Felipe Garrido, arrastraban la pluma sobre originales, galeras y planas. Entre las leyendas editoriales que circulan por ah\u00ed est\u00e1 la de que Al\u00ed Chumacero, que tuvo a su cargo la edici\u00f3n de <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, de Juan Rulfo, hizo muchas correcciones al texto. En entrevistas posteriores admite la posibilidad de que Juan Jos\u00e9 Arreola haya, efectivamente, enmendado la plana, pero que \u00e9l, como tip\u00f3grafo, jam\u00e1s lo hizo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conociendo a Al\u00ed, dudo que no haya metido la mano mirando la mancha tanto o m\u00e1s que el garabato. As\u00ed nos las gast\u00e1bamos en esas \u00e9pocas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>El surgimiento del DTP<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo eso cambi\u00f3 con el surgimiento del DTP. Como ya hab\u00eda trabajado durante a\u00f1os con el tipo m\u00f3vil, luego con el linotipo, m\u00e1s tarde con la fotocomposici\u00f3n y la <em>Composer<\/em>, esta \u00faltima desarrollada por IBM, cuando emergi\u00f3 la posibilidad de hacer uso de la computadora con programas como Pagemaker y Ventura, el universo se ampli\u00f3 de una manera nunca antes vista ni concebida, y se plantearon interrogantes al modus operandi de quienes hab\u00edan tenido en sus manos las publicaciones durante siglos, y viceversa, los tip\u00f3grafos cl\u00e1sicos se escandalizaron al ver c\u00f3mo los advenedizos comet\u00edan barbaridades desatendiendo las reglas. Para evitar una viuda, ya no modificabas la redacci\u00f3n: contra\u00edas o expand\u00edas los espacios del p\u00e1rrafo. Era un desprop\u00f3sito particularmente porque, en sus inicios, los algoritmos que determinaban la ampliaci\u00f3n o reducci\u00f3n proporcional de los espacios, o la aplicaci\u00f3n de la divisi\u00f3n sil\u00e1bica, a\u00fan eran muy rudimentarios, lo que arrojaba l\u00edneas muy abiertas o excesivamente condensadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los nuevos \u201ctip\u00f3grafos\u201d tampoco obedec\u00edan las normas elementales, como la limitaci\u00f3n de signos de puntuaci\u00f3n y la divisi\u00f3n sil\u00e1bica, por ejemplo. La est\u00e9tica tipogr\u00e1fica como elemento rector del quehacer editorial comenz\u00f3 a desvanecerse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A esto le siguieron fen\u00f3menos propios del mercado. Mientras que en una \u00e9poca el traductor y el editor contaban con el tiempo \u201cnecesario\u201d para llevar a cabo su labor, lo que pod\u00eda hacer que la publicaci\u00f3n de una obra tomara literalmente a\u00f1os, de la noche a la ma\u00f1ana se exigi\u00f3 acelerar el proceso a toda costa. La est\u00e9tica tipogr\u00e1fica era lo de menos. Es m\u00e1s, el costo incid\u00eda con demasiada frecuencia en la determinaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas tipogr\u00e1ficas de una obra, lo que llev\u00f3 a publicar libros en puntajes rid\u00edculamente peque\u00f1os con interl\u00edneas casi nulas. La preocupaci\u00f3n por la lectotipograf\u00eda pas\u00f3 a un plano secundario o dej\u00f3 de existir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A esto se sumaron dos fen\u00f3menos diametralmente opuestos: por un lado, el dise\u00f1o de familias tipogr\u00e1ficas profesionales que ofrec\u00edan cientos de combinaciones para un <em>kerning<\/em> id\u00f3neo, compuestas por fuentes especiales que permit\u00edan combinar arm\u00f3nicamente elementos con patines y otros sin patines, as\u00ed como versalitas y cursivas adecuadas para el manejo integral de la familia tipogr\u00e1fica; y por el otro, una enorme cantidad de fuentes de todos los estilos, transicionales, modernas, egipcias, grotescas, geom\u00e9tricas, script, etc., que ven\u00edan como parte de los paquetes de programas como Corel Draw y que en su mayor parte eran de muy mala calidad, sin definici\u00f3n de pares para un <em>kerning<\/em> arm\u00f3nico ni algoritmos propios para el <em>interletraje<\/em> y espaciado entre palabras. Las primeras, al ser profesionales, eran sumamente caras; las otras, al ser parte de un paquete, carec\u00edan de valor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eso vino a corromper terriblemente el escenario de la composici\u00f3n tipogr\u00e1fica en el terreno del quehacer editorial y a hacer de la experiencia lectora un criterio secundario o inexistente en la industria editorial contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un elemento adicional, y poco conocido, fue que durante a\u00f1os carecimos de muchas fuentes especializadas y de recursos para alterarlas o completarlas, de tal suerte que muchos libros con especialidades tuvieron que ser compuestos con recursos adicionales: desde intervenci\u00f3n manual hasta uso de tipograf\u00edas autoadheribles, como Letraset, con lo que se hac\u00edan milagros. Como, a fin de cuentas, del resultado final de la labor de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica, es decir, de lo que llam\u00e1bamos \u201coriginal mec\u00e1nico\u201d, se pasaba a la elaboraci\u00f3n de negativos, esos ajustes manuales, sumamente laboriosos en algunos casos, no eran tan perceptibles para el lector com\u00fan. La transici\u00f3n tecnol\u00f3gica arroj\u00f3, pues, una \u00e9poca de grandes barbaridades tipogr\u00e1ficas que alg\u00fan d\u00eda alg\u00fan investigador masoquista rescatar\u00e1 para la memoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Los programas para la modificaci\u00f3n de fuentes tipogr\u00e1ficas<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con todo, es importante se\u00f1alar a estas alturas el surgimiento de herramientas imprescindibles para estas obras con especialidades tipogr\u00e1ficas de las que he hablado: los programas para el dise\u00f1o y modificaci\u00f3n de fuentes. Mientras que en ese pasado reciente entregabas \u201ccartones\u201d o \u201cpruebas finas\u201d al fotolito para la realizaci\u00f3n de negativos, en la \u00e9poca del DTP se fueron exigiendo cada vez m\u00e1s resultados finales limpios, sin pegostes, lo que hoy es imprescindible, ya que los originales mec\u00e1nicos son inimaginables en este mundo donde rigen netamente los archivos electr\u00f3nicos. As\u00ed las cosas, tener la capacidad de modificar y complementar fuentes fue cada vez m\u00e1s importante. Hay que figurarse el salto mortal que implic\u00f3 para un inmigrante digital como yo, proveniente de una vertiente pedag\u00f3gica y luego literaria con especializaci\u00f3n en traducci\u00f3n. Meterte en el coraz\u00f3n del dise\u00f1o de la fuente, modificarla exitosamente y aplicarla a las publicaciones especializadas fue todo un reto. Pero, sin eso, gran parte de las publicaciones que tuve en mis manos no habr\u00edan podido realizarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>C\u00f3mo allegarse los conocimientos en la \u00e9poca de transici\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s aprender a modificar o redise\u00f1ar fuentes constituy\u00f3 uno de los desaf\u00edos m\u00e1s exigentes. Sin embargo, en la \u00e9poca de la tipograf\u00eda anal\u00f3gica uno se convert\u00eda en aprendiz de quienes dominaban hasta cierto punto los rudimentos. \u00bfQu\u00e9 hacer, entonces, en una \u00e9poca en que los paradigmas cambiaban r\u00e1pida y radicalmente y no hab\u00eda maestros ni referentes en ese terreno \u2014el de las nuevas tecnolog\u00edas\u2014, o al menos no en M\u00e9xico? \u00bfA qui\u00e9nes acudir? \u00bfC\u00f3mo aclarar las numerosas dudas que surg\u00edan no s\u00f3lo de los nuevos procesos de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica, sino tambi\u00e9n de las reglas de mercado? Uno estaba pr\u00e1cticamente solo y su alma. A menos, claro, que te allegaras recursos, como las publicaciones que comenzaron a surgir en esas \u00e9pocas y que abordaban todos, o al menos gran parte de los aspectos que te preocupaban.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los que fuimos pioneros en esa \u00e9poca de transici\u00f3n tuvimos que v\u00e9rnoslas solos, leyendo vorazmente cuanta informaci\u00f3n ca\u00eda en nuestras manos, buscando revistas especializadas, algunas de las que a\u00fan guardo celosamente en uno de mis roperos, y localizando interlocutores en ese amplio desierto de desconocimiento e incertidumbre. Por supuesto, hablo de una \u00e9poca donde no exist\u00edan las redes sociales, de manera que buscar a los otros que seguramente tambi\u00e9n batallaban con los mismos problemas, o que quiz\u00e1 ten\u00edan respuestas a preguntas a las que uno no les hallaba la cuadratura, era casi imposible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tuve la fortuna de coincidir con algunos colegas, particularmente Carlos Palleiro, con quienes intercambiaba informaci\u00f3n y opiniones. En esa \u00e9poca volv\u00ed a refrendar un principio que hoy debe regir nuestra vida profesional: nunca puedes dejar de aprender, pues en \u00e9pocas de transici\u00f3n tecnol\u00f3gica, las interrogantes superan las certidumbres. Y en el terreno tipogr\u00e1fico eso es a\u00fan m\u00e1s v\u00e1lido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>Solar y Ediciones del Ermita\u00f1o como proyectos permanentemente experimentales<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme contextualizar toda esa experiencia. Ediciones del Ermita\u00f1o naci\u00f3 en 1984 y, durante diez a\u00f1os, edit\u00f3 de manera tradicional en muchos sentidos. Un a\u00f1o despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n, surgi\u00f3 Solar como empresa de servicios. A ambas las fusion\u00e9 a\u00f1os m\u00e1s tarde. De 1986 a 1994 me toc\u00f3 experimentar en el terreno del uso de la computadora y dispositivos perif\u00e9ricos para la preproducci\u00f3n editorial. Fue la \u00e9poca en que pasamos de la fotocomposici\u00f3n y medios alternativos, como la Composer y el mismo linotipo, cuyo uso sobrevivi\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s, a las fuentes digitales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esa \u00e9poca, pocos guardan recuerdos porque fui de los escasos aventurados que explor\u00f3 casi todo lo que emergi\u00f3 en ese entonces. En un principio, la tipograf\u00eda que pod\u00edas imprimir en impresoras l\u00e1ser estaba compuesta por simples bitmaps, o mapas de bits, con una resoluci\u00f3n m\u00e1xima de 300 puntos por pulgada. Su baja resoluci\u00f3n, que arrojaba un resultado \u201cpixelado\u201d a ojo pel\u00f3n, hizo que en sus inicios los editores la rechazaran.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando surgi\u00f3 una compa\u00f1\u00eda llamada LaserMaster, que pocos recuerdan, que desarroll\u00f3 tanto <em>hardware<\/em> como <em>software<\/em> que permit\u00eda elevar la cantidad de bits de los que se compon\u00eda la tipograf\u00eda en aquel entonces. As\u00ed pasamos de los 300 a los 410 puntos por pulgada y, luego, a los 600, a los 800, a los 1000, y as\u00ed sucesivamente hasta llegar a los 1800. Los resultados ya eran sorprendentes y rivalizaban, hasta cierto punto, con la fotocomposici\u00f3n. Su tecnolog\u00eda combinaba las LaserJet II de HP con tarjetas de procesamiento de datos de LaserMaster, que eran muy costosas pero lograban su objetivo. Nosotros, en Solar, incorporamos desde sus inicios esa tecnolog\u00eda y seguimos todo su proceso. M\u00e1s adelante, LaserMaster cre\u00f3 el primer monitor monocrom\u00e1tico WYSIWYG que permit\u00eda incluso ver las complej\u00edsimas formulas matem\u00e1ticas en el monitor conforme las compon\u00edas con un lenguaje de programaci\u00f3n que luego fue sustituido por programas m\u00e1s intuitivos, Ventura, por ejemplo. Fue la \u00e9poca en que pasamos tambi\u00e9n de la fuente compuesta de bitmaps a las fuentes vectorizadas, y del punto de tama\u00f1o fijo de las impresoras al desarrollo del punto variable que, mediante interpolaci\u00f3n, lograba mejorar notablemente el resultado visual de la tipograf\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los medios profesionales esa batalla la libraba LaserMaster contra el Postscript, inicialmente terriblemente lento, lenguaje que se fue imponiendo en la tecnolog\u00eda de impresi\u00f3n. El desenlace lo conocen: el Postscript de Adobe finalmente se impuso, fue ganando en capacidad de resoluci\u00f3n en la combinaci\u00f3n <em>hardware<\/em> y <em>software<\/em> y LaserMaster desapareci\u00f3. Durante a\u00f1os, el est\u00e1ndar en materia de resoluci\u00f3n en blanco y negro se fij\u00f3 en los 600 puntos por pulgada, pues a partir de los 410 puntos el ojo dejaba de percibir la diferencia. Hoy, la resoluci\u00f3n est\u00e1ndar es mucho mayor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n que signific\u00f3 el surgimiento de la impresi\u00f3n digital para la industria editorial a principios de los a\u00f1os noventa parti\u00f3 de la tipograf\u00eda vectorizada y la resoluci\u00f3n de los 600 puntos por pulgada interpolados que hab\u00edamos alcanzado con las LaserJet II de escritorio. Se trataba de las famosas impresoras Docutech de Xerox, las cuales incorporamos en Solar y Ediciones del Ermita\u00f1o en 1994.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de ese momento, vivimos toda la evoluci\u00f3n en materia de impresi\u00f3n digital, pues en el 2000 cambiamos de Xerox a Heidelberg, poco despu\u00e9s a tecnolog\u00eda de Oc\u00e9 y, finalmente, hoy, volvimos a Xerox, con impresoras que rondan los 2800 puntos por pulgada de resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa tecnolog\u00eda plante\u00f3 desde un principio lo que apenas hoy estamos haciendo exitosamente: la producci\u00f3n de libros a nivel internacional sin necesidad de exportarlos f\u00edsicamente: los que viajan son los archivos. As\u00ed, el tiro corto que uno imaginaba en los noventa, hoy es posible de uno en uno; es decir, es rentable imprimir un solo ejemplar digitalmente. Esto ya lo hacemos a trav\u00e9s de una alianza que hemos forjado empresas de M\u00e9xico, Espa\u00f1a, Argentina y Colombia, con m\u00e1s pa\u00edses a punto de unirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Explico todo esto porque la tipograf\u00eda tambi\u00e9n implica resoluci\u00f3n y, por tanto, calidad de impresi\u00f3n para el lector. Y todo esto, que menciono muy someramente aplicado a la producci\u00f3n de libros con interiores en negro, aplica tambi\u00e9n para el color, que vivi\u00f3 evoluciones y revoluciones similares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya entrados en el tema, un dato que no quisiera soslayar es el de las resistencias a imaginar e incorporar el futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el 2001 llev\u00e9 a cabo una ins\u00f3lita alianza entre Heidelberg, fabricante de impresoras digitales, Adobe y Apple con objeto de montar en la FIL de Guadalajara el Pabell\u00f3n Tecnol\u00f3gico que tuve el gusto de idear y dirigir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llevamos a la FIL toda la tecnolog\u00eda, impresoras en negro y a color, guillotinas y encuadernadoras, adem\u00e1s de computadoras de Apple cargadas con el <em>software<\/em> de Adobe y les mostramos a los editores lo que ser\u00eda el futuro pr\u00f3ximo: el libro electr\u00f3nico basado en el Content Server o Content Guard. Todo el futuro del libro, de la tipograf\u00eda, del quehacer editorial lo tuvimos all\u00ed, en M\u00e9xico, ante los ojos de cuantos quisieron verlo, pues fue el pabell\u00f3n m\u00e1s grande del que se tenga memoria en la FIL. Pero nadie hizo caso. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s aparecer\u00edan el Kindle, el iPhone y la iPad. Me gusta decir que tuvimos aqu\u00ed, en M\u00e9xico, el futuro y la posibilidad de adelantarnos a \u00e9l en nuestras manos, pero la ceguera prevaleci\u00f3, como escribi\u00f3 Saramago: \u201cNo nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>La desaparici\u00f3n de los editores cl\u00e1sicos y la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica de los dise\u00f1adores gr\u00e1ficos <em>vs.<\/em> los dise\u00f1adores editoriales<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero regreso al tema de los editores con un tema que levanta \u00e1mpulas hoy en d\u00eda y que es la oposici\u00f3n entre la formaci\u00f3n del dise\u00f1ador gr\u00e1fico <em>vs<\/em>. la del dise\u00f1ador editorial debido a la desaparici\u00f3n del editor de la vieja guardia, que se fue replegando hasta desaparecer ante la imposibilidad de comprender los nuevos paradigmas que enfrent\u00e1bamos. Quienes estamos en el frente editorial, es decir, en la edici\u00f3n de libros, tenemos que abordar el reto del dise\u00f1o editorial contemplando un sinf\u00edn de elementos que la educaci\u00f3n del dise\u00f1ador gr\u00e1fico actual no incluye usualmente y que se resume en ese concepto que he mencionado varias veces: el de la lectotipograf\u00eda. La falta de un conocimiento preciso de las ciencias detr\u00e1s de la capacidad de leer textos largos es uno de los impedimentos para que la lectura prospere. El editor cl\u00e1sico, del tipo de Al\u00ed Chumacero, prestaba particular atenci\u00f3n a la est\u00e9tica tipogr\u00e1fica del libro \u2014ya fuera de narrativa, poes\u00eda o de temas cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos de la \u00e9poca\u2014 partiendo del lector.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carec\u00edamos en ese entonces de los elementos cient\u00edficos de los que hoy disponemos para determinar la elecci\u00f3n de los rasgos de la familia tipogr\u00e1fica id\u00f3nea en funci\u00f3n del tipo de texto, as\u00ed como de la disposici\u00f3n de los elementos en la caja, o en la p\u00e1gina, o en el espacio sobre el que ser\u00e1n desplegados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los dos terrenos que podr\u00edan ocuparnos en el marco de esta tem\u00e1tica, es decir, el del dise\u00f1o de fuentes, de familias tipogr\u00e1ficas, as\u00ed como de su uso con prop\u00f3sitos espec\u00edficos, el fin \u00faltimo y, por tanto, fundamental, debe ser el de la lectura, el de facilitar que el lector tenga una experiencia grata y exitosa al enfrentarse a un texto. \u00bfC\u00f3mo responder a esto cuando se carecen de los conocimientos necesarios propios de la lectotipograf\u00eda?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un problema que evidencia la imposibilidad de crear hoy en d\u00eda reglas est\u00e1ticas, es la constante transformaci\u00f3n de los medios de lectura. Si bien la lectura sobre papel sigue predominando, la lectura sobre dispositivos electr\u00f3nicos va en r\u00e1pido ascenso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esos cambios en los medios, por lo general, se anticipan a la evoluci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico de los procesos que llevan a la adecuada percepci\u00f3n de los impulsos visuales o auditivos que enfrentamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como supondr\u00e1n, a lo largo de los a\u00f1os he participado en todas las discusiones imaginables en torno a ventajas y desventajas de las nuevas tecnolog\u00edas. La relativa desaparici\u00f3n de la est\u00e9tica tipogr\u00e1fica en dispositivos como Kindle constituye un tema en s\u00ed. No s\u00f3lo se desvanece la percepci\u00f3n de p\u00e1gina, sino tambi\u00e9n de gran parte de los elementos est\u00e9ticos de la tipograf\u00eda cl\u00e1sica. No obstante, pese a que en t\u00e9rminos de libros cada vez se lee menos, en cuanto a textos se lee quiz\u00e1 cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los dise\u00f1adores de fuentes y familias tipogr\u00e1ficas enfrentan ahora retos complejos: un mismo archivo pretende navegar en distintos soportes (papel, lectores de tinta electr\u00f3nica, tabletas, tel\u00e9fonos inteligentes). A los dise\u00f1os de p\u00e1ginas responsivas (es decir, que se adaptan al tipo y tama\u00f1o del dispositivo) corresponden familias tipogr\u00e1ficas tambi\u00e9n responsivas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un entorno tipogr\u00e1fico tan complejo requiere dise\u00f1adores y tip\u00f3grafos que sepan dar soluciones adecuadas en funci\u00f3n de las necesidades de lectores diversos y que comprendan la complejidad del reto. Es all\u00ed donde encuentro una gran laguna en la actual formaci\u00f3n de dise\u00f1adores carentes, en gran medida, de los conocimientos necesarios para acometer las tareas espec\u00edficas del dise\u00f1o tipogr\u00e1fico destinado al libro y publicaciones en general, de lectura parcial o totalmente lineal o inmersiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>Retos para la comunicaci\u00f3n basada en la tipograf\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro aspecto fascinante de la transici\u00f3n tecnol\u00f3gica de la tipograf\u00eda lo constituye la posibilidad de generar, en el \u00e1mbito del libro electr\u00f3nico, pero tambi\u00e9n en el del libro impreso, soluciones para satisfacer las necesidades de una poblaci\u00f3n con capacidades visuales y de comprensi\u00f3n diversas. Durante siglos se ha editado para un lector gen\u00e9rico con capacidades visuales digamos \u201cest\u00e1ndares\u201d. As\u00ed como en un principio las dificultades visuales (miop\u00eda, astigmatismo) les imped\u00edan a las personas desenvolverse normalmente hasta la invenci\u00f3n de los lentes, otros trastornos visuales pueden hoy en d\u00eda dificultar o impedir la lectura. El libro electr\u00f3nico tiene avances y ventajas notables en ese \u00e1mbito, pues ofrece la posibilidad de que el usuario modifique el tama\u00f1o de la letra, el color del fondo e incluso la familia tipogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A finales del siglo pasado, un grupo de investigadores australianos me visit\u00f3 para plantearme un proyecto que estaban realizando en su pa\u00eds y que deseaban explorar en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se trataba, precisamente, de juegos con la disposici\u00f3n de los elementos que complementan la tipograf\u00eda en la plana, por ejemplo, una l\u00ednea sobre fondo claro, la siguiente calada sobre fondo obscuro, o secuencias de fondo claro y obscuro palabra por palabra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>T\u00e9cnicamente, la impresi\u00f3n digital, de la que fuimos pioneros en M\u00e9xico, abr\u00eda la posibilidad de elaborar e imprimir libros ad hoc seg\u00fan las necesidades visuales de cada usuario. Diversas dificultades nos impidieron realizarlo en M\u00e9xico en ese entonces. No obstante, hoy estamos en condiciones de producir libros impresos de uno en uno y la personalizaci\u00f3n en funci\u00f3n de las necesidades visuales de cada individuo ser\u00eda t\u00e9cnicamente posible. Por supuesto, el surgimiento de los dispositivos electr\u00f3nicos de lectura hace menos plausible la exploraci\u00f3n de este ejercicio sobre papel, debido a las capacidades infinitamente m\u00e1s flexibles de los nuevos dispositivos. Pero nos da una idea de la viabilidad e importancia de explorar desde el punto de vista del dise\u00f1o editorial la adaptabilidad del texto a las circunstancias del individuo, incluso en esos casos extremos en que se requiere de una diferenciaci\u00f3n de cada elemento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin ir tan lejos, mucho ayudar\u00eda impulsar una cultura del dise\u00f1o editorial con la mira puesta realmente en el lector. Cuando las encuestas hablan de lo poco que se lee y los encuestados aducen que leer los adormece, que les cuesta trabajo concentrarse, que pierden el hilo, etc., generalmente atribuimos el fen\u00f3meno a una falta de educaci\u00f3n y cultura y no a la posibilidad de que a algunos (o a muchos) el err\u00f3neo dise\u00f1o tipogr\u00e1fico les impida leer. Basta que la caja sea excesivamente ancha, que el tama\u00f1o de la letra sea muy peque\u00f1o o que la interl\u00ednea sea inadecuada, para que propiciemos una experiencia lectora frustrante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como ejemplo cabe se\u00f1alar que los dispositivos electr\u00f3nicos de lectura han tenido creciente \u00e9xito entre la poblaci\u00f3n adulta y de la tercera edad, precisamente porque pueden adaptar el tama\u00f1o de la fuente a sus necesidades visuales. Infinidad de adultos mayores hab\u00edan dejado de leer precisamente porque les resultaba imposible lidiar con textos parados de 11 en 13 o, peor a\u00fan, de 10 en 11 puntos por ejemplo. Eso pone de manifiesto tambi\u00e9n la necesidad de dise\u00f1ar fuentes para vista cansada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li>El futuro del libro, la lectura\u2026 y la tipograf\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese contexto, desde hace a\u00f1os me he preguntado no s\u00f3lo cu\u00e1l ser\u00e1 el futuro del libro, tema sobre el que he organizado varios coloquios, sino tambi\u00e9n cu\u00e1l ser\u00e1 el futuro de la lectura. Un problema que enfrentamos en el terreno editorial tiene que ver con esa interrogante, de cuya soluci\u00f3n se desprender\u00eda la respuesta a un tema espinoso: \u00bfcu\u00e1l debe ser el perfil del editor del futuro? De igual manera podr\u00edamos preguntarnos cu\u00e1l ser\u00eda el perfil del tip\u00f3grafo del futuro. En el caso de la edici\u00f3n, el problema es may\u00fasculo, debido a los r\u00e1pidos cambios que se est\u00e1n dando en nuestro medio. Sabemos que hoy en d\u00eda, particularmente en \u00e1mbitos tan din\u00e1micos como los nuestros, cuando formamos profesionales no lo podemos hacer con la mirada puesta en lo que prevalece, a menos que queramos formar legiones de editores disfuncionales probablemente destinados a engrosar las filas del desempleo. La formaci\u00f3n del editor debe considerar una serie de destrezas derivadas de esta \u00e9poca que llamo \u201cde transici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es decir, por un lado, debe poder enfrentar necesidades de la edici\u00f3n tradicional, digamos, de la edici\u00f3n del libro impreso. Eso ya implica el conocimiento de las normas tradicionales bajo las que, digamos, Al\u00ed Chumacero trabajaba, por dar un ejemplo. Pero podemos anticipar que la mayor parte de los editores necesitar\u00e1 al menos dos soluciones adicionales: por un lado, la generaci\u00f3n de archivos PDF tanto para publicaciones electr\u00f3nicas est\u00e1ticas como para lo que llamamos la e-distribuci\u00f3n y la producci\u00f3n digital bajo demanda, como la elaboraci\u00f3n de ePubs, que est\u00e1n en constante evoluci\u00f3n, para el mercado del libro electr\u00f3nico. Y cada uno de estos aspectos tiene su carga de complejidad tipogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si nos vamos a los libros de texto, o de difusi\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, los problemas comienzan a aumentar por la cantidad de variables que involucran. Tanto en la Maestr\u00eda en Dise\u00f1o Editorial de la UAM como en los diplomados de la UNAM\/Caniem, donde he dado clases, al enfrentar a los alumnos a ese creciente universo de posibilidades, m\u00e1s temprano que tarde les quedan claras sus limitaciones y el reto que enfrentan a futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se tienen que allegar permanentemente conocimientos no s\u00f3lo de los que hoy carecen, sino de los que est\u00e1n surgiendo d\u00eda a d\u00eda. Un editor en esta \u00e9poca de transici\u00f3n, en suma, no puede dejar de aprender. Es m\u00e1s, tiene que ser capaz de ir a la vanguardia y, de ser posible, tomar la delantera. \u00bfDe d\u00f3nde saco esa conclusi\u00f3n? Del r\u00e1pido cambio generacional que hoy presenta una variable in\u00e9dita en la historia de la humanidad: el surgimiento del nativo digital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa categor\u00eda, la del nativo digital, tan en boga por un lado y tan incomprendida por el otro, es la que, en mi opini\u00f3n, nos enfrenta a quienes estamos en el frente editorial, al igual que en el acad\u00e9mico, a constantes retos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para quien no lo sepa, entendemos por nativo digital a quien ha nacido y crecido expuesto al uso constante de medios electr\u00f3nicos, digitales, como computadoras, tabletas, tel\u00e9fonos inteligentes, consolas de juegos, etc. Partimos \u2014por investigaciones realizadas\u2014 de que \u00e9stos constituyen no s\u00f3lo un cambio generacional evolutivo, como muchos otros del pasado, sino cualitativo, pues su cerebro comienza a procesar la informaci\u00f3n de manera distinta. Es decir, para hacer lo mismo que un inmigrante digital, que ser\u00eda alguien de mi edad, activa regiones distintas del cerebro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto, aunado a los avances neurocient\u00edficos a los que se le est\u00e1n destinando hoy en d\u00eda inmensos recursos, dar\u00e1 por resultado una revoluci\u00f3n educativa cuyos inicios estamos viviendo, y, por ende, transformaciones radicales no s\u00f3lo en la manera de apropiarse de la informaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de generarla. De all\u00ed la importancia de hablar del futuro del libro, del imaginarlo y de anticiparlo. No es dif\u00edcil intuir que, junto con el libro y el documento en general (libros, revistas, peri\u00f3dicos, boletines, etc.), vendr\u00e1 una transformaci\u00f3n tipogr\u00e1fica. Me entusiasma pensar, en un futuro pr\u00f3ximo, en organizar un coloquio sobre el futuro del libro y de la tipograf\u00eda a la luz de los nuevos conocimientos cient\u00edficos y de las elucubraciones de quienes han estado a la vanguardia en el an\u00e1lisis de todo esto, como Bob Stein, director del Instituto del Futuro del Libro, quien hace un par de a\u00f1os estuvo en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li>El futuro a\u00fan no est\u00e1 aqu\u00ed: apenas lo estamos construyendo\u2026<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En a\u00f1os recientes se realizaron numerosos coloquios, simposios, congresos internacionales donde sol\u00eda asegurarse que \u201cel futuro ya estaba aqu\u00ed\u201d, como si de veras lo que se estaba planteando representara el futuro. Muchos de los que all\u00ed presentaron sus proyectos, sus soluciones, han cambiado de trabajo, quebrado como empresas o modificado su percepci\u00f3n del hoy y del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es probable que no estemos del todo preparados para hablar realmente del futuro, pues lo que podamos imaginar intimida a cualquiera. Apenas en estos d\u00edas, por ejemplo, Oyster, que se anunciaba como el Spotify de los libros, anunci\u00f3 su cierre, y empresas como Publidisa, que quiso ser la trasnacional de la impresi\u00f3n digital, quebraron aparatosamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo cierto es que estamos en un proceso de r\u00e1pida transformaci\u00f3n evolutiva que tarde o temprano acabar\u00e1 dando un salto cualitativo para acabar de cambiar todo lo que conocemos. Hoy podemos navegar en esta maravillosa diversidad propiciada por la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi empresa, Solareditores, por ejemplo, ha estado construyendo una alianza internacional para ofrecer servicios editoriales integrales a trav\u00e9s de una plataforma que ya nos permite imprimir indistintamente en tirajes cortos, largos, o uno a uno, en M\u00e9xico, Espa\u00f1a, Argentina y Colombia, lo que abre un mundo de posibilidades tanto para las editoriales grandes y medianas, como particularmente para editores peque\u00f1os o autores que se quieren autopublicar. Acabo de regresar de Buenos Aires, donde asist\u00ed a un encuentro de la Alianza Internacional de Editores Independientes que se realiz\u00f3 en el marco del Mercado de la Industria Cultural Argentina, donde tuvimos un intercambio muy interesante de ideas. A mi regreso a M\u00e9xico llevamos a cabo el Festival Cultural de la Bibliodiversidad en San Pedro de los Pinos, donde la editorial que dirijo, Ediciones del Ermita\u00f1o, tiene su librer\u00eda de barrio, que es un proyecto experimental de librer\u00eda encaminado a generar un modelo de negocio librero sustentable, independiente y encapsulable o franquiciable para detonar las actividades culturales en el pa\u00eds. En el marco de este festival, que estuvo muy concurrido, por cierto, reunimos no s\u00f3lo a editores independientes, sino tambi\u00e9n a artesanos, encuadernadores y cal\u00edgrafos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en breve llegar\u00e1 a M\u00e9xico Uberto Stabile, que durante casi veinte a\u00f1os ha venido realizando los encuentros de editores conocidos como EDITA, tanto en Espa\u00f1a como en Am\u00e9rica Latina, y con quien he trabajado para reunir a toda esa fauna de peque\u00f1os proyectos editoriales de car\u00e1cter alternativo que est\u00e1n teniendo gran auge mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Les cuento esto porque demuestra que en esta \u00e9poca de transici\u00f3n todo tiene cabida. Mi padre fue encuadernador y profesor de encuadernaci\u00f3n, y cuando cerr\u00f3 su taller pareci\u00f3 que se abr\u00eda un abismo en el terreno de la encuadernaci\u00f3n art\u00edstica y artesanal en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, de pronto me he encontrado no s\u00f3lo con este grupo de j\u00f3venes encuadernadores, sino tambi\u00e9n, entre ellos, una empresa que se dedica a la fundici\u00f3n de tipos m\u00f3viles en M\u00e9xico. Adem\u00e1s, a un maravilloso carpintero que fabrica toda esa arcaica herramienta para la encuadernaci\u00f3n artesanal. Y en el \u00e1mbito internacional se cuentan por miles los que se dedican al libro de artista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9sa es la maravillosa riqueza que nos brinda la diversidad en medio de la cual nos encontramos y que se resiste a la avasalladora predominancia de gigantes como Amazon o Google.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El presente y el futuro del libro, de la tipograf\u00eda y de la lectura se dirimen hoy en d\u00eda entre esas fuerzas que parecieran antag\u00f3nicas. En este escenario, espero que editores y tip\u00f3grafos trabajemos m\u00e1s de la mano con objeto de diversificar y ampliar las opciones, pues en la diversidad radica no s\u00f3lo nuestro futuro, sino particularmente nuestra supervivencia como entidades libres e independientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*azh\/24\/09\/2015<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comparto el texto completo de la conferencia que impart\u00ed hoy en la Universidad La Salle, en el marco del Congreso Nacional de Tipograf\u00eda &#8220;Tipografilia 09&#8221;, titulada &#8220;Retrospectiva tipogr\u00e1fica y nuevas tecnolog\u00edas en el quehacer editorial&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1798,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[50,3,6],"tags":[349,107,353,70,352,308,309,351,347,346,307],"class_list":["post-1801","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacados","category-editor","category-presentaciones-y-ponencias","tag-congreso-nacional-de-tipografia","tag-ediciones-del-ermitano","tag-impresion-digital","tag-quehacer-editorial","tag-solareditores","tag-tipografia","tag-tipografia-en-mexico","tag-tipografia-y-nativo-digital","tag-tipografia-y-nuevas-tecnologias","tag-tipografilia","tag-tipografilia-09"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/AZ-en-Tipografilia-09.png","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-t3","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1801","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1801"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1801\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1803,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1801\/revisions\/1803"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1801"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1801"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1801"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}