{"id":1765,"date":"2015-09-12T00:33:00","date_gmt":"2015-09-12T05:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=1765"},"modified":"2015-09-12T00:33:00","modified_gmt":"2015-09-12T05:33:00","slug":"de-taxistas-tango-y-caminito-en-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2015\/09\/12\/de-taxistas-tango-y-caminito-en-buenos-aires\/","title":{"rendered":"De taxistas, tango y Caminito en Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p>Con tango nos despedimos hoy de Buenos Aires. Acudimos a un peque\u00f1o teatro porte\u00f1o a disfrutar del espect\u00e1culo. Todo fue producto de la casualidad y de nuestra terca pendejez chilanga. Nuestro prop\u00f3sito era ir hoy a visitar la ciudad de Colonia, en Uruguay, que queda aqu\u00ed, nom\u00e1s cruzando el r\u00edo. Sin embargo, olvidamos un peque\u00f1o detalle: que al ser Uruguay otro pa\u00eds, necesitar\u00edamos pasaportes, que por supuesto hab\u00edamos dejado en nuestra habitaci\u00f3n.<!--more--> Adem\u00e1s ya era tarde para regresar por ellos y nuestros escasos recursos econ\u00f3micos se hab\u00edan agotado, como agotados estamos nosotros. As\u00ed que armamos plan B: nos fuimos a Caminito, que est\u00e1 en la Boca, de gran significado para los hinchas futbol\u00edsticos. Es un barrio muy peque\u00f1o al que los turistas acuden a comprar pendejadas (ch\u00e1charas de recuerdo), con algunos tintes divertidos.<\/p>\n<p>Huimos de all\u00ed tan pronto como pudimos no sin antes dejarnos convencer de ir a ver un espect\u00e1culo de tango que Xilu\u00e9n anhelaba. Ella escogi\u00f3, de entre los muchos disponibles, uno de los supuestamente m\u00e1s reputados: el Caf\u00e9 de los Angelitos. El dealer, un cubano convincente, nos ofreci\u00f3 un paquete de transporte, cena y show por una cantidad realmente reducida. Pagamos y volvimos a la habitaci\u00f3n a descansar un rato. Yo andaba con la idea de que, igual, hab\u00edamos ca\u00eddo en una fraudulenta trampa. Sorprendentemente, a las ocho en punto son\u00f3 el timbre. Bajamos, y un amabil\u00edsimo chofer nos estaba esperando en un autom\u00f3vil que ya los Uber desear\u00edan tener. Nos llev\u00f3, con amena charla, hasta el lugar. Para variar, hab\u00edamos olvidado traer los boletos. Pero asegur\u00f3 que no importaba: con el nombre bastaba. Llegamos al teatro y, en efecto, ya nos esperaban. Dijimos el nombre y la magia se dio. Ocupamos una mesa en un costado, pero con una vista impecable al escenario. La cena, que dej\u00f3 mucho qu\u00e9 desear, transcurri\u00f3 agradable, ba\u00f1ada en vino Malbec, con nuestros compa\u00f1eros de mesa: una pareja de argentinos que hab\u00eda ido a Buenos Aires a pasar unos d\u00edas. El espect\u00e1culo estuvo espl\u00e9ndido: buena m\u00fasica en vivo, magn\u00edficos bailes. En suma, una grata experiencia que dej\u00f3 a Xilu\u00e9n muy contenta. Al salir, nuestro chofer ya estaba esper\u00e1ndonos y nos trajo sanos y salvos a nuestra habitaci\u00f3n. Un final feliz en Buenos Aires. Debo decir, como corolario, que todo ha sido sorprendentemente grato. La gente en general muy amable, siempre dispuesta a la pl\u00e1tica. Jam\u00e1s nos negaron ayuda ni explicaci\u00f3n alguna, usualmente con una sonrisa en la boca. Los taxistas merecen menci\u00f3n aparte. Si los mexicanos son platicadores, los taxistas argentinos son unas luminarias. En los trayectos no s\u00f3lo recibimos explicaciones tur\u00edsticas de primera: tambi\u00e9n c\u00e1tedra sobre f\u00fatbol, pol\u00edtica y econom\u00eda. Nos sorprendi\u00f3 la cantidad de taxistas de la llamada tercera edad. Uno, incluso, parec\u00eda sacado de una pel\u00edcula de zombis, pero manejaba mejor que Fittipaldi. Una maravilla. Recibimos c\u00e1tedra pol\u00edtica desde todos los \u00e1ngulos habidos y por haber. Amamos a los taxistas argentinos. Hoy, sin embargo, estamos ya por cerrar los ojos. Ma\u00f1ana ser\u00e1 cosa de empacar y sobrevivir, porque a duras penas podremos comer en McDonalds sin tener que salir corriendo o acabar lavando los trastes. Extra\u00f1aremos a los porte\u00f1os, de eso no me cabe duda, aunque no tanto como extra\u00f1o a mi prietita y al Pichicuaz\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con tango nos despedimos hoy de Buenos Aires. Acudimos a un peque\u00f1o teatro porte\u00f1o a disfrutar del espect\u00e1culo. 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