{"id":1045,"date":"2013-08-26T21:19:41","date_gmt":"2013-08-27T02:19:41","guid":{"rendered":"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/?p=1045"},"modified":"2013-08-31T18:26:36","modified_gmt":"2013-08-31T23:26:36","slug":"la-historia-de-las-resistencias-a-los-futuros-del-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/2013\/08\/26\/la-historia-de-las-resistencias-a-los-futuros-del-libro\/","title":{"rendered":"La historia de las resistencias a los futuros del libro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<a href=\"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/AZ-26-de-agosto-2013.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1047 aligncenter\" alt=\"AZ 26 de agosto 2013\" src=\"http:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/AZ-26-de-agosto-2013-600x450.jpg\" width=\"600\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/AZ-26-de-agosto-2013-600x450.jpg 600w, https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/AZ-26-de-agosto-2013-768x576.jpg 768w, https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/AZ-26-de-agosto-2013-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/alejandrozenker.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/AZ-26-de-agosto-2013.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p><b><b>Alejandro Zenker<\/b>, BUAP, Jornadas bibliotecarias<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: left;\">Introducci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Hace poco m\u00e1s de dos a\u00f1os formamos un grupo interdisciplinario de editores, investigadores, libreros y bibliotecarios con el prop\u00f3sito de analizar de manera sistem\u00e1tica los problemas que enfrentamos en el terreno del libro y la lectura.<\/p>\n<p>Cada mes, uno de los integrantes abordaba un tema, que luego era discutido. Las sesiones fueron de una enorme riqueza conceptual, y si bien part\u00edamos de experiencias y enfoques distintos, acabamos generando una gran coincidencia de opiniones. Agotados hasta cierto punto los temas de rigor, recientemente uno de los integrantes<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> propuso un tema que me pareci\u00f3 fascinante por los grandes alcances que tiene: \u201cHistoria del futuro del libro\u201d. Relatar el pasado es todo un reto; pero narrar el futuro es toda una odisea. Otro participante asumi\u00f3 un tema complementario: \u201cHistoria de las resistencias en el terreno del libro\u201d. Uno no podr\u00eda entender los futuros del libro, as\u00ed, en plural, sin abordar las resistencias. Quiz\u00e1 la escritura y la lectura han significado tal reto para el intelecto, que a cada paso el ser humano se ha querido aferrar a lo existente, negando la evoluci\u00f3n y, m\u00e1s a\u00fan, la revoluci\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>En su momento, la imprenta signific\u00f3 una herej\u00eda frente a la minuciosa labor de los escribas, el linotipo una afrenta a los cajistas y al tipo m\u00f3vil, el <i>offset<\/i> un atentado a la prensa plana, y hoy, el libro electr\u00f3nico, un insulto al amante de lo anal\u00f3gico.<\/p>\n<p>La resistencia al cambio en el terreno del libro constituye una paradoja, pues las ideas contenidas en muchos libros han sido motor de grandes revoluciones. No obstante, la oposici\u00f3n es comprensible: por un lado, cada paso evolutivo ha significado una recomposici\u00f3n de la industria. Oficios que alguna vez existieron, dejaron de requerirse con el paso del tiempo. El cambio fue, en ese sentido, una notificaci\u00f3n de desempleo, pero tambi\u00e9n un reajuste de los capitales de la naciente y creciente industria que lleg\u00f3 a convertirse en un segmento poderoso en muchos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Los capitales, sus crecientes intereses, moldearon la industria y comenzaron a determinar qu\u00e9 se produc\u00eda, qu\u00e9 se le\u00eda. El libro se convirti\u00f3 as\u00ed en una herramienta de manipulaci\u00f3n y dominio, y lo sigue siendo. Por lo tanto, el cambio de paradigmas editoriales no s\u00f3lo enfrenta los intereses del capital propio de la industria, sino tambi\u00e9n los pol\u00edticos. Eso es, en buena medida, lo que est\u00e1 ocurriendo hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>La industria editorial ha estado cambiando de manos, otros son los capitales que la detentan y, por tanto, otros los intereses. Es decir, la evoluci\u00f3n que estamos viviendo hoy no tiene que ver simplemente con la predilecci\u00f3n de los lectores por un soporte u otro. Los intereses de las corporaciones tecnol\u00f3gicas y de comunicaci\u00f3n son los que est\u00e1n marcando la pauta. Desde ese punto de vista, desde hace tiempo la moneda estaba echada y decidida tambi\u00e9n la suerte del viejo libro en soporte papel, que tendr\u00eda que ceder el paso, como lo est\u00e1 haciendo, al libro electr\u00f3nico. Este aspecto, la fundamentaci\u00f3n econ\u00f3mica del cambio, es elemental para entender el futuro del libro. Bueno, uno de los futuros, que es el que estamos viviendo, y al que suceder\u00e1n otros futuros con la misma inevitabilidad con la que se dan los desastres naturales en un planeta vivo como el nuestro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. La transici\u00f3n<\/p>\n<p>En la actualidad, el libro se encuentra en un complejo y aparentemente ca\u00f3tico proceso de cambio. Vivimos la coexistencia, nada pac\u00edfica por cierto, de todos los soportes, y la innovaci\u00f3n, experimentaci\u00f3n y reinvenci\u00f3n est\u00e1n en el orden del d\u00eda.<\/p>\n<p>Treinta a\u00f1os atr\u00e1s, la batalla tecnol\u00f3gica comenz\u00f3 en el terreno de la producci\u00f3n editorial. Fue la \u00e9poca en que surgieron las computadoras personales, los programas de dise\u00f1o, las impresoras l\u00e1ser y dem\u00e1s dispositivos. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, llegar\u00edan las impresoras digitales que dieron lugar a los tiros cortos, bajo demanda, y luego a la digitalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n tradicional, en <i>offset<\/i>. El gran giro que se vislumbraba era el de pasar de los tiros largos, a los tiros cortos. Libros producidos en tirajes de tan solo 50 o 100 ejemplares abr\u00edan un mar de posibilidades a g\u00e9neros abandonados, como la poes\u00eda, por ejemplo, y posibilitaban el surgimiento de proyectos editoriales independientes, que han ido en aumento internacionalmente, as\u00ed como la realizaci\u00f3n de\u00a0 ediciones de autor.<\/p>\n<p>As\u00ed, mientras por un lado los capitales editoriales se concentraban en cada vez menos manos y se globalizaban \u2014propiciando con ello una bibliopobreza end\u00e9mica (pocas editoriales publicaban relativamente pocos t\u00edtulos en tirajes muy elevados para minimizar sus costos y maximizar sus ganancias)\u2014, por el otro, florec\u00eda la diversidad, la bibliodiversidad. Sin embargo, en los pa\u00edses perif\u00e9ricos un grave problema azotaba a los editores peque\u00f1os y a los lectores: la falta de un sistema eficiente de distribuci\u00f3n y la carencia de puntos de venta. Las librer\u00edas no florec\u00edan, y los esfuerzos desesperados por encontrar soluci\u00f3n a su lenta condena a muerte, como el precio \u00fanico, no daban los resultados esperados.<\/p>\n<p>En ese contexto surgi\u00f3 el primer dispositivo de lectura de libros electr\u00f3nicos: el Kindle, lanzado por Amazon, que se ha convertido ya en uno de los principales distribuidores de libros f\u00edsicos y de contenidos digitales, al que le seguir\u00eda el iPad, de Apple. Ambas empresas llevaban tiempo trabajando en sendos proyectos encaminados a aumentar su oferta de contenidos. Pronto las grandes casas editoriales vieron all\u00ed una oportunidad de negocio a largo plazo y comenzaron a apostarle, aunque marginalmente en un principio. Pronto, sin embargo, el nicho fue de tal envergadura que no qued\u00f3 m\u00e1s que reconocer su tendencia al alza. De tal suerte que nuestra \u00e9poca se ha convertido en una en la que conviven pr\u00e1cticamente todas las tecnolog\u00edas de producci\u00f3n, todos los soportes y todas las v\u00edas de distribuci\u00f3n. Esa coexistencia es la que hace que muchos crean que la lucha por la prevalencia a\u00fan no est\u00e1 decidida. Se enga\u00f1an. Quienes tienen en sus manos el poder de decisi\u00f3n ya saben en qu\u00e9 direcci\u00f3n caminar\u00e1n las cosas. Si bien no sabemos con seguridad cu\u00e1nto durar\u00e1 este periodo de transici\u00f3n, lo cierto es que ser\u00e1 menos de lo pensado.<\/p>\n<p>La tendencia mundial favorece el acceso general a la banda ancha, y los gobiernos y los grandes emporios son los primeros interesados en que toda comunicaci\u00f3n y transacci\u00f3n se digitalice. De all\u00ed que el escollo representado por la falta de acceso a internet se vaya superando, en primer lugar por el camino de la conexi\u00f3n celular, pero tambi\u00e9n por conectividad f\u00edsica, v\u00eda fibra \u00f3ptica, conectividad que se ir\u00e1 abaratando conforme aumente la competencia. La propensi\u00f3n al abaratamiento tambi\u00e9n se dar\u00e1 en el terreno de los dispositivos de lectura, en la medida en que tambi\u00e9n aumente la competencia y se abarate la producci\u00f3n de los insumos. As\u00ed pues, las condiciones para la conectividad y la masificaci\u00f3n de los dispositivos de lectura electr\u00f3nica est\u00e1 mejorando de gradual a r\u00e1pidamente. \u00bfQu\u00e9 faltar\u00eda? La adquisici\u00f3n masiva de capacidades (destrezas) digitales.<\/p>\n<p>Actualmente, las autoridades se han inclinado por la introducci\u00f3n paulatina de dispositivos electr\u00f3nicos en la educaci\u00f3n en todos los niveles, lo que propiciar\u00e1 que las nuevas generaciones se familiaricen a\u00fan m\u00e1s desde tempranas edades con las nuevas tecnolog\u00edas. Eso propagar\u00e1 lo que en muchos casos ya es un hecho: el surgimiento de nuevas generaciones de nativos digitales dotados de un recableado cerebral. Esto \u00faltimo es, a fin de cuentas, el elemento definitorio en esta aparente lucha entre lo anal\u00f3gico, el papel, y lo digital, lo electr\u00f3nico. Para las nuevas generaciones, la lectura sobre dispositivos electr\u00f3nicos ya no ser\u00e1 una elecci\u00f3n, sino una imperiosa necesidad. Con la sustituci\u00f3n de los inmigrantes digitales, en v\u00edas de extinci\u00f3n, por nativos digitales, en apabullante crecimiento, en relativamente poco tiempo se habr\u00e1 completado un total cambio generacional. El libro en soporte papel ser\u00e1 cosa del pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Repensar el \u201clibro\u201d<\/p>\n<p>Mientras tanto, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 pasando con lo que llamamos \u201clibro\u201d? Para quienes lo analiz\u00e1bamos en perspectiva, el concepto mismo de libro ha ido cambiando. Sol\u00edamos describirlo por sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas, es decir, p\u00e1ginas impregnadas de tinta, encuadernadas. La relaci\u00f3n libro-lector era unidireccional. Pero al cambiar el paradigma, ya no podr\u00edamos definir el libro por sus atributos f\u00edsicos, sino por la manera en que se utiliza.<\/p>\n<p>Con el surgimiento de los nuevos medios a finales de los a\u00f1os setenta, se comenz\u00f3 a vislumbrar la posibilidad de libros que incluyeran audio y video. En ese entonces, Bob Stein, codirector del Instituto para el Futuro del Libro, comenz\u00f3 a hablar ya no de \u201ctinta sobre papel encuadernado, sino m\u00e1s bien de un <i>medio manipulado por el usuario<\/i>, donde el usuario tiene un total control sobre sus contenidos\u201d. Esa definici\u00f3n sirvi\u00f3 por un tiempo en la era de los videol\u00e1ser y cd-roms, pero se vino abajo con el surgimiento de internet. El libro, entonces, fue definido como \u201cun veh\u00edculo que usan los humanos para mover ideas alrededor del tiempo y del espacio\u201d. Este concepto es crucial para comprender la magnitud de los cambios. En opini\u00f3n de Stein, lo m\u00e1s probable es que tengamos que ir redefiniendo la idea de \u201clibro\u201d, ya que es posible que tome d\u00e9cadas, si no es que un siglo, para que madure lo que est\u00e1 en ciernes y encontremos nuevas palabras para definirlo. \u201cLibro\u201d es, pues, un concepto en constante proceso de transformaci\u00f3n en esta \u00e9poca de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Repensar la \u201cescritura\u201d y la \u201clectura\u201d<\/p>\n<p>Para entender el cambio en el concepto mismo del \u201clibro\u201d, es necesario entender las transformaciones que est\u00e1n ocurriendo en el terreno de la escritura y la lectura.<\/p>\n<p>El blog nos presenta ya un cambio interesante del paradigma, donde muchas veces el autor es un simple facilitador del di\u00e1logo y la interacci\u00f3n con los lectores en funci\u00f3n de un tema de inter\u00e9s com\u00fan. La estructura jer\u00e1rquica tradicional, donde el autor es el rey y el lector su s\u00fabdito, se rompe. Ambos ocupan el mismo espacio. Nuevos tipos de blogs incluso cambian el esquema al prescindir del autor propiamente. Un tema es lo que congrega. El autor es lector y el lector, autor. Se podr\u00eda objetar que eso no es un \u201clibro\u201d, en el sentido de que, aparentemente, no hay un principio, un desarrollo y un final en la narraci\u00f3n. Pero \u00bfbuscamos eso? Cada vez m\u00e1s, el lector quiere intervenir. Es m\u00e1s, hoy en d\u00eda nuestra \u201ccosmogon\u00eda\u201d es tan compleja, que la interacci\u00f3n de los diversos es bienvenida, pues enriquece un tema con muchas visiones.<\/p>\n<p>El nuevo lector es cada vez m\u00e1s propositivo. Desea intervenir, desconf\u00eda de un personaje, propone reinterpretaciones de la trama, variaciones, derivaciones de las historias, finales alternativos o continuaci\u00f3n infinita de la narraci\u00f3n. En ese sentido, el libro es un \u201clugar\u201d donde suceden cosas. Un \u201clugar\u201d en el que confluyen diversos lectoautores. Se trata, pues, de una experiencia social de la lectura, en oposici\u00f3n a la tradicional que se lleva a cabo en la soledad, como en la soledad tiene tambi\u00e9n lugar la escritura. Por supuesto, esto constituye un rompimiento radical de todos los valores tradicionales de autor-libro-lector, pero en ese proceso nos encontramos: en el del rompimiento con lo establecido.<\/p>\n<p>Bob Stein dice que \u201cnuestros nietos asumir\u00e1n que leer con otros, es decir, la lectura social, es la manera <i>natural<\/i> de leer. Se sorprender\u00e1n al saber que en nuestra \u00e9poca la lectura era algo que uno hac\u00eda a solas. Leer en soledad les parecer\u00e1 tan anticuado como a nosotros ver pel\u00edculas mudas\u201d.<\/p>\n<p>Lo que estamos viviendo es el surgimiento de la ciberliteratura con su enorme caudal de g\u00e9neros y derivados. Uno de ellos, crucial, es el juego. En los ciberjuegos modernos, los usuarios intervienen activamente en la historia. Su capacidad de incidir en la trama es cada vez mayor y m\u00e1s compleja. \u201cLeen\u201d activamente y \u201cescriben\u201d mientras act\u00faan. Se identifican con los personajes o, mejor dicho, se convierten en ellos, en cuyas caracterizaciones pueden incidir. Los autores ya no crean una historia, sino que generan un entorno donde la historia transcurre. Y en la historia participa no s\u00f3lo el individuo, sino que intervienen los otros jugadores, que pueden dar un giro a los acontecimientos. Estos juegos constituyen un interesante espacio de experimentaci\u00f3n y an\u00e1lisis. Son, probablemente, prototipo de nuevas formas de narrar y vivir la \u201clectura\u201d, que se vuelve una experiencia m\u00e1s visual, auditiva y participativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es previsible que la manera de expresarnos cambie radicalmente en el futuro. De eso ya tenemos ejemplos interesantes. Por ejemplo, la transformaci\u00f3n de la fotograf\u00eda. Hasta ahora, se consideraba un recurso para plasmar los recuerdos, eternizar los instantes. Durante una larga \u00e9poca, la fotograf\u00eda s\u00f3lo la llevaban a cabo profesionales que dominaban sus intrincados \u201csecretos\u201d. Poco a poco se fue ampliando la base de usuarios. La fotograf\u00eda estaba all\u00ed para ser impresa y para perdurar por los siglos de los siglos. Una manera de lograr la inmortalidad. Pero la masificaci\u00f3n lleg\u00f3 con los tel\u00e9fonos celulares dotados de c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas. Hoy, en un solo d\u00eda, se toman m\u00e1s fotos que a lo largo de los primeros 100 a\u00f1os de la historia de la fotograf\u00eda, y las fotos ya no se imprimen: se suben a la nube. Una nueva aplicaci\u00f3n llamada SnapChat transforma la foto en un tipo no perdurable de discurso no verbal. Quien toma la foto la env\u00eda y la dota de una existencia que fluct\u00faa entre uno y diez segundos, tras los cuales la foto se \u201cautodestruye\u201d. Este esquema de comunicaci\u00f3n surgi\u00f3 como respuesta a las limitaciones de los emoticones, es decir, los recursos no verbales comunes en los chats. De igual manera ha surgido el recurso del video con una duraci\u00f3n de seis segundos, o menos, llamado Vine, y que est\u00e1 siendo utilizado en las redes para transmitir mensajes con una creatividad sorprendente. El uso de estos programas, sin embargo, apela a generaciones con una capacidad creativa que busca explorar los l\u00edmites de los nuevos recursos con habilidad para el uso de las herramientas disponibles. No se busca perdurabilidad, sino comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Qu\u00e9 hacer en la \u00e9poca de transici\u00f3n<\/p>\n<p>Quienes estamos en el mundo del libro y la lectura podr\u00edamos, o deber\u00edamos, preguntarnos qu\u00e9 hacer en esta \u00e9poca de transici\u00f3n. Dependiendo de la edad que uno tenga, la preocupaci\u00f3n puede ser mayor o menor. Me explico: soy editor, impresor y encuadernador. Como editor, s\u00e9 que tengo que incursionar en la edici\u00f3n electr\u00f3nica. Por lo tanto, he creado dentro de la editorial, un proyecto para capacitar a un grupo de colaboradores que ya est\u00e1n convirtiendo el acervo de nuestro sello en libros electr\u00f3nicos. Pero s\u00e9 que eso simplemente est\u00e1 llevando mi cat\u00e1logo de un soporte a otro. Le da sin duda a nuestros libros nuevas funcionalidades y, por lo tanto, logro prolongar su previsible existencia. Estoy seguro, sin embargo, de que en alg\u00fan momento habr\u00e1 que dotar a esos libros electr\u00f3nicos de nuevas funciones para que tengan oportunidad en el nuevo mercado del nativo digital, para quien un libro que no est\u00e9 enriquecido y sea interactivo carecer\u00e1 cada vez m\u00e1s de inter\u00e9s. No s\u00e9 si vivir\u00e9 para dar ese segundo paso. Como impresor y encuadernador, s\u00e9 que mis d\u00edas est\u00e1n contados, y eso que hoy en d\u00eda estoy a la vanguardia tecnol\u00f3gica, pues me especialic\u00e9 en impresi\u00f3n digital. No creo sobrevivir con ese giro m\u00e1s de diez a\u00f1os. Quince si somos creativos y encontramos nuevos nichos. Estoy convencido de que la producci\u00f3n de impresos, de papeles impregnados de tintas o t\u00f3ner, tiene sus d\u00edas contados. Para prevalecer en el nuevo mercado emergente de productos digitales, como las <i>apps<\/i>, se necesitan habilidades que no tengo. Claro, estoy rodeado de j\u00f3venes creadores que pueden generar ideas que respondan a las necesidades del mercado del futuro. La pregunta es si yo, que he sido pionero en el uso de nuevas tecnolog\u00edas, tendr\u00e9 la capacidad creativa para competir con nativos digitales con una imaginaci\u00f3n desbordante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero si me planteo una interrogante existencial de esta envergadura, \u00bfcu\u00e1ntos otros que est\u00e1n en el mundo del libro no deber\u00edan hac\u00e9rsela? Quiz\u00e1 mi visi\u00f3n en cuanto a la relativa inmediatez de transformaciones radicales en el mundo del libro suene exagerada. Espero que as\u00ed sea, pero m\u00e1s vale no confiarse.<\/p>\n<p>No hace mucho desaparecieron oficios enteros: tip\u00f3grafos, linotipistas, <i>peistoperos<\/i>, capturistas, transcriptores, fotolitotipistas\u2026 todos ellos se desvanecieron a lo largo de los \u00faltimos treinta a\u00f1os. El panorama que contemplo implica, lamentablemente, la desaparici\u00f3n de otros m\u00e1s en los pr\u00f3ximos lustros. La industria de las artes gr\u00e1ficas seguir\u00e1 su camino para convertirse en las artes tr\u00e1gicas. Ya hoy en d\u00eda infinidad de empresas de <i>offset<\/i> est\u00e1n cerrando, consecuencia de la digitalizaci\u00f3n en marcha. A\u00fan no se percibe tanto en el terreno del libro, pero no tardar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 suceder\u00e1 con libreros y bibliotecarios? Son dos segmentos que tendr\u00e1n que reinventarse en esta \u00e9poca de transici\u00f3n. Su conservaci\u00f3n est\u00e1 asegurada hasta cierto punto, en la medida en que sobrevivan inmigrantes digitales, es decir, fauna que a\u00fan dependa del libro en soporte papel. Pero si ya hoy en d\u00eda los libreros se la ven cada vez m\u00e1s dif\u00edcil para sobrevivir dadas las carencias cong\u00e9nitas del mercado, imaginemos cu\u00e1nto m\u00e1s dif\u00edcil ser\u00e1 mantener las librer\u00edas conforme el mercado digital y sus condiciones, como conectividad general a banda ancha y abaratamiento de los dispositivos de lectura, maduren. Temo que la situaci\u00f3n de bibliotecas y bibliotecarios no ser\u00e1 mucho mejor, si bien cuentan con una ventaja: es el Estado quien deber\u00e1 garantizar su subsistencia en tanto haya quienes demanden sus servicios. Pero las instituciones educativas ser\u00e1n las primeras en migrar al soporte electr\u00f3nico. Hay un mundo de oportunidades para libreros y bibliotecarios. Pero deber\u00e1 ser explorado con imaginaci\u00f3n y creatividad.<\/p>\n<p>6. El principio de la esperanza<\/p>\n<p>Sin duda esto no es m\u00e1s que un brev\u00edsimo an\u00e1lisis de lo que estamos viviendo y de las interrogantes que por fuerza afloran. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 del libro y la lectura dentro de 50, 100 o 150 a\u00f1os? Sin duda, elucubrar al respecto es una de las partes m\u00e1s divertidas y apasionantes del problema. Los muchos nuevos futuros del libro y la lectura est\u00e1n por venir, est\u00e1n por verse. Intuyo que veremos transformarse el lenguaje, la manera de comunicarnos, la manera y los recursos para transmitir creativamente ideas. Hay un enorme espacio para la ciencia ficci\u00f3n, pero la realidad no pocas veces ha superado la m\u00e1s delirante fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Perderemos mucho de lo que hoy conocemos, pero es m\u00e1s lo que ganaremos. La humanidad ha creado m\u00e1s de 130 millones de libros a lo largo de su historia, gran parte de los cuales provienen de los \u00faltimos 100 a\u00f1os de existencia. En los \u00faltimos 50 a\u00f1os, la lengua inglesa ha duplicado su corpus, y en esas andan otras lenguas. Hace diez a\u00f1os d\u00e1bamos por perdidas lenguas y dialectos que hoy vemos resurgir gracias a las redes sociales. La bibliopobreza en la que los grandes conglomerados editoriales nos ten\u00edan sumidos est\u00e1 desapareciendo gracias a la digitalizaci\u00f3n de los acervos, lo que ha dado lugar a una bibliodiversidad in\u00e9dita en la historia de la humanidad. La imposibilidad de llegar a los lectores debido a la deficiencia de los sistemas de distribuci\u00f3n y la falta de puntos de venta est\u00e1 llegando a su fin gracias a las librer\u00edas y bibliotecas virtuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay muchos aspectos del mundo conocido que est\u00e1n acerc\u00e1ndose a su t\u00e9rmino, pero sin duda es una muerte merecida. El libro en soporte papel lleg\u00f3 a su l\u00edmite, y sus ventajas se han convertido en sus desventajas y limitaciones. Estoy convencido de que el mundo del libro electr\u00f3nico que emerge traer\u00e1 muchas cosas infinitamente mejores para la humanidad que el libro en papel al que sustituye, de car\u00e1cter profundamente elitista y antiecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n del libro en papel acarrea la desaparici\u00f3n de oficios y profesiones, de \u00edconos y costumbres, de espacios y m\u00edsticas. En un pa\u00eds donde muchos no gozaremos jam\u00e1s de seguridad social, seguro contra el desempleo y derecho a jubilaci\u00f3n, este proceso abrir\u00e1 una pl\u00e9yade de tragedias personales y colectivas, pero a la vez abrir\u00e1, para quienes tengan el don de la imaginaci\u00f3n, un universo de posibilidades. Siempre y cuando, claro, sea la sociedad civil, los individuos organizados en redes, la rebeld\u00eda de los indignados, lo que haga de la cultura el elemento fundamental de desarrollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*azh\/16\/7\/2013<\/p>\n<div><\/div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> C\u00e9sar Augusto P\u00e9rez Gamboa<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Julio de 2013 particip\u00e9 en las octavas jornadas bibliotecarias, invitado por la BUAP. 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