Estamos no sólo en el mes en que se celebrará el Día del Libro, sino también en el año en que se conmemora el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare. Con ese motivo, el periódico cultural La digna metáfora, dirigido por Víctor Roura, invitó a cuarenta escritores a escribir sobre el acontecimiento. Es muy interesante leer sus variados testimonios. Una pregunta aflora ante esto. Si hoy se publican anualmente cientos de miles de títulos nuevos en el mundo, si para 2010 ya contabilizábamos más de 130 millones de obras publicadas, según el proyecto Culturomics de Google en colaboración con diversas universidades, ¿qué sentido tendría insistir en un pasado literario cuyo lenguaje, además, resulta incomprensible para la mayor parte de los lectores?

Felipe Garrido, autor de dos adaptaciones de El Quijote, una para niños y otra para adolescentes, apunta que no conoce “a ningún novelista que no haya usado los recursos, las estrategias, los trucos y las formas de contar de Cervantes; es decir, no hay nada novedoso después de don Quijote”. Si a eso sumamos la obra literaria de Shakespeare, con estos dos autores podríamos agotar los recursos de la narrativa contemporánea.

Quizá tenga razón. No obstante, confío en que los nuevos recursos multimedia en manos de los nativos digitales generen en el futuro narrativas que enfrenten a los “lectores” a nuevos paradigmas que escapen a la lógica, ya probada, de estos dos grandes pilares de la literatura universal, cuya muerte se conmemora en este mes de abril. Porque, a final de cuentas, para eso deben servir también estos acontecimientos: para reflexionar sin prejuicios sobre pasado, presente y, sobre todo, futuro del libro y la lectura.

 

En este número de Bibliopatía encontrarás, entre muchas otras, las siguientes notas:

 

 

Recuerda, en próximos días estaremos rifando una colección completa de la revista/serie Quehacer Editorial (15 tomos).

 

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