{"id":1467,"date":"2014-02-03T00:28:21","date_gmt":"2014-02-03T06:28:21","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=1467"},"modified":"2014-02-06T00:38:50","modified_gmt":"2014-02-06T06:38:50","slug":"la-pesada-carga-de-tu-biblioteca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2014\/02\/03\/la-pesada-carga-de-tu-biblioteca\/","title":{"rendered":"La pesada carga de tu biblioteca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/AZ-y-Toni-17-de-diciembre-2012.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1468 aligncenter\" alt=\"AZ y Toni 17 de diciembre 2012\" src=\"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/AZ-y-Toni-17-de-diciembre-2012-600x450.jpg\" width=\"600\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/AZ-y-Toni-17-de-diciembre-2012-600x450.jpg 600w, https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/AZ-y-Toni-17-de-diciembre-2012-768x576.jpg 768w, https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/AZ-y-Toni-17-de-diciembre-2012-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/AZ-y-Toni-17-de-diciembre-2012.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfQu\u00e9 hacer con tu biblioteca acumulada a lo largo de toda una vida cuando careces de espacio para albergarla? Esta no es una disquisici\u00f3n te\u00f3rica sino una interrogante cada vez m\u00e1s acuciosa hoy en d\u00eda, cuando el costo de los espacios es cada vez mayor. Ese ha sido uno de los temas obligados de estos d\u00edas en el seno de la familia a ra\u00edz del regreso de mi madre al DF, despu\u00e9s de haber vivido largos a\u00f1os en Erongar\u00edcuaro, en Michoac\u00e1n. All\u00e1 rentaba una modesta casa por menos de tres mil pesos que contaba con espacios generosos para albergar no s\u00f3lo sus libros, sino tambi\u00e9n su taller de pintura y escultura y sus reductos personales.<!--more--> Sin embargo, sus amigos fueron emigrando y la violencia se fue acercando. Eso, aunado a sus necesidades por los agobios de la edad, la hicieron decidirse por acercar sus pasos a esta metr\u00f3poli. Con ella lleg\u00f3 un cargamento de libros y l\u00e1mparas y cuadros que hoy ocupan espacios solariegos y buscan acomodo. Los hermanos y cu\u00f1adas nos preguntamos qu\u00e9 hacer. Como biblioteca, es un peque\u00f1o tesoro. Alberga adem\u00e1s documentos conmovedores, como una gran cantidad de ex\u00e1menes que aplicaba a sus alumnos y que ella pensaba usar para una investigaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica sobre la ense\u00f1anza del ingl\u00e9s en M\u00e9xico. Recuerdo entonces: los lectores cargamos con nuestras bibliotecas. O pretendemos hacerlo. Tiempo atr\u00e1s, mis espacios eran libros, techo y cama. Lo dem\u00e1s, estaba oculto. Los libros eran mesas, bancos y repisas para otros libros que requer\u00edan de su apoyo. Cuando me fui a Alemania a estudiar, los empleados de Lufthansa se apiadaron de m\u00ed cuando vieron mis l\u00e1grimas al saber que las maletas y cajas con libros que pretend\u00eda llevarme rebasaban con creces el peso permitido. Cuando regres\u00e9 a M\u00e9xico, un amigo me ayud\u00f3 a conseguir apoyo de la embajada para financiar el desmedido menaje bibliogr\u00e1fico que insist\u00eda en traer a casa. Yo y mis libros \u00e9ramos lo mismo. Lo mismo pasa con mi madre. Ella y sus libros llegaron a conformar una unidad indivisible. Pero fue perdiendo la vista. Ya no puede leer. Pero sus libros siguen formando parte de ella. Llega pues a lo que quiz\u00e1s sea su \u00faltima traves\u00eda. Pero ya no hay espacio para tantos libros. Y uno llora. Es como si te dijeran que ya no hay espacio para tus brazos o para tus piernas. Y todos nos vemos desconcertados. Quiz\u00e1s puedas dejar una pierna aqu\u00ed, otra ac\u00e1, un brazo en este sitio, el otro m\u00e1s all\u00e1, le decimos, y nos percatamos de lo absurdamente triste que es esa propuesta. Yo mismo lo he vivido. Gran parte de mis libros han quedado en cajas. Los he sacado en parte conforme he migrado de un espacio a otro. Y cada vez he tenido menos cupo. En el terreno digital, mi biblioteca ha crecido enormemente. Pero en el anal\u00f3gico, los espacios se han reducido. Es m\u00e1s. Los libros ocupan lugares dispares. Desacomodados.\u00a0 Algunos de cabeza. Nada con nada. Esta casa se ha vuelto digital. En estos d\u00edas nos hemos estado quebrando la cabeza para ver c\u00f3mo rescatamos la biblioteca de mi madre. Los libros que ya nadie leer\u00e1. Aquello que ha conformado su imaginario, que tiene una importancia hist\u00f3rica circunscrita a su fascinante vida. Ella, a sus 96 a\u00f1os, sigue imaginando un futuro inacabable. No importa que ya no pueda leer, que ya sus ojos s\u00f3lo le permitan ver luces y sombras perif\u00e9ricas. \u201cPodemos, Alex, vender mis pinturas y publicar mis novelas y poemas y con las regal\u00edas edificar un espacio cultural en el que ancianos, ni\u00f1os y minusv\u00e1lidos tengan acceso a la cultura que el sistema les ha escatimado\u201d, me dice. Veremos qu\u00e9 se puede hacer, le digo. S\u00e9 que pocas son las esperanzas. En el fondo, ella lo sabe tambi\u00e9n. Intuye, adem\u00e1s, que ni siquiera sabemos qu\u00e9 haremos con sus libros y documentos. La vejez es cruel y dura, m\u00e1s cuando tu mente es l\u00facida y tu cuerpo torpe. Hoy, cuando mi hermano y mi cu\u00f1ada se fueron, llenos de polvo tras batallar con infinidad de libros que llegaron en cajas mal empacadas, mis ojos no pudieron menos que humedecer mis mejillas. Tenemos nostalgia de lo que se nos va. Sabemos que tambi\u00e9n vamos por esas vereda. Y nuestros v\u00e1stagos\u2026 esos andan en otro pedo. Quiz\u00e1s les caer\u00e1 el veinte cuando ya no estemos. Antes no. Pichi y yo nos abrazamos. Solidarios. Nos decimos \u00a1salud! Ay, no seas maric\u00f3n, nos decimos con las miradas mientras tomamos un Kleenex y nos limpiamos nuestras respectivas mejillas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 hacer con tu biblioteca acumulada a lo largo de toda una vida cuando careces de espacio para albergarla? 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