{"id":1310,"date":"2013-09-20T20:04:16","date_gmt":"2013-09-21T01:04:16","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=1310"},"modified":"2013-09-20T20:06:19","modified_gmt":"2013-09-21T01:06:19","slug":"bibliopobreza-o-bibliodiversidad-del-soporte-en-papel-al-nativo-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2013\/09\/20\/bibliopobreza-o-bibliodiversidad-del-soporte-en-papel-al-nativo-digital\/","title":{"rendered":"Bibliopobreza o bibliodiversidad: del soporte en papel al nativo digital"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/AZ-21-de-septiembre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1311 aligncenter\" alt=\"AZ 21 de septiembre\" src=\"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/AZ-21-de-septiembre-600x425.jpg\" width=\"600\" height=\"425\" \/><\/a><\/p>\n<p><b>Alejandro Zenker<\/b>, art\u00edculo para el primer n\u00famero de la revista Double Ponctuation<b><br \/>\n<\/b><\/p>\n<p><b>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>El inicio del fin del desenlace que dio lugar a que\u2026<\/b><\/p>\n<p>Cuando a finales de la d\u00e9cada de 1990 surgi\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cbibliodiversidad\u201d, el escenario parec\u00eda muy claro. En el mundo editorial se daba una concentraci\u00f3n de capitales sin precedentes que puso en manos de muy pocos no s\u00f3lo el mercado del libro, sino tambi\u00e9n el poder para determinar las pol\u00edticas editoriales y, con ello, lo que se podr\u00eda leer y lo que no. Conforme fue evolucionando el mercado globalizado, se perfil\u00f3 con claridad hacia d\u00f3nde ir\u00edan las cosas: el mundo mediatizado buscaba cerrar las pinzas culturales mediante el uso de la mancuerna <i>medios masivos de comunicaci\u00f3n-industria editorial<\/i>. Es decir, la industria editorial dejaba, poco a poco, de ser una actividad relativamente independiente, para convertirse en eslab\u00f3n de la cadena de consumo masivo de contenidos medi\u00e1ticos, como la tv, la radio, el cine, los peri\u00f3dicos y revistas, etc. <!--more-->Quiz\u00e1 fue la fusi\u00f3n que tuvo lugar en 2001 entre aol y Time-Warner la que puso de manifiesto las nuevas reglas del juego. El enorme poder econ\u00f3mico de la naciente industria de internet mostr\u00f3 su m\u00fasculo\u2026 y su estrategia. La compra de editoriales medianas o peque\u00f1as por parte de los grandes conglomerados comenz\u00f3 a ser noticia cotidiana. Con la concentraci\u00f3n vino la disminuci\u00f3n relativa de la oferta de t\u00edtulos y un incremento de la publicaci\u00f3n de autores conocidos en detrimento de los desconocidos. La industria editorial globalizada dict\u00f3 sus reglas: divulgaci\u00f3n de libros de venta f\u00e1cil que garanticen un retorno r\u00e1pido del capital. Las librer\u00edas pronto se apegaron al esquema: presionadas por la creciente falta de liquidez de los lectores, cada vez m\u00e1s selectivos y m\u00e1s influidos por los medios, apostaron por lo que la industria editorial propon\u00eda. Se gest\u00f3 as\u00ed la \u201cbestsellerizaci\u00f3n\u201d del mercado y el empobrecimiento de la oferta. La <i>bibliopobreza<\/i> se apoder\u00f3 del mundo. La industria editorial tradicional globalizada gan\u00f3, pero por poco tiempo. La historia estaba, y est\u00e1, lejos de concluir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>La bibliodiversidad amenazada: el envejecimiento de acervos editoriales basados en las viejas tecnolog\u00edas de producci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Entendamos por <i>bibliodiversidad<\/i> no s\u00f3lo la riqueza de t\u00edtulos disponibles, sino, sobre todo, nuestra capacidad de acceder a ellos. A mayor riqueza de t\u00edtulos y mayor facilidad de adquirirlos, mayor bibliodiversidad; a menor cantidad de t\u00edtulos y mayor dificultad para obtenerlos, mayor bibliopobreza. Esto \u00faltimo, la bibliopobreza, comenz\u00f3 a ponerse de manifiesto no s\u00f3lo a ra\u00edz de la \u201cbestsellerizaci\u00f3n\u201d del mercado, sino tambi\u00e9n de la incapacidad de las empresas editoriales de surtir la totalidad de su acervo. Los libros, al finalizar el milenio \u2014pero antes del surgimiento de la computadora y de los programas de composici\u00f3n tipogr\u00e1fica primero y de dise\u00f1o gr\u00e1fico despu\u00e9s\u2014, reposaban en los anaqueles de negativos en espera de una reedici\u00f3n. Pero la tecnolog\u00eda imperante, el <i>offset<\/i>, requer\u00eda de tirajes largos para justificar una edici\u00f3n. As\u00ed, libros que ya hab\u00edan \u201cagotado\u201d su mercado natural, ten\u00edan que esperar muchos a\u00f1os antes de ser reimpresos, cuando \u201calguien\u201d en la empresa detectaba una nueva oportunidad de venta masiva. Pero <i>tempus fugit<\/i>, y muchos negativos languidec\u00edan, acumulaban hongos, se pegaban, resultaban inutilizables. As\u00ed, miles de t\u00edtulos quedaron condenados a la desaparici\u00f3n. La tecnolog\u00eda que los hizo posibles se convirti\u00f3 en la que los destruy\u00f3.<\/p>\n<p>En la \u00faltima d\u00e9cada del siglo xx, varias editoriales me llamaron para rescatar sus acervos. Yo hab\u00eda incorporado al flujo de trabajo de mi editorial la impresi\u00f3n digital y, con ello, soluciones innovadoras en ese entonces. Una editorial en particular ten\u00eda ya un cat\u00e1logo hist\u00f3rico de 6\u00a0500 t\u00edtulos. De \u00e9stos, unos 5\u00a0000 pertenec\u00edan a la era predigital, es decir, de ellos se conservaban, si acaso, negativos o s\u00f3lo ejemplares impresos. Al revisar los soportes f\u00edsicos encontr\u00e9 que gran parte era inservible: negativos terriblemente deteriorados y libros da\u00f1ados por los efectos del sol. No hubo previsi\u00f3n alguna. La bibliodiversidad mor\u00eda por ignorancia y falta de perspectiva hist\u00f3rica. Algunas obras pod\u00edan ser rescatadas v\u00eda ocr (Optical Character Recognition), pero eso significaba incurrir nuevamente en el costo de formaci\u00f3n y correcci\u00f3n, y las editoriales no pod\u00edan o no estaban dispuestas a afrontar ese gasto. Quiz\u00e1 se podr\u00edan hacer ediciones digitales facsimilares, pero el desastre era previsible. Las viejas tecnolog\u00edas estaban poniendo de manifiesto sus limitaciones y su incapacidad para garantizar la bibliodiversidad. De esto ya ten\u00edamos antecedentes. La destrucci\u00f3n de las grandes bibliotecas con ejemplares \u00fanicos ha sido un episodio recurrente a lo largo de la historia. La de Alejandr\u00eda, fundada por los tolomeos y cuya primera destrucci\u00f3n es atribuida a Julio C\u00e9sar, es quiz\u00e1 la m\u00e1s conocida, aunque pol\u00e9mica ante la falta de datos fidedignos de su desaparici\u00f3n. Pero una y otra vez las nuevas tecnolog\u00edas emergentes (prensa plana, <i>offset<\/i>) parec\u00edan prometer no s\u00f3lo mayor difusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n longevidad. Pero no cumpl\u00edan.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, llegamos a la segunda mitad del siglo xx con una industria editorial boyante y prepotente. Nunca se hab\u00edan editado tantos t\u00edtulos. Nunca hab\u00edan llegado a tantos lectores. Nunca hubo tantas librer\u00edas. Sin embargo, est\u00e1bamos lejos de una genuina democratizaci\u00f3n de la bibliodiversidad, entendida como el derecho y la posibilidad de todo ciudadano del mundo a acceder a los libros existentes. La marginaci\u00f3n, la pobreza, la ignorancia, el analfabetismo, la falta de bibliotecas, de pol\u00edticas p\u00fablicas y el centralismo segu\u00edan haciendo del libro y de la lectura, como de la cultura en general, privilegio de pocos. La libertad, la democracia, eran prerrogativas de un pu\u00f1ado de mortales. Como en la Grecia antigua. Pero a mayor escala\u2026 quiz\u00e1\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>Las editoriales independientes: \u00bfesperanza para garantizar la bibliodiversidad?<\/b><\/p>\n<p>Ya para finales del siglo xx, cuando parec\u00eda que ante la globalizaci\u00f3n y el predominio de los grandes conglomerados editoriales nada se podr\u00eda hacer, emergieron como hongos, por todo el mundo, proyectos editoriales que comenzaron a denominarse \u201cindependientes\u201d. Se trataba de un fen\u00f3meno complejo, dif\u00edcil de englobar en un t\u00e9rmino certero. Algunos retomaron las tecnolog\u00edas en extinci\u00f3n, como los tipos m\u00f3viles, el linotipo y la prensa plana, la encuadernaci\u00f3n manual europea o japonesa y los tirajes peque\u00f1os. Otros se basaron en la impresi\u00f3n <i>offset<\/i>, cuyos precios bajaban; algunos m\u00e1s iniciaron actividades o migraron a las nuevas tecnolog\u00edas emergentes, como la digital, que permit\u00eda la producci\u00f3n de libros en tirajes cortos, variables. Ya no se trataba de proyectos basados en grandes capitales en b\u00fasqueda de la maximizaci\u00f3n de sus ganancias. Generalmente, eran proyectos personales impulsados por el gusto por los libros en general, o por un proyecto en particular (personal, las m\u00e1s de las veces). Ante la ausencia de profesionalizaci\u00f3n de quien asum\u00eda la labor editora, las cosas se hac\u00edan intuitivamente. El resultado era previsible: as\u00ed como surg\u00edan, desaparec\u00edan los proyectos. No estaban destinados a brindar un sustento econ\u00f3mico al editor. No ten\u00edan una visi\u00f3n a largo plazo. Ten\u00edan que ver m\u00e1s con una especie de pasi\u00f3n creativa, personal: publicar por gusto. Como quien pinta por pintar, esculpe por esculpir, escribe por una necesidad de dar cauce a su \u00edmpetu creativo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n surgieron proyectos editoriales encabezados por profesionales de la edici\u00f3n que buscaban una identidad alejada del <i>mainstream<\/i> que, por lo tanto, representaban genuinas opciones a las ofertas \u201cbestsellerizadas\u201d de la industria. Hubo otros intentos de gran importancia que deseaban romper las ataduras dictatoriales en diversos pa\u00edses, como Espa\u00f1a ante la dictadura de Franco (Anagrama es un ejemplo). As\u00ed, poco a poco, el mundo se pobl\u00f3 de nuevas opciones. Los que defend\u00edan la libertad de expresi\u00f3n, m\u00e1s que la bibliodiversidad, en algunos casos persistieron, crecieron y se mantuvieron. Pero la bandera libertaria desapareci\u00f3 como raz\u00f3n de ser para muchos, conforme se establecieron las libertades en Europa y Am\u00e9rica Latina, por ejemplo. El enemigo natural dej\u00f3 de serlo. Ahora ten\u00edan que luchar por prevalecer ante el mercado \u201cbestsellerizado\u201d.<\/p>\n<p>En no pocos pa\u00edses los gobiernos impulsaron, paulatinamente, pol\u00edticas de apoyo a proyectos editoriales. En algunos de ellos, las editoriales \u201cindependientes\u201d, sobre todo las emergentes, se convirtieron en genuinos z\u00e1nganos del presupuesto, pero las m\u00e1s articularon proyectos alternos que dieron a conocer voces que, de otra manera, jam\u00e1s habr\u00edan emergido. Por lo tanto, las editoriales y los proyectos editoriales independientes (porque algunas fueron y son editoriales, y otros s\u00f3lo proyectos) surgieron como genuina esperanza de una bibliodiversidad renovada y complementada con numerosas otras voces que, de no ser as\u00ed, hubieran permanecido calladas.<\/p>\n<p>No obstante, enfrentaron y siguen enfrentando \u2014y muchas veces tratan de emular\u2014 un mercado creado a imagen y semejanza de las grandes editoriales, de los grandes conglomerados, de la \u201cbestsellerizaci\u00f3n\u201d del mercado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>Los \u201cte\u00f3logos\u201d del libro independiente, del libro con soporte en papel\u2026<\/b><\/p>\n<p>Surgieron as\u00ed los panegiristas de las editoriales \u201cindependientes\u201d y del soporte en papel del libro; alabadores de todo lo que oliera a \u201cindependiente\u201d, pero en ese mundillo de las falsas ilusiones se cocinaba y se cocina de todo. Libros de excelentes autores maravillosamente producidos con el cuidado del editor artesanal que mira cada detalle, as\u00ed como esperpentos con una pasmosa carencia de los m\u00e1s elementales conocimientos del oficio. Es verdad que m\u00e1s vale poder leer lo que a uno le interesa por precarias que sean las condiciones de la publicaci\u00f3n, pero otra cosa es aprovechar una carencia para arrojar a quien tiene hambre de conocimiento un bodrio, producto, m\u00e1s que nada, de la ignorancia. La edici\u00f3n independiente surgi\u00f3 como alternativa ante el empobrecimiento de la oferta editorial por parte del mercado globalizado. Pero hay que saber discernir entre lo que es resultado del buen oficio, de lo que simplemente es fruto del oportunismo mercantil.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas, en un inicio, se centraron en las grandes editoriales. Parec\u00eda que emerg\u00eda un frente com\u00fan contra una pr\u00e1ctica comercial universal, pero eso no llevaba a nada. Criticar al contrincante, al competidor, en el terreno comercial, no implicaba que \u00e9ste cediera parte del mercado. Las reglas son otras. De tal suerte que, poco a poco, los \u201cotros\u201d editores, algunos al menos, comenzaron a percatarse de que, m\u00e1s que criticar al contrario, era necesario crear alternativas comercialmente viables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>La distribuci\u00f3n y venta: la gran barrera para la bibliodiversificaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Como dec\u00edamos, el circuito comercial fue organizado en funci\u00f3n de los intereses de las grandes editoriales, que a la postre se convirtieron en necesidades de los propios libreros. Un libro que no llega al lector carece enteramente de valor cultural, o al menos no cumple su cometido, as\u00ed se trate de un libro de artista con un tiraje de ejemplar \u00fanico. De este modo, los editores independientes enfrentaron su principal e irresoluble reto: entrar con sus \u201clongsellers\u201d, es decir, libros de lenta y a veces dif\u00edcil venta, a un circuito comercial dise\u00f1ado para grandes tirajes y libros de venta f\u00e1cil y r\u00e1pida, es decir, los <i>bestsellers<\/i>. Los libros de las grandes editoriales est\u00e1n dise\u00f1ados <i>de pe a pa<\/i> para eso. Son cuidadosamente seleccionados no tanto en funci\u00f3n de sus valores literarios, sino mercantiles. Eso no quita que se publiquen excelentes obras. Pero infinidad de textos de igual o mayor val\u00eda no es considerada. No todos pueden, a fin de cuentas, gozar del benepl\u00e1cito, la difusi\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n de los grandes.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la industria editorial, la gran industria editorial, est\u00e1 indisolublemente ligada a un enorme aparato de mercadotecnia basado en los medios masivos de informaci\u00f3n (tv, radio, peri\u00f3dicos, revistas, etc.). Las ediciones independientes carecen de esa capacidad de difusi\u00f3n. Las librer\u00edas, que dependen de sus ventas, que a su vez dependen de esa difusi\u00f3n, se arriesgan cada vez menos. Destinan sus espacios a lo que les asegura ventas y, por lo tanto, ganancias. Se abren as\u00ed a las ofertas de los grandes conglomerados. Se cierran a las propuestas marginales. Y si abren espacios a estas \u00faltimas, lo hacen para aparentar diversidad de oferta. El editor independiente, en \u00a0general, recibe su mercanc\u00eda de regreso con poca o sin venta alguna, y muchas veces no recibe pago ni siquiera cuando algo de su oferta se vendi\u00f3.<\/p>\n<p>De eso se desprende que una propuesta realmente independiente tiene que ser integral e incluir no s\u00f3lo la selecci\u00f3n de sus autores y la definici\u00f3n de su estrategia editorial, sino tambi\u00e9n comercial. En pa\u00edses como M\u00e9xico, donde la cantidad de librer\u00edas decrece proporcionalmente al aumento de su poblaci\u00f3n, llegar a las pocas que todav\u00eda existen supone un enorme esfuerzo comercial. Si una poblaci\u00f3n de m\u00e1s de 100 millones s\u00f3lo cuenta con menos de un millar de puntos de venta, distribuidos a lo largo de casi dos millones de kil\u00f3metros cuadrados, podemos imaginar que una editorial independiente dif\u00edcilmente llegar\u00e1 a cubrir el escenario.<\/p>\n<p>Por otro lado, y como ejemplo de esto, se sabe (intuye) que hay varios miles de amantes de la poes\u00eda entre esos m\u00e1s de cien millones de habitantes en M\u00e9xico, \u00bfc\u00f3mo llegar a ellos? Quienes convocan a concursos de poes\u00eda se sorprenden cuando reciben miles de propuestas, pues a duras penas venden un centenar de libros. \u00bfRealmente hay m\u00e1s escritores o poetas que lectores? \u00bfC\u00f3mo superar la dispersi\u00f3n? \u00bfNo hay otra forma m\u00e1s que llenar las librer\u00edas, los centros comerciales, los Sanborns, de ejemplares, cueste lo que cueste, y vender esos 1\u00a0000 que sabemos se desplazar\u00e1n, pese a que, para lograrlo, tendremos que distribuir 5\u00a0000 y asumir la devoluci\u00f3n de 4\u00a0000 o m\u00e1s y, por lo tanto, las p\u00e9rdidas?<\/p>\n<p>Hay, sin duda, opciones. Algunos han explorado novedosas formas de comercializar sus libros con mayor o menor \u00e9xito, pero al menos en un pa\u00eds como M\u00e9xico, donde el gobierno no ha comprendido el valor tanto de la cultura en general como de la industria editorial en particular, el editor navega a la deriva con pocas posibilidades de hacer de su proyecto una empresa rentable y viable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>6.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>Las dimensiones f\u00edsicas del libro con soporte en papel convertidas en principal peligro para su subsistencia<\/b><\/p>\n<p>Conforme evolucion\u00f3 la industria editorial, las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del libro con soporte en papel se fueron convirtiendo en el principal enemigo para su distribuci\u00f3n. En pa\u00edses como M\u00e9xico, excepto algunas librer\u00edas grandes que pueden albergar decenas de miles de t\u00edtulos, la mayor parte de los puntos de venta son relativamente peque\u00f1os, con capacidad de albergar unos cuantos cientos o pocos miles de t\u00edtulos a la vez. Eso hace que tengan que ser muy selectivos en cuanto a lo que aceptan exhibir. Los libreros subsisten con dificultad. Cada cent\u00edmetro cuadrado de los espacios de que disponen les cuesta. Por eso no puede reproch\u00e1rseles que no incorporen a sus existencias cuanto libro se les ofrece a consignaci\u00f3n. Eso reduce las posibilidades de venta de infinidad de t\u00edtulos y empobrece la bibliodiversidad. El lector, al acudir a una librer\u00eda, encuentra una oferta muy filtrada. Primero, por las decisiones del editor, que tambi\u00e9n es comercialmente muy selectivo cuando define su l\u00ednea editorial y los libros que producir\u00e1. Luego, por el librero, que s\u00f3lo incorpora una peque\u00f1a parte de lo que le ofrece el editor, dadas las limitaciones f\u00edsicas de su librer\u00eda. Para ilustrar nuestro pesimismo, la unesco registra un total de 1\u00a0004\u00a0725 t\u00edtulos publicados en 78 pa\u00edses en un solo a\u00f1o, partiendo del registro disponible entre 1990 y 2005. En ese a\u00f1o, en Inglaterra se publicaron 206\u00a0000 t\u00edtulos, y en Estados Unidos, 172\u00a0000. Entre enero y abril de 2009 ya hab\u00edan sido publicados 289\u00a0000 nuevos t\u00edtulos. Y podemos suponer una cantidad igual o incluso mayor de t\u00edtulos no registrados. \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo albergar semejante riqueza cient\u00edfica, t\u00e9cnica y literaria? \u00bfC\u00f3mo tener acceso a ella? Y eso que s\u00f3lo mencionamos estad\u00edsticas de lo \u201cmedible\u201d, de las que escapa el inmenso universo de las publicaciones independientes y de los libros de autor, que no entran en la l\u00f3gica del ISBN.<\/p>\n<p>Para darnos una idea del problema, tomemos como ejemplo la Feria Internacional del Libro en Frankfurt, donde en 2009 se exhibieron m\u00e1s de 400\u00a0000 t\u00edtulos, de los cuales 123\u00a0000 fueron nuevas ediciones. Si suponemos un ancho de lomo promedio de tan s\u00f3lo 2 cm, los 400\u00a0000 libros requieren de 8\u00a0000 metros lineales de espacio de exhibici\u00f3n, 8 km, y las 123\u00a0000 novedades, 2\u00a0460 metros, casi 2.5 km. Y estamos considerando s\u00f3lo los lomos. Si quisi\u00e9ramos exhibir las portadas y parti\u00e9ramos s\u00f3lo de un tama\u00f1o promedio, media carta, es decir, de 13.5 cm, estar\u00edamos hablando de 54 km de espacio de exhibici\u00f3n. Y \u00e9sta es s\u00f3lo una fracci\u00f3n de los libros \u201cvivos\u201d. Evidentemente, no hay manera, excepto en esas grandes ferias, de exhibir la bibliodiversidad de la industria comercial. En M\u00e9xico, en el a\u00f1o 2010, las editoriales independientes realizaron una peque\u00f1a feria del libro auspiciada por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. S\u00f3lo participaron 50 sellos que exhibieron m\u00e1s de 1\u00a0500 t\u00edtulos. Y \u00e9sa es s\u00f3lo una fracci\u00f3n de lo producido. Por supuesto, fuera de estas ferias espor\u00e1dicas, los libros independientes no tienen d\u00f3nde exhibirse ni venderse en su totalidad. Ninguna librer\u00eda incorporar\u00eda el acervo completo de estas editoriales. El libro con soporte en papel se ha convertido en una limitante para la bibliodiversidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>7.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>La bibliodiversidad como derecho humano: el romanticismo absurdo que hace apegarse al soporte en papel y condena a la bibliomiseria<\/b><\/p>\n<p>El libro con soporte en papel tiene una larga trayectoria, lo que hace entendible que la mayor parte de los lectores lo considere \u201cinsustituible\u201d. Pero, por otro lado, est\u00e1 una gran industria con enormes intereses comerciales en juego. Las opciones de nuevos soportes emergieron hace relativamente poco, y sus limitaciones iniciales eran evidentes. Sin embargo, la tecnolog\u00eda avanz\u00f3 a pasos muy acelerados, y lo que hasta hace unos a\u00f1os era impensable, de pronto emergi\u00f3 como una verdadera opci\u00f3n para superar las barreras impuestas a la bibliodiversidad. No s\u00f3lo la existencia de una internet cada vez m\u00e1s extendida, sino tambi\u00e9n el surgimiento de m\u00e1s puntos de conexi\u00f3n tanto al\u00e1mbricos como inal\u00e1mbricos permitieron prever un cambio fundamental en el mundo del libro y la lectura y, en general, en la transmisi\u00f3n de contenidos. Pero a ello se sum\u00f3 la gigantesca red de tel\u00e9fonos celulares y la transformaci\u00f3n de \u00e9stos en dispositivos \u201cinteligentes\u201d con muchas capacidades que van m\u00e1s all\u00e1 de la simple llamada o el env\u00edo de mensajes escritos, as\u00ed como los nuevos dispositivos de lectura, particularmente el Kindl y el iPad. El cosmos de la palabra escrita y de la imagen cambi\u00f3 casi de la noche a la ma\u00f1ana. El libro electr\u00f3nico pensado ya como contenido dotado de un contenedor igual de ligero y transportable que el libro con soporte de papel pas\u00f3 de ficci\u00f3n a realidad en tan solo unos a\u00f1os.<\/p>\n<p>No obstante, el conservadurismo editorial, por un lado, y la criminal miop\u00eda gubernamental, por el otro, han impedido que las inmensas posibilidades que emanan de las nuevas tecnolog\u00edas sean adecuadamente aprovechadas. La bibliodiversidad deber\u00eda ser considerada un derecho humano fundamental. El apego al libro con soporte en papel condena a millones a la bibliopobreza, y a los pa\u00edses de bajo desarrollo, al retraso. Hoy en d\u00eda, el conocimiento es un capital humano fundamental, y tambi\u00e9n un capital nacional y universal. Los pa\u00edses que no lo comprendan estar\u00e1n condenados al subdesarrollo intelectual y a su transformaci\u00f3n en entes subsidiarios de quienes hayan entendido a tiempo la necesidad de impulsar radicales cambios en la administraci\u00f3n y diversificaci\u00f3n de la cultura, viendo el libro, y por lo tanto la bibliodiversidad, como parte fundamental de ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>8.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>Las nuevas tecnolog\u00edas y el surgimiento de una biblioteca universal con base en el libro electr\u00f3nico<\/b><\/p>\n<p>Mientras arreciaba la discusi\u00f3n sobre la viabilidad del nuevo soporte electr\u00f3nico, algunos pusieron manos a la obra. Las iniciativas pioneras, como la biblioteca digital Gutenberg, dejaban intuir ya los alcances del nuevo soporte. Los estudiantes, \u00e1vidos de conocimiento, buscaban la informaci\u00f3n que necesitaban independientemente del soporte. Google, con gran visi\u00f3n del futuro, inici\u00f3 su megaproyecto de digitalizaci\u00f3n del acervo universal con medidas muy pol\u00e9micas, cuyos alcances y repercusiones a\u00fan no se vislumbran por completo. Los grandes conglomerados editoriales, m\u00e1s enfocados al negocio, comprendieron finalmente el cambio inminente e iniciaron una labor tit\u00e1nica de conversi\u00f3n de sus acervos al formato electr\u00f3nico, mientras sus envejecidos directivos de niveles medios y bajos segu\u00edan aferrados a la defensa a ultranza del soporte en papel. De esta suerte, Amazon lanz\u00f3 su Kindl al mercado dotado de una gran oferta de t\u00edtulos, base de su \u00e9xito junto con otras caracter\u00edsticas, como una moderna gesti\u00f3n de derechos de autor (drm) y una conexi\u00f3n inal\u00e1mbrica continua a la red, lo que permite la adquisici\u00f3n de libros desde cualquier lugar sin necesidad de contratar un servicio especial. Las bases sobre las que se centra la discusi\u00f3n son hoy, en 2010, diferentes de que las que ten\u00edamos dos a\u00f1os atr\u00e1s. Aparentemente nos acercamos a un escenario en el que la bibliodiversidad podr\u00eda darse finalmente. Pero no todo es miel sobre hojuelas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>9.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><b>La universalizaci\u00f3n de la conectividad como eje central de la democratizaci\u00f3n de la lectura<\/b><\/p>\n<p>En un principio, cuando la conectividad a la red era lenta y cara, la miop\u00eda e ignorancia de las leyes que les son inherentes a los avances tecnol\u00f3gicos (como la progresi\u00f3n geom\u00e9trica de sus capacidades y alcances) hac\u00edan que muchos negaran la posibilidad de la proliferaci\u00f3n del uso de internet. Poco a poco, sin embargo, en algunos pa\u00edses m\u00e1s r\u00e1pido que en otros, la velocidad de conexi\u00f3n fue aumentando y tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n de la importancia de ofrecerla, incluso gratuitamente. Mientras que en un inicio, digamos 15 a\u00f1os atr\u00e1s, montar una red de voz y datos en una empresa era caro, hoy su costo ya no es significativo. Eso ha conducido a que algunos gobiernos incluso est\u00e9n creando o ampliando las redes gratuitas de conectividad a internet en parques y lugares p\u00fablicos. Lo mismo hacen las entidades privadas, como hoteles y restaurantes, que ofrecen una conexi\u00f3n gratuita. Esa capacidad de conexi\u00f3n est\u00e1 pasando de ser un privilegio de unos pocos, a convertirse en una verdadera necesidad. Habr\u00e1 que trabajar para que esa conectividad no s\u00f3lo se d\u00e9 en las grandes ciudades, sino tambi\u00e9n en los poblados, sobre todo aqu\u00e9llos alejados de las urbes. Un elemento b\u00e1sico contribuir\u00e1 a ello: la migraci\u00f3n de la televisi\u00f3n tradicional a la televisi\u00f3n digital y, con esto, a la combinaci\u00f3n de conexi\u00f3n a la red televisiva y a internet, o a una televisi\u00f3n interactiva, como ya ocurre, y cuyo desarrollo a gran escala est\u00e1 previsto. Quiz\u00e1 peco de optimista, pero pronto veremos c\u00f3mo esa necesidad se convertir\u00e1 seguramente en un derecho. No s\u00f3lo porque ya los negocios no se comprenden sin el uso intensivo de la red, sino tambi\u00e9n porque es requisito para democratizar el conocimiento y la cultura y, por lo tanto, para lograr no s\u00f3lo la bibliodiversidad, sino tambi\u00e9n el acceso a ella. Claro, la \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d seria no va de la mano de los prop\u00f3sitos de muchos gobiernos, en particular no de los totalitarios. Pero en la medida en que internet se est\u00e1 convirtiendo cada vez m\u00e1s en veh\u00edculo imprescindible para la comercializaci\u00f3n de bienes y servicios, la propia econom\u00eda empujar\u00e1 la modernizaci\u00f3n de la infraestructura de comunicaci\u00f3n y, con ello, el acceso universal a la red. No por af\u00e1n democratizador, sino meramente comercial. Quiz\u00e1s en este caso uno y otro ir\u00e1n de la mano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>10. <\/b><b>El abaratamiento de los dispositivos de lectura<\/b><\/p>\n<p>A la par de la extensi\u00f3n de la red de conexi\u00f3n, se est\u00e1 dando ya un abaratamiento espectacular de los dispositivos de conexi\u00f3n y lectura. Los tel\u00e9fonos celulares dieron la pauta. Sus precios han bajado espectacularmente, pero tambi\u00e9n los dispositivos de lectura lo han hecho. Hoy, un Kindl cuesta menos de la mitad que hace s\u00f3lo un a\u00f1o, y el abaratamiento de las <i>tablets <\/i>tipo iPad es previsible. Los iPhone que en M\u00e9xico costaban casi mil d\u00f3lares hace un a\u00f1o, hoy los \u201cregalan\u201d al contratar cualquier plan de telefon\u00eda. Tambi\u00e9n las televisiones, algunas de las cuales ya cuentan con conexi\u00f3n a internet, y las computadoras han ido bajando de precio. Recordemos lo que sucedi\u00f3 con las calculadoras de bolsillo. De ser muy caras en un inicio, acabaron siendo extremadamente baratas. Eso mismo pasar\u00e1, inevitablemente, con los dispositivos de lectura. Con eso se est\u00e1n dando las tres condiciones b\u00e1sicas para el cambio que puede llevar de la bibliopobreza a la bibliodiversidad: la existencia de libros digitales, que ya se cuentan por millones, la ampliaci\u00f3n y abaratamiento cada vez mayor de la cobertura y acceso a internet al\u00e1mbrico e inal\u00e1mbrico, y la popularizaci\u00f3n y abaratamiento gradual, pero veloz de los dispositivos de lectura. Para completar, ya hay nuevos dispositivos de lectura que funcionan con energ\u00eda solar, de manera que incluso el impedimento representado por la necesidad de conexi\u00f3n el\u00e9ctrica o duraci\u00f3n de la bater\u00eda ir\u00e1 desapareciendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>11. <\/b><b>Una nueva generaci\u00f3n de lectores: los nativos digitales<\/b><\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos analizado los factores t\u00e9cnicos, tecnol\u00f3gicos y comerciales del problema. Sin embargo, hay un elemento que viene a rematar la reflexi\u00f3n: la transfiguraci\u00f3n del lector y, por lo tanto, de la lectura en las nuevas generaciones. En el pasado reciente habl\u00e1bamos de que tanto la aceptaci\u00f3n como el rechazo de las nuevas tecnolog\u00edas era una cuesti\u00f3n meramente generacional. Es decir, que quienes hab\u00edan nacido y crecido en contacto con los nuevos dispositivos electr\u00f3nicos los aceptar\u00edan con mayor facilidad, mientras que, quienes hab\u00edan crecido con las publicaciones con soporte en papel tendr\u00edan mayores dificultades para adaptarse a los nuevos recursos. Sin embargo, nuevas investigaciones indican que no se trata s\u00f3lo de que las nuevas generaciones tengan una mayor capacidad para aceptar las nuevas tecnolog\u00edas \u2014y particularmente los nuevos dispositivos\u2014 por su familiaridad con ellos, sino que incluso sus procesos mentales, sus conexiones neuronales, han tenido transformaciones sustantivas, al grado de que ya se habla de los nacidos a partir de los a\u00f1os ochenta como \u201cnativos digitales\u201d, a diferencia del resto de nosotros, a quienes las nuevas tecnolog\u00edas nos llegaron con nuestros cerebros ya maduros y que, por ende, somos considerados \u201cinmigrantes digitales\u201d. Es imperioso comprenderlo para entender que no podemos abordar el tema de la bibliodiversidad haciendo caso omiso de esto. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la nueva generaci\u00f3n de nativos digitales procesa la informaci\u00f3n de manera distinta que los inmigrantes digitales. Y hablamos apenas de la primera generaci\u00f3n. Es previsible que dichos cambios generen mutaciones en el adn que se transmitan de una generaci\u00f3n a otra. Las implicaciones de esto s\u00f3lo las podemos intuir, pero no podemos establecer estrategias para la bibliodiversidad partiendo s\u00f3lo de los mismos trillados elementos que hemos manejado hasta ahora.<\/p>\n<p>Nos enfrentamos a un panorama de enorme complejidad, ya que estamos en un proceso de transici\u00f3n en el que hay una gran diversidad de lectores y no lectores de distintas generaciones y capacidades. No cabe duda de que hay que atender los requerimientos de todos, por complejo que parezca. Pero nuestra atenci\u00f3n deber\u00eda estar, desde ahora, orientada a la satisfacci\u00f3n de las necesidades de las nuevas generaciones. Crear \u201csoluciones\u201d para generaciones que \u201cvan de salida\u201d y que pronto ser\u00e1n obsoletas, habla de una gran miop\u00eda estrat\u00e9gica. Como hemos visto, crear condiciones para una genuina bibliodiversidad es poco menos que imposible si pretendemos que \u00e9sta ocurra basada en el libro con soporte en papel. Har\u00edamos mejor si enfocamos nuestros esfuerzos en: <i>a)<\/i> capacitar a las nuevas generaciones de \u201cnativos digitales\u201d para que hagan uso de las enormes ventajas que ofrecen las nuevas tecnolog\u00edas, <i>b)<\/i> impulsar una labor sistem\u00e1tica de investigaci\u00f3n cient\u00edfica que nos d\u00e9 luz sobre lo que est\u00e1 aconteciendo y nos permita trabajar en los diversos niveles (sociol\u00f3gicos, pol\u00edticos, econ\u00f3micos, culturales, educativos, etc.), con miras a adecuar la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n cultural de manera que responda a las nuevas caracter\u00edsticas y capacidades, in\u00e9ditas, de los \u201cnativos digitales\u201d, y <i>c)<\/i> educar a los \u201cinmigrantes digitales\u201d para que aprendan el uso de las nuevas tecnolog\u00edas y les saquen el mayor provecho posible.<\/p>\n<p>Pronto, el quehacer editorial ya no ser\u00e1 lo mismo ni toda la cadena del libro. Con el cambio, con la transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura, los autores trabajar\u00e1n de manera distinta e ir\u00e1n produciendo obras que se adaptar\u00e1n a los nuevos medios. Con eso, los editores tendr\u00e1n que adaptarse y transfigurarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>12. <\/b><b>La \u00e9poca de la transici\u00f3n hacia un mundo digital: complejidades y oportunidades<\/b><\/p>\n<p>Al tratarse de una \u00e9poca de transici\u00f3n, enfrentamos una paradoja fundamental: son a\u00fan los \u201cinmigrantes digitales\u201d quienes tienen el poder en sus manos, y \u00e9stos todav\u00eda no comprenden cabalmente lo que sucede con las nuevas generaciones. Es m\u00e1s, en buena medida no tienen la capacidad de hacerlo. Por eso se aferran a las f\u00f3rmulas que funcionan para s\u00ed mismos, critican los h\u00e1bitos de los \u201cnativos\u201d y los abordan como si fueran \u201cenfermos\u201d y no como seres con otras capacidades que hay que saber aprovechar. Pero estamos a s\u00f3lo 10 a\u00f1os, quiz\u00e1, de que las cosas cambien de manos, si no es que ya est\u00e1 sucediendo. Lamentablemente, las capacidades multitarea de estos nuevos cerebros digitales est\u00e1n siendo desaprovechadas, y los editores de hoy, que no ser\u00e1n los editores del ma\u00f1ana, centran su atenci\u00f3n en quejarse de las condiciones que prevalecen y que no permiten una diversificaci\u00f3n del mercado del libro con soporte en papel. Ciertamente, no podemos evadir esa tarea: hoy por hoy, el libro con soporte en papel es el que prevalece y el que genera la mayor parte del negocio, aunque esto est\u00e9 cambiando. Los editores independientes que usan procesos tradicionales de producci\u00f3n son quienes m\u00e1s sufren, y quiz\u00e1 quienes m\u00e1s amenazados est\u00e1n ante el cambio, si bien, por sus caracter\u00edsticas, podr\u00edan adaptarse con relativa facilidad a las nuevas condiciones. Pero hay un mundo de oportunidades que se abren gracias, precisamente, a las nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>Hasta ahora, el lector no ten\u00eda otra posibilidad m\u00e1s que leer los libros seg\u00fan las decisiones (muchas veces err\u00f3neas) de quien tuvo en sus manos el dise\u00f1o. Los libros con tipograf\u00eda muy peque\u00f1a, una elecci\u00f3n de familia tipogr\u00e1fica inadecuada, y una interl\u00ednea apretada son comunes. Y en el mundo se ha confundido a quien tiene discapacidad visual con un \u201cno lector\u201d. \u00bfCu\u00e1ntos no han dejado la lectura no porque no les interese sino porque les resulta tan cansada que terminan por abandonarla? Las investigaciones en el terreno de la \u201clectotipograf\u00eda\u201d (<i>Lesetypographie<\/i>) son pocas, y la incursi\u00f3n en el mundo digital, as\u00ed como abre puertas presenta un sinf\u00edn de retos. Bibliodiversidad no s\u00f3lo es existencia de t\u00edtulos, sino tambi\u00e9n acceso a ellos y facilidad de lectura. En ese sentido, los libros que incluyen la lectura humana o rob\u00f3tica en voz alta, adicional a la capacidad de incrementar el tama\u00f1o de la tipograf\u00eda, representan un avance significativo en el terreno de la facilidad de lectura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>13. <\/b><b>\u00bfEs imprescindible el editor?<\/b><\/p>\n<p>El mundo de los blogs, la facilidad de subir textos a la red, los programas cada vez m\u00e1s sofisticados que permiten f\u00e1cilmente darle formato a los textos, las nuevas pol\u00edticas de algunas empresas, como Amazon por ejemplo, que invitan a subir ya no s\u00f3lo libros, sino tambi\u00e9n documentos sueltos, hacen florecer la pregunta: \u00bfser\u00e1 imprescindible el editor en el futuro? A esto hay dos respuestas: s\u00ed y no. Sin lugar a dudas, fluir\u00e1n cada vez m\u00e1s textos libremente, sin un editor de por medio, como ya sucede. De hecho, son previsibles dos movimientos antag\u00f3nicos: el que detenta, defiende y se beneficia econ\u00f3micamente de los derechos de autor, y el que los trasgrede, ya sea creando sin afanes de lucro, de manera personal o colectiva, o el que por la v\u00eda de la \u201cpirater\u00eda\u201d se apropia y difunde obras protegidas legalmente. Hay una larga discusi\u00f3n sobre si deben o no persistir los derechos de autor. De hecho, su defensa pareciera atentar, desde algunos puntos de vista, contra la bibliodiversidad, al limitar el libre flujo de informaci\u00f3n. No obstante, podemos esperar que, al pasar del soporte en papel al electr\u00f3nico, el libro se abaratar\u00e1 progresivamente, pues sus oportunidades de venta aumentar\u00e1n al llegar a un p\u00fablico m\u00e1s amplio; un precio menor lo har\u00e1 m\u00e1s accesible y crecer\u00e1 la posibilidad de que lo compre un p\u00fablico m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>Por otro lado, nos acercamos a la transmutaci\u00f3n de una obra hacia lo que se conoce como \u201cciberliteratura\u201d, es decir, piezas multimedia cuya complejidad de producci\u00f3n ir\u00e1 en aumento en la medida en que se le integren nuevos elementos, como m\u00fasica, foto y video, as\u00ed como la capacidad de interactuar, de intervenir en diversos aspectos de la obra. Mientras podemos prever que la producci\u00f3n de obras con simple texto lineal se simplificar\u00e1 cada vez m\u00e1s, las otras, las multimedia, requerir\u00e1n de un editor que quiz\u00e1 se parecer\u00e1 cada vez m\u00e1s a un director de pel\u00edculas, en las que son muchos los que intervienen en su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos antes, es probable que la funci\u00f3n editora, con el tiempo, cambie radicalmente de manos, y que las editoriales como las conocemos habr\u00e1n desaparecido o habr\u00e1n sido compradas por otras empresas, precisamente aquellas que detentan hoy el poder sobre los medios de comunicaci\u00f3n, incluida, por supuesto, la internet. Pero, por el otro lado, la tecnolog\u00eda nos depara a\u00fan tantas cosas en el futuro inmediato, que tambi\u00e9n podemos imaginar que, as\u00ed como hoy infinidad de individuos crea libremente aplicaciones que van de sencillas a relativamente complejas para diversos dispositivos (como el iPad, el iPhone, la iPod, etc.), pronto tambi\u00e9n generar\u00e1n \u201clibros multimedia\u201d (ciberliteratura) de gran inter\u00e9s y \u00e9xito comercial con herramientas cada vez m\u00e1s simples de usar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>14. <\/b><b>La profesionalizaci\u00f3n del editor en la \u00e9poca de la transici\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Lo que es seguro es que los editores de hoy tienen que profesionalizarse con urgencia. Hay algunos que ya no podr\u00e1n engancharse en esta nueva era digital. Hay nuevas generaciones de editores en proceso de formaci\u00f3n que est\u00e1n emergiendo de diplomados o maestr\u00edas y, quiz\u00e1, en un futuro pr\u00f3ximo, en pa\u00edses hasta ahora atrasados en ese terreno, incluso de licenciaturas. Esos editores tienen que mirar, sobre todo, hacia el futuro inmediato, pues generalmente los estudios que est\u00e1n cursando parten de una premisa falsa: la perdurabilidad, <i>per secula seculorum<\/i>,<i> <\/i>del libro con soporte en papel. Hoy, el editor debe estar preparado para hacerle frente a los retos tradicionales del mercado \u201cbestsellerizado\u201d descrito al inicio, y a la transici\u00f3n a la digitalizaci\u00f3n del mercado, y a la exploraci\u00f3n y competencia una vez incorporado de lleno a \u00e9l. Producir la obra y llevarla al \u201cestante\u201d, a la librer\u00eda virtual, ya no ser\u00e1 el problema, sino competir desde un punto de vista mercadot\u00e9cnico entre millones de otras obras. La bibliodiversificaci\u00f3n enfrentar\u00e1 a editores y autores al reto de destacar para vender o, simplemente, darse a conocer. Desarrollar los programas de capacitaci\u00f3n para un futuro a\u00fan incierto es todo un reto. No obstante, quienes, a fin de cuentas, moldear\u00e1n y se mover\u00e1n en ese mercado ser\u00e1n, sin lugar a dudas, los mismos nativos digitales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>15. <\/b><b>A manera de conclusi\u00f3n\u2026<\/b><\/p>\n<p>La industria editorial, en general, y las editoriales independientes, en particular, enfrentan una situaci\u00f3n sumamente compleja. Mientras hoy sigue prevaleciendo el mercado dominado por unos cuantos conglomerados editoriales, por otro lado hay una expansi\u00f3n in\u00e9dita de las nuevas empresas que dominan internet y se han ido apropiando de los diversos medios de comunicaci\u00f3n y generaci\u00f3n de contenidos. Es previsible que sigan comprando las empresas editoriales que a\u00fan no pertenecen a sus consorcios, con lo que la industria editorial cambiar\u00e1 de manos. Con eso continuar\u00e1 el proceso encaminado a la digitalizaci\u00f3n de los acervos y a la transformaci\u00f3n del libro en uno m\u00e1s de los recursos digitales a su servicio. Todo esto pareciera indicar, sin embargo, que la bibliodiversidad se ver\u00e1 beneficiada, si bien preocupa el enorme poder que se est\u00e1 concentrando nuevamente en pocas manos. Las editoriales independientes perder\u00e1n banderas, pero ganar\u00e1n espacios y oportunidades. El reto ahora es que se logre impulsar la expansi\u00f3n de la red de conectividad y el uso de los dispositivos digitales multitarea y de lectura. Habr\u00e1 que redefinir la funci\u00f3n de los que hoy est\u00e1n involucrados en el quehacer editorial. Por otro lado, las decisiones gubernamentales de incentivo o desaceleraci\u00f3n de este proceso ser\u00e1n cruciales para definir el grado de competitividad de los pa\u00edses en esta nueva carrera. Tambi\u00e9n viviremos batallas en las que la censura totalitaria tratar\u00e1 de cerrar los ductos de informaci\u00f3n, como ya ha sucedido en pa\u00edses como China y Cuba. En este proceso, los guerrilleros de la libertad de expresi\u00f3n cobrar\u00e1n cada vez m\u00e1s importancia ante las tendencias hip\u00f3critamente moralistas de algunos de los principales due\u00f1os de los medios, como Google, Facebook y otros. Quiz\u00e1 viviremos en los pr\u00f3ximos a\u00f1os una etapa de libertad y bibliodiversidad nunca antes vista en la historia de la humanidad, pero tambi\u00e9n seremos testigos de grandes debates en torno a la libertad de expresi\u00f3n y del flujo indiscriminado de la informaci\u00f3n ante previsibles medidas que tomar\u00e1n algunos gobiernos o empresas para controlar la informaci\u00f3n. Dar\u00e1 gusto vivir lo uno, y terror lo otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Noviembre 2010<\/p>\n<p>*azh\/7-11-2010<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abstract: A partir de sus estudios, an\u00e1lisis y elucubraciones, el autor \u2014pionero en la incorporaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda de impresi\u00f3n digital en M\u00e9xico, y estudioso y analista desde hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os del efecto de las nuevas tecnolog\u00edas en el quehacer editorial y en la transfiguraci\u00f3n del lector y la lectura\u2014 plantea que el tema de la bibliodiversidad puede abordarse desde muchos \u00e1ngulos: como una bandera de lucha de las editoriales independientes que viven en un entorno dominado por las grandes editoriales, o como un derecho humano hacia cuya materializaci\u00f3n nos encaminamos gracias a las nuevas tecnolog\u00edas. Este art\u00edculo esboza, a grandes rasgos, c\u00f3mo es que llegamos al punto en que nos encontramos, y hacia d\u00f3nde se dirigen tanto la industria del libro en general, como las editoriales independientes en particular, pero con una mirada especial hacia el principal implicado: el lector y, por lo tanto, a la lectura. Transitar de la bibliopobreza hacia la bibliodiversidad presupone la adopci\u00f3n universal del libro electr\u00f3nico y sus derivados. Pero no s\u00f3lo eso: tambi\u00e9n supone comprender que el lector se ha convertido en esa nueva generaci\u00f3n de \u201cnativos digitales\u201d a quienes corresponder\u00e1 transformar el mundo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[50,3,4],"tags":[86,32,181,29,180],"class_list":["post-1310","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-destacados","category-editor","category-textos-y-entrevistas","tag-www-alejandrozenker-com","tag-bibliodiversidad","tag-diab","tag-editores-independientes","tag-revista-double-ponctuation"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pOdts-l8","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1310"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1314,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1310\/revisions\/1314"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}