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	<title>Alejandro Zenker</title>
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		<title>Alejandro Zenker</title>
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		<title>El blog y las redes sociales como antesala de la cibercreación y la ciberliteratura</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 21:52:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si mal no recuerdo, fue hace ya más de 15 años cuando inicié, accidentalmente, una aventura de difusión poética. Acostumbraba leer poesía todas las noches. De mis lecturas extraía los fragmentos que más me gustaban y se los enviaba, una vez a la semana, a un pequeño grupo de amigos por correo electrónico. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption alignnone" style="width: 610px"><img src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/11/Zenker-en-el-II-Encuentro-de-Publicaciones-Digitales-culturales-2011.jpg" alt="" width="600" height="450" /><p class="wp-caption-text">Alejandro Zenker en la mesa redonda en el Instituto de Ivestigaciones Filológicas / UNAM</p></div>
<p>Mis amigos comenzaron a reenviar mis correos a otros amigos o solicitaban que añadiera a fulano y a mengano en mi lista. De esta suerte, pronto me encontré batallando con el Outlook para mandar mi selección semanal a las más de 2 500 personas que figuraban en aquel listado. Recibía respuestas de lectores de más de 10 países que aplaudían o criticaban mis gustos. Se había convertido en una especie de boletín poético al que nombré “Literalia”.</p>
<p>Mandar esa cantidad de correos se convirtió en una verdadera talacha, un tanto insufrible si consideramos que contaba con un ancho de banda de sólo 64 Kb a través del enlace telefónico. Así las cosas, un día decidí que ya no era manejable seguir usando el Outlook y debí explorar para encontrar un servicio —que si mal no recuerdo se llamaba egroups, luego sustituído por Yahoogroups—, que permitía automatizar el proceso de envíos.</p>
<p>Como mi lista era grande para los parámetros de esa época, los administradores me pidieron que se las enviara para que montaran el servicio. Lo hice. Sin embargo, hubo un pequeño problema: configuraron la lista como grupo de discusión y no como lista de distribución. Eso ocasionó que, al enviar el primer boletín, cada respuesta de los destinatarios le llegara al resto de los que integraban la lista. En cosa de horas se armó un gran caos. Una empresa trasnacional tuvo que apagar su servidor para evitar la llegada masiva de esos correos, del FCE me llamaron para preguntar qué sucedía, a algunos se les bloqueó su cuenta y no la pudieron rescatar. Debí borrar la cuenta y partir de cero. Fue uno de los primeros episodios de <em>spam</em> literario en México y, para mí, las horas más angustiantes que recuerdo de mi vida cibernética. Sin embargo, aprendí. Aún no existían las redes sociales como las conocemos hoy en día.</p>
<p>Hoy hago uso intensivo y extensivo de las redes sociales. No sólo de Facebook, Twitter, LinkedIn y Google plus, entre otras, sino también de una red de redes que he generado. Este experimento surgió a partir de una agrupación de artistas visuales que se conformó en 1994. Ese año, un curador norteamericano, Luis de la Cruz, me invitó a participar en una exposición colectiva de arte erótico. Los artistas que confluimos en esa ocasión coincidimos en que todos enfrentábamos grandes dificultades al tratar de encontrar espacios para exhibir nuestra obra. Decidimos formar AVE (Artistas Visuales del Erotismo) y trabajar conjuntamente. Años después, en el 2008, cada vez más fortalecidos con la integración de otros artistas, apuntalé nuestra organización con la creación de una red. Para entonces ya existía <em>software</em> especializado para la gestión de redes sociales profesionales. Una vez creada, la agrupación creció de tal suerte que hoy la conforman más de 450 artistas. Cada uno con su blog, con posibilidad de interactuar con los demás, anunciar actividades, subir fotos y videos, etcétera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A partir de esa experiencia, armé redes en torno a mis demás actividades. Había creado, en el 2003, el Instituto del Libro y la Lectura, A.C., entre cuyos objetivos estaba trabajar en los terrenos de la gestión cultural, la agrupación nacional e internacional de editores, la traducción y la exploración de nuevas manifestaciones en materia de creación literaria basadas en las nuevas tecnologías, es decir, la ciberliteratura. Así fui creando poco a poco esa red de redes que han ido creciendo, cada una a su paso, con independencia de la otra, pero interconectadas, ya que la intención era fomentar la interdisciplinariedad.  Por otro lado, las redes debían tener una base presencial, por lo que, en el terreno del libro, impulsamos y participamos en diversas actividades relacionadas con el tema y fomentamos otras.</p>
<p>Por ejemplo, el Instituto del Libro y la Lectura promovió la creación de la Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA), que celebró este año, por segunda vez consecutiva en México, el encuentro de EDITA, que también se lleva a cabo en España y en Colombia. En materia de gestión cultural realizamos el año pasado las jornadas de vinculación de gestores culturales en colaboración con el Tec de Monterrey. El Instituto envía regularmente a miles de profesionales un boletín electrónico que sintetiza lo más importante de las noticias en el terreno del libro y la lectura y coedita, con Ediciones del Ermitaño, la revista <em>Quehacer Editorial</em> tanto en soporte papel como electrónico. Estas son muestras de una organización profesional apuntalada por una red social con resultados tangibles, no sólo virtuales, sino presenciales. De estas iniciativas han emergido infinidad de proyectos bilaterales y multilaterales entre los propios miembros, sin necesidad de mi intervención, dada la estructura horizontal que hemos creado. Por supuesto, estas redes están enlazadas a Facebook y Twitter, de manera que lejos de oponerse, se complementan.</p>
<p>Un ejemplo externo que me parece destacable es el que se desprende de una red creada por unos amigos en España, a imagen y semejanza de las que formé en México. Se trata de una red de artistas del libro. Hasta hace poco, los artistas del libro trabajaban de manera aislada, pensando en la soledad de sus creaciones, con pocas posibilidades de darle difusión a sus obras. La naturaleza del libro de artista ha sido elitista, circunscrita a un círculo reducido de conocedores. A partir de la creación de esta red, que hoy cuenta con más de 2 000 miembros en Europa y América, comenzaron a surgir y a multiplicarse los proyectos de colaboración no sólo nacionales, sino internacionales. Es decir, un pintor en España puede trabajar con un grabador en Argentina y culminar el proyecto con un encuadernador en México y luego armar una exhibición global en la red. Pero también compartimos técnicas y experiencias, y las ideas para nuevos proyectos así como las propuestas de exhibiciones se multiplican. Si esto está sucediendo en el terreno del libro de artista, que tradicionalmente ha sido una labor solitaria… ¿qué no está ocurriendo en otros campos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hasta aquí pareciera que hablamos de la red social como una simple herramienta de comunicación, como en el caso del blog. Sin embargo, podríamos decir que el blog en sí es ya un ciberproducto creativo de carácter individual al igual que la red social, aunque ésta de carácter colectivo. Al unir cada vez más elementos multimedia, como el video, las animaciones, las fotos, el sonido y, por supuesto, el texto, se convierten en productos únicos que permiten lecturas asimétricas, no lineales, que cambian constantemente. Son “libros” o revistas siempre en proceso de construcción, nunca acabadas. Lecturas que se van creando y cuya estructura se transforma conforme avanza la tecnología.</p>
<p>A diferencia del papel, que representa un soporte estático, unidireccional, blogs y redes sociales se transforman aunque mantengan los mismos contenidos del pasado y vayan evolucionando en función de la actividad de sus usuarios, de sus autores. Productos personales, de un autor o colectivos. Como de hecho lo es la ciberliteratura emergente. En algunos casos, como las redes que menciono, al igual que en Facebook y Twitter, hay un espacio estructurado sobre el que se van montando los contenidos. Es difícil salirse del esquema predeterminado por los ingenieros que dan vida a esos motores. En los otros, los ciberproductos creativos de nueva generación, la producción puede ser de una enorme complejidad y romper todo esquema establecido.</p>
<p>Si analizamos las redes sociales profesionales como espacios no sólo de interacción, sino particularmente de lectura, comprenderemos en qué sentido se están transfigurando el lector y la lectura. En función de los seguidores que uno tiene o de la cantidad de usuarios a los que uno sigue, Twitter es una secuencia infinita de fragmentos aparentemente inconexos. Si sigues a más de mil personas, como es mi caso, los mensajes que fluyen incesantemente, día y noche, constituyen un discurso de enorme complejidad e infinidad de temáticas. Si hoy en día lo que más se lee, a fin de cuentas, son mensajes de celular, tweets, blogs y redes sociales, y en muchos casos prácticamente al mismo tiempo, podríamos decir que gran parte de la humanidad está leyendo una obra colectiva en cuya confección todos participamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por otro lado, si partimos de que estamos viviendo el surgimiento de una nueva generación, y que con esto la humanidad experimenta un proceso de transición en la que conviven muchas generaciones diversas, cuya manera de comunicarse comienza a diferir a tal grado que convierte a unos en analfabetas funcionales en relación con los otros, podemos imaginar lo que se avecina. Nunca antes se había creado ni difundido tanto como ahora. Nunca antes crear y compartir había sido tan fácil. Y eso que estamos apenas en los inicios de esta gran revolución.  Claro, compartir no significa ser leído. Pero sí ingresar al mar de las ilusiones de la existencia perenne y la fama inmediata que, en la realidad, se reduce, si acaso, s los 5 minutos a los que cada humano puede aspirar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Soy editor. De hecho, tres de los que hoy me acompañan son autores de Ediciones del Ermitaño. Tuve oportunidad de vivir la evolución de la industria de las artes gráficas y de la industria editorial desde el linotipo hasta la impresión digital, de la que fui pionero en México. Hoy trabajamos en un gran proyecto encaminado a nutrir de contenidos digitales al mercado hispanohablante y, paralelamente, observo la evolución de los contenidos que harán que el soporte papel desaparezca más pronto de lo que podríamos imaginar. Hace poco, Bob Stein, del Instituto para el Futuro del Libro, estuvo en México y conversamos sobre la necesidad de sensibilizar al medio autoral, editorial y cultural sobre los cambios inevitables que ya están en marcha y que deben ser más que bienvenidos, ya que propiciarán por primera vez una bibliodiversidad inimaginada hasta ahora. Pero no sólo eso. La manera de crear y la manera de asimilar contenidos cambiarán radicalmente. No se trata sólo del cambio de soporte, es decir, del papel al digital. Sino de otros numerosos elementos que apenas vislumbramos más allá de los componentes multimedia, de la interactividad, e incluso de la previsible y pronta incorporación de la tridimensionalidad a las creaciones. Por lo pronto, nos espera un periodo de transición que quizá no dure más de 10 años, a lo largo de los cuales, entre otras cosas, los nativos digitales estarán en plena adultez y periodo creativo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mucho se ha hecho, pero más está por venir. Hasta el año 2000, Google calculaba que, a lo largo de la historia de la humanidad, se habían producido alrededor de 130 millones de libros sin contar periódicos, revistas, mapas, obras de arte, etc. Para ese año, Google ya había digitalizado 12% de esa producción. Por otro lado, en 2011 llegamos a los 7 mil millones de habitantes, y se calcula que para el 2050 serán más de 9 mil millones. Los inmigrantes digitales, es decir, los de nuestra edad, estarán en proceso de extinción, y serán los nativos digitales quienes habrán tomado las riendas del futuro de la humanidad.</p>
<p>Así las cosas, este año se han publicado ya más de un millón de nuevos títulos de libros. Tan sólo el día de hoy se vendieron más de 4 millones de celulares. Hay casi 2 300 millones de internautas en el mundo. Y hoy, tan sólo hoy, fueron enviados más de 300 000 millones de correos electrónicos y 201 millones de tweets. Finalmente, en este día habrán sido “posteados” más de 3 y medio millones de entradas a blogs. En un solo día. Por lo tanto, habrá que preguntarnos si la lectura de la “vieja” literatura tendrá lugar. Si no es el caso, en realidad no importa. Hay tantísimo qué leer, tanto qué explorar —además de lo que se seguirá produciendo—, que será imposible absorberlo todo. Asimismo, los conceptos de “lectura”, de “literatura”, así como el de “libro”, irán cambiando, como de hecho lo están haciendo. Quizá se acerquen cada vez más a la sinfonía, a la música. Reflexiona George Steiner en su ensayo<em> El silencio de los libros</em>: “Una bulliciosa multitud de comunidades étnicas, de mitologías elaboradas, de conocimientos naturales tradicionales ha llegado hasta nosotros al margen de toda forma de alfabetización. No hay un solo ser humano en este planeta que no tenga una u otra relación con la música. La música, en forma de canto o de ejecución instrumental, parece ser verdaderamente universal. Es el lenguaje fundamental para comunicar sentimientos y significados. La mayor parte de la humanidad no lee libros. Pero canta y danza.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*azg/22/11/2011</p>
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		<title>Manifiesto de EDITA México 2011</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 02:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<description><![CDATA[*Este Manifiesto tiene como antecedente el que se proclamó al término de la Primera Jornada de Vinculación de Gestores Culturales, realizada en México en el 2010, organizada por la Red Independiente de Proyectos Artísticos y Culturales (RIPAC www.ripac.com.mx), 3D2 y el ITESM.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_760" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/11/IMG_0001.jpg" rel="shadowbox[sbpost-759];player=img;"><img class="size-medium wp-image-760" title="IMG_0001" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/11/IMG_0001-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Alejandro y Uberto Stabile revisando el Manifiesto de EDITA México en el bar Centenario 107</p></div>
<p align="center"><strong>_______________</strong></p>
<p align="center"><strong>Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos</strong></p>
<p align="center"><strong>(RIEPA)</strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Noviembre 2011</strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<ol>
<li><strong>1.    </strong><strong>En vista de la situación actual.</strong></li>
</ol>
<p>Hoy en día son pocos los ciudadanos que tienen acceso a los libros y a la cultura, pues ambos se encuentran concentrados no sólo en pocos lugares, como lo son las grandes ciudades, sino que además no se han desarrollado mecanismos eficientes que acerquen el libro y la cultura a la población. Hay una errónea concepción por parte de muchos que confunden educación y cultura. No son lo mismo. La primera es sin duda base insoslayable para que se dé la segunda. Pero si nos quedamos en el plano de proveer educación básica a la población, sin adicionalmente dotarla de cultura, seguiremos sembrando el mundo de seres humanos incultos y fácilmente manipulables.</p>
<ol>
<li><strong>2.    </strong><strong>La ineficiencia del Estado.</strong></li>
</ol>
<p>El Estado, con su clásica miopía que no ve en la lectura ni en la cultura la clave del desarrollo,  no ha sabido ni ha querido cumplir con su función que consiste básicamente en promover y apoyar que surjan y se fortalezcan los proyectos editoriales y los movimientos, las expresiones culturales en un marco de absoluta e irrestricta libertad, pluralidad y diversidad. Encabezado por gobernantes y burócratas insensibles a la cultura, el Estado ha sido el primero en confundir educación y cultura. Por otra parte, cuando emergen funcionarios que tienen proyectos culturales, su tendencia es a la monopolización, a la centralización, a la estatización y control de la cultura. La ineficiencia del Estado ha mermado el desarrollo cultural de la nación, derramando grandes sumas de capital en beneficio de muy pocos y ha obstaculizado el desarrollo de la industria editorial en general y de los proyectos editoriales independientes, alternativos en particular.</p>
<ol>
<li><strong>3.    </strong><strong>La necesidad de una cambio nacional.</strong></li>
</ol>
<p>Hoy enfrentamos la necesidad de impulsar grandes cambios a nivel nacional. Vivimos en un país sumido en la pobreza, dominado por una partidocracia miope e ineficiente, donde la violencia se ha extendido a niveles sin precedentes. La barbarie cunde a diestra y siniestra, y la población, además de lidiar con problemas de subsistencia, vive sumida en la inseguridad y en el miedo sin tener los elementos <strong>culturales</strong> que le permitan interpretar el mundo que le rodea.</p>
<ol>
<li><strong>4.    </strong><strong>Sin cultura no hay cambio.</strong></li>
</ol>
<p>Los grandes cambios que requiere nuestro país no se podrán dar si éstos dependen de una élite tecnócrata que carece de bagaje cultural y es incapaz por tanto de comprender el valor sustancial del libro y la cultura para impulsar cambios fundamentales con efectos perennes. Sin cultura y sin una industria editorial fortalecida, sin un apoyo amplio a pequeños y medianos editores independientes no habrá cambio. Es impostergable cambiar el nivel educativo y cultural de nuestros gobernantes. Es necesario entender la cultura como el <em>líquido amniótico</em> donde florezcan las capacidades para el desarrollo, entendido este como <strong>libertad. </strong>Es vital promover mecanismos que garanticen el acceso de la población a la bibliodiversidad.</p>
<ol>
<li><strong>5.    </strong><strong>La desburocratización y ciudadanización de la labor editorial y cultural.</strong></li>
</ol>
<p>Para poder impulsar una verdadera revolución en materia de lectura y cultura en el país es necesario desburocratizar la gestión cultural y ciudadanizarla. De hecho, ante la ineptitud gubernamental, la sociedad civil se ha venido organizando y ha ido desarrollando proyectos culturales y editoriales con total independencia del Estado. La participación ciudadana es cada vez mayor cuando se trata de llevarle cultura y bibliodiversidad a la población. Esta ciudadanización cobra mayor valor dado que los gestores y editores emergen muchas veces de las mismas comunidades a las que llevan sus proyectos. No obstante, es fundamental que se canalicen recursos públicos, es decir, dinero de nuestros impuestos, hacia esas iniciativas para fortalecerlas.</p>
<ol>
<li><strong>6.    </strong><strong>Planeación a largo plazo: por el rompimiento de la “desexenalización” de la política cultural que afecta también  al libro y la lectura.</strong></li>
</ol>
<p>Un cambio estructural con efecto de largo plazo no puede darse en el marco de la absurda estructuración sexenal de las políticas públicas. Es vital poner también en manos de los ciudadanos la planeación de la cultura de tal suerte que ésta tenga visión de largo plazo. Los planes sexenales han sido nefastos, y con cada cambio de gobierno se reinventa la rueda y cambian los programas y políticas en todos los ámbitos, incluido el cultural. Esa miopía estructural, esa visión de corto plazo, nos condena a la mediocridad. Romper con este esquema implica arrancar la cultura de manos de quien la utiliza como instrumento de poder político para defenderla como un bien en sí mismo al cual tienen derecho TODOS los ciudadanos.</p>
<ol>
<li><strong>7.    </strong><strong>La descentralización de la cultura.</strong></li>
</ol>
<p>Parte del problema es la absurda e indignante centralización de la cultura y, por tanto, de los recursos destinados a fomentar la lectura en las grandes ciudades y algunos otros puntos neurálgicos del país. Como nación, tenemos una enorme riqueza bibliográfica y cultural. Sin embargo, esa riqueza no se divulga a lo largo y ancho del país, donde muchas comunidades carecen de cines, de teatros, de espacios culturales. Aún se privilegia la construcción de proyectos dispendiosos y elitistas, en lugar de darle impulso a nuevos mecanismos que lleven la cultura a todas las comunidades del país, por ejemplo, haciendo uso extensivo e intensivo de las nuevas tecnologías.</p>
<ol>
<li><strong>8.    </strong><strong>La vinculación de los editores independientes y de los gestores culturales.</strong></li>
</ol>
<p>Si bien los proyectos editoriales y culturales han aumentado enormemente en los últimos años, los gestores han estado desvinculados, abandonados a su suerte. Varios han sido los esfuerzos, pero insuficientes, por vincular los proyectos. Por ese motivo creamos tanto la Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA), la Red Independiente de Proyectos Artísticos y Culturales (RIPAC) como el Instituto del Libro y la Lectura, A.C., e impulsamos la realización del encuentro EDITA, con ya 18 años de trayectoria, a lo largo de los cuales han asistido editores de más de 20 países, como un recurso para que en el marco de una estructura enteramente horizontal, los editores, gestores, escritores y artistas se vinculen libremente, se fortalezcan y compartan información y experiencias. En este Encuentro internacional de Editores Independientes (EDITA) que tuvo lugar en la Ciudad de México en noviembre de 2011, al igual que en la pasada Jornada de Vinculación de Gestores Culturales que realizamos en el ITESM en el 2010, en que hemos analizado la transfiguración de los paradigmas en el nuevo milenio, pretendemos ir más allá de la mera vinculación e intercambio de información para buscar mecanismos que, desde la misma sociedad civil, fortalezcan ese amplio movimiento que busca elevar el nivel cultural de la nación a través, también y particularmente, del impulso a los proyectos editoriales independientes.</p>
<ol>
<li><strong>9.    </strong><strong>La profesionalización de los editores y gestores culturales.</strong></li>
</ol>
<p>Un aspecto primordial para mejorar, para hacer más eficiente la labor de los editores independientes y de los gestores culturales es su profesionalización. Estamos hablando de dos momentos cruciales: por un lado de la profesionalización de todos aquellos que ya están trabajando en el campo y requieren capacitación para profesionalizar su labor de gestión o editorial, y por el otro lado la formación de nuevas generaciones que adquieran una formación profesional a través de las instituciones académicas a niveles de licenciatura, maestría y doctorado. En ese sentido, uno de nuestros objetivos es buscar la vinculación de la gestión cultural y de la labor editorial con la Academia.</p>
<ol>
<li><strong>10.                     </strong><strong>La internacionalización de los editores y gestores culturales y sus proyectos</strong></li>
</ol>
<p>Desde su creación, nuestras agrupaciones se han nutrido no sólo de editores y de gestores culturales de México, sino también de muchos otros países. Eso nos ha permitido conocer otras realidades que, lamentablemente, son muy similares a las que prevalecen en nuestro país. También ha permitido que unos y otros se vinculen, independientemente de las distancias, a través de las redes y las actividades presenciales que hemos creado en México, España y Colombia, por mencionar algunos. Por otro lado, los proyectos de editoriales y de gestión cultural pueden internacionalizarse, es decir, trasladarse a otros países, ya que una de las características de la cultura es precisamente su valor universal. De allí que veamos con optimismo el gran potencial que tiene un trabajo en red que trascienda las fronteras.</p>
<ol>
<li><strong>11.                     </strong><strong>La vinculación de la gestión cultural y la labor editorial con la actividad productiva, económica.</strong></li>
</ol>
<p>Crear un nuevo proyecto de nación basado en la elevación del nivel cultural de la población no tiene que ser únicamente una labor de los gestores culturales, editores y de entidades gubernamentales que respondan eficientemente a la ciudadanización de la gestión. Creemos que todos los protagonistas económicos y sociales pueden y deben involucrarse. Una de nuestras labores debe ser, en ese sentido, crear conciencia para que las empresas comprendan el valor de la cultura para elevar su productividad de tal suerte que contribuyan a financiar los proyectos que emanan de la sociedad civil.</p>
<ol>
<li><strong>12.                     </strong><strong>La diversidad cultural y la bibliodiversidad</strong></li>
</ol>
<p>Hay que acabar con la “cultura” de las sectas, del grupismo y clientelismo, de la no inclusión: trabajemos por un movimiento cultural para todos sin excepción. Porque buscamos un proyecto cultural de nación que propicie la diversidad, la cual debe responder a esa enorme riqueza multicultural con que contamos. Una política cultural que integre a los valores culturales universales, los que les son inherentes a las comunidades indígenas y sus lenguas, a las peculiaridades regionales y sus dialectos, a los millones de mexicanos que se van a trabajar a Estados Unidos y regresan con nuevas visiones, y a los que se han quedado a vivir allá y han creado una nueva cultura inédita. Una política cultural que integre a todos, sin discriminación de género ni de orientación sexual o predilección política o religiosa, así como a las personas con capacidades diferentes. Un proyecto que defienda el derecho de todos a ser diferentes, respetados e incluidos. Una política cultural de esa naturaleza deberá involucrar a los editores y creadores y promover el acceso a la cultura y a la literatura universal con objeto de crear el acceso a una genuina bibliodiversidad en el país.</p>
<ol>
<li><strong>13.                     </strong><strong>El aprovechamiento de las nuevas tecnologías para la gestión cultural y la labor editorial.</strong></li>
</ol>
<p>Para propagar cultura, el costo del traslado físico de la oferta cultural puede ser un grave impedimento. Hay que apoyarse en las nuevas tecnologías y usarlas con cada vez mayor imaginación y creatividad. Así como hoy en día es imposible crear librerías y bibliotecas que contengan físicamente todos los libros importantes en todos y cada uno de los rincones del país, pero es perfectamente factible contar a corto plazo con librerías y bibliotecas virtuales prácticamente en cada casa de la República, también es factible diseminar las ofertas culturales haciendo uso de los nuevos medios y a muy bajo costo.</p>
<ol>
<li><strong>14.                     </strong><strong>Modificar la política de monetarizar la cultura para favorecer la difusión del conocimiento.</strong></li>
</ol>
<p>Si bien lo que se ha venido llamando la “industria cultural” genera un porcentaje nada desdeñable del PIB (muy pequeño en México, aunque significativo, comparado con países que han reconocido el valor económico de la cultura), hay que cambiar la tendencia a monetarizar desmedidamente la propiedad intelectual. Cada vez crecen más los movimientos que intentan impedir por la vía del lucro la propagación de la cultura y por tanto del libro; y cada día hay más personas, entre ellas músicos, artistas visuales, escritores, poetas, etc., así como desarrolladores de software que dejan circular libremente sus obras y herramientas. Es vital fortalecer esta tendencia de tal suerte que la falta de recursos económicos no sea un impedimento para que la población acceda a la cultura.</p>
<ol>
<li><strong>15.                     </strong><strong>Por la universalización de la visión cultural. </strong></li>
</ol>
<p>Una y otra vez grupos retrógrados tratan de virar para impedir que accedamos al conocimiento, a la cultura universal. El mundo es cada vez más abierto, y las nuevas tecnologías permiten que hoy, finalmente, todos podamos tener acceso a una diversidad inédita de contenidos. Hay una tendencia cada vez más marcada en las nuevas generaciones a romper con las fronteras y las limitantes, y a abrir su horizonte cultural. Busquemos que esa apertura sea irreversible. Luchemos por la total disolución de las fronteras culturales, por el mundo como nación. Por una diversidad cultural y bibliodiversidad irrestrictas.</p>
<ol>
<li><strong>16.                      </strong><strong>Conclusión</strong><strong></strong></li>
</ol>
<p>Ante la ineficiencia de un gobierno que no comprende las necesidades culturales del país, ciudadanicemos la gestión cultural y elevemos nuestras exigencias: que los recursos (NUESTROS recursos, basados en NUESTROS impuestos) fluyan hacia las iniciativas ciudadanas. Basta de funcionarios corruptos, basta de la politización de la cultura, basta de favoritismos… Hemos demostrado que, cuando un gobierno no responde a las necesidades, los ciudadanos podemos asumir la responsabilidad exitosa y eficientemente. Sigamos trabajando desde la sociedad civil, promoviendo la participación ciudadana, pero sin dejar de exigir que las entidades gubernamentales cumplan con sus funciones de manera eficiente escuchando a quienes desde aquí trabajamos con mucho entusiasmo por elevar el nivel cultural en nuestro país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">México, 5 de noviembre 2011</p>
<p align="center"><a href="http://www.riepa.org/">www.riepa.org</a></p>
<p align="center"><a href="http://www.bibliodiversidad.com/">www.bibliodiversidad.com</a></p>
<p align="center"><a href="http://www.editamexico.wordpress.com/">www.editamexico.wordpress.com</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Inauguración de EDITA México 2011: Palabras inaugurales de A. Zenker</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 01:56:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<category><![CDATA[dispositivos electrónicos de lectura]]></category>
		<category><![CDATA[editores independientes]]></category>
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		<category><![CDATA[La vinculación profesional del editor a través de las redes internacionales y el surgimiento de nuevos paradigmas de colaboración]]></category>
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		<category><![CDATA[nuevos paradigmas editoriales]]></category>

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		<description><![CDATA[Este ha sido un año inusitado en México en el terreno editorial. Ya desde el año pasado un amplio sector de la llamada industria editorial se percató de que las reglas del juego están cambiando radicalmente. Las nuevas tecnologías irrumpieron en el escenario con una vertiginosidad nunca antes vista.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/11/IMG_0002.jpg" rel="shadowbox[sbpost-753];player=img;"><img class="alignleft size-medium wp-image-754" title="IMG_0002" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/11/IMG_0002-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>A raíz de ello se han celebrado encuentros, simposios y congresos en los que se ha abordado esta temática. Nos encontramos en una época de transición, es claro. Y esta época pone a las grandes empresas editoriales tradicionales en peligro de extinción. ¿Qué pasa, sin embargo, en el ámbito del quehacer editorial alternativo, independiente? En mi opinión estamos ante una oportunidad nunca antes vista no sólo de subsistir, sino también de crecer. El soporte papel seguirá con nosotros por muchos años. ¿Cuántos? No lo sabemos. Pero mal haríamos en desperdiciar las oportunidades que ese envejecido medio  nos ofrece. No obstante, al mismo tiempo es aconsejable explorar las nuevas tecnologías. Hoy los libros pueden navegar analógica y digitalmente. Antier me contaba Uberto Stabile que en Colombia le mostraron un proyecto en el que combinan ambos soportes simultáneamente, es decir, donde uno es complemento del otro. El futuro del libro aún es incierto. Pero podemos trabajar creativamente con lo que tenemos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para salir airosos como editores independientes, como gestores culturales, como artistas, es vital allegarnos conocimientos, profesionalizar nuestro quehacer. Quizás para el año entrante EDITA incluya talleres de capacitación para los editores participantes en el encuentro. Supongo que algunos de ustedes conocen un libro que escribió años atrás Felipe Ehrenberg titulado “El arte de vivir del arte”. Nuestra labor como editores independientes se asemeja en buena medida a la labor del artista, que tradicionalmente batalla por sobrevivir ante la carencia de un mercado que le permita vivir de su labor. Dominar el arte de vivir del arte, el arte de vivir de nuestras publicaciones, de nuestra labor editorial, es algo que debemos procurar. Pese a las grandes dificultades que enfrentamos, como lo es no sólo la carencia, sino la paulatina desaparición de las librerías en nuestro país, donde no tenemos ni siquiera una por cada municipio. Nuestros encuentros presenciales, como este de EDITA, así como el trabajo en red a través de la RIEPA, por ejemplo, abre muchas posibilidades. Ante un entorno incierto o francamente desfavorable, la colaboración entre varias entidades puede hacer la diferencia. Por eso los invitamos a participar activamente en este encuentro y a aprovechar los espacios que hemos creado para intercambiar ideas, opiniones, experiencias. Y para fraguar proyectos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Colombia, EDITA finalizó con algunas conclusiones. Esperamos que aquí suceda lo mismo. Los invitamos a hacernos llegar, por escrito, sus sugerencias, y a hacer suya la RIEPA para mantener contacto más allá de estos tres días en que estaremos conviviendo en los mismos espacios. Que las distancias no sean un impedimento para sumar esfuerzos. EDITA busca precisamente eso: ayudar a sumar en un entorno de absoluta libertad, donde la única limitante es el respeto al tiempo del otro. Estamos aquí editores de 13 estados de la República acompañados de nuestros amigos de España. Más de 60 proyectos editoriales de gran diversidad. Por eso decimos que EDITA es un foro constante de la bibliodiversidad. Foro que año con año crece y se enriquece.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Agradecemos una vez más su hospitalidad a nuestros anfitriones del Museo Casa León Trostky, les damos a todos ustedes la más cordial bienvenida y les deseamos que disfruten y aprovechen al máximo estos tres días de intensas actividades.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*azh/3/11/2011</p>
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		<title>En memoria de “El Mane”: Homenaje en Edita México 2011</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 01:51:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<category><![CDATA[profesionalización del gestor cultural]]></category>
		<category><![CDATA[ripac]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya casi cuatro meses, el 10 de julio para ser precisos, asesinaron a nuestro querido amigo y gestor cultural José Manuel Vargas Reynoso (mejor conocido como el Mane), presidente de Barra Nacional de Promotores Culturales 3D2, integrante de la RIPAC e impulsor de infinidad de proyectos en materia de gestión cultural. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dos meses atrás envié unas reflexiones a la comunidad de editores y gestores culturales que, en mi opinión, siguen siendo válidas. Reflexionaba entonces, como lo hago hoy, que la muerte de el Mane, injusta y violenta como muchas de las que asolan a nuestro país, pasó casi desapercibida fuera de una pequeña parte de la comunidad cultural y académica en México. Y eso que El Mane era un personaje conocido. Si tan pronto pareciera apoderarse de nosotros la resignación y el olvido, cuando se supone que somos gestores culturales y que por tanto tenemos cierta incidencia sobre una parte de la opinión pública, cómo vamos a sorprendernos de que tantos, tantos muertos en esta guerra fraticida pasen simplemente a formar parte de la numerología de una sociedad cada vez más acostumbrada a la barbarie, cada vez más deshumanizada. Por eso propuse realizar un homenaje a nuestro amigo y compañero en la inauguración de EDITA, que sería su espacio natural por las actividades que realizaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En mi opinión, lo reitero, no hay más camino que el de la lucha por un genuino cambio educativo y cultural en nuestro país. Cuando muchos preguntan “y concretamente… ¿qué podemos hacer?”, aflora una respuesta que quizás parezca fácil, pero no lo es: redoblar los esfuerzos en el frente cultural, abrir puertas para un genuino debate en torno a la transformación que necesitamos impulsar, y no olvidar nunca a nuestros muertos. La solidaridad debe ser parte de nuestra cultura. Y hoy tenemos un compromiso solidario con este país que nos da cobijo. El compromiso de contribuir a esa transformación que poco a poco el mundo entero está buscando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No tengo, no tenemos la ecuación perfecta, ni lo pretendo. Pero sí podemos contribuir cada uno de nosotros con nuestro granito de arena. Cuando, años atrás, iniciamos el proyecto de la RIPAC (Red Independiente de Proyectos Artísticos y Culturales) teníamos eso en mente. Vincular a los gestores culturales para fortalecernos mutuamente dentro de ese marco de enorme debilidad en el que un sistema cerrado a la cultura nos ha confinado. De igual manera dimos inicio a otros proyectos, como el del ILLAC (www.illac.com.mx) y el de la RIEPA (www.riepa.org), enfocados a vincular a los editores independientes, siempre pensando que hay más que nos une a todos que lo que nos separa. Y EDITA es un espacio presencial idóneo para demostrarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy, en que recordamos con cariño y con tristeza al amigo, los invitamos a reflexionar sobre esta época en que nos ha tocado vivir. Quizás es aparentemente poco lo que podemos hacer hoy, de manera concreta, para impulsar un cambio. Pero pueblos que apenas meses atrás tenían una situación aparente mucho más desesperante que la nuestra se han lanzado con todo y han logrado derribar dictadores. Ya llegará nuestra hora de deshacernos de quienes valoran tan poco la vida y, con la vida, la educación, la cultura, la investigación, la ciencia y la tecnología.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Recordemos a nuestros muertos. Recordemos a nuestros amigos asesinados. Recordemos, hoy, a El Mane.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Internet, el libro, las artes y la estética</title>
		<link>http://alejandrozenker.com/blog/2011/10/06/internet-el-libro-las-artes-y-la-estetica/</link>
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		<pubDate>Fri, 07 Oct 2011 03:44:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editor]]></category>
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		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[transfiguración del libro y la lectura]]></category>

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		<description><![CDATA[Estamos viviendo en México una inusitada actividad en torno al futuro en virtud de las nuevas tecnologías y su impacto en todos los ámbitos. En mi caso, por mi actividad profesional, me he centrado en el análisis de la transfiguración del lector y la lectura, pero también en torno a la repercusión de las nuevas tecnologías en la gestión cultural y en el arte. Trataré de esbozar algunas ideas que pueden ayudar a la reflexión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Congreso de la Sociedad Internet de México (ISOC)</strong></p>
<p><strong>6 de octubre 2011</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Alejandro Zenker</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_738" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/10/IMG_8500.jpg" rel="shadowbox[sbpost-737];player=img;"><img class="size-medium wp-image-738" title="IMG_8500" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/10/IMG_8500-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">De regreso de mi participación en el Congreso de la Sociedad Internet de México</p></div>
<p>Quizás en ningún ámbito de la cultura se ha sentido tanto el impacto de las nuevas tecnologías como en la industria del libro. Los editores desperdiciaron tiempo dedicándose a pregonar la superioridad e inmortalidad del libro con soporte en papel, sólo para enfrentar, a la vuelta de unos cuantos años, una cruda realidad: el libro con soporte en papel está condenado a desaparecer. Los contenidos migran y seguirán migrando a los nuevos soportes digitales. Pero no sólo eso: el concepto mismo de libro se está transformando, y una nueva generación de contenidos multimedia aflora diariamente. Con el surgimiento de los nativos digitales, las resistencias a los nuevos soportes se desvanecen con rapidez asombrosa. Los aparentes impedimentos, como el costo prohibitivo de los dispositivos digitales en un inicio, se esfuman conforme se masifica su uso, y sus precios caen inexorablemente como producto de la competencia, la amortización de los costos de desarrollo y producción, y la producción compartida (varios contendientes usan los mismos componentes).</p>
<p>Mientras las grandes batallas hacen que entidades otrora gigantes, como Nokia, cedan paso a los nuevos en telefonía, como Apple, lo mismo está pasando o está por suceder en el terreno del libro. Editoriales enormes compran editoriales medianas, los gigantes de internet, ávidos de contenidos, cooptan la industria del libro o simplemente la remplazan con su músculo digitalizador. Mientras eso ocurre, emerge un mercado de infinitas proporciones para la migración y adaptación de contenidos lineales a plataformas dinámicas, como las <em>apps</em>. Sin embargo, la rapidez con que esto sucede ha dejado de lado aspectos que se cuidaron durante cientos de años. La caja tipográfica rectangular, con tipografía justificada, cede su lugar a un texto que se adapta a las necesidades del lector, quien cada vez más toma las riendas de lo que lee y, sobre todo, de cómo lee. Conceptos estéticos como viudas, huérfanos, colas, callejones, e incluso de índole práctica, como la numeración de las páginas, quedan relegados al olvido. Habrá que reinventar la estética de la página tipográfica, ahora digital, si bien la duda surge acerca de la perdurabilidad de la lectura lineal.</p>
<p>La lectura como fenómeno acarrea infinidad de interrogantes en medio de una disputa sobre lo que se pierde con el surgimiento del hipertexto por un lado, y de la apropiación de contenidos a través no ya de la lectura de textos, sino de éstos acompañados de fotos, videos, animaciones, sonido y juegos interactivos.</p>
<p>El problema es que quienes analizan son inmigrantes digitales, <em>versus</em> los analizados, que son nativos digitales. El cerebro humano, con su maravillosa maleabilidad y adaptabilidad, enfrenta a los neurocientíficos a nuevas realidades. El cerebro de las nuevas generaciones está cambiando la manera de procesar la información. Por lo tanto, la información debiera presentarse de modo distinto. Viene, por ende, la adaptación de los contenidos a las nuevas capacidades de las nuevas generaciones de lectores. Pero también de los consumidores de cultura, por llamarlos de alguna manera. El mundo de la cultura ha estado cambiando y lo sigue haciendo, ahora a un paso más acelerado, junto con esta transfiguración de libro, lector y lectura. Nunca se produjo tanto material visual como ahora. Los cambios son notables en todos los ámbitos. El fotoperiodista, por ejemplo, comienza a ser remplazado por el ciudadano común que, celular en mano, retrata la situación en el momento y sube la foto o incluso el video a internet de inmediato. ¿Cómo puede un fotoperiodista competir con los millones de fotógrafos informales, la infinidad de información gráfica que fluye sin cesar hacia Twitter, Facebook, Flickr, etc., de acontecimientos como el <em>tsunami</em> en Japón o, más impactante aún, los movimientos de insurrección civil en los países árabes? Esta actividad fotográfica comienza a acuñar un nuevo vocabulario, como el de la <em>iPhoneografía</em>, a cuyo análisis ya se le han dedicado libros.</p>
<p>La fotografía comienza a vivir una nueva revolución cuando apenas se estaba recuperando de la desaparición del soporte analógico. Ya no sólo es lo digital lo que la marca, sino todo lo que hay alrededor. Tomar la foto para el usuario del celular es apenas una de las muchas actividades que puede realizar. La capacidad de manipulación del fotograma se multiplica conforme afloran nuevos programas y se popularizan. Paralelo a eso, los fotógrafos que migramos de la plataforma analógica a la digital, pero mantuvimos la sana costumbre de imprimir nuestros trabajos, hoy nos preguntamos el camino que tomarán las cosas. Recientemente, a raíz de una discusión que surgió sobre la supervivencia de los museos y galerías como espacios de aprendizaje y contemplación, un grupo de artistas nos preguntábamos si el soporte físico llegará a desaparecer para quedar en un plano meramente virtual. Por ejemplo, en mi más reciente exposición, había 32 retratos impresos sobre papel 100% con pigmentos de carbón. Es decir, un sustrato poco común y cuya intención sólo se percibe presencialmente. A lo largo del poco más de un mes que lleva abierta, la habrán visitado algunos cientos de personas. Sin embargo, la obra que compone esta exposición la han conocido miles, si no es que más, a través de internet. La producción de una sola obra de éstas que expongo cuesta casi lo que una pantalla LED de 42 pulgadas. Pronto, la visualización en una pantalla será más nítida que lo que se podrá reproducir sobre sustratos físicos.</p>
<p>Hoy en día son muchos los fotógrafos que se dan a conocer casi exclusivamente a través de internet. Lo mismo pasa con pintores y escultores. Pocos logran llegar a los museos, a las galerías. La exposición física es para una élite artística y para una élite de espectadores. Pero aferrarnos al soporte, ¿no es lo mismo que sucedió con la música en su momento y ahora con la fotografía y con el libro? La nostalgia nos corroe. Sin embargo, un mundo de información y contemplación otrora ignoto se nos abre a través de cualquier computadora, iPad, tablet o celular conectado a internet. Un ejemplo realmente notable lo viví en estos años a través de un portal que abrió un amigo mío en España dedicado al libro de artista. En poco tiempo, la red social que creó, a imagen y semejanza de las que yo he armado, sumó a más de dos mil artistas. El libro de artista ha sido hasta ahora por antonomasia analógico, es decir, con soporte físico. En buena medida sigue siendo el caso. Sin embargo, este esfuerzo de integración de artistas del libro en un solo portal dio por resultado novedosas formas de colaboración. Las ideas han fluido de un lado a otro. Pronto comenzaron a surgir proyectos de colaboración trasatlántica. Un fotógrafo de España manda su obra a un grabador en Argentina, y éste, el resultado a un encuadernador en México, por ejemplo. Inimaginable sin internet. Pero esto ha dado lugar a exposiciones virtuales del trabajo, muy apreciadas por todos ante la imposibilidad de ir a una exposición, puesto que los artistas reunidos están dispersos en más de una docena de países. Lo mismo pasa con la red de Artistas Visuales que coordino, que agrupa a más de 400 personas. Se trata de la primera y más amplia colección de artistas dedicados a un género dentro de las distintas disciplinas, como la fotografía, la pintura, el grabado, la escultura, etc. El concepto mismo de arte erótico en México en este caso, y de libro de artista, en el otro, cambia a raíz del amplio panorama que se nos abre. Un panorama inimaginable pocos años atrás.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por lo tanto, me atrevo a aventurar que nuestros conceptos de arte, de estética, están por cambiar. La obra de arte, así sea una pintura, una escultura, estará disponible para que las masas la contemplen en todo el mundo, sin trasladarse a Madrid al Museo del Prado o a Nueva York al Guggenheim, Museo Nacional de Estocolmo, Museo de Orsay. Lo mismo sucederá con el libro. El problema ya no será exhibir, sino llamar la atención para que la obra llegue a su destinatario. En el caso del libro, las bibliotecas, transformadas en GPS de la lectura, o las librerías inteligentes, ayudarán a acercar los contenidos que el usuario requiere. Lo mismo los museos y las galerías. Pero comencemos a pensarnos en un mundo ya sin librerías a las que asistir, sin bibliotecas, quizá sin tiendas, sin museos, sin salas de conciertos. O con todo eso, pero con presencia simultánea en internet.</p>
<p>Un cambio cultural radical sobrevendrá mundialmente con la migración del libro de texto al soporte electrónico. Actualmente en muchos países y universidades están migrando los materiales educativos. Leer digitalmente no será ya una opción, sino una necesidad. Hoy, en México, el único acercamiento que tiene la mayor parte de la población a la lectura es a través de los libros de texto gratuitos. Hoy contamos con menos librerías que municipios en el país, y la cantidad y estado de las bibliotecas es deplorable. La migración al mundo digital es la gran opción y oportunidad para hacerle llegar al grueso de la población contenidos que hasta ahora habían sido reservados para unas minorías. ¿Hacia dónde nos llevará esta migración digital y el acceso de millones de personas a la información? Nos encontramos ante un panorama inédito en la historia de la humanidad. De pronto, todo es posible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*azh/5/10/2011</p>
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		<title>De la bibliopobreza a la bibliodiversidad: la época de transición del papel al soporte electrónico</title>
		<link>http://alejandrozenker.com/blog/2011/09/19/de-la-bibliopobreza-a-la-bibliodiversidad-la-epoca-de-transicion-del-papel-al-soporte-electronico/</link>
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		<pubDate>Mon, 19 Sep 2011 23:27:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nos encontramos, no cabe duda, en medio de una inmensa revolución que algunos tipifican ya como la más importante desde la revolución industrial. La digitalización permea más y más todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas, a tal grado que ha posibilitado movimientos sociales antes inimaginables. Y el libro no podía sustraerse a lo que está sucediendo. Por fortuna. Intervención de Alejandro Zenker en el Simposio Internacional del Libro Electrónico, en septiembre 2011, realizado en el Museo Nacional de Antropología e Historia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Simposio Internacional del Libro Electrónico</strong></p>
<p><strong>Septiembre 2011</strong></p>
<p><strong>Alejandro Zenker</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_733" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/09/IMG_0003.jpg" rel="shadowbox[sbpost-729];player=img;"><img class="size-medium wp-image-733" title="Zenker 19 de septiembre 2011" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/09/IMG_0003-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Después de mi intervención en el Simposio del Libro Electrónico, ya en mi oficina...</p></div>
<p>Y es que el <strong>soporte papel</strong> del libro moderno, así como fue lo que permitió su desarrollo, proliferación y penetración en amplios segmentos de la población mundial, pronto se convirtió en su principal freno. Es decir, las características físicas del libro lo volvieron inmanejable, particularmente en países como México, donde vivimos en medio de una enorme <em>bibliopobreza</em>.</p>
<p>Quizá debamos comenzar con un breve análisis de la situación que prevalece en el ámbito del libro en nuestro país. Si bien carecemos de estadísticas precisas, las pocas de las que disponemos nos permiten al menos dibujar el tamaño del problema. A una población de más de 112 millones de habitantes en el 2010, según el inegi, corresponden 1 518 librerías registradas al 30 de junio de 2011, de acuerdo con el censo realizado por el Instituto de Desarrollo Profesional de Libreros (INDELI). Es decir, hay aproximadamente una librería por cada 74 000 habitantes. Sin embargo, más de un tercio de las librerías se encuentran en el Distrito Federal. Para darnos una idea de la bibliopobreza que esto representa, hay que recordar que en México hay 2 456 municipios. Es decir, no tenemos ni siquiera una librería por municipio. Es más, Tlaxcala y Colima cuentan cada uno con sólo tres librerías en todo el estado, Campeche con cuatro, Nayarit con seis, etc. Si la población no tiene acceso a los libros, ¿cómo vamos a pretender que se acerquen a la lectura? Por otro lado, la mayor parte de las librerías tiene un acervo muy limitado, es decir, exhibe predominantemente lo que puede vender con seguridad, los llamados <em>best sellers</em>, libros de texto, de autoayuda, etc. Por eso vivimos en un entorno <em>bestsellerizado</em>, lo cual atenta contra uno de los elementos más importantes para el desarrollo cultural de una nación: la bibliodiversidad, entendida como el derecho al acceso a toda la riqueza bibliográfica generada a lo largo de la historia de la humanidad.</p>
<p>En un estudio impulsado por Google junto con otras entidades en el año 2000, cuyos resultados fueron publicados en la revista <em>Science</em>, esa bibliodiversidad se estimó en más de 130 millones de libros, de obras producidas a lo largo de la historia, sin contar periódicos ni revistas. De éstas, Google ya había digitalizado para esa fecha más de 15 millones. Pero Google no es la única entidad empeñada en volcar al formato electrónico la riqueza bibliográfica producida hasta ahora. De tal suerte que, mientras en México nos encontramos ante un panorama sombrío en cuanto a acceso a la bibliodiversidad basada en el libro con soporte papel, en el terreno del libro electrónico la diversidad y biblio-disponibilidad son sorprendentes.</p>
<p>Por otro lado, hasta ahora han sido tres los obstáculos principales que han frenado la expansión de la industria editorial en México: la deficiente distribución, la carencia de puntos de venta (librerías) y el tácito monopolio del Estado sobre la producción de libros de texto. El impacto de este último se deduce del análisis del mercado del libro en México. De los 278.2 millones de ejemplares producidos en 2007 en nuestro país, el Estado produjo alrededor de 64%, la mayor parte destinada al sistema educativo. Pero independientemente de esto, la falta de una cultura de la lectura en el país, y por lo tanto de librerías y bibliotecas, condujo a que no se desarrollara un andamiaje adecuado de distribución. Así las cosas, lo que llega a manos de los escasos lectores es poco y caro. Podríamos decir que si bien históricamente fue acertada la política inicial del Estado de impulsar el libro de texto gratuito, a la postre sus beneficios se revirtieron. Hoy, el acceso a la lectura de la población prácticamente se limita, en gran parte, a esos libros de texto. Se lee por obligación, no por placer, no por sed de diversión ni de conocimiento. Y al no darse una clara diferenciación entre cultura y educación —y por ende entre lectura por placer y lectura escolarizada, obligatoria—, se ha vacunado a gran parte de la población contra el “vicio” de la lectura.</p>
<p>Sin embargo, este panorama que parecería ser apabullantemente deprimente podría cambiar de manera radical y dar un vuelco si lográramos hacer jugar a favor de la lectura lo que hoy se opone a ella. Me explico.</p>
<p>Imagino que muchos aquí han escuchado ya los conceptos de “nativo digital” e “inmigrante digital”. Se trata básicamente de términos que identifican como “nativos” a quienes nacieron y crecieron en la época de los dispositivos electrónicos, es decir, consolas de juegos, teléfonos celulares, computadoras, internet, etc. (desde 1980, y específicamente 1990, para acá, más o menos), con cerebros en plena evolución, es decir, casi la totalidad de estudiantes universitarios en el mundo, frente a los “inmigrantes”, que somos todos aquellos que ya teníamos un cerebro adulto, desarrollado, cuando aconteció esta revolución tecnológica.</p>
<p>Inicialmente, partíamos de que el rechazo a los libros electrónicos era sólo una cuestión generacional, es decir, unos estábamos acostumbrados a leer sobre papel y los dispositivos de lectura electrónica eran aún muy primitivos, mientras que los otros, los nativos, nacieron leyendo sobre esos dispositivos, ya más desarrollados, y por lo tanto mostraban menor resistencia a su uso. El problema, sin embargo, va mucho más allá.</p>
<p>A lo largo de los años nos hemos acostumbrado a especular con lo que pasa y lo que pasará. La investigación realizada en los terrenos de la transfiguración del lector y la lectura es aún escasa, pero recientemente un equipo de estudiosos de la Universidad de California (ucla) decidió analizar el fenómeno del que hablamos. Con la ayuda de las doctoras Susan Bookheimer y Teena Moody, especialistas en neuropsicología y neuroimagen de la misma institución, y formularon la siguiente hipótesis: <strong>“las búsquedas en internet y otras actividades <em>on-line</em> provocan alteraciones apreciables y rápidas en el cableado neuronal del cerebro”</strong>. Para comprobarla, usaron imágenes obtenidas por resonancia magnética para medir los caminos neuronales del cerebro durante una tarea habitual con la computadora, específicamente buscar información exacta en Google. En términos generales, los resultados mostraron patrones perfectamente diferenciados de actividad neuronal mientras unos y otros hacían las búsquedas. En síntesis, los estudios demuestran que “el hecho de que el cerebro humano haya tardado tanto en evolucionar hasta alcanzar tal complejidad [como la de los inmigrantes digitales, es decir, nosotros], hace que la actual evolución de la alta tecnología y en una sola generación resulte tan extraordinaria. Hablamos de cambios importantes del cerebro que se producen en sólo unas décadas y no a lo largo de milenios”. Otros autores, como John Palfrey, de Harvard, y Urs Gasser, de la Universidad de St. Gallen, han señalado lo mismo. También Nicholas Carr advierte en sus espléndidos ensayos sobre estos cambios neuronales y los procesos de aprendizaje, reflexión y formas de lectura.  Pero más allá de los hallazgos de estos investigadores que tratan de poner en un lenguaje más comprensible lo que está ocurriendo, poco a poco más universidades se han interesado en el tema desde un punto de vista científico.</p>
<p>Gran parte de la población en México corresponde a esta nueva generación. Y es que México es un país fundamentalmente joven. El mundo, de hecho, se está dividiendo en dos polos: de acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, en 2009 la población en México era de casi 108 millones de habitantes. De éstos —basados en datos de 2003-2004—, alrededor de 28 millones cursaban la educación básica, la media superior, licenciaturas y posgrados. Es decir, casi 30% de la población, con edades que oscilan entre los 3 y los 30 años, realizaba algún tipo de estudios. Por supuesto, hay un grupo aún más numeroso dentro de ese rango que queda fuera de las estadísticas de los educandos. Tenemos datos más recientes, pero me remito a éstos para dar idea de las correspondencias estadísticas.  Por otro lado, mientras que en algunos países la población “rejuvenece”, como es el caso de África, en que 44% tiene menos de 15 años, en otros, la población envejece, como en Europa, donde tan solo 15% entra en ese rango de edad. En un futuro próximo, nos dicen las estadísticas del Population Reference Bureau, la mayoría de la población mundial vivirá en áreas urbanas. La población urbana en 2004 era casi la mitad de la mundial, mientras que en la década de 1960 era de alrededor de una tercera parte. El mundo comienza a dividirse en dos partes: la juvenil y pobre (es decir, los países en vías de desarrollo), y la vieja y rica (Europa, particularmente). Mientras eso sucede, ante nuestros ojos acontece una revolución que va más allá de lo simplemente “tecnológico”. La humanidad se está transformando. Y con ella, el lector. Y con el lector, las perspectivas de un cambio radical en este mundo regido, hasta ahora, por mentes predigitales.</p>
<p>En esta época de transición, nos encontramos ante una población multigeneracional, es decir, una población predigital que no comprende las nuevas tecnologías, que no las asimila, en parte porque no las entiende y también porque nadie se las acerca; la población inmigrante digital, es decir, quienes crecimos ya con mentes desarrolladas e inventamos o nos incorporamos a las nuevas tecnologías, y finalmente los nativos digitales. El gran reto no sólo consiste en comprender a esta última generación y responder a sus necesidades digitales, sino atender también a las otras, algunas de las cuales están incursionando en este nuevo entorno como verdaderos analfabetas funcionales, aun cuando las nuevas tecnologías tienen todo para acercarlas e incluso ayudarlas a hacer lo que antes les resultaba imposible. Por ejemplo, los nuevos dispositivos de lectura basados en tinta electrónica, como el Kindle, permiten no sólo aumentar el tamaño de la tipografía, de manera que quienes tienen algunas limitaciones visuales puedan leerlo, sino también activar otras características, como la lectura robótica en voz alta, el diccionario incorporado y las búsquedas referenciales en Google, entre otras herramientas de ayuda, además, por supuesto, de la opacidad de la pantalla que hacen de la experiencia lectora algo no sólo similar al soporte papel, sino incluso superior. Para esto debemos romper con el mito de la “superioridad” del papel sobre estas pantallas. Desde un punto de vista romántico, suena bien y en ciertos entornos pregonarlo es políticamente correcto, pero no ayuda a la urgente transición de un soporte al otro.</p>
<p>Hay voces que buscan todo tipo de objeción al uso de las nuevas plataformas digitales. Despejado el tema de la supuesta superioridad del papel como soporte, queda el del precio, el de la dependencia de los nuevos dispositivos de la electricidad y la limitante del costo. Ya hay en este momento dispositivos que se alimentan de energía solar, y cargadores que funcionan a partir de esa fuente de energía. En cuanto al precio, el anuncio que hizo <em>Hewlett-Packard</em> de que se retiraría del mercado masivo de las PC, e incluso de las tabletas electrónicas, hizo que el precio de la computadora que acababan de lanzar bajara a menos de 100 dólares. Las ventas fueron tan exitosas, que HP ordenó nuevas remesas de su tableta a ese precio. Hoy, los analistas estiman que no pasará mucho tiempo (unos cuantos años) para que el precio de algunas tabletas ronde tan sólo los 20 dólares. Está pasando lo que en algún momento sucedió con las calculadoras electrónicas. Hoy su precio ya no es significativo. Pronto, el precio de las tabletas tampoco será gravoso. Lo importante será la conectividad y las aplicaciones.</p>
<p>Sin embargo, el gran cambio en México vendrá cuando se tome una determinación que es vital: la implantación del libro de texto como libro electrónico por medio de tabletas. Porque lo importante no es el soporte, el contenedor, sino los contenidos. Aunque las capacidades del contenedor sí hacen una diferencia. No es lo mismo el texto estático del libro de texto actual, que el dinámico del libro de texto electrónico. Esa medida, que deberá tomarse pronto en nuestro país, dará un vuelco radical en muchos terrenos, e intuyo que dará pie a una verdadera revolución educativa y cultural. El libro de texto electrónico abrirá un enorme campo de desarrollo no sólo de aplicaciones, sino de metodología educativa, como ya lo están haciendo las redes sociales, como Facebook y Twitter, cada vez más usadas en los entornos académicos. De hecho, hay cada vez más universidades trabajando con ese esquema. Pero nos encontramos en los inicios. Ya hay numerosas iniciativas no sólo para el desarrollo de aplicaciones para el campo educativo, sino incluso de tabletas especialmente diseñadas para la vida académica (Kno). La transición del libro de texto con soporte papel al libro de texto digital dará origen a nuevas generaciones de nativos digitales cuyo desempeño académico será muy superior al actual. El libro electrónico permitirá no sólo mejorar la calidad educativa en el aula, sino apuntalar los conocimientos de los educandos a partir de aplicaciones de refuerzo que incorporarán no sólo el juego, sino también otros recursos multimedia que harán del aprendizaje una actividad realmente adictiva.</p>
<p>Todo esto llevará, como de hecho ya sucede, a una redefinición del concepto mismo de “libro”. Hoy nos seguimos refiriendo a las aplicaciones que están emergiendo como “libros” con el epíteto de “electrónicos”, cuando en realidad estamos viendo el desarrollo de funciones que van más allá del “libro” tradicional. Era quizá correcto hablar de “libro electrónico” en la medida en que se trataba simplemente del cambio de soporte, es decir, cuando trasladamos un discurso lineal de texto e imágenes del papel al soporte electrónico. Pero lo que se está desarrollando hoy en día comienza a ser… otra cosa.</p>
<p>Estos cambios nos enfrentan a un nuevo reto en materia educativa: enseñar a moverse en el entorno digital. No sólo enseñarle a los alumnos, que en buena medida ya lo hacen, sino particularmente a los maestros, pues es paradójico que éstos, analfabetas digitales, pretendan enseñarles a los ya alfabetizados. Y es que no se trata sólo de saber usar los aparatos y las piezas de <em>software</em>, hoy llamadas aplicaciones. Es imperioso dotar a las distintas generaciones de habilidades para aprovechar al máximo las nuevas herramientas. Las políticas públicas en materia educativa y cultural deberán responder a estos cambios. Tenemos frente a nosotros la enorme tarea de educar y reeducar a la población. La urgencia se deriva de la inserción de México en el ámbito internacional. Cada vez es más evidente que comienzan a desvanecerse las fronteras para crear la aldea global en la que rivalizan competencias intelectuales. Países que por miopía gubernamental queden atrasados, difícilmente recuperarán el paso. Hay ya temor de que el mundo se divida en países digitalmente alfabetizados y países digitalmente analfabetas. Por eso creo que en México, en el actual sistema de libro de texto único y gratuito, la situación puede dar un vuelco y generar un importante cambio cualitativo si el gobierno entiende la urgencia y destina los recursos necesarios para acelerar el cambio, lo que va de la mano con inversión en investigación y desarrollo de novedosas aplicaciones educativas aunada a un cambio en materia de políticas en el terreno de la conectividad. Pero también habrá que invertir en investigación en el terreno de la transfiguración del lector y la lectura. Hoy, la conexión a internet debe ser no sólo una prerrogativa, sino un derecho. Además de la creación de una infraestructura nacional de libre acceso a la banda ancha, es imperioso abrir el mercado a la competencia en materia de servicios conexos. No se trata ya simplemente de servicios de consumo unidireccionales, sino de una transformación en la manera de vincularse de manera interactiva con los conocimientos, con las ciencias, con la tecnología y con las artes.</p>
<p>La industria editorial seguirá enfrentando, por lo tanto, una transformación que llevará a su desaparición tal como la conocemos hasta ahora. Es predecible que las actuales entidades editoriales sean absorbidas por los consorcios de la comunicación digital, y que, por lo tanto, enfrentemos la desaparición de la industria de las artes gráficas para dar lugar a la industria de las artes digitales. Esto, por cierto, es algo que debe atenderse con celeridad, porque decenas de miles de empleos se irán perdiendo paulatinamente, y muchos que hoy ejercen esos oficios no tendrán ya dónde desempeñarse, como antes sucedió con oficios que fueron desapareciendo desde que surgió la computadora y se extendió su uso hasta la fecha. El sector editorial tendrá que adaptarse a las nuevas circunstancias, y los profesionales del libro deberán reaprender en función de las nuevas necesidades. La urgencia de una verdadera profesionalización del sector será más evidente que nunca. La pregunta es si quienes hoy conforman la industria editorial podrán efectuar esa conversión. Los editores suelen ser muy conservadores y se aferran a ideas y mecanismos, como lo han hecho al soporte papel. Hace ya más de 16 años que introdujimos en México las primeras impresoras digitales para atender el mercado editorial. La industria tardó más de 10 años en comenzar a incorporar su uso, a comprender su utilidad, y no ha sido sino a lo largo de los últimos tres años cuando cada vez más editores trabajan haciendo uso de ellas. Actualmente, cerca de 600 editores recurren en México a la impresión bajo demanda (POD) para producir libros con soporte papel en tiros cortos. No obstante, si al medio editorial le tomó 13 años asimilar estas nuevas tecnologías —que ya son viejas—, imaginemos que tardará lo mismo para incorporar el libro electrónico. Sería suicida. Hoy los tiempos transcurren más rápido, es decir, los tiempos para adaptarse a los cambios son menores.</p>
<p>Es previsible que se abrirá, con todo esto, un nuevo panorama para los editores independientes en la medida en que abracen las nuevas tecnologías. Como ya ni la distribución ni los puntos de venta serán limitantes, podrán competir con imaginación y creatividad como nunca antes. Para esto, dominar las redes sociales, reinventarlas, usarlas para vincularse con sus lectores y para que éstos, a su vez, se vinculen con los autores, será una de las grandes diferencias entre un proyecto editorial y otro, amén de los contenidos. Los mismos autores podrán o no recurrir a un editor. Es más, el concepto de “autoría” está cambiando y dará lugar a nuevas figuras legales, donde cada vez habrá más obras en las que habrán intervenido numerosas manos, como sucede en la industria cinematográfica más que en la editorial. En ese sentido, es interesante observar el desarrollo que han tenido las <em>apps</em>, es decir, las aplicaciones. Un contenido gratuito puede dar lugar a elementos secundarios que constituyan el verdadero negocio para los autores y editores. En ellas uno encuentra aplicados, cada vez más, los conceptos multimedia: texto, ilustraciones, foto, video, sonido, animación. Por otro lado, es previsible el florecimiento de un creciente sector que buscará que haya contenidos libres de derechos, de suerte que nos acerquemos a una verdadera sociedad de la información y del conocimiento. Hoy en día tenemos acceso a más contenidos gratuitos a través de la red de lo que jamás en la historia se tuvo, y todo con sólo una tableta o un teléfono celular con conexión a internet. Semanas atrás hacía el cálculo de que al comprar una iPad 2, que hoy vale menos de $7 000 pesos, uno puede tener acceso a libros gratuitos de literatura universal y de muy buena calidad con un valor de más de $800 000 pesos en su equivalente a valor soporte papel, tan sólo a partir de la tienda de Apple (iTunes). Y es que el libro electrónico puede regalarse como gancho: el libro con soporte papel, difícilmente.</p>
<p>Con esta transformación habrá que reimaginar la cadena del libro. Las bibliotecas como espacios físicos, tal como hoy las conocemos, dejarán de tener sentido. Deberán, quizá, convertirse en espacios a los que los usuarios acudan no sólo a hacer uso de dispositivos electrónicos de consulta, sino para explorar nuevos dispositivos e incluso consolas de juego; donde encuentren recursos de experimentación y desarrollo, donde se les capacite para un mejor uso de las nuevas tecnologías. De igual manera, habrá que preguntarse si seguirán teniendo sentido las librerías como espacios físicos. Librerías y bibliotecas migrarán, como lo han estado haciendo, hacia internet. La función orientadora de bibliotecarios y libreros cobrará nueva fuerza. La vez pasada hacía un símil entre éstos y una gps (<em>Global Positioning System</em>). Un usuario puede saber a dónde quiere llegar, pero sin la labor orientadora del bibliotecario o del librero, puede desviarse fácilmente del camino y tardar más en llegar, o abandonar cansado el intento, como sucede cuando nos lanzamos a buscar una dirección en esta ciudad sin la guía apropiada.</p>
<p>Nos ha tocado vivir una época de revolución y, en medio de ésta, una época de transición fascinante. Ante nosotros se abre un mundo de peligros y un universo de posibilidades. Hoy podemos imaginar el futuro e incidir en lo que vendrá. Llorarle al libro con soporte papel es cosa vana. Seguirá existiendo un buen rato y después quedará como objeto de culto, de arte. Lo que es vital es abrirnos a las oportunidades únicas que tenemos frente a nosotros. No podemos simplemente ver pasivamente cómo el mercado determina el desenlace. Sería no sólo peligroso, sino política, social y culturalmente criminal. Hoy, los diversos actores del libro y la lectura tenemos que trabajar en mancuerna. Para migrar contenidos a los nuevos soportes, para enriquecer la oferta con nuevas creaciones literarias basadas en ese mundo digital en el que nos desenvolvemos, pero también para impulsar esa tan necesaria revolución educativa y cultural sin la que México podría quedarse no sólo en el atraso, sino también en la periferia del mundo desarrollado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*azh/19/9/2011</p>
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		<title>10 años de Quehacer Editorial</title>
		<link>http://alejandrozenker.com/blog/2011/08/21/10-anos-de-quehacer-editorial/</link>
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		<pubDate>Sun, 21 Aug 2011 20:01:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editor]]></category>
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		<description><![CDATA[En agosto del 2011 se llevó a cabo en Querétaro el 1 Encuentro de Revistas Culturales. En la mesa redonda del viernes 19, titulada "El periodismo cultural hoy", presenté esta ponencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Alejandro Zenker</strong></p>
<p>Ponencia presentada en el</p>
<p>1 Encuentro de revistas culturales</p>
<p>Querétaro, agosto 2011</p>
<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_706" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/08/294667_10150256660527060_215102302059_7976524_1815572_n.jpg" rel="shadowbox[sbpost-705];player=img;"><img class="size-medium wp-image-706" title="Mesa redonda en el 1 Encuentro de Revistas Culturales, agosto 2011, Querétaro" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/08/294667_10150256660527060_215102302059_7976524_1815572_n-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Mesa redonda en el 1 Encuentro de Revistas Culturales, agosto 2011, Querétaro</p></div>
<p>Permítanme compartirles unas breves reflexiones sobre la revista <em>Quehacer Editorial</em>, que he venido impulsando desde fines de los noventa y que lanzamos en el 2001. Pertenezco a una generación que ha podido atestiguar los cambios que las llamadas “nuevas tecnologías” han producido, en particular desde la aparición de la computadora personal hasta la fecha (si bien en mis inicios trabajé con tipo móvil, linotipo, <em>composer</em>, fotocomponedora, etc.). Hará ya casi 30 años que comenzamos a hablar sobre la posibilidad de que no sólo los correctores pudieran ser desplazados del proceso de producción editorial, sino incluso los traductores. Éramos en ese entonces testigos del surgimiento de proyectos de traducción automática, semiautomática e interactiva. Por supuesto, también hablábamos de la posibilidad de que el libro se convirtiera en electrónico, lo que suscitaba rechazo generalizado en virtud de las características primitivas de las primeras computadoras, aunque a algunos nos gustaba jugar con esas posibilidades.</p>
<p>Años más tarde, en 1994, la tecnología permitió dar un vuelco a los procesos de producción basados en el soporte en papel.</p>
<p>Incorporamos en ese entonces las primeras máquinas de impresión digital a nuestro flujo productivo y comenzamos a divulgar sus ventajas. Pero nos encontramos con el rechazo generalizado a las nuevas tecnologías por parte del sector editorial. No veían la necesidad de llevar a cabo tiros cortos. Como algunos me decían: estaba ofreciendo soluciones a problemas inexistentes. Así las cosas, al iniciar el nuevo milenio convoqué a muchos escritores, editores, libreros, bibliotecarios, etc., a que reflexionaran sobre el impacto de los hallazgos técnicos en la industria del libro. Con los trabajos reunidos publicamos <em>El libro y las nuevas tecnologías</em>, obra que dio inicio a una reflexión colectiva sobre lo que estaba sucediendo. Paralelamente organizamos, en el marco de la FIL de Guadalajara, el Pabellón Tecnológico, donde no sólo mostramos en vivo el proceso de producción basado en la impresión digital, sino también otro aspecto novedoso que pasó prácticamente inadvertido: el libro electrónico y la tecnología que hacía posible que se salvaguardaran los derechos de autor. Esto último lo presentamos en alianza con Adobe y Apple.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El libro despertó interés, aunque no tanto como esperaba. Cinco, seis años más tarde, habría un público más amplio que lo buscaría. El caso es que esa publicación dio pie a que decidiera hacer de ese ejercicio de convocatoria algo permanente. Nació así la revista <em>Quehacer Editorial</em> diez años atrás, a la que dotamos de un portal, <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.quehacereditorial.com/">www.quehacereditorial.com</a></span>, donde se puede consultar una versión electrónica gratuita. Creamos también un boletín electrónico que llega semanalmente a miles de editores en toda la República. Usamos la revista para promover la creación del Instituto del Libro y la Lectura, A.C. con quien lanzamos el portal <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.illac.com.mx/">www.ILLAC.com.mx</a></span> al que pertenecen mas de 400 personas ligadas al libro y a la lectura en todo México. Poco después formamos la Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA) también con su portal <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.riepa.org/">www.RIEPA.org</a></span> y una red de gestores culturales, la RIPAC, que se acerca al millar de miembros. Finalmente, lanzamos una colección de libros temáticos titulada &#8220;Yo medito, tú me editas&#8221;. La idea ha sido contar con herramientas tanto con soporte papel como aprovechar todo el potencial de la red y promover el trabajo multidisciplinario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_707" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/08/294032_10150256661257060_215102302059_7976539_704525_n.jpg" rel="shadowbox[sbpost-705];player=img;"><img class="size-medium wp-image-707 " title="Alejandro Zenker en la mesa redonda en el 1 Encuentro de Revistas Culturales, agosto 2011, Querétaro" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/08/294032_10150256661257060_215102302059_7976539_704525_n-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Alejandro Zenker en la mesa redonda en el 1 Encuentro de Revistas Culturales, agosto 2011, Querétaro</p></div>
<p>Todo esto surgió como un esfuerzo por obligar, hasta cierto punto, a todos los que forman parte de la cadena del libro, la revista y sus alrededores a reflexionar sobre ese futuro que a principios de siglo no parecía tan incierto como ahora. Ante la renuencia de algunos para escribir sus reflexiones, recurrí también a la entrevista. La revista se convirtió así en un testigo de los cambios de percepción de quienes conforman el medio. Por eso se ha vuelto objeto de referencia y colección.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ahora, a 10 años de iniciar su circulación, a más de 15 de impulsar la discusión sobre el impacto de las entonces nuevas tecnologías de impresión digital y a 30 de debrayar sesudamente sobre el futuro, creo que no carecíamos de razón y que, más bien, nos vimos tibios. Los alcances de los cambios son hoy asombrosos, y eso que nos encontramos apenas en los inicios de esta gran revolución tecnológica que está repercutiendo en todos los terrenos, incluido en lo que hemos llamado la transfiguración del lector y la lectura con la aparición de los “nativos digitales” y la debacle de quienes componemos ese amplio grupo de “inmigrantes digitales” en vías de extinción. En mi opinión, las revistas culturales en general, y la que dirijo en particular, enfrentan el reto no sólo de adaptarse a las nuevas circunstancias dictadas por la tecnología, sino también de comprender que nos estamos dirigiendo a una nueva generación de lectores cuyas necesidades y expectativas son enteramente distintas que las que tenían 10 y 20 años atrás. Independientemente de la especialidad, de la orientación de la revista cultural en cuestión, hoy tenemos un compromiso social ineludible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La transformación de las condiciones en que se encuentra el mundo entero, y México en especial, depende de un cambio ya no gradual sino drástico de cosmovisión y, por lo tanto, de cultura. Tradicionalmente, las revistas culturales han tenido un impacto marginal, si acaso, en el devenir histórico de una nación. Hoy, las cosas podrían cambiar si los editores de revistas culturales hacemos uso de las herramientas que tenemos a la mano para lograr mayor penetración, mayor divulgación de lo que hacemos. Las actuales redes sociales y sus alcances, como hemos podido atestiguar en los países árabes primero y luego en Europa y ya en América Latina, son apenas un atisbo de lo que viene.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En nuestro caso, la materia de la revista <em>Quehacer Editorial</em> es en buena parte lo que todos nosotros hacemos, es decir, la edición. Como revista enteramente independiente que se ha sostenido por el empecinamiento de quienes la editamos, debe seguir reflejando lo que sucede en el ámbito editorial desde todos los puntos de vista. Pero no sólo eso, también nos proponemos ayudar al medio a visualizar el incierto horizonte de todos los que componen la cadena del libro y de la lectura. Nos encontramos en una compleja época de transición en la que convivimos, por un lado, personas con mentalidad predigital;  por el otro, quienes pudimos montarnos en el cambio y, finalmente, quienes nacieron en medio de las nuevas tecnologías. Hoy todo coexiste y seguirá coexistiendo, aunque temo que no por mucho tiempo. Los cambios son cada vez más veloces, y los tiempos de adaptación cada vez más cortos.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Muchos editores de libros, periódicos y revistas están sucumbiendo, desapareciendo. Lo mismo los libreros, distribuidores y demás fauna de la cadena del libro, sin omitir a los bibliotecarios, que hoy tiemblan ante la perspectiva de desaparecer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Sobrevivir o sucumbir como editor? ¿Cuál es el futuro de la industria editorial en general, de las editoriales independientes y de las revistas culturales en particular? ¿Cuál es el perfil que debe tener un editor en estas épocas de transición de lo analógico a lo digital? Y, sobre todo, ¿cómo entender al nuevo lector y, por lo tanto, al nuevo escritor de la emergente ciberliteratura? ¿Cómo responder a sus inquietudes, a sus necesidades?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Creo que son muchas las oportunidades que se abren para quienes sepan involucrarse en las nuevas tecnologías, capacitarse, migrar del soporte papel al electrónico y, sobre todo, hacerlo de manera creativa. Porque no se trata sólo de trasladar un discurso, una lectura lineal de un soporte al otro, sino de aprovechar las enormes ventajas que nos ofrece ese nuevo mundo digital y que los lectores no sólo agradecerán, sino exigirán. Los periódicos han comenzado a sucumbir ante el soporte electrónico. Lo mismo está pasando con cada vez más revistas académicas y, sí, también con las culturales a nivel mundial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esos serán los temas en torno a los cuales girará nuestra revista <em>Quehacer Editorial</em> en los próximos años. Espero que logremos sobrevivir y que no sucumbamos en el intento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*azh/17/8/2011</p>
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		<title>El cuerpo inconforme</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jun 2011 03:55:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la “Introducción a la filosofía” que dictara en la Universidad de Tubinga, Ernst Bloch comenzaba con tres frases que aún guardo en la memoria: “Ich bin. Doch ich habe mich nicht. Darum werden wir erst”.  La interpretación y la traducción misma de estos enunciados nos llevarían horas. Sin embargo, en una versión aventurada podríamos sugerir algo así: “Soy. Pero no me poseo. Por lo tanto, devenimos”. Sin entrar en una disquisición teórica sobre los alcances de la filosofía de Bloch, los enunciados nos llevan a una aproximación al tema del cuerpo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<img alt="Alejandro Zenker autorretrato" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/wp-post-thumbnail/Alejandro-Zenker-autorretrato_gdmPS.jpg" class="wppt_float_left" /><p><strong>Presentación de la revista de la UIC abril-junio 2011</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Alejandro Zenker</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_695" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/06/IMG_27781.jpg" rel="shadowbox[sbpost-692];player=img;"><img class="size-medium wp-image-695" title="Alejandro Zenker" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/06/IMG_27781-200x300.jpg" alt="Alejandro Zenker" width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Alejandro Zenker</p></div>
<p>Al reflexionar sobre el tema que hoy nos reúne, es decir, el del “cuerpo inconforme”, no pude menos que mirarme en el espejo. Semanas atrás aún tenía cabello. Un momento de debilidad bastó para que una horda de damas de 7 a 36 años me convenciera de raparme. Con unos tequilas y unas cervezas de por medio accedí al incruento sacrificio de lo poco que quedaba. Recordé mi infancia; ir a la peluquería entonces era realmente una tortura. Cuando me cortaban el cabello, sentía que me despojaban de algo muy íntimo, de manera que, en cuanto pude, me rebelé, y así viví unos 15 años con la melena profusa e irreverente.</p>
<p>Por otro lado, a lo largo de mi vida he usado traje en muy contadas ocasiones y a regañadientes. Siempre vestí de manera “informal”, es decir, privilegiando la comodidad por encima de todo. Así las cosas, un año atrás opté por comprarme 14 camisetas negras que alterno con unos cuantos pantalones de mezclilla negros y azules.</p>
<p>Por lo tanto, al raparme el ritual matutino se ha reducido a un mínimo. Baño generoso, secado con toalla, camiseta negra, pantalón, chanclas… y a trabajar. Quizá mi cuerpo nunca tuvo remedio, por lo que dejé de prestarle atención. O quizá se trata de todo lo contrario. Porque quien está inconforme con su cuerpo no forzosamente tiene que intervenirlo. Una forma de atender la inconformidad es precisamente restándole importancia, lo que ciertamente no es lo común hoy en día, donde la falta de banderas políticas y sociales y la profusa comunicación a través de los medios electrónicos y la mercantilización del aspecto físico dictado por modas conducen a una concentración cada vez mayor del individuo en la forma más que en el contenido.</p>
<p>En la “Introducción a la filosofía” que dictara en la Universidad de Tubinga, Ernst Bloch comenzaba con tres frases que aún guardo en la memoria: “Ich bin. Doch ich habe mich nicht. Darum werden wir erst”.  La interpretación y la traducción misma de estos enunciados nos llevarían horas. Sin embargo, en una versión aventurada podríamos sugerir algo así: “Soy. Pero no me poseo. Por lo tanto, devenimos”. Sin entrar en una disquisición teórica sobre los alcances de la filosofía de Bloch, los enunciados nos llevan a una aproximación al tema del cuerpo. Al nacer “somos”, pero… ¿qué somos?</p>
<p>En realidad, dependemos de un sinnúmero de factores para devenir en algo. Así pues, en un principio no nos poseemos. Somos materia maleable.</p>
<p>Si somos, pero no nos poseemos… ¿qué hace que podamos devenir en algo? Una obra que arroja luz sobre este tema es <em>Adolescencia, sexo y cultura en Samoa</em>, de Margaret Mead, publicada en 1928. En ella, la autora describe tres sociedades primitivas con diferentes comportamientos, entidades experimentales que difícilmente encontraríamos hoy en día, y concluye que la cultura, y por ende los elementos que la construyen, son determinantes en el comportamiento de una sociedad y en la edificación del individuo y de su relación con los demás. La obra de Mead fue importante en la construcción posterior del discurso feminista, pero también del concepto ulterior de “género”. Sus investigaciones fueron cuestionadas por diversos antropólogos. Sin embargo, desde mi punto de vista, aciertan en innumerables sentidos.</p>
<p>Regreso a Bloch. Somos. Nacemos. Pero no estamos condenados de manera determinista en ese momento, salvo elementos biológicos inalterables. El medio en el que nos desenvolvemos es fundamental para que “devengamos”, es decir, para que nos transformemos, adaptemos, evolucionemos, nos rebelemos, nos pleguemos.</p>
<p>Conceptos teológicos aparte, digamos que nacemos “vírgenes” para asimilar lo que el ambiente, social, cultural, etc., nos ofrezca.</p>
<p>Si partimos de la dualidad mente-cuerpo o espíritu-materialidad, en tanto no había referentes culturales que nos hicieran cuestionarnos, no había conflicto (ése es el entorno que analizó Margaret Mead). Éramos como nos pensábamos. Sin espejos, sin modelos sociales, culturales, comerciales. No obstante, la tendencia antropológica nos encamina hacia la diferenciación. Somos. Aunque no igual a los otros. Por lo tanto devenimos en lo contrario. La búsqueda de la unicidad marca la historia. Pero, igualmente, hay una unicidad grupal endógena. Y dentro de la unicidad endógena, la búsqueda de la individualidad absoluta.</p>
<p>El “cuerpo inconforme” se basa en ambos conceptos. Identificación con el grupo, distinción dentro del mismo. Soy, pero me veo. Soy único mental y conceptualmente, pero soy cuerpo. Busco, entonces, diferenciarme materialmente y también identificarme. Hay un cuerpo único y un cuerpo social. Me uno, me identifico con unos, pero me distingo, me separo de los otros.</p>
<p>Es interesante, por otro lado, ver lo que sucede desde el punto de vista plástico. Como fotógrafo, descubro en un cuerpo, en un mismo cuerpo, infinidad de formas distintas. He trabajado con incontables modelos y he buscado lo que les es común a los cuerpos y lo que los distingue. He trabajado con una misma modelo a lo largo de los años… y en cada sesión encontramos algo diferente. Las posibilidades del cuerpo son infinitas. Porque el cuerpo es no sólo una categoría biológica, sino también cultural. Y es la cultura la que nos define… y la que nos determina en muchos sentidos.</p>
<p>¿Debemos vivir sanamente? ¿O plenamente? ¿Puedo uno vivir sana y plenamente? ¿El objetivo en la vida es la longevidad? ¿O es más bien el placer? ¿O el placer longevo? Durante siglos la vida de muchos —que no de todos— estuvo determinada por los ideales. Uno moría gustosamente por ellos. Hoy, los ideales han menguado.</p>
<p>Somos. Ergo, devenimos. ¿Pero devenir en qué? A falta de ideales, de ideales intelectuales, buscamos los corporales. El espejo se convierte en nuestro referente comparativo con los estándares sociocomerciales. Y allí no hay diferencia entre lo que se llama el “mainstream”, y lo que se presenta como alternativo. En un caso se alinea uno con lo que se vende comercialmente como lo más exitoso desde el punto de vista social; en el otro, como lo que identifica al individuo con una comunidad particular, con una aparente unicidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vivimos en una época compleja, en la que la globalización, la universalización cultural es de tal magnitud que tenemos que aprender a convivir con la diversidad, afortunadamente. Ya no es sólo de negros y blancos, de occidentales y orientales, de moros y cristianos… hoy es también de quienes optan por intervenir su envoltura. En esta época, la capacidad intelectual es lo fundamental. La apariencia es lo de menos, porque la puedes modificar para bien o para “mal”. Agrandarte los pechos, crecerte las nalgas, quitarte arrugas, depilarte… ¿qué no se hace hoy para transformar la apariencia? Se gasta más en cirugías plásticas que en la compra de libros. Pero no hay contradicción entre esa ancestral tendencia a modificar el cuerpo y alimentar la mente. Muchos de mis amigos se han hecho tatuajes, tienen <em>piercings</em>, se han bifurcado la lengua, se han estirado el lóbulo de la oreja, en fin. Y los he retratado desnudos.</p>
<p>Creo, en lo personal, que así como tenemos un universo de posibilidades en el terreno mental, o intelectual, por expresarlo de alguna manera, también lo tenemos en el ámbito corporal. Si se queda en el ámbito corporal sería una lástima. Y si el ámbito corporal es un terreno propicio a las patologías, como bulimia o anorexia, hay que trabajar en ello. No obstante, el cuerpo nos pertenece.</p>
<p>Así que debemos tener el derecho de hacer con él lo que nos plazca. Desde tatuarlo, lacerarlo, modificarlo, decolorarlo o acabar con él, suicidándonos… Incluso hasta raparlo, como ha sido mi caso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>azh</p>
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		<title>Presentación del libro ESTADO, EDUCACIÓN Y LECTURA.  TRES TRISTES TÓPICOS Y UNA UTILIDAD INÚTIL de Juan Domingo Argüelles</title>
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		<pubDate>Wed, 04 May 2011 03:01:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En este libro, que a la vez es una suerte de manifiesto, Argüelles va desmenuzando tres temas o “tópicos” vitales que se discuten hoy en México y en el mundo sobre la lectura y los libros. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_687" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/05/IMG_0078.jpg" rel="shadowbox[sbpost-686];player=img;"><img class="size-medium wp-image-687" title="Juan Domingo Argüelles y Alejandro Zenker" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/05/IMG_0078-300x225.jpg" alt="Presentación del libro Estado, educación y cultura" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Juan Domingo Argüelles y Alejandro Zenker en la presentación del libro Estado, educación y cultura de Ediciones del Ermitaño</p></div>
<p>El año pasado, un grupo de amigos del medio editorial, editores, libreros y bibliotecarios, decidimos conformar un grupo de trabajo en torno a un plan sistemático de reflexión. A ese grupo invitamos a participar al autor de la obra que hoy presentamos. Sin embargo, los compromisos que tiene Juan Domingo, con quien me une una entrañable amistad de años, lo obligaron a declinar la invitación. Pese a ello, sus reflexiones han estado presentes una y otra vez en nuestras tertulias, como lo están cada vez más en el consciente colectivo de ese microcosmos que tiende a reflexionar sobre el libro, la lectura, y todo lo que le rodea. Juan Domingo nació tres años después que yo, en 1958, en una tierra desangelada en unos tiempos, de ensueño en otros, y flagelada por el terror ahora.</p>
<p>Me refiero a Quintana Roo, tierra de poetas, playas, mar, turismo y políticos corruptos e ignorantes como los que han gobernado y siguen gobernando toda nuestra nación. Juan Domingo pertenece a una estirpe que se caracteriza por su incesante actitud crítica. Poeta, ensayista, crítico literario y editor, ha publicado más de 15 pero menos de 1000 libros, y ha recibido infinidad de reconocimientos, es decir, menos de los que merece, pero más de los que quizá deberíamos mencionar sin aburrirlos, porque generalmente la lectura del perfil curricular del presentado es la parte más tediosa de toda presentación. Es probable, además, que quienes nos acompañan ya tengan una idea tanto de Juan Domingo, como de quien lo presenta. En el caso de Juan Domingo, su perfil curricular se encuentra no sólo en la página de Ediciones del Ermitaño, editorial a la que represento, sino también en la Wikipedia. No  descartaría que alguien entre ustedes esté en este momento buscando en la red qué demonios estamos haciendo aquí, chateando, o explorando una página porno. Como sea, quiero suponer que los aquí presentes están haciendo lo que desean hacer en este momento de su vida, único e irrepetible, lo que se agradece en estos tiempos en que estamos hasta la madre de que nuestros sentidos dejen de percibir por esa violencia ajena a nuestros deseos. Y de eso trata, precisamente, la obra de Juan Domingo.</p>
<p>No de la violencia que hoy nos aqueja, que hoy nos indigna, que hoy nos hace levantar la voz por la crueldad que siega la vida de tantos, sino de la otra violencia, la perenne, de la que también hemos sido víctimas por decenios, de la que han ejercido a través de políticas fallidas en el terreno del libro y la lectura quienes han determinado qué y cómo debemos leer, tanto políticos como editores, unos impulsados por la ignorancia y los ímpetus de dominación, otros por sus desmedidos afanes de lucro.</p>
<p>En este libro que hoy presentamos, que a la vez es una suerte de manifiesto, Argüelles va desmenuzando tres temas o “tópicos” vitales que se discuten hoy en México y en el mundo sobre la lectura y los libros. Desde el principio nos advierte que un tópico es una idea común y aceptada, una afirmación vulgarizada por su falta de originalidad y por su simultánea superficialidad. Además, discute extensamente las políticas públicas en torno a la lectura que se han puesto en práctica en nuestro país recientemente y se refiere a ellas como <em>utilidad inútil</em>. Para dejarle al autor abundar en la parte crítica y actual, me permito esbozarles el contenido.</p>
<p>En la primera parte del libro resuenan algunos temas que Juan Domingo ya había tratado en textos anteriores, y esta síntesis constituye el examen riguroso de tres ideas arraigadas, pero falaces a final de cuentas. La primera es que <em>los gobiernos tienen la preocupación de crear ciudadanos lectores y, por ende (supuestamente), pensantes</em>, la cual es rebatida por el autor al término de una documentada argumentación que muestra plenamente lo contrario: que los supuestos programas de lectura propuestos por los gobiernos llevan aparejado el adoctrinamiento y enseñan, en el mejor de los casos, las técnicas para decodificar los símbolos y extraer la información contenida en los textos, la cual, muchas de las veces, no constituye otra cosa que información útil –para el sistema– a la hora de crear ciudadanos explotables y sumisos.</p>
<p>El segundo tópico puesto en tela de juicio es que <em>la lectura, con toda seguridad, es el remedio para abatir las distintas problemáticas que flagelan nuestra sociedad</em>. Esta afirmación, tal como lo ve Argüelles, es falsa, imprecisa y lleva a la confusión. Ni Jesucristo, ni Sócrates, ni Louis Armstrong, etc., menciona Argüelles, parecen haber sido lectores asiduos;</p>
<p>sin embargo, pocos estarían dispuestos a decir que fueron estúpidos, ignorantes, perversos o dueños de existencias inútiles e intrascendentes. En cambio, Hitler, ese tirano genocida causante de una de las más terribles debacles del siglo pasado, sí que fue un lector asiduo, y no sólo eso, también fue un escritor apasionado. No niega Argüelles que la lectura, cuando se hace de manera desinteresada y espontánea, pueda traer (aunque no necesariamente lo haga) grandes beneficios emocionales, morales y prácticos, pero siempre dependerá de qué se lee y porqué.</p>
<p>En tercer lugar, Argüelles se encara con el argumento de que <em>sin cierta obligación, es imposible formar lectores</em>. Esta idea, señala el autor, carece de sentido, pues el amor –no sólo por la lectura– nunca surge de la obligación ni de la coerción. ¿O alguno de nosotros ama a su novia, esposa, hija, o bueno, la cerveza y el vino, por obligación?</p>
<p>El desmembramiento de las tres falacias enunciadas sirve al autor, finalmente, para dibujarnos el cuadro de la <em>utilidad inútil</em> que reina en el escenario nacional. “La Secretaría de Educación Pública […] parece que nunca ha entendido la diferencia entre lectura instrumental y lectura autónoma”, y destaca la palabra <em>parece </em>porque, en efecto, la SEP finge que ignora la importancia del placer en la lectura, a pesar de que predica la utilidad de leer para ser un buen ciudadano. En lugar de crear estrategias que permitan el florecimiento de lectores autónomos y desinteresados, privilegia solamente el utilitarismo del libro como potenciador del utilitarismo humano, es decir, la explotación. De este modo, la mayoría de la gente, aunque más alfabetizada, sigue sin tener acceso a una mejor calidad de vida. La postura oficial, a pesar del fracaso de sus estrategias, se empeña en decir que el florecimiento de una cultura libresca significaría el progreso del país, soslayando que “la sociedad [mexicana] en su conjunto, con todas sus problemáticas, es consecuencia directa, en gran medida, de un Estado que es bueno para los discursos y malo para las acciones”.</p>
<p>Aún más, las técnicas anunciadas y promovidas por la SEP, tras la exploración de Argüelles, aparecen a todas luces como una vacuna contra la lectura, precisamente porque pugnan por el establecimiento de una relación solamente pragmática entre libros y lectores. Añade, entre otras cosas: “Muchos aún no damos crédito al hecho de que la SEP quiera estatuir el aborrecimiento de la lectura como consecuencia de llevar a la casa la obligación de leer y, además, medir lo que se lee”.</p>
<p>El manejo de la lectura no es, pues, sino un calco del manejo de la educación como algo básicamente utilitarista. Se ha sustituido la educación que busca “enseñar a vivir” por la escolarización que pretende enseñar a pasar exámenes, a ganar dinero, a competir. La lectura, la educación y en general las relaciones sociales están determinadas en México por la lógica de una élite tecnocrática que no entiende de humanismo, sino sólo de números, estadísticas y, sobre todo, de dinero:  “la escuela y los libros tendrían que servir para algo más que el alpinismo empresarial, burocrático y administrativo”.</p>
<p>Hasta aquí la reseña. Brevemente añado lo siguiente. Al día de ayer había un corpus estimado en más de 130 millones de libros publicados a lo largo de la historia de la humanidad. Al día de ayer, había más de 15 millones de libros ya digitalizados. Al día de ayer, el léxico del inglés sumaba más de un millón de palabras, mientras que el <em>Webster</em> incluía, de éstas, sólo 348 000. Al día de ayer, Facebook sumaba más de 600 millones de usuarios. Usuarios de una comunidad global que no respeta Academias de la Lengua, reglas gramaticales ni significados oficialmente aceptados por los diccionarios.</p>
<p>Estamos hablando ya de una nueva generación de lectores, los llamados “nativos digitales”. Y estamos hablando de una nueva generación de educandos, que comienzan a entender que su formación académica depende no sólo de sus profesores, sino sobre todo de ellos mismos, de su capacidad de investigar, de navegar por el ancho mundo del conocimiento que, hasta hace poco, era privativo de unos cuantos. Quizás intuyen, incluso, que su formación debe avanzar a pesar y en contra de los académicos anquilosados, los dinosaurios de la educación. También estamos hablando de nuevas formas de acceder a la información, ya no de manera lineal, sino matricial. Es imposible apropiarse del conocimiento si seguimos pretendiendo que las nuevas generaciones lean como a nosotros nos enseñaron de manera lineal. Matemáticamente es imposible. Conceptualmente es erróneo. Quienes hoy instrumentan políticas de “fomento a la lectura” no tienen —y perdonen el tecnicismo— ni puta idea de lo que está pasando. Los lectores ya no son los de ayer. Impulsar políticas en materia de promoción de la lectura con mentalidad prehistórica no puede más que llevar al fracaso y al gasto inútil de enormes presupuestos. Los lectores están cambiando más rápido de lo que nuestros burócratas tardan en leer una nota corta de sociales, que quizá no comprenden, mientras van al baño.</p>
<p>Tenemos que concebir de nuevo nuestra idea de lo que es lectura. Ya no se trata sólo de un seguimiento lineal de letras, palabras y oraciones. De una decodificación de signos y significados. La matriz enormemente compleja del cerebro recableado requiere de una matriz <em>ad hoc</em>, y no de una mente anquilosada como la que dirige el magisterio nacional. Hay que decirlo con claridad: las políticas públicas en materia del libro y la lectura sólo se equiparan en estupidez a las políticas gubernamentales en materia de combate al crimen organizado. No llevan a ninguna parte. O quizá sí: a hacer que estemos hartos, hasta el cogote.</p>
<p>Regresando a lo que nos trajo aquí: éste es un libro que manifiesta eso, en un símil social con el que difícilmente podemos estar en desacuerdo. Así como estamos hasta la madre de la violencia, de la sangre que se derrama a lo largo y ancho del país, de un gobierno fallido, de policías corruptos y políticos caracterizados por la imbecilidad de sus acciones o inacciones, también estamos hasta la madre de políticas ineficientes de supuesta promoción de la lectura.</p>
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		<title>Presentación de la revista La Otra y el dossier fotográfico de Alejandro Zenker</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Mar 2011 05:59:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Zenker</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pasado viernes 4 de febrero presentamos el número 9 de la revista LA OTRA, en la que me publicaron un dossier fotográfico de 16 páginas. También la fotografía de la portada es mía. En la presentación participamos José Angel Leyva, director de la revista, Eduardo Mosches, Mariángeles Comesaña y yo. Leí un breve texto en el que trato de explicar cómo llegué a la fotografía en general y a la erótica en particular así como su vinculación con la poesía, apoyado en algunas citas de Gustavo Sainz y Andrés de Luna. La Otra es una revista única, de poesía y artes visuales, heredera de la tradición poética de Alforja.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<div id="attachment_679" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><strong><strong><a href="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/03/Presentación-de-La-Otra-marzo-2011.jpg" rel="shadowbox[sbpost-678];player=img;"><img class="size-medium wp-image-679" title="Presentación de La Otra marzo 2011" src="http://alejandrozenker.com/blog/wp-content/uploads/2011/03/Presentación-de-La-Otra-marzo-2011-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a></strong></strong><p class="wp-caption-text">Mariángeles Comesaña, Eduardo Mosches, Alejandro Zenker y José Angel Leyva en la FIL de Minería</p></div>
<p><strong>FIL Minería</strong></p>
<p><strong>4 de febrero 2011</strong></p>
<p>Si bien mi relación con la fotografía se remonta a mi adolescencia, cuando un maestro alemán de nombre Otto Dölle me enseñó los rudimentos de la fotografía analógica, fue en los años 90 cuando, por aras del destino, comencé a vincular la fotografía con el erotismo y la literatura. Iniciábamos en aquel entonces un proyecto sui géneris en materia de salud sexual y reproductiva en Ediciones del Ermitaño. Conocido como “Agenda erótica femenina”, se trataba de una publicación que acompañaría a la mujer a lo largo del año.</p>
<p>La dificultad para conseguir material para dotar la agenda de material gráfico, porque los artistas visuales eran reacios a prestar su obra para nuestros fines, me hizo pensar en crear yo mismo los elementos que ilustrarían las agendas. De entrada teníamos claro que las agendas estarían salpicadas de fragmentos literarios, fundamentalmente poéticos. Así, mi obra fotográfica estuvo ligada desde un inicio a la poesía, y la búsqueda que desde entonces hice iba encaminada al minimalismo, a los claroscuros muy marcados, a reducir todo a pinceladas de luz en un fondo obscuro, al blanco y negro clásico.</p>
<p>Por otro lado, mi labor editorial me llevó poco después a impulsar un proyecto de retrato que titulé “La escritura y el deseo”.</p>
<p>Ese proyecto nació con la intención de crear una enciclopedia gráfica de escritores y poetas erotómanos en México. En un principio creí que sería difícil convencerlos de que posaran acompañados de una joven modelo desnuda. Sin embargo, el primero que aceptó fue Juan García Ponce, erotómano consumado, que pese a estar postrado en una silla de ruedas participó con gran entusiasmo. Esa sesión tuvo lugar en su casa. Las siguientes, con otros escritores y poetas, casi siempre en mi estudio. Cada una ha durado largas horas en las que el invitado interviene activa o pasivamente en el montaje. La búsqueda ha consistido en retratar momentos peculiares, pinceladas de luz sobre la penumbra. De cada reunión resultan cientos de fotografías, de las que selecciono unas cuantas para su exhibición. El proyecto evolucionó rápidamente. Al ser escritores los retratados, y yo editor de libros de literatura, era inevitable la fusión de ambos elementos. Así surgió la idea de crear una colección erótica en la que el texto del autor alternara con mis fotos, donde los mismos autores fueran los protagonistas que ilustran con su imagen su propia obra. Estamos apenas en los inicios, acariciando las orillas de un mar de posibilidades. En un mundo en el que la mojigatería, la censura y el puritanismo hipócrita parecieran florecer, están quienes ejercen su derecho a afirmar la vida, a defender el placer que sólo en la libertad se disfruta. Son muchos, y de diferentes generaciones, los que en este proyecto se manifiestan abiertamente. Lo que los distingue es que son notables creadores literarios que nutren nuestra cultura. Son una esperanza para el florecimiento de la civilización y la libertad, de nuestro derecho al goce, al hedonismo, a la felicidad.<br />
Sobre este proyecto, Gustavo Sainz escribió: “Se trata de un proyecto en el que la fotografía lleva al texto, y el texto a la fotografía. Es el cuerpo de la literatura y la literatura del cuerpo.</p>
<p>Se trataba de algo imposible: intervenir en el dominio misterioso donde solamente nos es dado suponer, pero nunca comprobar; donde surge el impulso creativo.</p>
<p>Fuimos invitados a un mundo escindido entre noche y día, entre sujeto y objeto, entre sueño y vigilia, y nuestra estancia nos produjo cierto bienestar, cierta inquietud, cierto silencio.</p>
<p>El fotógrafo, el escritor, la modelo: artistas religiosos en un mundo en el que se han eclipsado la vieja metafísica y las ideas estéticas.</p>
<p>Los varones llevan máscaras de escritores famosos.</p>
<p>La tarea es mirar otra vez.</p>
<p>Este ejercicio fotográfico es una sucesión de hipótesis y réplicas y preguntas interrumpidas de vez en cuando por alucinaciones sin causa. Una especie de suspensión, de vacío, de silencio, de trance. Los escritores aquí han sido convertidos en seres fantásticos sin relación con las personas reales con las que conviven. Con el cuerpo lleno de voluptuosa laxitud, los escritores aquí retratados guardan los deseos, las alegrías, las penas humanas. Se ven como de nieve por fuera y de llamas por dentro. No saben amar y están amando siempre.”</p>
<p>Así, son dos los proyectos que componen mi búsqueda en los pantanosos terrenos del erotismo. Andrés de Luna escribió que mi fotografía me ha llevado “por la encrucijada de las anatomías femeninas y, de manera ocasional, de las masculinas para ir tras ese hallazgo visual, el gusto por la sombra que moldea y otorga volúmenes, por los altos contrastes y por toda esa geografía de piel, uñas y pilosidades que forman parte de la identidad visible o secreta de sus modelos.”</p>
<p>Hoy, ver este portafolio fotográfico en LA OTRA me complace enormemente. De nueva cuenta la imagen está incorporada a una pieza poética única que ha impulsado José Angel a lo largo de los años, primero con ALFORJA y, ahora, con ESTA que es LA OTRA. Más allá de este ejercicio, hemos acordado colaborar en varios planos. Por un lado en el editorial, con la publicación de una o varias colecciones entre La Otra y Ediciones del ermitaño, pero también en el fotográfico, pues es nuestro propósito que los poetas que vengan a México participen en el proyecto de retrato de “La escritura y el deseo”, como ya lo hicimos, en semanas pasadas, con el poeta, narrador y ensayista colombiano Gonzalo Márquez Cristo y cuyo resultado pueden apreciar en mi blog <a href="http://www.alejandrozenker.com/">www.alejandrozenker.com</a>.</p>
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